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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

jueves, 22 de abril de 2010

DÍA DE LA TIERRA.


“TE DARÁS CUENTA , te darás cuenta cuando los ríos se sequen cuando las vacas mueran, CUANDO LA TIERRA SE SEQUE te darás cuenta que EL DINERO NO SE PUEDE COMER” (proverbio Guaraní)

lunes, 19 de abril de 2010

Punto cadena.

...dedicado a los sastres y a las costureras que hilvanan los recuerdos...

Mientras devano la memoria 
forma un ovillo la nostalgia
si la nostalgia desovillo se irá ovillando la esperanza
siempre es el mismo hilo
Mario Benedetti.

Mi aburrimiento con las labores comenzó a los 7 u 8 años, cuando nuestra profesora, en el colegio de monjas, nos pedía bordar, coser y otras actividades no menos ingratas para el corazón de una niña a la que sólo le interesaba leer.
Yo no podía coser ni bordar, mucho menos tejer, no tenía ganas, no quería. Me esforzaba, sí, para confeccionar batitas para el hospital o para ofrecer un regalo a mi madre en su día. Todavía recuerdo un par de zanahorias danzarinas en un repasador, bordadas en punto yerba, justo en el medio y tironeando espantosamente de los bordes, pues nunca, en aquella época, había podido lograr que la tela no quedara horriblemente fruncida, hiciera lo que fuere para evitarlo.
Por fortuna mi escasa predisposición para dichas tareas sólo causaban gracia y una que otra burla que, francamente, no afectaban de modo negativo mi psicología pero, más de una vez, despertaban mi curiosidad, curiosidad que no siempre quedaba satisfecha.
-¿Por qué tengo que bordar?
-Porque vas a un colegio de niñas.
-¿Los niños no bordan?
-¡No! ¡Los niños no bordan!
-¿Por qué?
-Porque es una tarea de mujeres.
-¿...?

Mi recorrido en ese colegio fue bastante extenso, con lo cual, cada año aparecía el desafío al que yo le daba la espalda una y otra vez.
Durante el secundario la relación con las telas, las lanas y todo tipo de aguja se complicó, pues se podía “desaprobar” (eso nos hacían creer los primeros años) si no se realizaban las nobles tareas de la “señorita de San Nicolás”, por lo menos las dos primeras. No quería imaginarme un examen, en pleno diciembre, haciendo ruedos, bordando una manzana en una servilleta o, lo que era peor, tejiendo una bufanda. La solución no se hizo esperar por aquel entonces. Por suerte tenía y tengo una hermana mayor que heredó las habilidades para el tejido de la abuela paterna y el encanto del bordado y la costura de nuestra mamá. Las muestras de su carpeta, realizadas unos años antes, se trasladaron como por arte de magia a mi propia carpeta. En clase...bueno, en clase, que debía dar testimonio de mis habilidades gradualmente adquiridas, me asemejaba a Penélope pero en una versión post-moderna, que no esperaba, pacientemente, tejiendo y destejiendo la llegada de Ulises, sino a que se terminara “la odisea” cuando sonara, por fin, la deseada campanada del recreo.
Debo decir que no siempre resultaba desagradable la clase de labores. A veces nos dejaban conversar entre nosotras mientras que alguna hacía de cuenta que estaba perfeccionando el punto cruz; otra, que se decidía de una buena vez a bordar ese precioso caballo en el cañamazo y una tercera, que por sexto o séptimo intento ,con la de crochet, terminaba la agarradera para la pavita del mate. Porque en esto de evadir las actividades de labores tenía un buen número de aliadas.
-¡Tienen que hacer la tarea!-vociferaba nuestra profesora- sino cuando se casen no van a saber ni hacer un dobladillo, ni remendar los pantalones de sus hijos-.
Nosotras, por ese entonces, queríamos ser veterinarias y en las horas de “Labores” hablábamos de razas de perros. A ninguna se nos ocurría pensar que, en el futuro, sería indispensable aplicar esas actividades. Y las preguntas surgían con más muestras de rebeldía:-¿Por qué hay que saber “pegar” un botón?-.
¿Saben? ...ahora que lo veo mejor, a la distancia, creo que a pesar de todo me interesaban las hebras. Más de una vez tuve que recurrir, ya adulta, al punto cadena, por ejemplo, y hasta podría decir que lo fui perfeccionando en servilletas, disfraces y delantales con los nombres de mis hijos. Pero hay hebras especiales que me gustaban entonces y que en la actualidad, podría decir, me resultan indispensables. Quizás no ayuden a pegar un botón ni a hacer un ojal. Son aquellas que permitieron hoy tironear de los recuerdos, las mismas que hilvanan historias y entretejen poesías.

domingo, 11 de abril de 2010

UNA NACIÓN ES UNA NARRACIÓN.


