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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

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viernes, 3 de octubre de 2025

Poesía de actas


 

¡Ay, esto es para escribir poesía!, dije cuando la recibí. Se me revelaron datos: nombres, fechas, etc.

viernes, 25 de julio de 2025

Esta trenza como un río subterráneo

Me reencontré con una foto desenfocada y para nada justa con el momento mágico y hermoso que pretendía atrapar. 

Myrian había empezado a despedirse y en mi afán de hacerle un homenaje y tratar de despedirme también, emprendí una búsqueda de imágenes. Aparecieron entre ellas la cabeza de Lucía y las manos trenzadoras de Miryan. Un gesto simple y bello sobre el que había querido escribir y para el que entonces no había encontrado palabras.

En medio de la lectura actual de "Esta herida llena de peces", novela de Lorena Salazar Masso, un episodio me conmovió más que otros y me llevó de nuevo a la foto, al ritual, al gesto.

La historia de ese tremendo libro, la de la búsqueda para llegar a él y la de las emociones durante la lectura se fueron trenzando en mí como si alguien empezara por acariciar mi cabeza, dividir mi pelo y, con hebras escasas y descoloridas, escribir la poesía más abundante y bella. 

Como escuchar la voz de Myrian mientras me trenza/ nos trenza y que la foto en el corazón sea de las más nítidas, justas y sonrientes.

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"Las costumbres simples permanecen: nadar en el río, cocinar arroz (...) o trenzar a una vecina. Las trenzas unen a la dueña del pelo y a quien lo trenza en una complicidad íntima; la trenzada deja ver sus raíces, se arrodilla ante otra para que disponga de su fuerza y encanto. La trenzadora es responsable de crear caminos, ríos, salidas en el pelo de la otra, unida a todas las mujeres que han sido trenzadas en la historia". Lorena Salazar Masso en Esta herida llena de peces. (Concreto. Pág 40)

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Patricia Morante

https://www.eltiempo.com/mas-contenido/la-historia-del-atrato-el-tercer-rio-del-mundo-catalogado-como-un-sujeto-de-derechos-3363180

miércoles, 11 de junio de 2025

Milo, Milo





Te amo para siempre gatito mío que hoy te fuiste de viaje. Eras, como suele decirse, más bueno que el pan, por eso te pusimos Milonguita. Después, claro, nació el apócope~apodo y además, repetido.



Llegaste chiquito en mayo de 2022, lleno de parásitos y con hábitos más bien perrunos. Tardaste un montón en curarte. Y desde que entraste a esta casa no dejaste de ronronear. Nos veías y ya empezabas. Eras amigo de las siete gatas y los otros tres gatos. No te encontraban si querían pelearte, por el contrario, creo que te buscaban para dormir, sobre todo los días de frío.

Soportaste mis lecturas en enfática voz alta en un período muy difícil de mi vida. Pero, claro, tus ronroneos me cambiaban el ánimo y me ayudaban a "desatar a la mujer fuerte".

No sé qué te pasó hoy, el Colo me avisó que estabas debajo de la camita. No puedo dejar de llorarte.

Un día te voy a escribir algo más bonito porque bonita es la historia desde que apareciste en mi vida. Ahora solo me urge desahogarme, por eso miro las mil fotos que te saqué, por eso te agradezco todo lo que me enseñaste.

miércoles, 12 de febrero de 2025

LA RANA 🐸 o PERDÓN, CONRADO 🙏

Soneto anfibio del río Grande, Tilcara, 2024

Morón~ San Miguel de Tucumán 2025


¡Qué bien suena la flauta de la rana!

Pero no es una flauta, en un  platillo

de vibrante cristal de a dos desgrana

gotas de agua sonora... 

                        Conrado Nalé Roxlo


Música porque sí, música vana:

mi corazón que es charco y es derroche

como la vana música de rana

se autopercibe rana en esta noche


Este cielo estrellado ¿es de cerámica?

¿Es oscuro cabello el del molle?

¿O es que en mi nueva condición de rana

veo todo a lo rana en esta noche?


