<°> <°> <°> <°> <°> <°> <°>

...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

Mostrando entradas con la etiqueta Poemas con definición. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas con definición. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de febrero de 2020

Lo que no se puede detener

"como cuando encontré la justicia en el mundo/ y era como tu rostro/ mejor dicho, te amo" Juan Gelman (De Fotografías en Velorio del solo, 1961)

Abro un viejo cuaderno. "Palabra salvadora: irrestañable", dice con mi despatarrada grafía en los primeros renglones de una página par que son  los últimos utilizados hace tiempo. Retomo desde allí desconociendo el porqué de esa breve escritura. Ignoro si en aquella época me proponía hacer una lista que quedó en un solo ítem, si se truncó un texto más consistente o simplemente fue una ocurrencia al escuchar una canción. Lo cierto es que mientras navego en la siesta calurosa de febrero esta palabra parece querer tirarme un nuevo salvavidas. Me gustan su sonido, sus acepciones, su poesía... y, sobre todo, el desafío de encontrarme con una escritura que no sé a dónde me llevará. Pienso en un río, en una herida, en sangre. Sí, son esas  las imágenes que fluyen. Pienso también en el "fluir" de las palabras, de los poemas. Escribo algo que no me conforma pero ahí queda dormitando en el cuaderno para que me lo encuentre, tal vez, en otra etapa de la vida.

Me obstino. "Palabra salvadora: irrestañable" ¿Dónde la leí? ¿En qué canción la escuché? Me viene una melodía pero no puedo asociar el contexto. Empiezo una búsqueda. Trato de hallar en mis conexiones, en mi memoria la etimología de esos dos renglones.  Fracaso porque no me acuerdo, porque el cuaderno tampoco me ayuda ya que no es precisamente un instrumento del orden.
Navego en el mundo blogger (que a veces también me salva) y cuando estoy a punto de naufragar, encuentro en La  Runfla de Rufianes  un fragmento de "Contra las telarañas de la costumbre", la introducción de Interrupciones I de Juan Gelman, escrita por Julio Cortázar en 1981, desconocida hasta hoy por mí. En un pasaje dice: "Lo más admirable en su poesía es su casi impensable ternura, allí donde más se justificaría el paroxismo del rechazo y la denuncia, su invocación de tantas sombras desde una voz que sosiega y arrulla, una permanente caricia de palabras sobre tumbas ignotas. Cada diminutivo, cada nombre dicho como quien acuna o tranquiliza, hinca todavía más hondo la irrestañable denuncia de esas innúmeras muertes que tantos de nosotros llevamos como un albatros atado al cuello y sin saber volverlas del lado de la luz..."

Allí aparece la palabra en cuestión, que pasa por el momento a segundo plano porque quedo invadida y atravesada por esa definición de Cortázar acerca de la obra de Gelman.
Ahora me asalta la palabra ternura, el significado, el ejercicio de. Busco textos (que sí me conformaron entonces) escritos por mí acerca de esta cuestión.

Vuelvo a mi estremecimiento con Cortázar acerca de la obra de Gelman. Cada palabra, cada idea me llevan a evocar al poeta y sus poemas, su voz, su ternura, la de Cortázar y la de esa Runfla que me abrazó hoy con la publicación del 2007: Gelman habla por nosotros.

Vuelvo a la palabra salvadora... Lo único que se me ocurre decir es que si yo fuera la Patri de tercero o cuarto grado con toda la ternura de la infancia y mi maestra me pidiera una oración con esta palabra para incorporar a mi vocabulario, escribiría en aquel cuaderno (que no es éste del cual estuve hablando pero podría ser), con mi grafía despatarrada que no evolucionó hasta el día de hoy:

"Cuando la ternura empieza a fluir es irrestañable"

https://patri-kemamell.blogspot.com/search?q=hemos+perdido+la+ternura
http://larunfla.blogspot.com/search/?q=Juan+Gelman
http://www.juangelman.net/2011/01/09/1147/

viernes, 9 de junio de 2017

∞
Me pregunto qué es el infinito.
Tal vez la respuesta 
esté en el recuerdo de la infancia.
Un puñadito de semillas cayendo 
en algún surco.
El dibujo difuso** de los rayos 
cuando da vueltas la rueda de la bici. 
Un sueño.