Las próximas contadas del grupo de la Escuela de Lectores y Narradores Sociales de María Héguiz.

* CAFE DE LOS ANGELITOS

SABADO 17 DE ABRIL 17HS
Rivadavia 2100 esquina Rincón.Barrio Balvanera.


* ACADEMIA DEL LUNFARDO

DOMINGO 18 DE ABRIL 18HS
Salón Nicolás Olivari de la Academia Porteña del Lunfardo. Estados Unidos 1379.

viernes, 2 de abril de 2010

BIBLIOCLASTAS.

Desde el 23 al 27 de marzo, estuvimos realizando en las escuelas diferentes lecturas acerca de nuestra historia. Más concretamente, conmemorando el "Día de la Memoria, por la Verdad y la Justicia".
Tuvimos la posibilidad de hacer teatro leído de la excelente obra "BIBLIOCLASTAS", de Jorge Gómez y María Victoria Ramos °°, en dos terceros años del polimodal del colegio M.T. de Alvear de Ituzaingó y en un segundo año del Bachillerato Popular Carlos Fuentealba del Barrio Ameghino de Luján, (de adultos).
La experiencia fue conmovedora en los tres casos pero en cada grupo se trabajó de manera diferente, de acuerdo con lo que se iba conversando.
Luego de la lectura de la primera escena, un adolescente exclamó: "¡parece increíble cómo en un diálogo más o menos breve esta obra trató tantos temas! Los desaparecidos, la apropiación de los hijos, las torturas, la identidad, la libertad, la guerra de Malvinas..."
Esa fue la única interrupción. En los tres casos escucharon hasta el final, no querían que se cortara la lectura. Rieron nerviosamente, se reconocieron en los dichos de los personajes, se asombraron con algunos episodios.
Luego del silencio bastante prolongado a partir del último "Apagón", comenzamos a vivir otras "escenas" dialogando entre nosotros.
Como en la cita que realiza Perla Zayas de Lima en "Historia, memoria y teatro. Biblioclastas: Un texto ejemplar", estos jóvenes y adultos reconstruyeron a los personajes a partir de la creación por parte de los autores. ("La psicología no está en los personajes sino en su recepción" Gerard Gennete).°°
Ante el primer análisis se preguntaron acerca de la locura y la cordura de los personajes, si el trabajo que realizaban en esa oficina existe o existió, qué lugar era ése, si en la puesta en escena de la obra también se "quemaba", qué era esa carta que Fénix lee al final, si Fénix habla por teléfono con su esposa o con su mamá.
Luego analizamos la obra desde el punto de vista literario: el argumento, el conflicto, los personajes y sus roles, los recursos del lenguaje, los simbolismos e inevitablemente volvimos al aspecto social y político.
En los grupos de Polimodal, además de investigar acerca de los autores y obras censuradas, complementamos el trabajo con la lectura de una entrevista realizada a los autores de "EL GOLPE A LOS LIBROS": Hernán Invernizzi y Judith Gociol, "La censura y la persecución al libro son inseparables del Terrorismo de Estado". Establecieron vinculaciones entre puntos muy concretos de la investigación de estos dos autores y episodios de la obra. Por ejemplo entre la oficina y el edificio de seis pisos de Moreno y Diagonal, el episodio del "Ruso" al que hace referencia Gutiérrez y
la quema de libros del Centro Editor de América Latina, etc.

Conclusiones generales:
"Les daba lo mismo quemar o enterrar".
"El episodio de la carta habla de la poca importancia que le daban a la vida y de las cosas que se robaban".
"Me resultó muy interesante la obra debido a su revelante lectura (...) ya que siempre se habla de los maltratos a personas pero nunca había escuchado nada de la quema de libros. Y me cuesta pensar que puedan existir personas tan déspotas y miserables para con otras personas".
"La obra te muestra los hechos más importantes de los siete años de la última dictadura".
"El jefe aparece poco pero para hacer entender que había alguien con más autoridad que Fénix, quien resulta ser el tipo que necesitaban para hacer ese "trabajo". "
"Me gustó mucho cómo muestra las personalidades, la ironía que utiliza y la manera sarcástica con la que demuestran la realidad de nuestro país".
"No me deja de sorprender cómo un tema tan feo y tan triste fue escrito de una manera tan atractiva para el lector".
"Hay que agardecerle a los autores que escriben sobre estos temas y a los que fueron perseguidos y nunca bajaron los brazos".
"Carlitos, el pajarito, es como un trofeo de guerra".
"No sé por qué al principio creí que se trataba de la época de la Segunda Guerra Mundial".
"Debe ser más impresionante verla en escena".
"Fénix trata a Gutiérrez como lo trataría cualquier porteño haciéndose el piola".
"Reconocí el vocabulario que usaban los torturadores porque un amigo de mi papá me contó".
"Me acordé de cuando leimos Fahrenheit 451".
"La rata simboliza a los enemigos de ellos".


