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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

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viernes, 8 de noviembre de 2024

Mujer de los humedales

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Mi amiga llega a la laguna de mar
con sus sandalitas blancas.

Toma fotos, sonríe a la cámara.
Se hunde en la arena,
se ríe mientras intenta salir.

Entre una y otra caminata y carcajada
va tejiendo palabras 
hasta que al fin
despliega el poema✽
Hermoso, 
como Mar Chiquita,
como mi amiga hermosa,
 como una camisa 
de color flamenco.

Patricia Morante
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♥.♫♪

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Ansenuza de María Gabriela Moreno

    


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lunes, 21 de octubre de 2024

Relatos poéticos y luminosos


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Mercedes Araujo Paula Vásquez Natalia Litvinova Martín Sancia Kawamichi


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⊱✽Luciérnaga de Natalia Litvinova

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Mi primera conmoción° con este libro fue el título. No hacía mucho había vuelto a ver luciérnagas después de décadas. Fue en una granja agroecológica, en Mercedes, provincia de Buenos Aires. 
Y como con toda conmoción (mía, de mi corazón) siguió un viaje cada vez más profundo.
Enterarme de que Natalia Litvinova había obtenido el premio Lumen con ésta, su primera novela y el título que, como dije, me pareció fantástico para evocar las noches de verano de la infancia con calles poco transitadas, escasa luz artificial y ellas apareciendo mágicamente aquí y allá.
Después fue interiorizarme del contenido, leer el dictamen del jurado, mirar los videos de la premiación. El viaje continuaba, indudablemente.
Y apareció la espera porque el libro estuviera disponible. Ese tiempo fue dulce, silencioso y a la vez inquietante. Hasta que empezó septiembre y los días estaban contados...
En La Cueva, librería de mi ciudad, me dijeron: -¡Ah! Hace dos días que está disponible, es muy, muy reciente... Seguramente entra la semana que viene, si querés darte una vuelta. O te lo podemos encargar así te queda reserv...-. A veces soy muy maleducada y no dejo terminar de hablar.

 La segunda conmoción ° fue tener el libro en mis manos, comenzarlo a leer, dejarme atravesar por las historias, terminarlo, recomenzar, releerlo en voz alta a alguien. 
Sentí las sacudidas de este viaje de ida y vuelta y otra vez ida. Recorrí por tierra, aire y agua.  
Me sumergí también en aguas pantanosas.

La tercera ° fue la presentación en la Librería del Fondo. Un momento realmente hermoso en el que hubo un intercambio entre la autora y tres escritores más. Mi viaje, de ese modo, continuaba y, si bien yo no abrí la boca, me sentí parte del diálogo. Una escena en la que la escritora Mercedes Araujo leyó  su texto maravilloso acerca de la novela; otra escritora y librera, Paula Vásquez, entrevistó a Natalia Litvinova y fue una conversación fluida de título y connotaciones infinitas, lazos familiares, objetos preciados, cocinas y trenzas que soslayaba cualquier tipo de guion;  el escritor Martín Sancia Kawamichi (cuando obtuvo la palabra) destacó los episodios teatrales que había encontrado en la obra. Después, la voz honda de la poeta~narradora~Natalia Litvinova se escuchó con la lectura del primer capítulo justo antes de los largos y cálidos aplausos.

Alguien en la sala se animó a contar su experiencia de lectura del libro y de regalo a una amiga y creo que lloramos todos. Yo no me animé (a contar, a llorar, sí) pero conversé brevemente con Natalia cuando me acerqué para que me firmara. Fue bello e inolvidable para mí ese intercambio, aunque breve porque la fila llegaba hasta el otro extremo de la sala, igual que para un trámite obligado pero en este caso las caras estaban sonrientes y luminosas. ¿Una fila de bichitos de luz en medio de la penumbra del salón? JA.

Así, con esta vivencia que hoy relato brevemente, se me fue armando una trama o, mejor dicho, tres momentos o conmociones con los que tejí una trenza, aunque decidí que mi viaje recién comienza y tengo más de tres hebras para incorporar. 

