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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

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viernes, 4 de julio de 2025

εννέα συλλαβή

No hay más invierno que este invierno

No hay más ausencia que la tuya

miércoles, 21 de agosto de 2024

Soneto de los hermanos

Como una madre que de amor arrulla,
el silencio me contempla de cerca.
Hay en el aire una canción de cuna
que me refugia de las voces muertas.

Llegan de lejos los torpes sonidos,
vienen campanas a sacudir la calma,
pero el silencio toca mis oídos
y así devuelve a mi cuerpo, el alma.

A veces, como una manta me envuelve.
Del terco martillazo del olvido
con firmeza sus manos me protegen,

La hermana oscuridad también se arrima
y abre en mi corazón otros sentidos.
Y entonces otra vez la paz me habita.

A B A B-  C D C D- E D E-  F D F







martes, 16 de abril de 2024

DAR LA VOZ

 



Tu voz, mi voz, la de las dos. Vos, ¡qué voz!. Voz en do, en re, en mi, en fa... Te doy mi voz. ¿Me das tu voz? ¿Vas con mi voz? Yo voy con vos y con tu voz. Tu voz de mar, de pan, de rock and roll. La voz de los dos, de las tres, de los seis,  de las diez, de los mil. Voz más voz, más voz, más voz... "la voz". Voy con tu don de voz, tu don de vos, tu don de luz. Voz por la paz, por el pan, por la faz...  por el hoy. Voz por vos, por mí, por él, por mil... voz por mil. Vos por las mil. Yo por las mil, él por las mil. Las mil por vos, por él, por mí. Voz en sol, de sol, por el sol. Voz en la, por la, por las, por las mil. Voz en si, por sí. Tu voz, mi voz. La voz por, la voz de, la voz con 😊
Patricia Morante 

jueves, 14 de mayo de 2020

Ensayos






Una muchacha de cabellos de fuego abre la puerta del zaguán 
y se sienta sobre el piso ajedrezado. La intensidad de sus ojos verdes 
no pasa inadvertida para el afilador de boina que anda ofreciendo 
sus servicios a la hora en que los vecinos empiezan a preparar el almuerzo. 
Ante esa mirada irresistible, él abre de más su boca y se desliza hasta el piso 
su flauta de pan interrumpiéndose el característico silbido de tres o cuatro notas.

Él ensaya un piropo en su cabeza pero se da cuenta, porque ya 
se lo han advertido otras veces, de que no tiene que andar acosando 
con sus frases libidinosas a las muchachas aprovechándose de su condición 
de pasearse por las calles para ejercer su oficio. 

-¿Cuchillos...? ¿Tijeras...? - pregunta con voz melíflua.
La joven niega con la cabeza.
El afilador recoge su chiflo, lo limpia rápidamente con su mano, 
lo acerca a sus labios y vuelve al silbido no sin antes servirse 
de su propio gesto para deslizar en el aire, un besito.


sábado, 25 de abril de 2020

Las mañanas de sol

Desde hace varias semanas se mudó al conurbano. Vive ahora en el pequeño cuarto interno de una pensión al que la han confinado sus patrones que ya no la quieren trabajando en su casa con cama adentro.
Todas las mañanas se dirige al super y se coloca  en la fila cuidando de tomar los dos metros reglamentarios de distancia que la separe de la persona de adelante.
Durante la espera, el malestar que manifiesta cada integrante de la fila va en aumento.
Ella, como en un rito de alabanza, inclina su cabeza hacia el este, se corre imperceptiblemente el  improvisado barbijo, cierra los ojos y se deja bañar por la tibieza del sol.

(Nadie se da cuenta pero  en ese acto guarda un inocente gozo, un momento único en su corazón).

Cuando le llega el turno, en vez de entrar al comercio, se retira, tal vez con una excusa que nadie advierte.
En el camino de regreso al lugar donde habita, se detiene en el comercio cuyo empleado va depositando en un cajón restos de frutas, verduras y hortalizas que rechaza la clientela.
Ella, aprovechando la distracción de todos, manotea lo que puede.