 

Uno de tres. 


¿De dónde saqué  a los cinco
que podía ser bailarina?
¿Cuál fue el origen de ese sueño
si en el comedor, donde pasaba
todas las horas,
además de la mesa, las sillas
y, en un ángulo, el televisor,
sólo había telas, hilos
y una máquina de coser?
¿Cómo pretendía  también
tocar el piano?
¿Los vi en blanco y negro
mirando hacia ese rincón?
¿Acaso ese gigante, las balerinas
y la música clásica
se me presentaron
como una revelación
mientras dormía?

Magia.
Infancia.
Inocencia.


Tal vez la historia de un padre que reía
entre rayos de bicicletas,
que se aferró toda la vida
a ese genuino~ ingenuo deseo
viene a hacerme acordar
mis sueños de niñez
y puedo evocar, sin conocer el origen,
mis piecitos queriendo bailar
y mis manos, también pequeñas,
pretendidas ejecutoras del instrumento
aunque nunca hubiera visto uno.
Sin embargo, un sueño
me fue cumplido temprano,
sólo uno,
de la  mano de ese otro soñador,
mi antecesor,
que en un ámbito casi vedado,
al fondo, como por fuera de la casa,
armando y desarmando, armaba.

Un tercer sueño
alcanzado en el instante
de hacer equilibrio sobre dos ruedas. 

**Dibujo difuso o "difujo".

Dibujos Tolhuin. Veredas, bicicletas, globitos en las ruedas,¡rayos!


Infinito. Del latín infinitus, infinito es aquello que no tiene (ni puede tener) término o fin. El concepto se utiliza en diversos ámbitos, como la matemática, la filosofía y la astronomía. ... En general puede decirse que los números siempre son infinitos, ya que su sucesión no encuentra límite.

sábado, 20 de mayo de 2017

Caricia.


Como la búsqueda incesante
de una página perdida,
inveterada,
irrepetible,
casi imposible de volver a leer.
Como el deseo de persistir
en la noche de aire y río
de un verano insomne.
Como el lapso atravesado 
por toda la ternura del mundo
en un único rito indecible,
constelado.
Como la insistencia 
en lo inasible.

Así,  mi mano,
colmada de esperanza. 

<°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°> <°>
"La mano humana es un órgano de caricia que reemplaza a la lengua como tal en otros mamíferos. La mano ya estaba plenamente desarrollada con estas características desde hace tres millones de años en nuestros ancestros directos. Los dedos de la mano del chimpancé no se estiran como los nuestros. Los restos fósiles muestran que la mano de nuestros antecesores podía estirarse igual que la nuestra. Sin duda en la historia evolutiva humana la mano tiene que ver con la manipulación en la coordinación viso-manual en esto de sacar las hojitas que cubren las semillas de los pastos. Imagínense una espiga de trigo en la que tienen que sacar las hojas que cubren cada grano para comerlo. Pero la mano humana es mucho más que eso. 
La mano humana tiene una maravillosa habilidad de adaptarse a cualquier superficie del cuerpo; con ella se puede acariciar cualquier superficie del cuerpo del otro o propio. No hay duda de que la mano es un órgano manipulativo, pero la historia evolutiva que da origen a lo humano, en mi opinión, no tiene que ver primariamente con el uso de herramientas, sino con la sensualidad, la ternura, la colaboración y la caricia. Y no con la caricia como una cosa abstracta, sino que con la caricia como fenómeno de la corporalidad que hace de ella, además, un acto psíquico con fundamento fisiológico. ¿Qué pasa si un niño se cae y viene donde la mamá con la rodilla adolorida? La mamá lo acoge, lo acaricia, y el niño deja de llorar. ¿Se trata de un niño mañoso?, ¡no! Es por los efectos fisiológicos de la caricia que el niño se siente inmediatamente mucho mejor. Cuando uno acaricia en torno a la zona magullada, se produce anestesia central en el área dolorida como un fenómeno fisiológico normal. La caricia suprime el dolor, induce bienestar. Cuando nos acariciamos, cuando entramos en contacto corporal acariciante, nos apoyamos de alma a alma, y sin contacto corporal acariciante, nos enfermamos".
Humberto Maturana Romesín. Transformación en la convivencia.

