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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

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lunes, 27 de julio de 2020

Cuentos en casa Capítulo 15

Gracias, Ana María Oddo por tu amorosa invitación.

Juancito de las arregla de Patricia Morante

jueves, 7 de mayo de 2020

sábado, 25 de abril de 2020

Las mañanas de sol

Desde hace varias semanas se mudó al conurbano. Vive ahora en el pequeño cuarto interno de una pensión al que la han confinado sus patrones que ya no la quieren trabajando en su casa con cama adentro.
Todas las mañanas se dirige al super y se coloca  en la fila cuidando de tomar los dos metros reglamentarios de distancia que la separe de la persona de adelante.
Durante la espera, el malestar que manifiesta cada integrante de la fila va en aumento.
Ella, como en un rito de alabanza, inclina su cabeza hacia el este, se corre imperceptiblemente el  improvisado barbijo, cierra los ojos y se deja bañar por la tibieza del sol.

(Nadie se da cuenta pero  en ese acto guarda un inocente gozo, un momento único en su corazón).

Cuando le llega el turno, en vez de entrar al comercio, se retira, tal vez con una excusa que nadie advierte.
En el camino de regreso al lugar donde habita, se detiene en el comercio cuyo empleado va depositando en un cajón restos de frutas, verduras y hortalizas que rechaza la clientela.
Ella, aprovechando la distracción de todos, manotea lo que puede.

(Experimenta ahora momentos de angustia que le oprimen el pecho. De esto tampoco nadie se da cuenta).

martes, 21 de julio de 2015

Contar presentaciones de libros.




La Biblioteca Nacional nos recibió, imponente en su planta de hormigón, el sábado 18 de julio.
Patricia Morante y yo, presentamos el nuevo libro de nuestra
amiga, la escritora ANA M. ODDO.
 Poesía pura, sentida, integran el libro cuyo título: 
CONTAR LOS DIAS, 
impulsó el aporte del público, respecto "al propio contar de días"...
 El paso del tiempo, las despedidas, los balances cotidianos y las sensaciones más profundas pueblan las páginas de este poemario para pensar (y repasar) instantes vitales, afectos...
La música, la danza, las canciones... también fueron parte del encuentro.
Lecturas, una entrevista a la autora, firma de ejemplares, charla y brindis entre amigos, hicieron de la presentación una reunión sensible y aglutinadora de emociones, recuerdos y proyectos...


Palabras de Gustavo D'Orazio en su blog.

viernes, 31 de octubre de 2014

Noviembre...



Se acerca el verano, tiempo de descanso. Nada mejor que encontrarse con amigos y ejercer la palabra, para reflexionar, para crecer, para disfrutar, para crear.
Como siempre están todos invitados, pero tienen que confirmar su presencia y solicitar la dirección. Los esperamos.

lunes, 20 de octubre de 2014

¿Cuándo fue...






que empecé a quererlos?


lunes, 24 de junio de 2013

Hicimos una ronda.


Fue el 21 de junio, en la tertulia organizada por Ana María Oddo en su casa, a partir de  la convocatoria de la Red de Cuentacuentos en  "Historias para cambiar el mundo" de la que participaron 34 países.

Para comenzar el invierno,
la llamita estaba encendida.
Y creció.
Y estuvimos ahí.
No quedaron cenizas
porque HAY fuego ardiendo
todavía...

miércoles, 24 de abril de 2013

Desilusión de poeta.

Dedicado a los amigos, a poetas, a la feliz combinación de ambos: en especial a Ana y a Gus; muy especialmente a Juan que con "Un consejo" me trajo el recuerdo de que alguna vez empecé a escribir este texto.
A Julio Garber.

