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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

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miércoles, 29 de enero de 2020

De raíces, papeles y frutos maduros

¿Qué sucede cuando te ponés a ordenar porque decidiste que hay un montón de cosas viejas de las que tenés que deshacerte?

Encontrás un facsímil que ya es viejo de una publicación más vieja todavía, como es lógico. Lo abrís al azar y descubrís una belleza de 95 años.

Te enamorás, como la primera vez que lo leíste, cuando todavía ibas al secundario.

Te olvidás, de pronto, lo que viniste a hacer a la biblioteca. 

Llevás el poema contra tu pecho, lo apretás con ternura y decidís que hay cosas a las que todavía les falta años y años para envejecer.


Foto TolhuinBiblioteca. Facsímil de PROA N°14, diciembre de 1925



viernes, 18 de mayo de 2018

De llantos y otras voces.

v i e n t o   t i e r r a    f u e g o   a g u a
l l o r a    g i m e    g r i t a     s a n g r a

Hay un niño dormido 
en el regazo de la madrugada. 
Antes escuchó un cuento. 
Se arrebujó junto al fuego. 
Se hundió en su silencio.
El cuento sigue
y se transforma en canción,
luego en abejas,
luego en un único susurro
que apenas asoma en los labios.
Finalmente se va apagando 
y de todo se adueña el silencio.
La tierra está gimiendo,
Foto de Casa Fuentealba DVV abril 2018
el fuego lo está gritando,
el agua está sangrando,
el viento lo está llorando:
hay niños y niñas ahora mismo
arrebujados por el fuego,
hundidos para siempre 
en el silencio,
sin cuento de cuna, sin canción.



a m o r   s i n   p a l a b r a s

Procesión por dentro
en el final de una canción que nos zumba bajito
como abeja en peligro.
... si no hi ha pins,
no es fan pinyons, ni cucs ni ocells...
... del cielo lloverá sangre,
el viento lo está llorando...
Dar vuelta una página en la escena
con el cuidado que se tiene ante un niño dormido
en el regazo tibio de la madrugada.
... necesito silencio para escuchar a la tierra...
El susurro de un rito, un momento de devoción,
hace despegar apenas los labios
para el ceremonial instante sin tiempo
del grito profundo.

Después, el después.

Un gesto que antecede a la palabra justa.
La esperanza en un poema.
Culto por el fuego compartido.
... no queremos ni podemos
dejar que la canción se haga ceniza...
Y otra vez el revés del silencio.


viernes, 24 de noviembre de 2017

De insomnios, seudónimos y sinónimos.


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 "Cada vez que se habla de presos políticos me viene el recuerdo de Fernando Macarro Castillo, de su historia, de su poesía, sobre todo de su doloroso y bello poema "Mi corazón es patio"..."
Así comenzaba un texto que quería escribir pero no avanzaba. Así el recuerdo del poeta me tuvo en vilo durante la noche. Cuando por fín decido recurrir a cierta información que me actualice datos, me doy cuenta de que hoy, 24 de noviembre se cumple el primer aniversario de su muerte.

Parece coincidencia, magia o conjuro pero el pajarito de la memoria me contó que fue él.

Lo importante, a pesar de no haber avanzado en mi tarea, es que la poesía haya estado dando vueltas. La escritura es otra cosa.

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Fernando Macarro Castillo, el preso político que más tiempo pasó en las cárceles franquistas, cuyo primer aniversario de su muerte se cumple hoy y que desarrolló su escritura poética en el encierro, eligió su seudónimo a partir del nombre de su padre, Marcos, y del nombre de su madre, Ana, MARCOS ANA.
Si yo siguiera esa amorosa regla mi seudónimo sería CARMEN JUAN.

¿Cuál sería el tuyo? ¿O qué dos nombres tomarías para un seudónimo?

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¿De qué otra manera se puede decir: Preso político?

martes, 22 de agosto de 2017

De epígrafes ~ objetivos místicos y eclipses solares.