(Experimenta ahora momentos de angustia que le oprimen el pecho. De esto tampoco nadie se da cuenta).

lunes, 1 de mayo de 2017

Uno de tres.

¿De dónde saqué  a los cinco
que podía ser bailarina?
¿Cuál fue el origen de ese sueño
si en el comedor, donde pasaba
todas las horas,
además de la mesa, las sillas
y, en un ángulo, el televisor,
sólo había telas, hilos
y una máquina de coser?
¿De cómo pretendía  también
tocar el piano?
¿Los vi en blanco y negro
mirando hacia ese rincón?
¿Acaso ese gigante, las balerinas
y la música clásica
se me presentaron
como una revelación
mientras dormía?

Magia.
Infancia.
Inocencia.


Tal vez la historia de un padre que reía
entre rayos de bicicletas,
que se aferró toda la vida
a ese genuino~ ingenuo deseo
viene a hacerme acordar
mis sueños de niñez
y puedo evocar, sin conocer el origen,
mis piecitos queriendo bailar
y mis manos, también pequeñas,
pretendidas ejecutoras del instrumento
aunque nunca hubiera visto uno.
Sin embargo, un sueño
me fue cumplido temprano,
sólo uno,
de la  mano de ese otro soñador,
mi antecesor,
que en un ámbito casi vedado,
al fondo, como por fuera de la casa,
Dibujo Tolhuin~ Diseño marciano
armando y desarmando, armaba.

Un tercer sueño
alcanzado en el instante
de hacer equilibrio sobre dos ruedas.

viernes, 14 de abril de 2017

Mujeres.

Dibujo Tolhuin**

Una bruja descontenta con el maquillaje y el traje sucio de arlequín que le impusieron. Su bonete bicolor apunta al ojo de la luna de semblante triste. Aunque por la mitad, es la misma luna que volvió de la fragua. La serpiente amarilla con cabeza de jaca besa su frente.
Lo que todos ven como verruga en el pómulo de la bruja es el ojo izquierdo de una mujer que lleva un manto de retazos de colores fríos hecho por su madre. En su pecho alberga a una niña gris con una marca de color cálido en el rostro.
La sigue en procesión otra mujer. Su embarazo está por llegar a término.
Una niña está enredada en su propia tela verde. Lo que sí se encarga de extender es su cabello mandarina.
Labios carnosos, boquitas pintadas, labios amoratados del frío de la muerte, labios azulinos.
Bocas rojas junto a ojos llenos de sangre. Labios inexpresivos en un rostro pálido.
Una muchacha, feliz con su maquillaje, pues muestra una sonrisa que sobrepasa el límite de la oreja, sueña con la luna. Su cabello amarillo está protegido con un impermeable igualmente estridente.
Un escote en un cuerpo sin miembros de cintura extra fina.
Un rostro triangular con los ojos protegidos del brillo nocturno. 
La cola de una sirena.
Hilos y más hilos.

Y vos, ¿qué ves?
 
**La técnica consiste en trazar líneas
en cualquier dirección y sentido.
Después, buscar figuras en el 
entramado. Colorear lo 
encontrado.
Por último, escribir acerca de
los pequeños hallazgos.

jueves, 16 de marzo de 2017

Intimidad de libro y carta.

Acercaste tanto tu cara...
Te hiciste parte de mí. 

Ahora soy tu mirada,
tu exhalación.
Sos mis labios, mi fuego.
La luz se adelgaza y pide paso 
entre mi piel y la tuya.
¿Cuál es tu noche? 

¿Dónde empieza la mía?

En nuestro apacible pecho 
llevamos el beso y el adiós.
Vas trémula. Viajamos abrazados 
al color de lo incierto
pero no temas, 
nos encontró juntos el frío.
Pudimos ser como agua de cántaro
esparciéndose
en la tierra sedienta.
Después, la aureola húmeda...
Estamos hechos de bocas
bebedoras de estrellas.
En nuestro corazón
hay agua,
y tierra,
y aire,
y fuego.

Sos un encantador...
¿Quién puede seguir en vela
después de mirarte?
Guardaré la fascinación 
con ojos cerrados.
Es necesario atesorar un poco 
de luz 
para cuando no estés. 