-Sabías que era así, que iba a terminar pasándote. Ni la poesía con sus puentes, andamios, caminitos de flores o de barro te salvan, ahora.
LO-SA-BÍ-AS... de ahí la bronca. ¿O es decepción?. ¿O es tristeza? Hasta yo, que no tengo nada que ver con tu mundito te estoy buscando la palabra adecuada. No me estaré enfermando de lexicosis o de vocabulariasis, ¿no?
Enojada, triste, angustiada, lastimada, irritable, ansiosa, malhumorada... y que sé yo cuantos calificativos más te atraviesan... Odiosa, también.
Querés romper todo lo que alguna vez escribiste... en millones de pedacitos. Y no exagerás, no es "hipérbole". Lo que pasa es que ahora no encontrás fundamento para seguir escribiendo. Te diste cuenta de que tu inspiración murió, ahogada con tu propio llanto (o con la botella de vino), murió incinerada el día que te prendiste fuego empezando por los ojos. (¡Uh! Esa última expresión no es mía, no la quiero, seguro me la contagiaste).
Estás harta (esa es la palabra) de ver o querer ver todo con ojos de poeta, de buscarle la quinta pata al gato, de recorrer paisajes y rincones. ¡Vos que me hablabas de la "escritura salvavidas"! ¡Las pelotas te salva! Te dije más de una vez: "la poesía va a terminar hundiéndote". Y ahí estás, metida en el pantano hasta la nariz. Te hubiera gustado saltar a tiempo y dedicarte a otras actividades prescindiendo de las palabras y los sentimientos y de las palabras que dicen sentimientos. Si los números, por ejemplo, te gustaban, y la geometría ¿te acordás?. Pero te fuiste para el lado de los tomates, como quien dice, el día que descubriste (o creiste descubrir) la poesía en las propiedades y en los teoremas de la matemática. Enloqueciste con los fractales y con la poesía de Bruno Di Benedetto. -¡Él  es el que se fue al carajo!- me dijiste en aquella ocasión.
Estás harta de hablar de amor, de pretenderlo, de buscarle la vuelta a todo, de querer ver "el otro lado"... y todas esas pelotudeces por el estilo. Y disculpá la franqueza... y el vocabulario.
¡Estás harta!... de querer decir lo que otros callan, de entrarle a la rima de vez en cuando, de privilegiar la metáfora, de la exageración, de la dramatización, de la piel de gallina, (vos decís " piel erizada" pero en mi barrio comparamos muchas cosas con las gallinas).
Estás hasta el tuétano de la pregunta sin respuesta. (Ustedes, los poetas ¿para qué hacen las llamadas "preguntas retóricas"? ¿son masoquistas o qué?)
Ustedes los poetas SE-HUN-DEN.
Motivos de deceso:
rastrean en los sueños,
están casi obligados a conmoverse cada día,
denuncian con las palabras,
reivindican,
buscan agua en el fondo del pozo (de ahí que a veces se quedan abajo sin salvación posible),
¡se comprometen hasta con el brillo de la luna! ¡y con el de los zapatos!... ¡Hasta con lo opaco! ¡con lo inerte! ¿Qué quiere decir "lo inerte"?
¿No se cansan de ahondar, ahondar, ahondar?
Por lo visto vos sí te agobiaste. Tarde te diste cuenta. Hoy mismo te despertaste como sacando la mano por una ventanilla, pidiendo ayuda a los gritos, preguntando (como no podía ser de otra manera) y queriendo morir porque durante mucho tiempo te habías sentido viva y buscando formas de alabar la vida porque te estabas muriendo. En una palabra: abriste los ojos y ya estabas "contradiciendo" (la maldita antítesis que también los perfora a ustedes, "poetas"), no te alcanzó maldecir, predecir, bendecir, también tuviste que "contradecir".
¿Qué vas a hacer ahora? ¿A quién le vas a pedir ayuda? Porque por lo visto ya no me estás escuchando. Te hablo, te hablo, te aconsejo y mirás para otro lado. No lo puedo creer, venís llorando a pedirme opinión y me dejás hablando sola porque estás organizando no se qué para difundir no sé que cosa y para eso consultas a tus amigos que para colmo también son POETAS.
¡Bah! ¡Hundite con ellos! Eso sí, a mí no me vengas a pedir que te aconseje después.



Oda a la vida
de Julio Garber. (De Frente Artistas del Borda)