Primera foto: 
(A media hora de caminata) 






<°> Cucha de perro 5 estrellas improvisada 
por vecinos.
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Segunda foto: 
( A las 18: 30)






<°> Viejo empujando carro, cargado de algodones 
de azúcar, al sudeste, en medio de una avenida y
en sentido del tránsito.
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Tercera foto 
(Todavía de día):







<°> Bandita de tres músicos junto a semáforo 
tocando jazz.
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Cuarta foto 
(Con la última luz.
 Perderse o pasarse. Volver por un callejón. 
Encontrarse con la pared del cementerio. 
No la de la entrada por cuyo portón asoman
la arquitectura y algunos puestos comerciales 
de flores, placas y otros insumos para muertos. 
Tampoco la de atrás que dicta cada dos o tres metros:
"prohibido fijar carteles". Encontrarse con el muro lateral, 
alto, muy alto. Sin inscripciones, pues nadie allí fija nada. ):
 






<°> Árbol creciendo desde los cimientos.
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viernes, 21 de julio de 2017

De competencias, complicidades y compartires.

Foto Tolhuin. Atardecer en El Arbolito

Teníamos siete y ocho años
y jugábamos a leer
con la última luz de la tarde.

Sentadas en la vereda,
el libro de segundo sobre el regazo,
en medio de la penumbra
que se hacía más densa cada vez.

Pronunciábamos la una y la otra
alternada y rápidamente,
una frase,
lo más extensa posible
para lograr ser "única reina de lectura".

Las sombras nos apuraban
y ninguna quería perder 
semejante nobiliario.

Aunque sabíamos, ya podíamos saber
desde nuestros pequeños corazones, 
que en la ocasión ceremoniosa
de cada atardecer encendido
ambas compartíamos
el asiento oficial.



jueves, 22 de diciembre de 2016

De árboles, bosques y vigilias.

cuando no puedo dormir 
cuando no debo ni quiero
cuando me levanto de madrugada 
a tomar agua o aire
cuando camino descalza para besar la tierra
cuando me acuerdo 
cuando tan sólo una palabra emana 
desde mi corazón oscuro 
cuando en la noche me aparece el recuerdo 
con ese rincón de infancia 
cuando ceibo
cuando lenga chañar o algarrobo negro
cuando espinillo o caldén
cuando molle tala o quebracho blanco 
cuando 
jacarandá
ooo000ooo
*hoy por 
ejemplo*
hago mi 
vigilia 
poética 
en defensa 
de los bosques 
nativos
Patricia Morante.



El cazador en el bosque. Pablo Neruda.
 ...ooo000ooo... 

AL bosque mío entro con raíces,
con mi fecundidad: De dónde
vienes?, me pregunta
una hoja verde y ancha como un mapa.
Yo no respondo. Allí
es húmedo el terreno
y mis botas se clavan, buscan algo,
golpean para que abran,
pero la tierra calla.

Callará hasta que yo comience a ser
substancia muerta y viva, enredadera,
feroz tronco del árbol erizado
o copa temblorosa.
Calla la tierra para que no sepan
sus nombres diferentes, ni su extendido idioma,
calla porque trabaja
recibiendo y naciendo:
cuanto muere recoge
como una anciana hambrienta:
todo se pudre en ella,
hasta la sombra,
el rayo,
los duros esqueletos,
el agua, la ceniza,
todo se une al rocío,
a la negra llovizna
de la selva.
El mismo sol se pudre
y el oro interrumpido
que le arroja
cae en el saco de la selva y pronto
se fundió en la amalgama, se hizo harina,
y su contribución resplandeciente
se oxidó como un arma abandonada.
Vengo a buscar raíces,
las que hallaron
el alimento mineral del bosque,
la substancia
tenaz, el cinc sombrío,
el cobre venenoso.
Esa raíz debe nutrir mi sangre.
Otra encrespada, abajo,
es parte poderosa
del silencio,
se impone como paso de reptil:
avanza devorando,
toca el agua, la bebe,
y sube por el árbol
la orden secreta:
sombrío es el trabajo
para que las estrellas sean verdes.