Una mano amiga nos unió.
Te acarició primero,
se posó sobre mí. 
Me hizo tu cuna.
                                     
El rostro conocido se hundió 
en nuestro olor.
Nos arrulló por última vez.
No es verdad que fue 
sin tristeza.

Sabemos no poco del origen 
de este abrazo cerrado.
Pero ¿qué hay del destino 
que nos espera?
Mi esencia reniega de presagios.
Nada conozco del arte adivinatorio,
ni de los designios 
que otras cartas 
son capaces de develar.
Una sola palabra 
es mi símbolo.
Tal vez otra mano amiga 
nos reciba, 
también nos acaricie, 
nos muestre en su palma 
lo que las líneas 
deparan.
...unos ojos descubran 
a los que desde nuestro interior 
miran.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Setenta malvones.

Es verdad que cuando por primera vez leí el poema de Baldomero Fernández Moreno yo no sabía qué eran los "balcones". Había vivido mi entonces corta vida (6 o 7 años) en un barrio de casas bajas, época en que se usaban las estilo "americanas".
Sí conocía los malvones. Tanto en nuestro jardín como en el de la casa de mis abuelos había en abundancia.

Cuando me hicieron estudiar el poema, como se usaba en la época para recitarlo, a mí me salía "malvones" en vez de "balcones" aunque nunca dije en voz alta "malvones", hacía un esfuerzo por recordar "balcones". No sé si pregunté lo que eran, seguramente sí, debido a mi curiosidad, pero estoy segura de que imaginaba las flores. El poema en sus primeros versos quedaba así:

Setenta malvones hay en esta casa
setenta malvones y ninguna flor...

(Hasta tenía lógica: podía ser que las plantas no hubieran florecido aún).

Hoy en día cada vez que recuerdo el poema, y aunque conozca que se trate de "setenta balcones" y sepa lo que son, me los imagino cargados de malvones.

Hoy recordé estos episodios, el poema y los gajos, que mi abuela tomaba de algún que otro jardín, cuando salí al mío y encontré estas maravillas.




 Fotos Tolhuin en Casa de Argimón.

SETENTA BALCONES Y NINGUNA FLOR. 
BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO.

Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color? 

La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡Dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta bobo de ilusiones? 

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín? 

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave...
¡Setenta balcones y ninguna flor!

Setenta malvones o Perdón, Baldomero.
Patricia Morante.

Setenta malvones hay en esta casa,
setenta malvones y todos en flor.
A sus habitantes yo sé qué les pasa:
aman su textura, aman su color.

Los jardines plenos de alegría cantan,
¡dan una algazara los rojos malvones!
Aquí los ánimos siempre se levantan.
Aquí sí hay poeta boba de ilusiones.

Todos deseamos ver tras la ventana
tanta maravilla en un solo jardín.
Un nacer continuo en cada mañana,
un vital dormirse de la tarde al fin.

Amamos las plantas y amamos el ave,
sabemos de música, rima y amor,
Siempre se oyen besos y a veces un clave...
¡Setenta malvones y todos en flor!

miércoles, 31 de agosto de 2016

De soledades, soleares° y soleariyas.

Soleariyas.

Andando y andando
por el camino bordeado de álamos
un sueño entre las ramas quedó atrapado.

Andando y andando
por ese camino en cuarto menguante.
Soñando, soñando.

~ ~~~~ ~~~~~~~ ~~~ ~

En patio cerrado,
un escape por la grieta del techo:
de la luna, un gajo

Soleá, soleá. 

Si nunca estuve en tu vida
~misterio del corazón~
¿cómo estás vos en la mía?

 °
°

miércoles, 3 de agosto de 2016

De ritos y árboles. (O: palabras que bajaron conmigo del cerro se hicieron soneto)

No sé cuál es tu nombre, árbol en soledad;
ni el secreto que guardas junto a la cruz, erguido.
De la pesada niebla silencioso testigo
y escudo de vos mismo contra la vastedad.

¿Te alcanzarán primero la noche o los ensueños?,
árbol de las alturas consentido en la roca,
tal vez algún pájaro se llegue hasta tu copa
a beber de la vida, del tiempo, del deseo.

