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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

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miércoles, 4 de septiembre de 2024

Vallisto

Foto Tolhuin San Pedro de Colalao

 

una historia de amor al pie de las cumbres calchaquíes 


jueves, 23 de noviembre de 2017

Atrapagotas.


Artesanía de mis hermanas wichí
que podría contener un poema
o ser el poema mismo. Foto Tolhuin.

por 
una
por dos 
por  miles
por la  música 
de  ellas cuando
caen  como  notas
por  detener una en el 
tiempo. por una sola en 
medio del río. por un río 
lleno. por una y un millón
por esa  que no  vuelve más
por la que camina en tu piel
por las del vaso en la mesita~
el de la sed nocturna~ por la 
que lava la herida. por las 
de lluvia. por las de la risa 
que salpican desde la 
orilla con tu mano 
o con tu pie.



Caligrama: Derecho a las gotas
de Patricia Morante. 2015.

martes, 14 de agosto de 2012

Nombres.

                                                                                                                                                                   Diseño Tolhuin.

https://soundcloud.com/las-anez/tucusito   

Tucusito
Juanita Añez
Pluma verde de metal
Brillante esmeralda
Azul azucarada
Fría rosa

Capa aterciopelada
Danza roja 
desplegada tropical
sedosa sola

Desaparece y vuelve
Bosque naranja lluvioso
Eléctrico vuelo circular
Fina carga de energía
No me llore mi vida
Que su mamá la cuida y la aleja de ese mal.
No le va a pasar nada
De noche la virgen la bendice y la guarda.

Si se la lleva vuélvala a regresar
Hágale caso y dele su comida
Llévela al pueblo y si está cansada
Tráigala pronto que aquí está su mamá.

No me llore mi vida…
Pluma verde metálica
Brillante esmeralda
Azulosa, azucarada 
Fría, golosa

Capa de terciopelo
Danza rojiza desplegada
Tropicales destellos
Sedosa sola

Desaparece y vuelve
Bosque naranja lluvia
Eléctrico vuelo circular
Carga de energía


                

domingo, 1 de abril de 2012

PrOblEMA.

A tío Beto, que voló
una madrugada de verano
como una sutil
polilla.

No es verdad que sólo
adiestradas palomas
llevan y traen mensajes.
Todo ser alado
es portador de sueños.
Poco vale si tiene
un anillo dorado en una pata,
si bajo las alas
o en la garganta
o dentro del sombrero
atesora los recuerdos.
Simplemente va, ligero por la vida
con una delicada intención.
Se posa en los cables,
se baña en los charcos
y se refugia en la rama
de tu árbol.
A veces liba
de alguna flor roja
de las que cuidó tu madre.
Cuando acumula energía
despliega sus alas
y escribe la idea principal
de un sueño
o la letra de una canción
en el aire
para que lo leas
y se te pongan
los ojos celestes.
Yo tengo un tío con alas
y ojos así de claros.
Él lleva y trae "bromas"
y disparates,
que son algunos de los sueños
de los optimistas,
de los ri-sueños.
Los que nos quedamos
perplejos,
pisando la tierra
¡cuánto desearíamos
un par de alas!
Te digo que si pasás aunque sea
un día de tu vida
y, mirando hacia arriba
o buscando entre las migas
y semillas de la plaza
o dentro de una flor,
no ves ni a mi tío
ni a ninguno de estos seres,
estás en emergencia, es decir,
en un pRoBLema.
En cambio, si vas por la calle
o en el colectivo;
si salís al patio
y descubrís aunque sea
un solo pájaro o
una leve libélula
entonces estás en un poema.

Fotos Tolhuin. Córdoba, 1998.

lunes, 21 de noviembre de 2011

LA POESÍA ES ESTAR DE PIE EN LA VIDA...

...La frase es del poeta mapuche Bernardo Colipán Filgueira y el convite fue otra vez de TRIÁLOGOS, en La Casita Cultural, donde se conjugaron y conjuraron la poesía, los mandalas y las artes plásticas. También el escritor Gabriel F. Degraaff presentó el libro "Sus demonios".



LA LLAVE QUE NADIE HA PERDIDO.

La poesía no sirve para nada
me dicen
Y en el bosque los árboles se acarician
con sus raíces azules
y agitan sus ramas al aire
saludando con pájaros la Cruz del Sur
La poesía es el hondo susurro de los asesinados
el rumor de hojas en el otoño
la tristeza por el muchacho
que conserva la lengua
pero ha perdido el alma
La poesía, la poesía, es un gesto
un sueño, el paisaje
tus ojos y mis ojos, muchacha
oídos corazón, la misma música
Y no digo más, porque nadie encontrará
la llave que nadie ha perdido
Y poesía es el canto de los Antepasadosel día de invierno que arde y apaga
esta melancolía tan personal.
ELICURA CHIHUAILAF





domingo, 17 de julio de 2011

La bendición de los colibríes.


Esto pasó hace diez años, cuando nuestros hijos eran muy pequeños, y durante dos primaveras seguidas...
Unos colibríes construyeron su nido en un arbolito del patio de la casa. Pendía, de una de las ramas más débiles de un ficus, una especie de bolsita apenas un poco más grande que la tapa de un envase plástico, pero mullida de hojas y plumas. ¿Cómo podía ser? Es que la debilidad de las ramas no permitía subir a ningún depredador, al menos de los existentes en este barrio.


Al año siguiente, para la misma época aparecieron nuevamente, otros colibríes, supongo...
Reconstruyeron un poco el nido, lo acondicionaron, ya que las lluvias del otoño y del invierno lo habían dejado maltrecho.


Sentí entonces que este hogar era bendecido con la presencia de esos seres diminutos, inquietos, que, antaño, durante mi infancia, habían despertado más de una fábula... Sentí que confiaban en los niños de la casa, que, si bien, estaban exultantes por el hecho y por la curiosidad fueron los que mejor los entendieron y protegieron. Nunca hubo tanto silencio en ese patio... Sólo el leve ruido del disparo de la cámara fotográfica. Porque no podíamos evitar obtener ese testimonio.



La segunda vez logramos seguir, inclusive, el proceso de vuelo de los pichones. ¡La maravilla!
Me digo, me pregunto... ¿dónde están los pájaros ahora? ¿dónde anidan? ¿dónde festejan el ciclo de la vida en esta ciudad terca de ruido y cemento, cuando sabemos que en estos mismos parajes abundaban las aves?
Muchas veces me despierto pensando en los colibríes, aún en invierno...

"...pájaro que se posa poema esperado" Juan Cunha.


A veces me despierto pensando en colibríes:
en la inmensa vida de sus diminutos cuerpos,
en la genuina libertad de sus ligeras alas.

A veces, en invierno, recuerdo la tibieza vital
con que han honrado mi casa.
Un nido pequeño que se iba ensanchando
para comodidad de sus huéspedes.
Un ir y venir con alimento,
y el silencio profundo de la siesta.

A veces, la lluvia, revive en mí
el deseo de un nuevo canto,
las ansias de una primavera esencial.
Y añoro a los colibríes:
a los de la infancia
que despertaban cuentos y leyendas;
a los del ayer inmediato... los mismos,
que bendijeron mi hogar
y crearon más historias.

¿Qué corazón los cobijará mañana
de las inclementes manos
en esta ciudad escasa de flores
y terca de ruidos y cemento?