Naciendo en los bosques. Pablo Neruda 
...ooo000ooo...

Cuando el arroz retira de la tierra
los granos de su harina,
cuando el trigo endurece sus pequeñas caderas y levanta su
rostro de mil manos,
a la enramada donde la mujer y el hombre se enlazan acudo,
para tocar el mar innumerable
de lo que continúa.

Yo no soy hermano del utensilio llevado en la marea
como en una cuna de nácar combatido:
no tiemblo en la comarca de los agonizantes despojos,
no despierto en el golpe de las tinieblas asustadas
por el ronco pecíolo de la campana repentina,
no puedo ser, no soy el pasajero
bajo cuyos zapatos los últimos reductos del viento palpitan
y rígidas retornan las olas del tiempo a morir.

Llevo en mi mano la paloma que duerme reclinada en la se-
milla
y en su fermento espeso de cal y sangre
vive Agosto,
vive el mes extraído de su copa profunda;
con mi mano rodeo la nueva sombra del ala que crece:
la raíz y la pluma que mañana formarán la espesura.

Nunca declina, ni junto al balcón de manos de hierro,
ni en el invierno marítimo de los abandonados, ni en mi paso
tardío,
el crecimiento inmenso de la gota, ni el párpado que quiere
ser abierto:
porque para nacer he nacido, para encerrar el paso
de cuanto se aproxima, de cuanto a mi pecho golpea como un
nuevo
corazón tembloroso.

Vidas recostadas junto a mi traje como palomas paralelas,
o contenidas en mi propia existencia y en mi desordenado
sonido
para volver a ser, para incautar el aire desnudo de la hoja
y el nacimiento húmedo de la tierra en la guirnalda: hasta
cuándo
debo volver y ser, hasta cuándo el olor
de las más enterradas flores, de las olas más trituradas
sobre las altas piedras, guardan en mí su patria
para volver a ser furia y perfume?

Hasta cuándo la mano del bosque en la lluvia
me avecina con todas sus agujas
para tejer los altos besos del follaje?
Otra vez
escucho aproximarse como el fuego en el humo
nacer de la ceniza terrestre,
la luz llena de pétalos,
y apartando la tierra
en un río de espigas llega el sol a mi boca
como vieja lágrima enterrada que vuelve a ser semilla.



INVOCACIÓN AL LAUREL. Federico García Lorca.
(Libro de Poemas, 1921)
1919
 ...ooo000ooo...
A Pepe Cienfuegos