Lo más positivo de la lectura y el análisis de esta obra es que permite las relecturas y la apertura a muchos temas que tienen que hablarse y discutirse en las escuelas. Nosotros, seguimos trabajando en ello.




°°La obra de teatro y la cita la encontramos en "Biblioclastía. Los robos, la represión y sus resistencias en Bibliotecas, Archivos y Museos de Latinoamérica. Concurso Fernando Báez". Tomás Solari y Jorge Gómez, compiladores. Segunda parte. Editorial Universitaria de Buenos Aires. 1era edición: marzo de 2009. Capital Federal.

2 de abril de 1982.



649 hombres argentinos.
  • Ejército:
    • 194 (16 oficiales, 35 suboficiales, 143 soldados conscriptos)
  • Armada:
    • 375 (ARA General Belgrano 321, ARA Alférez Sobral 8, ARA Santa Fe 1, ARA Guerrico 1, ARA Isla de los Estados 5, Infantería de Marina 34, Base Islas Malvinas 1 y 4 pilotos del COAN)
  • Fuerza Aérea:
    • 55 (41 aviadores)
  • Gendarmería Nacional:
    • 7
  • Prefectura Naval:
    • 2 (Río Iguazú 1)
  • Agentes civiles:
    • 16 (ARA Isla de los Estados 13, ARA General Belgrano 2 y Narwal 1)



lunes, 29 de marzo de 2010

Encuentro de poesía y cuento.


Hermosos momentos los vividos el sábado 27 de marzo en la casa de mi amiga narradora Ana María Oddo. En esta ocasión no tengo fotografías del evento pero ¿me creen si les digo que hubo magia? Y cada vez que celebramos la palabra se produce la "oda a la alegría"... La nostalgia tampoco estuvo ausente. Los recuerdos se asomaron por los cinco sentidos. La poesía en su auge, llenándolo todo. Presente en los seres amados, en los cuentos, en las anécdotas, en lo cotidiano, en las cosas simples de la vida, aquellas cosas que nos hacen felices. La poesía que "sale" en recorrido hacia el interior de uno mismo, definitivamente... como la hamaca de la infancia que nos ponía (o nos pone) alas. Gracias por los sabores, los deliciosos aromas, las voces, los susurros, los mitos, las canciones, la creatividad, la ternura, la humildad, el humor. Gracias por compartir en este "compartirnos".

miércoles, 24 de marzo de 2010

Día Nacional de la Memoria, por la Verdad y la Justicia.


LA SIRENA.
"La memoria es el hilo finito que nos enhebra desde el principio hasta final de los tiempos". Germán Amato de "Antiprincipito".


El libro cerrado,
quizás lleno del polvo de los días,
aguarda para desplegar
sus alas de mariposa...
En su cuerpo duerme
un lago de aguas quietas que espera
para encauzarse o encausarse.

La soledad, cansada tal vez,
desesperada tal vez, aguarda
para dejar de ser soledad.
En la compañía se reconforta
para, luego, seguir siendo...

En cambio la sirena,
en medio del océano,
no espera que ahora
le cubran el torso,
no quiere que le cercenen
el largo cabello
mil veces imaginado,
ni que su cauda mude
en ridículas piernas danzantes.
Desea que así sigan sus cánticos
y que, algún navegante, de ellos
y de ella se enamore.
Odia que la confundan con manatíes.

El silencio puede dejar de ser silencio.
Los labios sellados reciben la caricia
y asoma... el gemido.
La voz, brisa o ventarrón,
arremolina las hojas del otoño,
las eleva y las conduce. Salen.
La mudez es quebrada
como vara de mimbre
por las manos.
Los ojos dicen...
Mientras el silencio espera
para ser acallado,
sigue macerando su fruta.

La memoria no quiere dejar de ser...
En su mutación están el olvido... y la guerra,
lo vergonzoso y lo obsceno.

lunes, 8 de marzo de 2010

DÍA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES.

En recuerdo de aquel 8 de marzo de 1908, cuando 128 obreras textiles de la fábrica Cotton de Nueva York fueron quemadas vivas en un incendio provocado por su empleador. Reclamaban jornadas de 8 horas, descanso dominical e igual trabajo por igual salario.