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°No estaba muy segura de utilizar la palabra "conmoción" -fue la primera que me salió cuando decidí escribir este texto- hasta que recordé su etimología y no tuve dudas de que era la adecuada:

Conmoción: Préstamo (s. xv) del latín commotio, commotionis 'sacudida', derivado de commovere 'poner en movimiento'. De la familia etimológica de mover.

                                                                                                                                                                         
Foto Tolhuin durante las sesiones de fisio kinesiología
por rectificación de columna



 Patricia Morante.

domingo, 7 de abril de 2024

Tejer la ronda

En 2024 se cumplen 100 años de la edición del poemario Ternura de Gabriela Mistral. 

La obra tiene una particularidad insustituible. En ella, Mistral ha querido hacer una poesía escolar nueva que no por ser escolar deje de ser poesía; más delicada que cualquier otra, más honda e impregnada de cosas del corazón. Canciones de cuna, rondas, jugarretas, cuenta-mundos, arrullos, arrorrós ponen aquí en vigencia soñadora, el hablar y el cantar propios del alma infantil. (quelibroleo.com)

Hoy, en el día de su natalicio va este homenaje a una autora cuyos poemas~canciones aún recitábamos de niñas en los '70.



₊˚✧𑁍.ೃ࿔* :・₊˚✧𑁍.ೃ࿔* :・₊˚✧𑁍.ೃ࿔* :・₊˚✧𑁍.ೃ࿔* :・

 Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, Gabriela Mistral (en honor a dos de sus poetas favoritos: Gabriele D'Annunzio y Fréderic Mistral), nace en 1889 en Monte Grande, capital de la provincia de Elqui, al norte de Chile. Es hija de Petronila Alcayaga Rojas y de Juan Jerónimo Godoy Villanueva. Su padre era profesor y poeta y, pese a que abandonó el hogar cuando la niña tenía solamente trece años, ella lo reconoce como una figura que la inspiró a dedicarse a la poesía.

A los quince años, comienza a trabajar como maestra, a publicar sus primeros escritos en periódicos de la zona, y a colaborar en la revista literaria Elegancias, dirigida por Rubén Darío. En 1910, comienza un recorrido por diferentes escuelas rurales de todo Chile.

En 1914, gana el concurso literario de los Juegos Florales de Santiago con sus Sonetos de la muerte, una serie de tres sonetos que, tal como lo indica el título, tienen a la muerte como tema central. La obtención de este premio le da un gran reconocimiento a nivel nacional.

En 1922, tras once años de trabajar como maestra rural en su país natal, Mistral es contratada por el gobierno de México, por petición del ministro de educación, el famoso escritor y educador José Vasconcelos, quien estaba llevando a cabo en su país una gran reforma educativa. Ese mismo año, se publica en Nueva York su primera obra: Desolación.

Entre los años 1922 y 1923 mientras residía en México Gabriela Mistral escribió un conjunto de textos dedicados a San Francisco de Asís. Parte de estos poemas aparecieron publicados en el diario El Mercurio y en la revista mexicana Falange. En 1965, ocho años después de la muerte de la poeta, la Editorial del Pacífico publicó algunos de estos poemas bajo el título Motivos de San Francisco, cuya selección estuvo a cargo de César Díaz-Muñoz Cormatches.

 Los poemas de Motivos de San Francisco se encuentran escritos en prosa, género cultivado con gran afición por Gabriela Mistral. Un rasgo distintivo de su prosa poética fue que usualmente adquirieron forma y estilo de una oración religiosa, aun cuando no se abordaran directamente temáticas de aquel tipo.°°°

 Los escritos de Mistral dedicados a retratar la obra de San Francisco de Asís han sido considerados como únicos por su belleza y originalidad. Motivos de San Francisco deslumbra por el hondo sentido religioso de Gabriela Mistral, el mismo que caracterizó su propia vida al punto que luego de su muerte fue enterrada con el hábito franciscano. (memoriachilena.gob.cll ) 