Por el horizonte confuso y doliente
venía la noche preñada de estrellas.
Yo, como el barbudo mago de los cuentos,
sabía el lenguaje de flores y piedras.
Aprendí secretos de melancolía,
dichos por cipreses, ortigas y yedras;
supe del ensueño por boca del nardo,
canté con los lirios canciones serenas.
En el bosque antiguo, lleno de negrura,
todos me mostraban sus almas cual eran:
el pinar, borracho de aroma y sonido;
los olivos viejos, cargados de ciencia;
los álamos muertos, nidales de hormigas;
el musgo, nevado de blancas violetas.
Todo hablaba dulce a mi corazón
temblando en los hilos de sonora seda
con que el agua envuelve las cosas paradas
como telaraña de armonía eterna.
Las rosas estaban soñando en la lira,
tejen las encinas oros de leyendas,
y entre la tristeza viril de los robles
dicen los enebros temores de aldea.
Yo comprendo toda la pasión del bosque:
ritmo de la hoja, ritmo de la estrella.
Mas decidme, ¡oh cedros!, si mi corazón
dormirá en los brazos de la luz perfecta.
Conozco la lira que presientes, rosa:
formé su cordaje con mi vida muerta.
¡Dime en qué remanso podré abandonarla
como se abandonan las pasiones viejas!
¡Conozco el misterio que cantas, ciprés;
soy hermano tuyo en noche y en pena;
tenemos la entraña cuajada de nidos,
tú de ruiseñores y yo de tristezas!
¡Conozco tu encanto sin fin, padre olivo,
al darnos la sangre que extraes de la Tierra,
como tú, yo extraigo con mi sentimiento
el óleo bendito
que tiene la idea!
Todos me abrumáis con vuestras canciones;
yo sólo os pregunto por la mía incierta;
ninguno queréis sofocar las ansias
de este fuego casto
que el pecho me quema.
¡Oh laurel divino, de alma inaccesible,
siempre silencioso,
lleno de nobleza!
¡Vierte en mis oídos tu historia divina,
tu sabiduría profunda y sincera!
¡Árbol que produces frutos de silencio,
maestro de besos y mago de orquestas,
formado del cuerpo rosado de Dafne
con savia potente de Apolo en tus venas!
¡Oh gran sacerdote del saber antiguo!
¡Oh mudo solemne cerrado a las quejas!
Todos tus hermanos del bosque me hablan;
¡sólo tú, severo, mi canción desprecias!
Acaso, ¡oh maestro del ritmo!, medites
lo inútil del triste llorar del poeta.
Acaso tus hojas, manchadas de luna,
pierdan la ilusión de la primavera.
La dulzura tenue del anochecer,
cual negro rocío, tapizó la senda,
teniendo de inmenso dosel a la noche,
que venía grave, preñada de estrellas.


Suite del agua. Federico Garcia Lorca

...ooo000ooo... 
 
País

En el agua negra,
árboles yacentes,
margaritas
y amapolas.

Por el camino muerto
van tres bueyes.

Por el aire,
el ruiseñor,
corazón del árbol

...oooOOOooo...

Temblor

En mi memoria tendría
con un recuerdo de plata,
piedra de rocío.

En el campo sin monte
una laguna clara,
manantial apagado.

...oooOOOooo...

Curva

Con un lirio en la mano
te dejo.
¡Amor de mi noche!
Y viudita de mi astro
te encuentro.

¡Domador de sombrías
mariposas!
Sigo por mi camino.
Al cabo de mil años
me verás.
¡Amor de mi noche!

Por la vereda azul,
domador de sombrías
estrellas
seguiré mi camino.

Hasta que el Universo
quepa en mi corazón.

...oooOOOooo...

Colmena

¡Vivimos en celdas
de cristal,
en colmena de aire!
Nos besamos a través
de cristal.
¡Maravillosa cárcel,
cuya puerta
es la luna!

...oooOOOooo...

Norte

Las estrellas frías
sobre los caminos.

Hay quien va y quien viene
por selvas de humo.
Las cabañas suspiran
bajo la aurora perpetua.

En el golpe
del hacha
valles y bosques tienen
un temblor de cisterna.
¡En el golpe
del hacha!

...oooOOOooo...

Sur

Sur,
espejismo,
reflejo.

Da lo mismo decir
estrella que naranja,
cauce que cielo.

¡Oh la flecha,
la flecha!
El Sur
es eso:
una flecha de oro,
sin blanco, sobre el viento.

...oooOOOooo...

Este

Escala de aroma
que baja
al Sur
(por grandes conjuntos).

...oooOOOooo...

Oeste

Escala de luna
que asciende
al Norte
(cromática).

...oooOOOooo...


Nocturno. Conrado Nalé Roxlo.
...ooo000ooo... 

El bosque se duerme y sueña,
el río no duerme, canta.
Por entre las sombras verdes
el agua sonora pasa
dejando en la orilla oscura
manojos de espuma blanca.
Llenos los ojos de estrellas
en el fondo de una barca,
yo voy como una canción
por la música del agua;
y llevo el río en los labios
y llevo el bosque en el alma.