¡Qué bien suena el triángulo del grillo! 

Pero no es el triángulo: un palillo 

va tañendo los bordes de la grama 


y el cemento del puente. ¡Qué sencillo 

es a quien tiene corazón de rana

escribir sonetos de pura gana!


Daniel Aráoz Tapia~ Patricia Morante


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Letra para el estrambote que no fue pero pudiera ser:

De paseo y reencuentro en Tilcara atravesábamos caminando casi todos los días el puente vehicular, que aún no había sido habilitado, sobre el río Grande.

Una de las noches en que regresábamos a la casita de Villa Florida escuchamos a las ranas. Fue recordar los versos de El grillo de Conrado Nalé Roxlo  e imaginar que podíamos darle un giro o varios según nuestro estilo particular de cambiar con total desfachatez las letras de canciones y los versos de poemas. Así comenzó el proceso renacuajo hasta llegar al soneto anfibio.

Foto Tolhuin sobre el puente de río Grande~ Tilcara. Edición Arte Marciano


miércoles, 5 de febrero de 2025

Elías

Todos los días pienso en él. Nunca una ausencia estuvo tan presente. A veces es una paz absoluta; otras, dolor, en diferentes grados e intensidades.

Tengo un recurso que uso para transformar el malestar o la tristeza en algo creativo. Aunque a veces no hay nada que me haga salir de las profundidades y permanezco allí por tiempo indefinido.

Me aferro a frases y gestos que recuerdo de él, recuerdos de tiempos amorosos para poder vivir este presente.

Un día, mientras miraba las macetas que se balanceaban dijo: "los jardines colgantes de Pata" y se rio. Le quedó ese nombre a ese sector del alero. Y a partir de sus palabras y gestos de cuando el amor se sentía entre nosotros trato de mantener la belleza como la de un espacio sagrado, lleno de vida. Imito o transmito esas palabras a otros sectores, me armo rincones, les pongo nombre. Clasifico, siembro, reciclo, trasplanto, composto. Cuido más que nunca el jardín a partir de su ausencia. Así creo que lo traigo, lo abrazo, nos reímos.

Cuando paso por la pared despintada que quedó detrás de un montón de plantas evoco el juego que hicimos una vez, el de buscar personajes e historias entre el deterioro de la pintura. Habíamos estado horas de frente a la pared descubriendo figuras.

El fondo de mi casa, el afuera, quedó dividido de la siguiente manera gracias a mi hijo:

  1. Los jardines colgantes de pata 
  2. La pequeña galería con estantes
  3. Sector Santa Rita
  4. Parrilla
  5. El patio que además tiene subdivisiones: Cartel de venta/Las plantas y el termotanque/Los palets/La pared despintada/La piletita/La tabla de planchar de hadas y duendes/Otros personajes
  6. Terraza que contiene dos sectores cielo abierto y latitas en la pared.

(Este borrador empezó a escribirse el 8 de enero de 2025 y continuó el 5 de febrero...)

miércoles, 8 de enero de 2025

Rescates

 






Cuatro

CONTAR LOS CUARENTA
Inventario tipológico-literario de bancos, asientos y posatrastes del Parque Centenario 9 de Julio (San Miguel de Tucumán, República Argentina)
¿Cuándo fue la última vez que te sentaste en el banco de una plaza? ¿Te acordás de alguna historia vivida a partir del acto de posar tu humanidad en uno de ellos? ¿Pensaste alguna vez cuántos tipos de bancos y asientos hay en una plaza o parque según su material, diseño, color y textura?
En el Parque 9 de Julio, situado al este de San Miguel de Tucumán, ellos no sólo se nos presentan en una gran variedad, sino también nos despiertan la inspiración para escribir historias. Ésta es la cuarta.