Soy el poeta, el que canta,
ése que decide el movimiento de la nube, la descripción de los niños,
[ la encarnadura de los árboles.
Soy el poeta, el que anuda la sangre de los muertos, aquél que abreva
[ en el misterio de la lluvia, el que abre la fruta y la reparte.
Soy el poeta, el que aplaude la embriaguez de la música,
el distinguido sabor de la mañana,
ése que decide la vida.
Soy el poeta, encubridor de locos y borrachos,
magnífico descubridor de flores distintas,
incauto en la sonrisa y el abrazo.
Soy el poeta, germen inicial en la boca,
ignorante artífice de un mundo mejor,
ese planeta que un día será nuestro,
esa luna que parece un ala de paloma.
Soy el poeta, el que descubre la palabra,
el sonido del charango, la tierra de los antepasados,
el suave repiquetear del bombo en una zamba,
el patriota que no se despide.
Soy el poeta, amante empedernido del diálogo, del beso,
del sonido y la semilla,
aquel que no olvida el hueso de sus padres,
aquel que despierta y maravilla.
Soy el poeta, el que lleva un niño en los pulmones,
una pluma en cada boca,
un sonido en cada verso.
Soy el poeta, el fanático de los graneros,
el que denuncia fecha por fecha a pocilga,
la ternura despiadada del amor.
Soy el poeta, el que muere a cada instante,
el que renace del fuego,
el ser humano mas inquietante;
el que ríe de frente, el que alumbra con su sangre.
Soy el poeta, el que aniquila los recuerdos,
el sensible que reinicia el canto de Manuel J. Castilla,
a quien todos creen muerto y yo sé que respira en cada uno
de sus versos.
Soy el poeta, el que pasó parte de su vida en el hospicio
y no se avergüenza
el que se deslizo entre espinas
y tanto tiene que agradecer.

sábado, 23 de junio de 2012

Los Vuelos de Triálogos.


(Fotos: Miguel Tizziani)


 16 de junio en la sala del Colectivo poético teatral Vuelos de Castelar.





La parte central de nuestro convite. Con momentos de tensión en la presentación del cuento "LA MUJER ESTRELLADA" de Rodolfo Bracelli.


"¿Hay algo más baldío que una mujer que no posea ni un secreto...?"

Gracias a Ciela Asad por abrirnos las puertas; a Daniel por la iluminación y el sonido que fueron excelentes.

Gracias a Miguel por las fotos.

Gracias al público maravilloso.

GRACIAS A MIS CÓMPLICES Y AMIGOS, ANA Y GUS, POR LA ALEGRÍA DE CONSTRUIR JUNTOS LOS MÁS BELLOS PUENTES POÉTICOS.








sábado, 28 de abril de 2012

Durmiente.

A veces pienso en él,
sobre todo en otoño,
cuando es natural
que ocurra
lo que ocurre
en otoño:
el denuedo
porque no se apaguen
del todo los atardeceres;
el aleteo de las hojas,
desafiando
la ley de gravedad
y el afán por amortiguar
las caídas inevitables.
A veces pienso en él,
con su historia única
contada a jirones,
su palabra desesperada
manoteando la tabla,
las nervaduras elocuentes
de su espalda y de sus brazos.
Pienso y lo veo
descascarándose,
desenmascarándose,
quitándose una a una
las capas,
como el chañar.
El despojo suyo
de cada día,
el despojo
de lo ya despojado,
el ciclo eterno
del despojo.

A "El Viejo" de mi infancia, que vivió en la calle y soñó en un banco de estación.

sábado, 18 de febrero de 2012

COMBATE CON LA NOSTALGIA.

Primer round.

Otra vez tiene Amelia esa foto descolorida entre sus manos. No importa dónde la guarde, si en el primer cajón, si dentro de un libro, si en el cofre de madera; la foto, cada tanto, vuelve a encontrarse con ella.
Le da una mirada rápida, de soslayo, al principio, hasta que se detiene en el bigote que él se recortaba tan prolijamente. Y sube hacia su cabello, revuelto por el aire caliente del verano. Suspira.
Era en la plaza, por la tarde, en ese banco que tantas veces los escuchó reir.
Ahora es el nudo en la garganta.
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Sepia.
Inquietas palomas compiten
con la ingenuidad de su vestido.
La mano del joven
asoma por su cintura.


Segundo round.

Cierra los ojos. La imagen descansa sobre su pecho.
El viejo aromo que todavía alfombra de amarillo el parque. A la derecha la pérgola colmada de inolvidables glicinas.
Un perfume más cercano inunda sus recuerdos.
Asoman gotas luminosas al balcón de sus ojos.
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El aromo perfumando la tarde.

Tercer round.

Gritos y risas de niños que pasan corriendo.
Un auto se detiene frente a ellos. El conductor saluda con un gesto de su mano. Es el amigo que cenó con ellos el domingo. El ruido del motor no evita que se escuche esa música de moda.
Ahora es el contacto del prolijo bigote en su oreja derecha.
Busca un pañuelo en sus bolsillos.
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Un jazz escapa de una ventanilla...
El susurro, de sus labios.




Cuarto round.

Él le trajo duraznos, perfumados y sensuales duraznos. Ella le ofrece ese chocolate que tanto le gusta. Conversan largamente de frutas, golosinas y repostería.
No puede evitar un leve gemido.
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Textura de fruta de estación
y sensualidad de chocolate amargo.