De un poema perdido. Patricia Morante.
Foto Maria Gabriela Moreno
 ...oooOOOooo...

ahora sé que te gusta el bosque
entrar
perderte en medio de las sombras
como en un sueño
los hilos de luz
entre las ramas

la vida es eso
me dijiste

ahora sabés que me gusta la lluvia
en los árboles
el agua detenida en el follaje
el viento que juega a hacerla caer
y las gotas deslizándose a todo lo largo

de los troncos
la humedad que intensifica
los olores
pisar con pies desnudos
los brazos despojados
rodeando al árbol que me llama

la vida también es esto
te dije

cómo será el bosque
en la profundidad de la noche
preguntaron nuestros ojos
(el tiempo anterior esfumándose
para siempre)
y se cerraron


viernes, 19 de agosto de 2016

De portentos, portales y portavoces.

Foto Tolhuin. Ascenso a Cerro Ñuñorco. Julio de 2016.
Vivo entre la maravilla y la preocupación. (De un lado, del otro, en los umbrales).
Voy a referirme a la primera, cuota de energía para suavizar la segunda.
Recreo. Aire.

Dos de las cosas que me han deslumbrado últimamente: el cerro y las caravanas.

Voy al diccionario que fue, junto a las semillas, mi maravilla de los 5 o 6. Y lo es todavía. Lo son.
(Combinación heteróclita de la infancia).

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CARAVANA: f. Grupo de personas que viajan juntas con vehículos o animales, especialmente por desiertos o lugares despoblados.


CERRO: m. Del latín cirrus (“copo”), un cerro es una elevación de tierra aislada que presenta una altura menor que una montaña o un monte. Como toda eminencia topográfica, se trata de un terreno elevado respecto a sus alrededores que cuenta con una base o pie (la zona inferior donde comienza la elevación), una o más cumbres o cimas (la zona que alcanza mayor altura) y las laderas o flancos (terrenos de inclinación variable que van de la base a la cumbre).

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Palabras que bajaron conmigo del cerro 🗻



El cerro tiene piel y tiene voz.
El cerro nos abraza y nos pide silencio.

Pero sobran palabras de montañistas.
Ecos, rimas, juegos.
"Teléfono descompuesto"
que es capaz de transformarse
en fiel vía de comunicación
ante lo inesperado,
cuando hay que detenerse
o alguien necesita ayuda.

La caravana de colores se despliega
por los senderos a viva voz.
Cada montañista tiene su color propio
que se enciende o se apaga según la ocasión.

La caravana a veces también se acorta
o se entrecorta;
se extiende cuando en bajada se agranda la brecha
con el de adelante por temor de algún tropiezo;
o se comprime ante la aparición de la niebla.
Pareciera que la niebla, la nube, el alpa puyo
o como se llame, reuniera a montañistas,
les hiciera más próximos.

(A falta de fuego que convoque a su alrededor
nos cobija la niebla para contar historias).

La caravana es entonces un hilo irrompible.

El cerro tiene piel y tiene voz.
El cerro nos abraza y nos pide silencio.

Entonces las palabras se guardan
hasta la próxima vez.
El silencio aparece, se hace vivo.

El silencio es el abrazo del cerro con la caravana.

miércoles, 3 de agosto de 2016

De ritos y árboles. (O: palabras que bajaron conmigo del cerro se hicieron soneto)

No sé cuál es tu nombre, árbol en soledad;
ni el secreto que guardas junto a la cruz, erguido.
De la pesada niebla silencioso testigo
y escudo de vos mismo contra la vastedad.

¿Te alcanzarán primero la noche o los ensueños?,
árbol de las alturas consentido en la roca,
tal vez algún pájaro se llegue hasta tu copa
a beber de la vida, del tiempo, del deseo.

¡Cuántas gotas de luz derrama el sol en tus hojas
sobre el manto de nubes que de abajo te mira!     
Como brazos abiertos hacia el cielo infinito,
        
 en savia, tu esperanza con vital rama brota          
o en valiente postura, inclinada al vacío,              
cabalga por el aire como jaca sin brida.                 