A veces me siento solo, es cierto. Bullicio a mi alrededor en horas de la tarde no significa buena compañía. No sé si estoy viejo o qué pero últimamente los ruidos me espantan más que nunca. Cuando tenía vida el árbol atraía tantas otras vidas que era un regocijo estar en este rincón del parque, pero desde que lo talaron hasta la tierra a su alrededor se resecó, y la verdad es que a veces da un poco de tristeza ver cómo se transformó el paisaje con la ausencia de ramas, de nidos, de trinos. Para colmo hace tiempo que no nos acaricia la lluvia, tanto, que no hay barrito donde dejar huellas. Y no lo digo sólo yo sino también algunas voces que andan por acá.
Por ahora me sigo reconfortando cuando miro los atardeceres, estoy todos los días de cara al oeste, firme sobre mis patitas, dándole mi espalda marrón a las aguas turbias del lago. Ése es el momento más esperado, cuando se ven los rayos de sol entre los árboles lejanos. Parece un espectáculo ¡pero es tan natural! Además, hermoso y nostálgico, no sé cómo expresarlo. A veces con las últimas luces se dibujan figuras en el pasto que me recuerdan otras épocas y me dan ganas de cantar o hacer un gorjeo al menos, pero aunque me esfuerce no puedo.
Por suerte me fue dado escuchar. Sí, aunque no lo crean. Yo y mis congéneres de este parque podemos escuchar todo: conversaciones, discusiones, pregones. Y cuando digo "congéneres" también me refiero a lo que quedó del viejo árbol que ahora sirve como asiento o plataforma o posahorneros. Un árbol que fue sombra, casa, refugio, amigo, no pierde la memoria ni su capacidad de escuchar.
Mi mayor felicidad es la presencia del hornero: todas las tardes, paradito en lo que queda del árbol que tal vez lo cobijó, mira y se regocija igual que yo, sólo que él sí suelta con sus trinos la oración de la tarde. 

miércoles, 25 de diciembre de 2024

Carteles artivistas

                                       




viernes, 20 de diciembre de 2024

El costurero. Primer cajón.

I Costureros de viaje o multiplicación de los hilos.


Uno es reliquia y otro, pura nostalgia.

Caja de chocolates "Día de los enamorados", éste;

monedero dorado de la abuela, aquel.

Hay un tercero de vida ambulante y constante.

Lata mediana de caramelos intervenida,

y con cambio de contenido.

Agujas de ojos grandes, como las mujeres de Mastretta.

Hilos de bordar de colores, texturas, grosores 

y edades diversas donde también viven los ancestros.

Alfiletero hecho de esponja en desuso forrada en tela.

Tijera plegable made in China.

Enhebrador. Dedal. 


Sale algunos domingos rumbo a Plaza Irlanda

(colectivo~ tren~ caminata)

y se abre al encuentro de telas, bastidores, 

charlas y canciones.

Se despliega como otros sobre la mesa larga,

se integra, se pierde por momentos

bajo la sombra del gigante amigo

o la caricia de la bandera comunitaria.

Las telas dicen, piden y reclaman:

justicia, un espacio de memoria,

que el dolor se transforme en lucha;

y las agujas que suben y bajan,

labran las historias.


El costurerito o bordaderito

entre semana sale al jardín

del fondo de la casa.

Aunque la mesa es pequeña y la soledad, grande,

igual se destapa 

y en medio del amoroso desorden 

que trajo de la plaza 

y, a pesar de los hilos ya usados,

revela  que se volvió

con muchas hebras de más

y con gran deseo

de seguir contando hasta el próximo abrazo

en Caballito.

Las telas dicen, piden, reclaman.


Manos compañeras bordan bandera 
comunitaria
El bordaderito
Fotos Tolhuin

                                        

Patricia Morante

20 de diciembre de 2024

Escritura a partir de: El costurero. Mayo 2024 y de los encuentros Bordando historias, propuestos por la 
Próximo encuentro: 26 de enero

sábado, 14 de diciembre de 2024

Nuevas enumeraciones heteróclitas

Foto de Daniel Aráoz Tapia camino a la Cascada Natural.