Nocaut.
Se abrazan tiernamente. Él le acaricia las mejillas y ella le peina con los dedos el cabello.
El viejo fotógrafo de la plaza vuelve a ofrecerle sus servicios. Esta vez dicen que sí. Por algo, ella se ha puesto el vestido que tiene ese vuelo tan bonito. Por algo, él se esmeró como nunca frente al espejo.
En una pose rápida él atrae a Amelia hacia su cuerpo con la mano en su cintura.
El disparo de la cámara fotográfica ahuyenta a las palomas.
Nuevamente la humedad salada en la foto.
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La mano en su cintura...
trémula.



"...la única nostalgia es de tu piel..."
Mario Benedetti.


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Escrito por Patricia Morante en complicidad con
ANA MARÍA ODDO y GUSTAVO D'ORAZIO en febrero de 2011. Como se trata de un título "melancólico" programo su publicación para el 2012... A ver qué pasa.
Castelar, 18 de febrero de 2011, a horas de una tarde feliz.

Están invitados a seguir recorriendo...

jueves, 5 de enero de 2012

La poesía nos hace cómplices.



Collage Tolhuin
Un viaje en tren... (de los placenteros). Mirar por la ventanilla (hacia fuera, obviamente) y revivir con todos los sentidos, quedándonos mudos, al principio, como "víctimas" de los efectos de un hechizo. Rememorar las complicidades, las palabras, los gestos y los ritos: nuestros conjuros. Mirar, mirar cada árbol, cada casita, cada calle, cada cartel, cada persona... un perro, quizás; vacas y caballos, ¿por qué no?; algún sembradío (si nos alejamos un poco de la ciudad) o más de uno. Todo eso por la ventanilla... hacia afuera, con ese movimiento leve de cabeza y ojos que nos pide el recuerdo .
De pronto, somos los de afuera; de pie en la estación o sentados en uno de esos bancos denvencijados; tal vez recostados en una pequeña porción de césped.
Ahora es hacia dentro del tren donde miramos... Nos asomamos para ver mejor. Nos ponemos en puntas de pie o nos agachamos...Levantamos una mano para saludar...
Ya no es obvio que mirar por la ventanilla es siempre hacia afuera. Estamos en un continuo afuera-adentro, un atravesar constante de umbrales. Entramos y salimos del tren; subimos y bajamos de andenes; atravesamos los vagones, como los vendedores, pero, en vez de vociferar nuestros productos, susurramos y cantamos palabras.
Cada estación, un espacio de tiempo que parece quieto, como un detenerse, pero no. Nuestro espíritu bulle. Algo estamos cociendo: una receta milenaria, un pan sencillo y saludable, una pieza de arcilla...


Collage Tolhuin.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Una de trenes...

Foto Tolhuin

Esta anécdota la escribí hace unos años. Y mientras espero una nueva inspiración para el taller cómplice que tenemos con Ana María Oddo y Gustavo D'Orazio, vuelvo a compartirla, ya que de trenes se trata. Espero les guste. En aquella ocasión la denominé "Ventana al corazón". (La fotografía y la dedicatoria fueron agregadas recientemente)

A la tía Isabel, que en las palabras de despedida del domingo a la tarde incluía las circunstancias del domingo siguiente. A Carlitos, que se fue demasiado temprano pero nos dejó un inmenso legado de amor y ternura. A Adriana y a Silvia, por el rito.



En el trayecto que realiza de Moreno a Mercedes el antiguamente denominado "Ferrocarril Sarmiento", existe una estación llamada "La fraternidad", nombre del sindicato argentino que agrupa a los maquinistas de locomotoras y trenes, y que ha tenido no pocas acciones, algunas de más conflictivas, desde sus principios, allá por 1897.
El cartel de dicha estación parece tan antiguo como su fundación y la última vez que lo vi recordé con gran nostalgia, valga la redundancia, algunos episodios ocurridos allí hace poco más de veinte años.
Mi evocación se remonta, pues, a mi adolescencia, etapa de la vida que ha venido a hacerse presente muchas veces a lo largo de estos últimos tiempos.
En la estación "La fraternidad" ocurría casi todos los domingos y algunos sábados, y por el lapso de apenas unos segundos, un ritual ineludible...