Foto Tolhuin. Árbol levantado junto a la cruz caída que señala 2870 mts. s.n.d.m.
Cerro Ñuñorco, provincia de Tucumán.

sábado, 26 de marzo de 2016

De ritos, consejos y poesía.


DIÁLOGO ENTRE CHARLES SIMIC Y LA JOVEN P.A.M, QUE NO ES TAN JOVEN PERO TIENE TANTO QUE CAMINAR COMO POETA.

CH. S: -No les cuentes a los lectores lo que ya saben sobre la vida.
P.A.M: - ¿Por qué, CH.? Con todo respeto, me parece que el poeta está permanentemente en un ir y venir entre lo que los demás saben de la vida y lo que no. En ese vaivén, se detiene, a veces. Mira hacia atrás, mira hacia adelante. Busca puntos de fuga, horizontes. Un día descubre..., quizás otro poeta ya descubrió antes lo mismo o parecido. Escribe de la vida, siempre el poeta escribe de la vida. A menudo le cuesta encontrar las palabras adecuadas. Hace silencio. En ese silencio, en ese aparente no "pasar nada", surge una idea. A veces su poesía cuenta algo que los lectores no saben y se admiran; otras, algo que ya saben y es un compartir; otras, no entienden del todo lo que escribe o le dan múltiples interpretaciones. Ese es el poeta. Y la poeta también.
 

CH. S: -No supongas que eres el único que sufre en el mundo.
P.A.M: - Eso no se me ocurrió nunca.
 

CH. S: -Algunos de los más grandes poemas que se han escrito son sonetos o poemas con no muchos más versos, así que no escribas más de lo necesario.
P.A.M: - Siempre pienso que hay que pulir, quitar las asperezas del escrito, las palabras innecesarias. Conozco poemas de tres versos que me parecen admirables, grandiosos y otros más extensos, con rima y todo que no me dicen nada. Pero es una cuestión de gustos, de lenguajes compartidos con el otro poeta. También encuentro poesía sin palabras... ¿Cuáles son, CH., los "grandes poemas" para vos"? 


CH. S: -El uso de imágenes, símiles y metáforas aporta concisión a los poemas. Cierra tus ojos y deja que tu imaginación te diga qué hacer.
P.A.M: - Creo que eso se da, a veces. Es una búsqueda permanente entre el lenguaje metafórico y el directo. Pero es una búsqueda. Me parece que caer constantemente en la metáfora o siempre en el lenguaje directo le quita sentido a lo que decimos. Buscar un equilibrio en el uso de recursos es lo ideal. Otra vez el vaivén... Los ojos los cierro, siempre. Es parte de mi rito para ver mejor, para oler, saborear, escuchar y tocar. Disculpá si te digo algo de la vida que ya conocés.


CH. S: -Lo que estás escribiendo es un borrador al que necesitarás realizar pequeños ajustes, tal vez durante meses, e incluso durante años.
P.A.M: - ¡Sí! Coincido. Hasta ahora creo que escribí muy poco que pueda considerar terminado. Escribo borradores ¿qué le voy a hacer...?


CH. S: -Recita las palabras que has escrito en voz alta para decidir qué palabra será la siguiente.
P.A.M: - Eso me gusta, paladear las palabras, escuchar cómo suena una al lado de la otra, intercambiar. Jugar con ellas hasta encontrar la combinación más linda, o poética, o novedosa, o cacofónica ¿por qué no?


CH. S: -Recuerda que al escribir un poema estás construyendo una máquina del tiempo, un vehículo que permitirá a otros viajar por su propia mente, así que no te sorprendas si no te resulta fácil lograr que todas las piezas de ese mecanismo funcionen correctamente.
P.A.M: -La de la máquina del tiempo es una linda imagen pero no me podés pedir que no me sorprenda. Si no me sorprendo ¿cómo sigo?

lunes, 1 de diciembre de 2014

De pétalos.