Las flores del cardón.
Las idas y vueltas a Tilcara por el chorro (o "el ojo"). 
El chorrito, descubierto tardíamente.
Los carteles artivistas camino a la cascada.
El narciciclista del sendero.
El camino por las vías.
Las cuevas del Inca y de Huayra.
Atravesar la cueva de Huayra y salir a una vista del cerro de Huichaira.
La oscuridad absoluta de la cueva del Inca que te atraviesa y te hace "ver" de veras.
El silencio.
Los sueños que vuelven a ser recordados.
La flauta de la rana mientras atravesábamos el puente del río Grande y el primer borrador del poema "Perdón, Conrado".
Las fotos del brasileño.
El pajarito que se dejó filmar bien de cerca.
Grace, Joel, Celso y la señora del almacén.
Los compadres Barreños que te sorprenden en el camino.
Manuela y Haydeé en Humahuaca.
Minini, el gatito barrilete que amasa en el aire.
La plaza grande, la garza bruja en la plaza grande, la plaza grande y la garza bruja en Google.
Tukuta en la fila del cajero.
Los perros del camino.
Los perros de la plaza.
Los perros de la calle entrando al patio para cagar.
El espacio Red Mote, el recital Somos Canción y la música~ viaje ~ amor ~vida. Eugenia Mur, Cristina Paredes, Wayra Vásquez, Anto Correa, Bibi Allegretti, Suyay Machaca, Pao Vilche
La Marcha del Orgullo quebradeña y la alegría de la cholita con tacones.
El cedrón gigante florecido en la casa y los mates con rerrecedrón. 
La Sumalagua a la vuelta de cualquier camino.
Las ventanas de una casa.
La casa, la casa, la casa.
El pasillo luminoso: los cuadros, la alfombra, el espejo, las charlas. Pasillo canción.
El guiso de arvejas que rindió ocho porciones y aguantó cinco recalentadas.
Los pajaritos en el árbol de albarillos.
Las mariposas del camino.
Los airampos, los cardones florecidos otra vez, las piedras.
Las dendritas de manganeso que parecen ojo, que parecen helecho, que parecen poema.
Los carteles, las paredes, las botellas de agua en la calle Rivadavia camino al centro.
Luna tan cerca de Venus.
El tardío sombrero australiano con cubre nuca que tenía chocho a Dany.
Las lecturas acerca e Inchik.

(En construcción)

Tilcara, diciembre del 3 al 12.


https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10235463715681847&type=3

domingo, 1 de diciembre de 2024

Plazas

Me veo sentada, leyendo un libro, abriéndolo y cerrándolo, alternando esa actividad con la de escribir con lápiz en unas hojitas recortadas de manera tal que entren en el libro, que por cierto es un poco más pequeño que los libros estándar. Me veo en un banco de la plaza Fray Mamerto Esquiú, la de la escuela 16 para la gente del barrio. Es abril pero no sé exactamente de qué año... Podría ser 2021.

Y me veo porque encontré los papelitos dentro de un libro que dicen 13/4.

Y encontré los papelitos porque ayer estuve charlando en su puesto de venta de la plaza de Ituzaingó con Carlos Gallegos, el autor del libro VIVIR DE LA BASURA... cuando la basura vale oro, 2019. Palabras van, palabras vienen; búsquedas en mi biblioteca, relecturas, etc,  me veo ahora con ganas de retomar esos borradores que también se desparraman al pie de cada poema a modo de pregunta o síntesis o apreciación o alguna sugerencia "retórica" de lo escrito por el autor.

A continuación voy a transcribir sin editar lo escrito hace por lo menos tres años y, como me dieron muchas ganas de seguir escribiendo, con previo aviso aparecerá lo nuevo. Prometo colocar fecha y año. Por cierto hoy es 1° de diciembre de 2024. Llueve pero me encuentro encendida por esta actividad.

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13/4/ ¿2021? Estoy impactada con la obra de C.G., atravesada por esta realidad que C. transforma en poesía, en belleza, de esa belleza que duele. Ya no puedo escapar aunque cierre el libro.

Lo que el poeta dice es lo que otros no ven o no quieren ver. Por eso me pongo a dialogar con este libro, entablo una conversación con cada poema, o lo intento. A veces, mi respuesta será el silencio, tal vez un gesto o un nudo en la garganta, ya nunca la indiferencia.