A 100 años de la declaración del Día Internacional de las Mujeres, propuesto en 1910 por Clara Zetkin, durante la II Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas, realizada en Copenhague (Dinamarca).




Taquetuyoj, taquetuyoj
cada casa una telera.
Cada telar una urdimbre
de alegrías y tristezas.
Una mujer en medio’ el monte
teje y teje, teje y teje
Una artista campesina
lucha y crece, lucha y crece.
El monte ya me conoce
porque al monte pertenezco.
Del monte son los colores
y las flores que yo tejo.
No soy mujer calladita
que vive de los recuerdos,
trazo el color de mi raza
que camina por el tiempo.
Hago mi fiesta en el monte
porque el monte me festeja
dándome pa’ trabajar
en mi oficio de telera
Soy mujer que lucha y crece
libre y dueña, libre y dueña.
Huarmi sumaj, huarmi huapa
sacha huarmi santiagueña.
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.

Mario Benedetti.

martes, 2 de marzo de 2010

Ventana al corazón.

Foto Tolhuin



En el trayecto que realiza de Moreno a Mercedes el antiguamente denominado "Ferrocarril Sarmiento", existe una estación llamada "La fraternidad", nombre del sindicato argentino que agrupa a los maquinistas de locomotoras y trenes, y que ha tenido no pocas acciones desde sus principios, allá por 1897.
El cartel de dicha estación parece tan antiguo como su fundación y la última vez que lo vi recordé con gran nostalgia, valga la redundancia, algunos episodios ocurridos allí hace poco más de veinte años.
Mi evocación se remonta, pues, a mi adolescencia, etapa de la vida que ha venido a hacerse presente muchas veces a lo largo de estos últimos tiempos.
En la estación "La fraternidad" ocurría casi todos los domingos y algunos sábados, y por el lapso de apenas unos segundos, un ritual ineludible...

Viajábamos regularmente con mi hermana y una amiga hacia Olivera, la segunda estación después de Luján. Esto significa que, en un principio, lo hacíamos los domingos cada dos semanas. Luego comenzamos a ir todos los domingos. Era nuestra fiesta. Nos esperaba una tía abuela, casi siempre con ravioles o fideos caseros y otras delicias. Su hijo, nuestro primo, vivía con ella.
Pasábamos todo el día alli. Luego del almuerzo, la sobremesa nunca tenía apuro. La tarde sí parecía irse volando. Entre juegos de cartas y alguna que otra visita se nos hacía la hora de tomar el tren de vuelta.

Luego de unos veinte minutos pasábamos otra vez por "La fraternidad"...

Pero...¿qué creen que ocurría allí digno de mencionar? Pues algo tan sencillo como tierno:
nos abrazábamos, ante las miradas estupefactas de todos los pasajeros. El ritual del abrazo, la fiesta de "la hermandad" se llevaba a cabo.

Hace unos días pasé por allí y, si bien, cada vez que hago el recorrido la añoranza me tironea una sonrisa, la última vez se me estrujó el corazón y se me llenaron los ojos de lágrimas. Divisé el cartel por la ventanilla, más deteriorado que en aquel entonces y un sinfín de imágenes, voces, olores y gestos comenzaron a visitarme dulcemente. La tibieza del sol invernal entrando por las ventanillas, el mate que comenzaba ni bien el tren salía haciéndose notar desde Moreno, nuestras locas conversaciones con los guardas, las fotografías de la época por las que había que esperar el revelado que generaba una expectativa ya inexistente en la época actual, las charlas, los chistes, la amistad.

Quizás estos recuerdos estén teñidos de los sentimientos nostálgicos de hoy y por eso me parecen tan bellos, quizás irrumpen el presente un tanto idealizados, como la evocación que realiza un romántico, pero lo cierto es que, si me arrancaron una lágrima deben ser importantes.

"La fraternidad" dejó de ser para mí una estación más a partir de la ocurrencia del primer abrazo.

LA FRATERNIDAD, una estación y un nombre.
La tibieza de un recuerdo asomada a la ventanilla.
El ritual ineludible de cada domingo: nuestra misa.
El abrazo y el culto a la amistad.
El viaje hacia el interior de uno mismo.

lunes, 22 de febrero de 2010

Llamó a mi corazón, un claro día...

Llamó a mi corazón, un claro día,
con un perfume de jazmín, el viento.

-A cambio de este aroma,
todo el aroma de tus rosas quiero.

-No tengo rosas; flores
en mi jardín no hay ya, todas han muerto.

-Me llevaré los llantos de las fuentes,
las hojas amarillas y los mustios pétalos.