Me gusta pensar que la poesía está en las conexiones silenciosas. Alguien que posa su mirada sobre el otro y no dice nada; o el dibujo imaginario que en el aire deja un insecto. Una estela imperceptible, pero no por ello menos transformadora. Algo en alguien se modifica con el revoloteo.
Pero también una palabra puede rescatarnos. Una concreta, oportuna, que no irrumpa lo no dicho, sino que lo suavice cuando se hace demasiado áspero. O, ¿por qué no?, una que grite en medio de la espesa soledad.

Cavilo acerca de la diferencia entre lo que no decimos porque no queremos, lo que no decimos porque no podemos y hasta en los silencios obligados que nos amordazan, que se vuelven morados como el efecto tardío de un golpe.

Me pregunto si es posible renacer con una palabra,

pronunciando
escuchando
pensando
soñando.



Sólo una palabra, tal vez
en degradé con el silencio.

Dibujos  (Parecida a una  flor violeta) Tolhuin/ Diseños Marciano

miércoles, 12 de noviembre de 2014

De ritos, guitarras y carperitas.

Dos Más Uno - La Carpera



Dos Más Uno: Hugo Dellamea, Ariel Sanchez y Marcelo Dellamea

sábado, 25 de enero de 2014

De ritos, lagunas y alegría.

                        III
Como Dios la trajo al mundo.



Sigilo.
Sol y luna de ojos abiertos.
Todos los pájaros posibles.
Colores dibujados en el atardecer.
Y barro.
Dos en un bote que se miran, ríen.
Ella se siente cántaro rebosante.
¿Será el misterio?
¿Será el fenómeno conjugado
de sol y luna llenos?
Quizás el laberinto inabordable
del totoral.
¿La silueta del caracolero?
¿Es ese gran pájaro que los sobrevuela?
¿O el perfil inesperado del chajá?



Es el silencio, es la ausencia
de lo que no se extraña.
La perfección.
Sólo la música natural.

Él rema con los brazos
y se adentran en una zona
de penumbra mística.
Las manos golpean el agua
y el agua, su corazón.
Se imagina nacida ahí,
de ese barro.
Siente calor en el pecho. 
Cierra los ojos para guardar
 ese tesoro único,
ese baile irrepetible,
esa gracia que le fue dada,
fiesta de todos los sentidos,
de goce
y poesía.


Saberse parte del aire
que envuelve y  hasta
de ese olor particular.
Es la frescura.
Se siente a salvo.
Es raro, pero en un bote
que parece flotar de milagro,
se siente a salvo.

No se priva siquiera de sentir
una brizna de temor
y con el remo que le queda
mide la profundidad del agua
y piensa:
sólo hasta las rodillas,
en toda la extensión de la laguna.
Finalmente,
la vivencia es más honda.
Se acuerda de Diana:
"... y me da vergüenza agregar
un susurro de voz..."
Entonces, queriendo decir algo,
calla.

El que habla es él, musita...
Ella vuelve a cerrar los ojos,
esta vez para guardar esas palabras 
que coronan el conjuro,
y así se adelanta a la pequeña muerte,



a ese abandono
en brazos de la laguna.
 

"Todo poema con el tiempo es una elegía" J.L.Borges. 
(Sólo es nuestro lo que perdimos. Los conjurados.)
Textos, dibujos y diseños: Marciano.

martes, 13 de noviembre de 2012

De ritos, semillas y alegría.

-Patri, vos tenés que comer girasol, te va a quitar la tristeza.
...Y al rato me ofreció una bolsita con semillas.
No sé si los nutrientes del girasol inciden de alguna manera en los estados de ánimo o, si consumiendo sus semillas todos los días, derriba la tristeza más profunda, tristeza parapetada tras varias hileras de gruesos muros.
 Lo que sé es que hoy ese manojito llamando desde el fondo de mi bolso me salvó en la larga espera: espera en vano,espera de no se sabe qué o a quién, momento de nostalgia de la nada, pozo oscuro, combate inútil y desesperado.
Y entonces, el rito: cerrar los ojos; retener cada mínima, poderosa y sensible semilla entre los dientes; palpar con la lengua, saborear. Pensar en la flor, el sol,  la tierra. Acordarse de la planta que creció al lado del poste de luz: la espera de la madurez de las semillas para quitarlas cuidadosamente con dedos de seis años. La espera vital, dulce. El rito de la infancia.
Las semillas, una a una de la flor así como en la boca (una a una). La magia de ver esa flor buscando la luz.