Alimentamos el basural 
como quienes tienen la intención 
de hacer engordar desaforadamente 
a un animal. 
Creamos un monstruo, 
un personaje mítico 
-digno de un bestiario- 
a quien creemos lejano y fantástico 
y hasta un invento de vaya a saber quién.
Somos mejores proveedores 
porque estamos más o menos lejos 
del CEAMSE o pasamos ocasionalmente 
y solo podemos asquearnos. 
Atinamos a cerrar las ventanillas 
y a hacer una mascarilla con las manos.
Pero las jorobas de la bestia 
crecen desmesuradamente 
a la vez que es destripada 
por quienes "viven" de ella.

Mientras están quienes construyen un halo mágico alrededor de las realidades y dicen lamentables eufemismos acerca de la crisis y del hambre, Carlos Gallegos sigue incrementando el número de páginas de su libro "Vivir de la basura" (2019). Contar aspectos de la realidad (que no siempre queremos ver) sin romantizar pero con belleza hasta en el hecho más descarnado no es algo que pueda hacer cualquier poeta.
Julián Marcel dice en su prólogo que C.G. "se despega de la supuesta individualidad del poema para pasar a ser cronista con voz de poeta"; Pablo Ravale en el epílogo que "Carlos funciona aquí como un periodista, y hasta como un antropólogo"; y no hay dudas de que su libro es un trabajo de quien investiga a fondo.

El libro titulado en la tapa "Vivir de la basura ...cuando la basura vale oro" y en su interior "De la basura no se vive", no es de lectura fácil, sobre todo es una lectura que no queremos.

1).Anotaciones al pie de los poemas, 2).subrayados y 3).sugerencias (hasta el poema XII:

Poema I: donde dice " y no piensa en dejar escaparla" 3) que diga " y no la deja escapar"
Poema II: 1) Aparecen nombres y apellidos. Oportunidades disputadas. 
Poema III: 1) ¿Qué cosas o cuántas tiene la pobreza?
Poema IV: 2) "duele ver las vacas llorar ante su muerte"
Poema V: 1) Alguien que "viva" de la basura encontrará luego el cadáver.
Poema VI: 1) Desembocadura de la vida/ el último tramo, como podría ser el tracto digestivo
Poema VII: 1) ¿Por qué alguien se inclina?
Poema VIII: 1) Antinomias
Poema IX: 1) Personajes que están presentes en más de un poema. ¿Cómo llega a "vivir" de la basura alguien que tuvo reconocimiento? ¿Vale preguntar?
Poema X
Poema XI
Poema XII: 2) "y las gaviotas que olvidaron su mar"

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Hoy 1°/12/2024, mientras elijo un título para este escrito y me decido por "Plazas" pienso como toda la basura de estos espacios en que los intendentes se esfuerzan en demostrar que "cuidan", basura cualquiera sea, reunida en cestos, desparramada en canteros, etc  va a terminar alimentando al gran basural.
 
Continuará...

Patricia Morante.

martes, 19 de noviembre de 2024

Rescates de un domingo lindo, lindo. Viajes en tren y camionetita anfibia.

Un magnolio blanco puede vivir 
entre 50 y 100 años

Yo no sé cuántos tendrá éste
de Ituzaingó pero recuerdo
verlo desde adolescente
Y lo más lindo es que
sobrevivió a todas
las reformas urbanas
que hubo



Sonrisas con Guada. Entre las dos
sumamos casi 90 años y hacemos
turismo donde se nos antoja,
por ejemplo, en el túnel de Merlo.
Y también sobrevivimos.

Después llegamos a la casa de 
Martín, en realidad, él nos busca,
 para un almuerzo rico, saludable 
y soberano de ambientalistas°° 
donde encontramos
juegos pachamamiteros.
Empiezan las preguntas...

Y los agujeros negros.

Y la fascinación.

Y los juegos favoritos 1

2

3

4

Y más interrogantes.

Y las ternuritas

Y las dulzuras de Perla

Y los tejidos amorosos.


