🌊 Después de más de 1,7 millones de visualizaciones entre Instagram y TikTok, había una petición que se repetía una y otra vez...✨ “¿Podemos escucharla completa?” Pues aquí la tenéis…
🎙️ Interpreté Mediterráneo con el alma, en una versión que nos ha regalado momentos y mensajes inolvidables.
❤️ Gracias por cada reproducción, cada comentario y cada persona que se ha detenido unos segundos a escuchar. Disfrutadla. Y si os emociona, compartidla para que siga navegando. 🌊
#Mediterráneo #Miguel #MúsicaEnDirecto #VersionCompleta #Música Ver menos
20 de septiembre con la maravillosa interpretación del Dúo Falú~Moguilevsky en Casa Sonora Ituzaingó
Hoy, de viaje con ese, mi pensamiento, que también se va, también se va.
* Cuenta Jaime Dávalos acerca de esta canción: "En el patio de casa aparecían de pronto, con los primeros colores un día, llenando con sus chirridos de alborozo aquel ámbito de nuestros juegos donde El Tata estaba casi siempre sentado en su sillón de mimbre leyendo. Las campanas de San Alfonso contribuían entonces a insuflarle encantamiento a la visita de las golondrinas en aquellos cielos donde grandes nubarrones anunciaban la próxima estación de las lluvias. Los días eran largos y se demoraban en la agonía de la tarde. Lo recuerdo. Una tarde así en la que salía de la convalecencia de una larga gripe. ¡Vi tan nítido el aire! Me subí al techo y de espaldas sobre las chapas de zinc aún tibias, miré hacia arriba tratando de abarcar la vasta redondez comba del cielo de una sola mirada, sin pestañar; quería ver todas las golondrinas de una vez, sin necesidad de seguirlas una por una en el vuelo loco con que garabateaban el azul hondo, tiritante de la luz.
En el horizonte cenizo del arrabal a ras de los techos, los barriletes subían como fantasmales rayas coleando, nadando hacia las primeras estrellas pálidas, y el viento hacia saludar gravemente a los árboles. No sé cuanto tiempo permanecí echado así, pero me despertaron aquella fiesta de la contemplación los maullidos de aquellos gatos que ya sentían también como las golondrinas y yo, el advenimiento de la primavera.
Cuando Eduardo (Falú) me hizo oír la música de lo que después sería "Las golondrinas", voló mi pensamiento tiempo atrás y desandando los días recupero el alborozo triste de aquellas tardes de la infancia; los conmovidos versos de Gustavo Adolfo Bécquer; algo que me dictaba Leopoldo Lugones; y la vida, esa que siempre se nutre de la literatura sin temor de canjear entre ambas, de plagiarse o imitarse porque las dos son autoras de un sueño en el que devenimos polvo. La música, repito, con su fuerza evocadora citó en mi las palabras donde la experiencia sensible de los días lejanos quedó apenas atrapada, tan apenas como en la red de vuelos de las golondrinas en el ancho cielo del asombro" (Jaime Dávalos, "Yo soy quién pinta las uvas", 1980)
En la hermosa y cálida presentación del libro Los hilos de la noche de Ana María Oddo en Yatay Libros~ Haedo, un espacio único en donde se ensamblan las artes en cada encuentro cultural. Gracias Bocaque Vuela por invitarme a leer. Gracias a Lucila por los registros. Gracias por tanta belleza.
Entonces, ¿tú piensas que puedes diferenciar So, so you think you can tell El cielo del infierno? Heaven from hell? ¿Cielos azules del dolor? Blue skies from pain? ¿Puedes diferenciar un campo verde? Can you tell a green field ¿De un riel de acero frío? From a cold steel rail? ¿Una sonrisa de un velo? A smile from a veil? ¿Piensas que puedes diferenciar? Do you think you can tell?
¿Consiguieron convencerte de cambiar Did they get you to trade Tus héroes por fantasmas? Your heroes for ghosts? ¿Cenizas calientes por árboles? Hot ashes for trees? ¿Aire caliente por una brisa fresca? Hot air for a cool breeze? ¿Fría comodidad por cambio? Cold comfort for change? ¿Cambiaste Did you exchange Un paseo en una parte de la guerra A walk on part in the war Por el papel principal en una jaula? For a lead role in a cage?