Viajábamos regularmente con mi hermana y una amiga hacia Olivera, la segunda estación después de Luján. Esto significa que, en un principio, lo hacíamos los domingos cada dos semanas. Luego comenzamos a ir todos los domingos. Era nuestra fiesta. Nos esperaba una tía abuela, la tía Isabel, casi siempre con ravioles o fideos caseros y otras delicias. Su hijo, nuestro primo, Carlitos, vivía con ella.
Pasábamos todo el día allí. Luego del almuerzo, la sobremesa nunca tenía apuro. La tarde sí parecía irse volando. Entre juegos de cartas y alguna que otra visita se nos hacía la hora de tomar el tren de vuelta.

Luego de unos veinte minutos pasábamos otra vez por "La fraternidad"...

Pero...¿qué creen que ocurría allí digno de mencionar? Pues algo tan sencillo como tierno:
nos abrazábamos, ante las miradas estupefactas de todos los pasajeros. El ritual del abrazo, la fiesta de "la hermandad" se llevaba a cabo. Pues eso era lo que para nosotras significaba el nombre de la estación.

Hace unos días pasé por allí y, si bien, cada vez que hago el recorrido la añoranza me tironea una sonrisa, la última vez se me estrujó el corazón y se me llenaron los ojos de lágrimas. Divisé el cartel por la ventanilla, más deteriorado que en aquel entonces y un sinfín de imágenes, voces, olores y gestos comenzaron a visitarme dulcemente. La tibieza del sol invernal entrando por las ventanillas, el mate que comenzaba ni bien el tren salía haciéndose notar desde Moreno, nuestras locas conversaciones con los guardas, las fotografías de la época por las que había que esperar el revelado que generaba una expectativa ya inexistente en la época actual, las charlas, los chistes, la amistad.

Quizás estos recuerdos estén teñidos de los sentimientos nostálgicos de hoy y por eso me parecen tan bellos, quizás irrumpen el presente un tanto idealizados, como la evocación que realiza un romántico, pero lo cierto es que, si me arrancaron una lágrima deben ser importantes.

"La fraternidad" dejó de ser para mí una estación más a partir de la ocurrencia del primer abrazo.

LA FRATERNIDAD, una estación y un nombre.
La tibieza de un recuerdo asomada a la ventanilla.
El ritual ineludible de cada domingo: nuestra misa.
El abrazo y el culto a la amistad.

*
*
*
*
*

El viaje hacia el interior de uno mismo.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Triálogos prenavideños.

Breve y emotiva fue la última presentación del año de Triálogos (Ana María Oddo, Gustavo D'Orazio, Patricia Morante) en un Espacio en el Arte Domus, en Castelar el sábado 17 de diciembre.
Esta vez Miguel Tizziani acompañó con guitarra y voz a Ana María en su maravilloso relato "Casas de lata".
Hubo confidencias, consuelos, pactos, reafirmaciones de fe, reyes magos, regalos y mucha magia... Era de esperar.
Los poetas-narradores-trialogantes afirmaron que están felices por lo realizado en 2011 y que ya están proyectando actividades para el año bisiesto.

¡VIVA LA POESÍA Y LOS DÍAS FELICES QUE TRAE!

lunes, 21 de noviembre de 2011

LA POESÍA ES ESTAR DE PIE EN LA VIDA...

...La frase es del poeta mapuche Bernardo Colipán Filgueira y el convite fue otra vez de TRIÁLOGOS, en La Casita Cultural, donde se conjugaron y conjuraron la poesía, los mandalas y las artes plásticas. También el escritor Gabriel F. Degraaff presentó el libro "Sus demonios".



LA LLAVE QUE NADIE HA PERDIDO.

La poesía no sirve para nada
me dicen
Y en el bosque los árboles se acarician
con sus raíces azules
y agitan sus ramas al aire
saludando con pájaros la Cruz del Sur
La poesía es el hondo susurro de los asesinados
el rumor de hojas en el otoño
la tristeza por el muchacho
que conserva la lengua
pero ha perdido el alma
La poesía, la poesía, es un gesto
un sueño, el paisaje
tus ojos y mis ojos, muchacha
oídos corazón, la misma música
Y no digo más, porque nadie encontrará
la llave que nadie ha perdido
Y poesía es el canto de los Antepasadosel día de invierno que arde y apaga
esta melancolía tan personal.
ELICURA CHIHUAILAF





viernes, 11 de noviembre de 2011

Un relámpago maravilloso...


TRIÁLOGOS.

Volvemos a LA CASITA.