Y más juguetes 

La Patri muestra todos los dientes 
en una sonrisa de lo contenta que está.
(Foto rescatada en la casa materna)


°°Yani, Perla, Marcos, Nati, Silvi, Pato, Mariana, Theo y Martín (anfitriones, ambientalistas de la hostia, pachamamiteros full), Guada y yo.

jueves, 7 de noviembre de 2024

co°or'de.na"das/ Muestra de arte

 



Fui a una muestra de arte 

y me encontré con voces 

y pura algarabía.

Daniela Serna, de Medellín con su trabajo Lecturas indisciplinadas ~Voces que se echarán de menos, "interroga la lectura, la relatividad del lenguaje y la relación entre autor~lector para desnaturalizar los sistemas establecidos en el dispositivo discursivo"

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 Recorrí la muestra de arte 

y allí estaban

los objetos cotidianos 

en la plenitud 

de su poesía.

Eduardo Rico, de Barquisimeto en su trabajo Levantamientos al Sur: el moblaje del tiempo y otros objetos arqueológicos, plantea "una situación expositiva de hallazgos desde el concepto arqueológico de levantamientos (...) un espacio que emerge como una constelación de fragmentos que reordenan nuestra visión del mundo a partir de la experiencia cotidiana"

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Trabajo impactante 

acerca de Ejercicios de poder. 

Las preguntas que nos atraviesan 

entre tantas otras:

"¿cuál es la amenaza?

¿quién vigila?

¿quién garantiza o intimida la seguridad?

¿quién controla al que controla?

¿qué protege el que protege?"

  Guadalupe Carrizo, de Tucumán

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Y sobre el parqué

las calabazas se atrevieron

 a exagerar y derramar 

vida.

Paula Vicente Puiggrós, de Barcelona en su trabajo Mientras crecen las calabazas, confiesa: "nunca puedo quedarme demasiado tiempo en un lugar, no me gusta estar en casa y se me olvida regar (...) Cuando por fin tuve un huerto de calabazas me mudé a la otra punta del mundo. El primer día compré una calabaza (...) se inicia una historia con 5 de sus semillas que investiga la relación entre los ritmos de crecimiento de las plantas, la orientación de un cuerpo en un lugar nuevo y unas máquinas que surgen del ensamblaje de objetos olvidados en las calles de una ciudad que no se detiene"

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viernes, 25 de octubre de 2024

Puertas

 (De un borrador del 27 de abril de 2014)



Fantasmas eran los de antes. 
Los de ahora aprovechan a entrar 
justo cuando estás a punto 
de cerrar la puerta. 
No atraviesan paredes. 
Y si te descuidás, hasta te abren la heladera.
Tercerizaron el trabajo con tus mascotas
y otros seres de por ahí.
En casa, por ejemplo, le echan 
la culpa de todo al gato.
Te los encontrás en los pasillos, 
en tu sillón con tu (mismo) gato encima 
y con el control remoto en la mano.
Los fantasmas de hoy en día
no atra viesan pa re des,
buscan fama, salir en tv
y adoran que opinen sobre ellos.


Una fantasma.
Me pidió que la escuchara
que no me asustara
que nada iba a pasarme
Pero empezó a criticarme
a decirme lo que tenía que hacer
a mofarse de mis gestos
Primero me sorprendí
después me ofusqué
le contesté mal
creo que le grité
Ella seguía allí
encima de la ropa desordenada
se quedaba en silencio
esperaba agazapada
Sonreía mientras aguardaba

Me pidió
me contó
me advirtió
la escuché
la escuché
la escuché
se rio
se mofó
me criticó
me sorprendí
me enojé
me ofusqué
Volvió a pedir
volvió a contar
volvió a advertir
volví a escuchar
le contesté
me le planté
me imitó
se me burló
me mandoneó
...
 los fantasmas ya no atravesamos paredes
dejame abierta la puerta