 <<   °°°https://corazondelarbol.blogspot.com/2012/02/otro-anden.html#comment-form >>

Tras vivir dos años en México, consagrada a su tarea de educadora y poeta, y rodeada por una gran cantidad de intelectuales, Mistral viaja rumbo a Europa. Allí, en 1924, publica su segunda obra poética: Ternura. Tras recorrer el viejo continente y pasar por Estados Unidos, Gabriela regresa a Chile. Sin embargo, la situación política que se vive en su país natal es muy tensa, lo que la obliga a partir de nuevo rumbo a Europa. Allí, ocupa el cargo de secretaria en una sección de la Liga de las Naciones.

A partir de entonces, comienza a vivir viajando por diferentes países y ejerciendo distintos cargos, generalmente relacionados con la educación. Empieza a ser reconocida mundialmente tanto por su poesía como por su labor como educadora. En 1938, se publica en Buenos Aires su tercera obra poética: Tala. (El nombre con el que Gabriela Mistral titula el poemario obedece a una palabra utilizada en la Teosofía –a la que la autora se acercó en muchos momentos– que significa lugar, superficie, terreno, suelo, llanura, fondo, estado o condición).

En 1945, Mistral recibe el Premio Nobel como distinción a su obra lírica, que se ha convertido en un símbolo de las aspiraciones idealistas. Es la primera poeta latinoamericana en recibir el premio con cuyo dinero  se compra una casa en Santa Bárbara, Estados Unidos. Allí conoce a Doris Dana, una escritora estadounidense con la que viviría hasta el final de sus días.

En 1953, es nombrada cónsul de Nueva York y delegada de la Asamblea General de Naciones Unidas. En 1954 publica su cuarta y última obra, exceptuando las obras póstumas: Lagar. Ese mismo año es invitada a Chile por el gobierno de Carlos Ibañez del Campo y recibida con honores.

En 1957, Mistral, afectada por múltiples enfermedades, muere en Nueva York.

₊˚✧𑁍.ೃ࿔* :・₊˚✧𑁍.ೃ࿔* :・₊˚✧𑁍.ೃ࿔* :・₊˚✧𑁍.ೃ࿔* :・







En el siguiente enlace, además de encontrar más información, se pueden descargar las dos ediciones de Ternura, la de 1924 que inspiró este homenaje, y la de 1945 formada por 96 poemas, es decir, cincuenta poemas más que el libro de 1924, agrupados en siete secciones: "Canciones de cuna", "Rondas", "La Desviadora", "Jugarretas", "Cuenta-mundo", "Casi escolares" y "Cuentos".

https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-100846.html?fbclid=IwAR03ckwl51atZK078AYDga2M7spzXoIKVbey7PdS7oNWSt3WU0UBlnPiOYI_aem_AXTUsspI64eNUYL8x5KXIPCMbTj0N5igCkqfSIBgfdabo3vSUPyjiytdCgehDw3Ik7evhcIjIRsKfldi3mWeBwPT#:~:text=Esta%20edici%C3%B3n%20estuvo%20%22formada%20por,escolares%22%20y%20%22Cuentos%22



 

sábado, 23 de marzo de 2024

Champaquita

"Champaquita de mi corazón, recorriendo la biblioteca tropecé esta mañana con una varilla de madera amorosamente atada con lanas de colores (no podía ser de otra manera, claro). Con la fuerza y la belleza de lo natural sostenían un mundo de rojos pájaros capaces de volar en el lado más sutil y consistente del aire. Qué placentera emoción me provocó leer esos poemas. Muchos de ellos los recordaba casi de memoria, como también tu imagen menuda, pero enorme en ternura y convicción, leyéndolos..." 

Es la primera parte del mensaje de mi amiga y admirada poeta y narradora, Ana María Oddo que desde que supo de mi felicidad por haber subido al cerro Champaquí en el 2015, me evoca con el nombre "Champaquita". A mi me encanta porque además de que viene de ella, me recuerda esos días que fueron un hito en mi vida. Con ese nombre me lleva  inmediatamente (me teletransporta) a la naturaleza más pura, a los diferentes momentos del trayecto, a las dificultades que se fueron presentando y al modo de resolverlas y, sobre todo, a lo compartido con Marina, Chochi (nuestro guía) y Martín. Y estoy sintetizando porque si tengo en cuenta la infinidad de imágenes que se me aparecen podría escribir muchísimo más acerca de esta vivencia.


