<°> <°> <°> <°> <°> <°> <°>

...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

Mostrando entradas con la etiqueta Soy un junco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Soy un junco. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de octubre de 2014

Libertad.

A los infinitos amantes que ella, libertad, tiene.

Las palabras se me deslizan cada vez que te pienso. 
Viajan hacia una laguna sin riberas.
Y allí, entre escamas rozando la piel,  
sumergida hasta la cintura,
me encuentro con mi red tratando de alcanzarlas.
... sólo unas pocas que me desaten 
de este naufragio empantanado, 
de esta especie de combate con la nostalgia, 
de este presagio de sinrazones.

Las sílabas burbujean en el barro.
Entonces, aparece la tabla, 
la deseada por cualquier ser húmedamente perdido.
Pero tan lejana está... 
Apenas, un chapoteo susurrante, una monotonía en el horizonte. 

Vuelvo a ser insalvable.

Las voces emergen. Se me escurren entre los dedos, 
salen en confuso aleteo.
Parpadeo letras, intento un grito que se ahoga.

En el azul, las frases, la música y otros colores y sabores se conjuran.

Descubro que puedo paladear: los labios la pronuncian.
Y, al fin, mis pies acarician la orilla.


[De "Rojos pájaros al aire". 2011]

 




Foto Dafne en Laguna Don Tomás. Santa Rosa, La Pampa.

sábado, 25 de enero de 2014

De ritos, lagunas y alegría.

                        III
Como Dios la trajo al mundo.



Sigilo.
Sol y luna de ojos abiertos.
Todos los pájaros posibles.
Colores dibujados en el atardecer.
Y barro.
Dos en un bote que se miran, ríen.
Ella se siente cántaro rebosante.
¿Será el misterio?
¿Será el fenómeno conjugado
de sol y luna llenos?
Quizás el laberinto inabordable
del totoral.
¿La silueta del caracolero?
¿Es ese gran pájaro que los sobrevuela?
¿O el perfil inesperado del chajá?



Es el silencio, es la ausencia
de lo que no se extraña.
La perfección.
Sólo la música natural.

Él rema con los brazos
y se adentran en una zona
de penumbra mística.
Las manos golpean el agua
y el agua, su corazón.
Se imagina nacida ahí,
de ese barro.
Siente calor en el pecho. 
Cierra los ojos para guardar
 ese tesoro único,
ese baile irrepetible,
esa gracia que le fue dada,
fiesta de todos los sentidos,
de goce
y poesía.


Saberse parte del aire
que envuelve y  hasta
de ese olor particular.
Es la frescura.
Se siente a salvo.
Es raro, pero en un bote
que parece flotar de milagro,
se siente a salvo.

No se priva siquiera de sentir
una brizna de temor
y con el remo que le queda
mide la profundidad del agua
y piensa:
sólo hasta las rodillas,
en toda la extensión de la laguna.
Finalmente,
la vivencia es más honda.
Se acuerda de Diana:
"... y me da vergüenza agregar
un susurro de voz..."
Entonces, queriendo decir algo,
calla.

El que habla es él, musita...
Ella vuelve a cerrar los ojos,
esta vez para guardar esas palabras 
que coronan el conjuro,
y así se adelanta a la pequeña muerte,



a ese abandono
en brazos de la laguna.
 

"Todo poema con el tiempo es una elegía" J.L.Borges. 
(Sólo es nuestro lo que perdimos. Los conjurados.)
Textos, dibujos y diseños: Marciano.