Cómo quisiera How I wish Como quisiera que estuvieras aquí How I wish you were here Somos solo dos almas perdidas We're just two lost souls Nadando en un acuario año tras año Swimming in a fish bowl year after year Corriendo sobre el mismo viejo suelo Running over the same old ground ¿Qué encontramos? What have we found? Los mismos viejos miedos The same old fears Quisiera que estuvieras aquí Wish you were here
Hoy, 1° de diciembre, día en que conmemoramos el cumpleaños
de Norma, me vienen nuevamente los recuerdos. Esta vez más remotos, octubre del
79, cuando yo cumplía 13. Mi tía a la cabeza junto con mi tío Rulo y mis primos, me trajeron
un hermoso regalo. Tengo muy vívidas las imágenes en la vereda de mi casa. Sí, los había estado esperando afuera, mientras en el comedor mi mamá, mi abuela y tal vez mi hermana iban preparando la mesa para el festejo.
El regalo era un bolso cuadradito, de jean (tela de vaquero, decíamos por entonces) con algunos detalles de cintas de colores, y antes
de que pudiera agradecer, mi tía se anticipó con ansiedad y me dijo: - Abrilo,
abrilo, hay algo más-. Yo, que habia pensado que el relleno era puro bollo de papel como suele ocurrir con los bolsos, me apresuré a correr el cierre y vi que ahí estaba.
Era un disco simple de ABBA. Mi tía me dijo que se trataba de una canción que se escuchaba en el mundo entero, que
estaba de re-moda. Lo cierto es que me la pasé activando el tocadiscos y gastando durante meses ese Lado A de “Chiquitita”
que contenía la letra ideal para mí en esa época. El dolor que encadenaba, la sombra
de gran pena en los ojos, el llanto, el ala quebrada. Pero también las palabras
para levantar el ánimo, la idea de que hubiera alguien que escuchara mis penas. Indudablemente era la poesía adecuada y había llegado
de la mano de Norma, con su amor, su ansiedad y la alegría de verme desenvolviendo
la sorpresa de un objeto dentro de otro.
Ahora que pasaron tantos años, me emociono al pensar en esos
regalos, por los objetos en sí y por la forma en que llegaron a mi vida.
Ahora que mi tía Norma ya no está en este plano me gusta
pensar que ella, de algún modo, es una de las estrellas que brillan por mí allá
en lo alto, que quiso y quiere verme sonreír, que siempre me ofreció el
hombro para que llore y "así seguir andando"; que compartió, como la del día de mis 13 años, cada una de mis alegrías.
Hablar de mi infancia y adolescencia es abrazar la presencia siempre amorosa de mi tía Norma.
Tengo tantos recuerdos y tanto que agradecerle.
Ella siempre en los detalles, los festejos de cumpleaños, la charla, los consejos de cocina, la comida deliciosa de su mano como las muchas formas de honrar la vida.
Ella promovió un viaje en el que yo, ya jovencita, vi el mar por primera vez. Ese hecho, como tantos otros a lo largo de los años fue un hito en mi vida. Todavía tengo guardada en el fondo de los ojos la imagen de una calle arenosa y polvorienta recorrida en el colectivo, propiedad de mis tíos, con el que llegamos a las vacaciones; y a lo lejos esa franja celeste grisácea que me pareció que era el mar, pero no pregunté porque me dio vergüenza y contuve esa incertidumbre mezclada con alegría hasta que alguien gritó: "ahí está, allá vamos" (o algo así). En esa emoción, por dar algún ejemplo nomás, difícil de describir, está Norma, como en todas las que siguieron en esos días de verano.
Ella estuvo organizando las comidas para que estemos a gusto compartiendo y como éramos quince personas, nos enseñó a todos reglas básicas de convivencia, basadas en la colaboración.
Fui muy feliz con todo lo ocurrido durante esa estadía en los '80 y juro que lloré cuando tuvimos que dejar la casa para pegar la vuelta.
Muchos momentos, episodios graciosos, vivencias, hitos podría describir en los que esté la presencia fuertemente tierna de mi tía Norma pero en el día de su cumpleaños, solamente le quiero agradecer todo, todo y quedarme con esta imagen de cuando cumplí un año y en la que ella me mira con la ternura infinita que llega hasta el día de hoy.