Yo, que ando diciendo que "hemos perdido la ternura",  más bien la vengo encontrando en todos y cada uno de estos gestos, palabras, evocaciones,  soñados reencuentros. Quiero que Ana, que hoy me escribió el mensaje  refiriéndose a un librito mío, sepa que conocerla a ella también marcó un antes y un después en este camino que por lo general es a nivel del mar, aunque en muchas circuntancias, "desnivelado", y que esporádicamente me encuentra a 2800 metros de altura. Y estoy sintetizando porque si tengo en cuenta ese "después" de haberla conocido no me alcanzarían las palabras para describir todo lo que hicimos juntas.

Y el mensaje de Ana sigue así:

"...Cuánto de mí evocaron esos poemas. Cuánto de quien fui en ese tiempo. Cuánto de quien fui en la que soy. Por un momento sentí una cierta orfandad al recordar lo compartido en otro tiempo. Pero después comprendí que lo que uno ha sido, si es auténtico, sigue siendo y seguirá. Gracias por todo lo que das en cada verso. ❤️"

Gracias a vos, Anita de mi corazón,  por tan hermoso sobrenombre, por releerme, por recordarme la felicidad y por tu inquebrantable e infinita ternura.

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Proyecto: El Arte de la Ternura. Recopilación de voces, textos, fotos dibujos que digan, canten, hagan, celebren la ternura. 

patamorante@gmail.com


jueves, 14 de marzo de 2024

Flaco Spinetta


                                         Recital en el Instituto Vocacional de Arte (IVA). Año 2008

miércoles, 29 de enero de 2020

De raíces, papeles y frutos maduros

¿Qué sucede cuando te ponés a ordenar porque decidiste que hay un montón de cosas viejas de las que tenés que deshacerte?

Encontrás un facsímil que ya es viejo de una publicación más vieja todavía, como es lógico. Lo abrís al azar y descubrís una belleza de 95 años.

Te enamorás, como la primera vez que lo leíste, cuando todavía ibas al secundario.

Te olvidás, de pronto, lo que viniste a hacer a la biblioteca. 

Llevás el poema contra tu pecho, lo apretás con ternura y decidís que hay cosas a las que todavía les falta años y años para envejecer.


Foto TolhuinBiblioteca. Facsímil de PROA N°14, diciembre de 1925



martes, 17 de diciembre de 2019

Ancestro



Mi hermana las clasificaría como "fotos de antes" y después reiría ante mi determinación de decirle que  todas son de antes, que todavía no tenemos fotos reales, físicas, del futuro. Supongo (y lo pienso mientras seguimos hablando) que la ciencia-ficción ya tomó el caso.
Entiendo perfectamente lo que mi hermana dice. Ella hace una comparación con las fotos "de ahora", las de "durante" porque de "después" no hay. Y reímos.

Estas fotos en blanco y negro aparecieron hoy en ese confuso momento dado entre el sueño y el despertar. Sabía que estaban en algún lugar y las encontré.
Aunque en algunas no parezca, cada una corresponde a una celebración, porque ¿de qué otra forma llamaríamos a ese instante en el que nos predisponemos (o nos predisponen) a mirar a la cámara, ese instante que quedará en algún lugar físico, "eternizado"?
Me aparecieron estas fotos como una sucesión, como si contaran una historia (y es que la cuentan), como el resumen de cuarenta años de una porción de vida que fue hace más de cuarenta años. Y me detengo en las dos últimas, las de verdadero festejo con el otro u otra, las de cumpleaños.