¡Cuántas gotas de luz derrama el sol en tus hojas
sobre el manto de nubes que de abajo te mira!     
Como brazos abiertos hacia el cielo infinito,
        
 en savia, tu esperanza con vital rama brota          
o en valiente postura, inclinada al vacío,              
cabalga por el aire como jaca sin brida.                 

Foto Tolhuin. Árbol levantado junto a la cruz caída que señala 2870 mts. s.n.d.m.
Cerro Ñuñorco, provincia de Tucumán.

martes, 2 de agosto de 2016

Decilira° français** d'amour inédit.

En vana y álgida tarde
quisiera encontrar renovados versos
de palabras amables;
con amor verdadero
despedir mis oscuros ojos tristes,
tener el alma de cuando volviste,
cantar dulce alegría;
descalza y despeinada,
sonriente, apasionada,
bailar imaginándome en tu vida.




°La decilira es una estrofa poética inventada por el español Juan Ruiz de Torres (2002). Su nombre denota un origen híbrido, inspirado tanto en otras estrofas de diez versos (décima) como en la lira. Como explica su inventor, su amigo Juan Antonio Villacañas y él solían conversar sobre sus estrofas favoritas, y como homenaje póstumo Ruiz de Torres creó esta estrofa.


“Muchas veces departí con el gran poeta que fue el toledano Juan Antonio Villacañas sobre los relativos méritos de dos estrofas puramente españolas. Para Juan Antonio, era la lira de Garcilaso la preferida, bien que fuese también excelente cultivador del italiano soneto, Pero él, en la última época de su vida, supo dar a la lira una forma expresiva tan innovadora que hoy sigue asombrando. Él introdujo la reflexividad a través de la burla, del encuentro violento de conceptos. Las liras de Villacañas lo son desde el punto de vista métrico, pero nada tienen que ver con las que los anteriores poetas habían escrito. He querido ofrecer mi homenaje a Juan Antonio Villacañas creando una combinación de las estrofas que ambos amábamos: “su” lira con “mi” décima”


Si los cinco primeros versos tienen la estructura de la lira, en heptasílabos y endecasílabos, los cinco últimos también, pero en imagen especular: 7-11-7-7-11-11-7-7-11-7. De la espinela, otra composición de diez versos, toma el esquema de la rima: aBbaACcdDc. Por último, en la decilira debe haber una pausa tras el cuarto verso, de modo que los cuatro primeros versos constituyen una unidad que plantea el tema y su desarrollo y desenlace sucederá en los seis versos siguientes, ya formen varias subestrofas o un todo. También esto último procede de la espinela. El poeta Luis Estoico se inspiró en la decilira para componer otras dos estrofas inspiradas en las décimas francesa (dizain) e italiana. El esquema de la **decilira francesa es: 7a-11B-7a-7b-11C-11C-7d-7e-11E-7d. El de la decilira italiana, donde la rima para C es aguda, es: 7a-11A-7b-7B 11C-11D-7d-7e-11E-7c.

jueves, 21 de julio de 2016

Ovillejo° ardoroso contra la sed del oro.

¿Qué defendemos con calor de fragua?
¡El agua!
¿En resguardo de qué no habrá desgaire?
¡Del aire!
¿Cuál tesoro nuestro cuidado encierra?
¡La tierra!

Y a no ceder en la guerra
de dinero y regalías.
¿La vida de nuestros días?
¡El agua, el aire y la tierra!









°Un ovillejo (término derivado de ovillo) es una estrofa que 
consta de diez versos agrupados en dos secciones de seis y 
cuatro respectivamente. La primera sección consta de tres
pareados de pie quebrado, formados cada uno por una 
pregunta en octosílabo y su respuesta en trisílabo a modo 
de eco, siempre con rima consonante. Los cuatro últimos 
versos forman una redondilla que resume el sentido de los 
versos anteriores mediante el mecanismo retórico de la 
diseminación y la recolección, correspondiendo la 
diseminación a los pareados y la recolección a la redondilla, 
de forma que el verso final recoge las tres palabras utilizadas 
en los trisílabos o pie quebrado. La rima de los versos 5 y 6 
debe ser la misma que la de los versos 7 y 10 para que ambas 
partes se unan. Por tanto, el esquema métrico es el siguiente:
 a8a4b8b4c8c4c8d8d8c8.