lunes, 21 de octubre de 2024

Relatos poéticos y luminosos


╔══════════ღ ೋღღೋღღ ೋღღೋღ ══════════╗



Mercedes Araujo Paula Vásquez Natalia Litvinova Martín Sancia Kawamichi


╔══════════ღ ೋღღೋღ ══════════╗

⊱✽Luciérnaga de Natalia Litvinova

        ╚══════════ღ ೋღღೋღ ══════════╝♥.♫♪






Mi primera conmoción° con este libro fue el título. No hacía mucho había vuelto a ver luciérnagas después de décadas. Fue en una granja agroecológica, en Mercedes, provincia de Buenos Aires. 
Y como con toda conmoción (mía, de mi corazón) siguió un viaje cada vez más profundo.
Enterarme de que Natalia Litvinova había obtenido el premio Lumen con ésta, su primera novela y el título que, como dije, me pareció fantástico para evocar las noches de verano de la infancia con calles poco transitadas, escasa luz artificial y ellas apareciendo mágicamente aquí y allá.
Después fue interiorizarme del contenido, leer el dictamen del jurado, mirar los videos de la premiación. El viaje continuaba, indudablemente.
Y apareció la espera porque el libro estuviera disponible. Ese tiempo fue dulce, silencioso y a la vez inquietante. Hasta que empezó septiembre y los días estaban contados...
En La Cueva, librería de mi ciudad, me dijeron: -¡Ah! Hace dos días que está disponible, es muy, muy reciente... Seguramente entra la semana que viene, si querés darte una vuelta. O te lo podemos encargar así te queda reserv...-. A veces soy muy maleducada y no dejo terminar de hablar.

 La segunda conmoción ° fue tener el libro en mis manos, comenzarlo a leer, dejarme atravesar por las historias, terminarlo, recomenzar, releerlo en voz alta a alguien. 
Sentí las sacudidas de este viaje de ida y vuelta y otra vez ida. Recorrí por tierra, aire y agua.  
Me sumergí también en aguas pantanosas.

La tercera ° fue la presentación en la Librería del Fondo. Un momento realmente hermoso en el que hubo un intercambio entre la autora y tres escritores más. Mi viaje, de ese modo, continuaba y, si bien yo no abrí la boca, me sentí parte del diálogo. Una escena en la que la escritora Mercedes Araujo leyó  su texto maravilloso acerca de la novela; otra escritora y librera, Paula Vásquez, entrevistó a Natalia Litvinova y fue una conversación fluida de título y connotaciones infinitas, lazos familiares, objetos preciados, cocinas y trenzas que soslayaba cualquier tipo de guion;  el escritor Martín Sancia Kawamichi (cuando obtuvo la palabra) destacó los episodios teatrales que había encontrado en la obra. Después, la voz honda de la poeta~narradora~Natalia Litvinova se escuchó con la lectura del primer capítulo justo antes de los largos y cálidos aplausos.

Alguien en la sala se animó a contar su experiencia de lectura del libro y de regalo a una amiga y creo que lloramos todos. Yo no me animé (a contar, a llorar, sí) pero conversé brevemente con Natalia cuando me acerqué para que me firmara. Fue bello e inolvidable para mí ese intercambio, aunque breve porque la fila llegaba hasta el otro extremo de la sala, igual que para un trámite obligado pero en este caso las caras estaban sonrientes y luminosas. ¿Una fila de bichitos de luz en medio de la penumbra del salón? JA.

Así, con esta vivencia que hoy relato brevemente, se me fue armando una trama o, mejor dicho, tres momentos o conmociones con los que tejí una trenza, aunque decidí que mi viaje recién comienza y tengo más de tres hebras para incorporar. 

╚══════════ღ ೋღღೋღღ ೋღღೋღ ══════════╝♥.♫♪



°No estaba muy segura de utilizar la palabra "conmoción" -fue la primera que me salió cuando decidí escribir este texto- hasta que recordé su etimología y no tuve dudas de que era la adecuada:

Conmoción: Préstamo (s. xv) del latín commotio, commotionis 'sacudida', derivado de commovere 'poner en movimiento'. De la familia etimológica de mover.

                                                                                                                                                                         
Foto Tolhuin durante las sesiones de fisio kinesiología
por rectificación de columna



 Patricia Morante.