viernes, 19 de agosto de 2016

De portentos, portales y portavoces.

Foto Tolhuin. Ascenso a Cerro Ñuñorco. Julio de 2016.
Vivo entre la maravilla y la preocupación. (De un lado, del otro, en los umbrales).
Voy a referirme a la primera, cuota de energía para suavizar la segunda.
Recreo. Aire.

Dos de las cosas que me han deslumbrado últimamente: el cerro y las caravanas.

Voy al diccionario que fue, junto a las semillas, mi maravilla de los 5 o 6. Y lo es todavía. Lo son.
(Combinación heteróclita de la infancia).

◄► ◄► ◄► ◄► ◄►◄► ◄► ◄► ◄► ◄►◄► ◄► ◄► ◄► ◄►◄► ◄► ◄► ◄► ◄►

CARAVANA: f. Grupo de personas que viajan juntas con vehículos o animales, especialmente por desiertos o lugares despoblados.


CERRO: m. Del latín cirrus (“copo”), un cerro es una elevación de tierra aislada que presenta una altura menor que una montaña o un monte. Como toda eminencia topográfica, se trata de un terreno elevado respecto a sus alrededores que cuenta con una base o pie (la zona inferior donde comienza la elevación), una o más cumbres o cimas (la zona que alcanza mayor altura) y las laderas o flancos (terrenos de inclinación variable que van de la base a la cumbre).

◄► ◄► ◄► ◄► ◄►◄► ◄► ◄► ◄► ◄►◄► ◄► ◄► ◄► ◄►◄► ◄► ◄► ◄► ◄►
 
Palabras que bajaron conmigo del cerro 🗻



El cerro tiene piel y tiene voz.
El cerro nos abraza y nos pide silencio.

Pero sobran palabras de montañistas.
Ecos, rimas, juegos.
"Teléfono descompuesto"
que es capaz de transformarse
en fiel vía de comunicación
ante lo inesperado,
cuando hay que detenerse
o alguien necesita ayuda.

La caravana de colores se despliega
por los senderos a viva voz.
Cada montañista tiene su color propio
que se enciende o se apaga según la ocasión.

La caravana a veces también se acorta
o se entrecorta;
se extiende cuando en bajada se agranda la brecha
con el de adelante por temor de algún tropiezo;
o se comprime ante la aparición de la niebla.
Pareciera que la niebla, la nube, el alpa puyo
o como se llame, reuniera a montañistas,
les hiciera más próximos.

(A falta de fuego que convoque a su alrededor
nos cobija la niebla para contar historias).

La caravana es entonces un hilo irrompible.

El cerro tiene piel y tiene voz.
El cerro nos abraza y nos pide silencio.

Entonces las palabras se guardan
hasta la próxima vez.
El silencio aparece, se hace vivo.

El silencio es el abrazo del cerro con la caravana.

miércoles, 8 de junio de 2016

Resquicio.



justo a mitad de la noche
aparece la pregunta
que flota en el silencio

hay testigos taciturnos
del naufragio
que va por aire
esta vez

y  una grieta  da a luz
la palabra
cuando también el instante
es recién nacido



Resquicio
  1. m. Abertura que hay entre el quicio y la puerta
  2. P. ext. cualquier otra abertura pequeña
  3. Ocasión para que ocurra algo