-¡Mami, es verdad que gira mirando el sol!

-Amigo, es verdad que te quita la tristeza.

 
                                                                                                                                                                Foto Tolhuin. San Luis, 1999.

martes, 7 de febrero de 2012

De ritos, circo y alegría.

Hace tiempo reflexiono y escribo acerca de los ritos: de la pérdida de los mismos, de cómo nuestras ansiedades nos hacen postergar simples celebraciones que nos reconfortan, y de cómo nosotros mismos nos perdemos en esas pérdidas y postergaciones. Algo sencillo como pelar una mandarina y llevarla a la boca gajo a gajo. (Siempre cuento que uno de mis ritos es comprar esta fruta a unas cuantas cuadras de casa para ir comiendo por el camino).
La celebración de un rito siempre es una primera vez, se me ocurrió un día. Es decir, para hacernos sentir plenos es bueno llevar adelante un rito como si fuera cada vez la primera.
Tuve una revelación-síntesis de mis reflexiones en un espectáculo circense por de más agradable y mágico, en San Marcos Sierra, provincia de Córdoba. Un poeta***, invitado por amorosos payasos, recitó un bello texto que hablaba de las "primeras veces", del disfrute, de la imaginación... en fin, de la poesía de la vida. Expresó, sencillamente, que "hay muchas primeras veces".
Me dije: -¿Por qué disfrutar las cosas como si fuera la última vez, como se escucha decir habitualmente? Hagámoslo como la primera o mejor: "hagámoslo como una de las tantas primeras veces".

Esto pensaba mientras transcurría el espectáculo y tomó más sentido cuando, para mi sorpresa, fui elegida por un payaso para participar de la puesta en escena. Buscaba una espectadora que pudiera dar fe de su "corazón de niña". No fueron difíciles las dos primeras pruebas que tenían que ver con la espontaneidad que creo llevar en mí...
La tercera prueba era saltar tres veces seguidas a la soga. Un juego de la infancia, un rito también...

El asunto se me complicó considerando que hace muchos años que no salto a la soga...Y a la vez se me simplificó y se fusionó a mis cavilaciones porque fue como la primera vez que saltaba.
Aquí interrumpo mi reflexión para que ustedes puedan hacer la suya si lo desean, sólo me queda decir que llevé con orgullo mi nariz pintada de rojo durante algunas horas.

  
Una vez es la primera. Alejandro Raymond.***

Yo nací

y aunque parezca increíble

todos los que escuchen esto hicieron eso,

no importa si no se acuerdan.
Nací, salí del útero

y en mis creencias

eso se hace sólo una vez:

la primera vez

y si bien es la única

es la primera

y ningún bebe terco dice:

no puedo hacerlo,

nunca lo hice.

Se nace, si uno tiene suerte

y una es niño y está todo por hacer:

la primer foto, el primer llanto,

la primera teta, el primer sueño,

todo lo que es primero fuera de la panza

y el mundo esta lleno de primeras veces

y uno ni cuenta se da.

El primer reto, la primera mentira,

la primer gran cagada,

para todo hay una primera vez

y es normal que así sea.

Pero el tiempo pasa

y uno se va acostumbrando a la vida

y cuando uno nunca hizo algo

dice que no sabe y listo.

El mundo se vacía de primeras veces

hasta que nos distraemos

y de repente miramos el cielo por primera vez,

nos enamoramos por primera vez,

comemos banana con cebolla por primera vez

y por primera vez

vemos que el mundo está lleno de primeras veces

y brindamos,

brindamos con el mundo

y nos damos cuenta de que parece mentira,

pero es la primera vez.