Algunos la denominan estrofa de alarde y la inventó en su forma actual Miguel de Cervantes Saavedra. La usó en el capítulo XXVII de su novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha**, escribiendo tres ovillejos para la ocasión. Los ovillejos se hicieron muy populares, pero luego su uso decayó hasta ser prácticamente  abandonado. Más tarde, en el Neoclasicismo, después en el Romanticismo, como hizo  Zorrilla en el Tenorio, aunque con algunas licencias,  y, por último, en el Modernismo, volvieron a ser utilizados. Miguel de Unamuno, uno de los mayores exponentes de la Generación del 98 (Antonio Machado, Pío Baroja, Ramiro de Maeztu, Ramon María del Valle Inclán y José Martínez Ruiz) también tuvo en cuenta esta estrofa en sus trabajos.
Es una estrofa brillante y muy sonora que implica cierta dificultad. Su elaboración artificiosa hace de esta estrofa un instrumento muy adecuado para la ironía, lo burlesco, lo humorístico o la sátira.


**¿Quién menoscaba mis bienes?
¡Desdenes!
Y ¿quién aumenta mis duelos?
¡Los celos!
Y ¿quién prueba mi paciencia?
¡Ausencia!

De este modo en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.

¿Quién me causa este dolor?
¡Amor!
Y ¿quién mi gloria repuna?
¡Fortuna!
Y ¿quién consiente mi duelo?
¡El cielo!

De este modo yo recelo
morir deste mal extraño,
pues se aúnan en mi daño
amor, fortuna y el cielo.

¿Quién mejorará mi suerte?
¡La muerte!
Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
¡Mudanza!
Y sus males, ¿quién los cura?
¡Locura!

Dese modo no es cordura
querer curar la pasión,
cuando los remedios son
muerte, mudanza y locura.



En el siglo XXI, la poeta Tolhuin considera que las preguntas de los versos 1, 3 y 5 necesitan de más palabras para alardear con  la idea y propone reemplazar el octosílabo por el endecasílabo.

jueves, 14 de julio de 2016

Octavilla ° fugaz.

Como un exiguo soplido,

como de lluvia una gota 

que ni siquiera alborota

ni hace barro en el camino.

Así, mi vida en el ruedo,

desestimable y pequeña,

ríe, canta, vive y sueña

sin envidia ni recelo.

 

 

 


viernes, 8 de julio de 2016

Terceto encadenado° libre.

¿Regresarán pájaros en la noche,
los que huyeron de la triste enramada?
¿Habrán cicatrizado sus dolores?

Como quien ve a trasluz su propia alma
y adivina horizontes y memorias;
deseos como lunas en el agua;

quizás amor de pie, ante la gloria,
después de una centuria de naufragios;
desencuentros;  proezas ilusorias
y la vida que nos besa en los labios.

 




°Un terceto encadenado es una serie indefinida de tercetos en los que el verso que queda suelto en el primero coincide con los que riman en el segundo; el que queda suelto en el segundo con los que riman en el tercero y así sucesivamente: ABA, BCB, CDC... XYX, YZYZ. La última estrofa será un serventesio, o un serventesio** más un pareado, para evitar que quede un verso suelto.

Esta forma proviene de la terza rima creada por el poeta florentino Dante Alighieri para su Divina comedia, adoptada posteriormente por Francesco Petrarca para sus Triunfos, y fue denominada en español tercetos encadenados. En Castilla empezó a cultivarse en la obra de Juan Boscán y Garcilaso de la Vega durante la primera mitad del siglo XVI, con el Renacimiento.

**Estrofa formada por cuatro versos de arte mayor, de los cuales riman el primero con el tercero y el segundo con el cuarto, generalmente en consonante.
Composición de la poesía provenzal de tema político o moral que tiene a veces un tono satírico.


viernes, 1 de julio de 2016

Seguidilla ° del pesar.