Último Convite 2011

19 de noviembre- 19:30

NARRACIONES

MÚSICA

POEMAS

Y OTRAS EXPRESIONES ARTÍSTICAS


BRINDEMOS POR LA VIDA

POR LA PALABRA Y EL ARTE

A la gorra

ODDO- MORANTE- D'ORAZIO

los esperan

LA CASITA CULTURAL

RANCHOS Y MACHADO, CASTELAR/MORÓN

miércoles, 12 de octubre de 2011

Hechizo.

Puede ser una canción, un aroma en el aire o el trinar de un pájaro al amanecer.
Puede ser el olor a tierra mojada, una sábana caída o la voz de la tarde.
Puede ser un centauro, la florcita del monte o el ladrido de un perro.
Puede ser el roce de las manos, la palabra esperada o el agua salpicando.
Puede ser una foto, un poema o la noche estrellada.
Puede ser una magnolia, un abrazo macerado con el tiempo o una sonrisa.
Puede ser la lluvia tibia, el nombre de un ser alado o un árbol centenario.
Puede ser un beso, un cuento o una pregunta inquietante.
Puede ser una hoguera, el frío o el miedo.
Puede ser el silencio generoso, la brisa entre las ramas o la luna cómplice.
Puede ser la herida del atardecer, la huella en el camino o una cita prorrogada.
Puede ser una lágrima hasta el cuello, un susurro o una zamba.
Puede ser el deseo, la ternura o el desconcierto.
Puede ser una puerta abierta, el calor en el pecho o un rito de domingo.
Puede ser un sueño irrompible, una fruta madura o un objeto preciado.
Puede ser una cocina encendida, el olor a azahares o la piel erizada.
Puede ser un cuaderno, la última hoja del otoño o un poeta.
Puede ser un racimo de versos, la primavera tardía o una ráfaga.
Puede ser la penumbra, un nido o la anécdota de la infancia.
Puede ser una letra caída del renglón, una carta o un libro amigo.
Puede ser un zumbido de abejas, una princesa o un pequeño dragón.

...Es una mirada y la gracia de haberla encontrado.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Triálogos primaverales...

"...lo que me gusta, en realidad, es que haya estaciones..." Juan Gelman.

Creo en el canto de un nuevo día.
Creo en buscadoras y rastreadores de encuentros.
Creo en artistas de metáforas.
Creo en el abrazo, en la mirada de amigos y amigas, en la fresca lluvia de palabras.
Creo en la música de los latidos.
Creo en magos y asistentes de la risa.
Creo en los constructores y arquitectas de puentes y caminos.

CREO EN LAS MANOS QUE CUECEN POESÍA.

Triálogos del 24 de septiembre en Domus.

martes, 28 de junio de 2011

Como con los sueños... ¡ojalá siempre tengamos un convite por realizar!.

Fotos: gentileza de Miguel Tizziani.


"...sigo apostando a Triálogos y a todo lo que venga, porque sigo apostando a este maravilloso grupo de cómplices que es sinónimo de vida, de crecimiento, de confianza creciente, de amistad, de emociones compartidas, de creación de un mundo que, aunque queremos compartirlo con otros, y lo hacemos, solo nosotros, parafraseando a Idea Vilariño, sabemos de qué se trata, qué es, quiénes somos cuando nos reímos o cuando actuamos.
.."

"...SI BIEN HACE FRIO, NOS HEMOS TENDIDO EL CALOR DEL ALMA AMIGA. ASI LO SIENTO. ESCUETOS, A VECES; OTRAS, CHARLATANES Y RISUEÑOS...
ESO ES LA AMISTAD COMPLICE: TEJIDA DESDE EL RESPETO Y EL SILENCIO, PERO TAMBIEN, ALIMENTADA POR EL AUXILIO DE LA PALABRA, EL HUMOR..."



Mucho, más y todo…casi

Queda mucho por hacer
Queda mucho por vivir

Campos que recorrer; flores que oler; melodías que danzar

Queda mucho por ver
Queda mucho por aprender

Libros que leer; mejillas que acariciar; vinos que beber

Queda mucho por cambiar
Queda mucho por soñar

Albahaca que plantar; hojas frescas que disfrutar; platos que compartir

Queda mucho por dar
Mucho por vivir
Queda mucho

… y pensar que todo
o algo
o casi
puede cambiar
acabar / fundarse/ re-fundarse
en un segundo
Gustavo D´Orazio
Dedicado a dos amigas, cómplices poetas:
PATRICIA MORANTE y ANA M. ODDO...