¿Me detengo y qué...? Pienso en la sonrisa de mi papá que celebra mi primer cumpleaños, en su abrazo, en su cara tan redonda como la mía. Pienso en sus cuarenta años de 1973 (en un 17 de diciembre como hoy), en mis siete y en el momento de esa foto porque recuerdo bien cuando me senté rápidamente en la pierna de mi papá para celebrar el flash.
Ahora me detengo en la de Juancito a los tres años...
Ahora quiero detenerme en las de juventud...
Ahora me detengo aquí, recordando, celebrando fotos de antes y de ahora. Se me mezclan, se entretejen los tiempos, las historias, los festejos, los paisajes, los colores.

Cuántas fotos en una foto, cuánta celebración, cuánto futuro.



miércoles, 15 de mayo de 2019

Por dónde, la risa.

Mi madre me cuenta que estuvo visitando a una vieja conocida.
Pasó por su casa hace dos meses y le informaron que estaba en un geriátrico y que tenía Alzheimer.
Me cuenta que decidió visitarla casi todos los fines de semana y que el último día que la vio estaba muy triste y tenía tos.
Mi madre me relata cada visita, cada diálogo, cada compartir y me dice que ella nunca la reconoce, que pide por su hija, que se deja cortar las uñas, que le gustan las masitas que le lleva.
-No me reconoce pero me sonríe- y me muestra una foto que se hizo tomar por un enfermero.
Mi madre se va entristeciendo mientras transcurre su propio relato.
Y es que la última vez que fue a la institución le informaron que ella había sido trasladada a una clínica porque su salud había empeorado pero no le quisieron dar más datos.
Mi madre me cuenta que estuvo casi una semana yendo a la casa del hijo, en busca de información y que recién hoy encontró a su nuera.
-Falleció aquella tarde, cuando fui la última vez- y contiene el llanto.
Hacemos el duelo sobre la mesa de la merienda, entre escasas palabras, silencios, caricias y lágrimas que por fin aflojan.
-Nunca se acordó de mí pero el día que le pregunté si sabía quién era yo me contestó: "una mujer muy buena".
Mi madre cuenta y llora, hace el duelo confiándonos a sus hijas sus emociones.
Calienta el agua para el mate. Cambia de tema.
Ahora le brillan los ojos de recordar otras charlas y circunstancias.
Luego se ríe de algo que le dijo su médico. Se ríe de la vida, de las ocurrencias...
Celebra las visitas  que, sin ser su pariente, ni su hermana, ni siquiera su amiga, le hizo a esa mujer que nunca la reconoció.

Mi madre se ríe por el amor.

jueves, 21 de febrero de 2019

Poema IX

Hemos perdido la ternura,
como quien abre la mano
en un descuido.
La perdimos y ahora
no sabemos qué hacer en esta intemperie.
¿Podremos recuperar
la ceremonia risueña
en la que dábamos vida plena
a esa hermana encantada?
¿O tendremos que adosarnos
esta nueva ausencia
que da cabida al miedo
y nos ofrece a un tiempo
la desconfianza
y la coraza?
Similar sensación
a la del olvido,
si quizás el olvido
en vez de apatía
fuera una sensación:
ignoramos dónde, por qué y cómo.
Ignoramos el desconocimiento
hasta bien metido el temor
en la sangre y en el hueso.
Un día ya no encontramos estrella,
ni arrullo, ni rito;
sólo una longeva carencia.

Volando salió la ternura
cuando en aquel descuido
abrimos la mano,
cuando dejamos escapar la tibieza,
cuando empezamos
a sostener el miedo.














miércoles, 20 de septiembre de 2017

De pensamientos, ternura y rebeldía.

 


♡ Otro modo de.
 Hoy pienso en muerte, destrucción y dolor, claro; pero también,
en la vida que se empecina, 
la que se aferra, la que se obstina. 
Y pienso en todas nuestras formas 
de vivir y de hacer la ternura como contracara de la hostilidad que se nos cuela o nos sigue los pasos; 
la ternura como una contribución 
desafiante y porfiada. 
Una ternura que nos crea, nos recrea, nos reinventa, nos renace.
Una ternura empedernida, loca, bien loca y desobediente. 




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