Otra vez me sorprende
muerte temprana.
Como un dolor que vuelve
entre palabras.
Desde el presente
que, en la nostalgia,
se desvanece.








°Seguidilla es un tipo de estrofa que puede constar de cuatro o de siete versos. Cuando tiene cuatro,  los impares son heptasílabos libres y los pares pentasílabos de rima asonante. Cuando consta de siete versos el quinto y el séptimo son
pentasílabos y forman asonancia entre sí y el sexto es heptasílabo y  libre.

domingo, 19 de junio de 2016

Sáfica 🍊

Foto Tolhuin. Mayo '16.
Vivo testigo de mañanas frescas,
fresco donante de los frutos dulces,
dulce atalaya de mis sueños vivos:
ríe conmigo.


Clama a mi amado, al que siempre pienso;
toca su aire con tu olor cercano;
toma mi canto, díselo en mi nombre.
Dile que vuelvo.











Foto Tolhuin. Junio '15
🍊 Es un tipo de estrofa creada por la poetisa griega Safo de Lesbos en el siglo VI antes de Cristo. En su adaptación a la lengua española, se la identifica por los siguientes elementos:

-Consiste en cuatro versos libres (es decir, sin rima), tres endecasílabos sáficos y uno pentasílabo adónico. Este último se compone de dos cláusulas rítmicas: un dáctilo (una sílaba larga y dos breves) y un espondeo (dos sílabas largas).

-Los acentos de los endecasílabos se ubican en la primera, cuarta, octava y décima sílabas.

-Al final de la quinta sílaba (átona) debe hallarse una cesura que divide el verso endecasílabo en dos hemistiquios de cinco y seis sílabas.

Autores que usaron la estrofa sáfica son: Alceo, Cátulo, Horacio, Melino, Swinburne, Ginsberg.

En España, apareció hacia el siglo XVI. En el XIX, Miguel de Unamuno demostró gran interés en ella. La utilizó y enriqueció en varias ocasiones.


En Argentina, la poeta Tolhuin intenta su composición haciendo caso omiso de dáctilos y espondeos pero ponderando los cítricos en sus virtudes cantarinas, como tópico.


  

🍊 🍊 🍊 🍊




















viernes, 6 de mayo de 2016

Lira ° de versos mudos.

Foto Jardín de Tolhuin.
Inesperada flor
- - - - - - - - - - -
inesperada flor
- - - - - - -
- - - - - - - - - - -


° Tipo de estrofa de cinco versos de la métrica española e italiana, compuesta de tres versos heptasílabos (siete sílabas) y dos endecasílabos (once sílabas) con la disposición 7a, 11B, 7a, 7b, 11B.

miércoles, 6 de abril de 2016

Alegría° de agua.

Amado mío
te espero siempre cerca del río.














° Composición poética formada por dos versos, el primero de cinco sílabas métricas (pentasílabo) y el segundo decasílabo, formado por dos partes de cinco sílabas métricas cada una. También puede darse el caso de que el primer verso fuera hexasílabo (seis sílabas), y entonces el segundo sería un endecasílabo (once).
Ambos versos riman siempre, como los pareados, pero con rima asonante, más propia de los géneros populares.
Esta composición se relaciona con el cante flamenco del mismo nombre. En estas composiciones puede ir acompañada de un estribillo de tres versos, en el que el primero rima con el tercero y el segundo queda libre.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Soneto de febrero.

Mi corazón de lumbre una esperanza abriga:
al rescoldo de un sueño prefigura ese tiempo
con voz de amaneceres que acuna la semilla
que se abre en brote verde y asoma de la grieta.

Meollo del verano para el verano dulce,
para el corazón mío que abriga una esperanza,
que ama el sueño del árbol bebiendo de la tierra,
árbol con sed de cielo y de noche constelada.

La tierra, la semilla, el brote a cielo abierto.
Verano de presagios y atardeceres rojos,
de cuencos rebosantes en las manos extensas.

Una ofrenda de estrellas y olor a hierba húmeda
en mi corazón de árbol, de voces y de sueños.
Mi corazón, un cuenco: rebosa de promesas.