Y el viento huyó...Mi corazón sangraba...
Alma, ¿qué has hecho de tu pobre huerto?

ANTONIO MACHADO, 1875-1939.

lunes, 11 de enero de 2010

A los infinitos amantes que ella tiene.


Las palabras se me deslizan cada vez que te pienso. Viajan hacia una laguna sin riberas.

Y allí, entre escamas rozando la piel, sumergida hasta la cintura, me encuentro con mi red tratando de alcanzarlas.
Sólo unas pocas que me desaten de este naufragio empantanado, de esta especie de combate con la nostalgia, de este presagio de sinrazones.
Las sílabas burbujean en el barro.
Entonces, aparece la tabla, la deseada por cualquier ser húmedamente perdido , pero tan lejana está... apenas, un chapoteo susurrante, una monotonía en el horizonte.
Vuelvo a ser insalvable...
Las voces emergen... Se me escurren entre los dedos, salen en confuso aleteo.
Parpadeo letras, intento un grito que se ahoga...
En el azul, las frases, la música y otros colores y sabores se conjuran...

Y descubro que puedo paladear, los labios la pronuncian... y, al fin, mis pies acarician la orilla.





domingo, 3 de enero de 2010

TARDE MÁGICA.

Unos momentos maravillosos los vividos el sábado 2 de enero en la Plaza de los Españoles de Castelar.


Como ya saben la convocatoria fue realizada por mi compañera y amiga narradora Ana María Oddo con motivo del cierre de la campaña por la PAZ que comenzara el 2 de octubre (natalicio de Mahatma Gandhi).










Contamos con la compañía del narrador Miguel Mroue, quien nos deleitó con sus relatos.









Casi llegada la noche, entre nuestro selecto público, también hubo anécdotas y relatos.




¿Qué contamos? Bueno, ese es un misterio que sólo puede ser revelado en un próximo encuentro... Lo que sí podemos decir es que: allí donde hay narradores dispuestos a contar y "cómplices" ávidos de escuchar, y viceversa, se produce el prodigio.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Contada por la PAZ a cielo abierto.


Porque el trabajo por la paz no se termina, queremos sumarnos a la marcha mundial con nuestro pequeño granito de arena (¿Quién puede decir qué es grande o pequeño cuando de acariciar las almas se trata?). Por eso los invitamos a compartir cuentos. Vengan todos los que quieran escuchar y contar. Traigan amigos, hijos, sobrinos, tíos y abuelos. Traigan el mate. Traigan cuentos y poesías. Traigan ganas de construir un espacio de paz. La cita es . . .

. . . ¿dónde?

En la Plaza de los Españoles (Islas Malvinas, Arrecifes, Cardozo y Pehuajó), casi frente al club Mariano Moreno, en Castelar.

. . . ¿cuándo?
El sábado 2 de enero

. . . ¿a qué hora?
A las 19 hs.
ANA MARÍA ODDO.


La fotografía pertenece a una actividad desarrollada en el programa de radio "A plena voz", cuyos hacedores tuvieron la amabilidad de compartir. Para conocer más sobre la radio, las actividades y este grupo maravilloso de narradores, visiten el blog: Cuentos a la oreja verde

¡LOS ESPERAMOS EL SÁBADO!

lunes, 12 de octubre de 2009

VENGO A DARTE LA MANO. Daniel Toro. Julio Fontana.

.

Vengo a darte la mano como hermano,
como hermano también quisiera hablarte.
Vengo a darte la mano y a escucharte
porque es sabio escuchar estando atento.
Vengo a darte la mano porque siento,
que tu sangre me corre por las venas,
que tu pena se abraza con la pena
de este ser y no ser que llevo adentro.
Porque soy y no soy, hermano mío.
Porque estás y no estás para la historia.
Es que quiero fundirme con tu gloria
para agrandar el cauce de tu río.
Vengo a darte la mano como hermano,
a romper el tabú de las fronteras.
Vengo a darte la mano porque afuera
alguien quiere robarnos el mañana.
Vengo a darte la paz de mis campanas,
a ofrecerte mis hijos y mi casa.
Qué otra cosa esperabas de mi raza,
de tu raza latinoamericana.
La América del Sur es como un potro
que se revela ante el castigo duro
No pretende ser mucho más que otro
pero tampoco menos que ninguno.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Juancito se las arregla.

Su ámbito era un cuarto al que se accedía saliendo al patio de la casa: una suerte de tallercito, con más metros de largo que de ancho, adonde iban a parar todos los objetos cuyo destino inexorable debió ser la basura. A la espera de vaya a saber qué suerte de milagro que los reparara, se depositaban allí.
Él, mi papá, se pasaba horas en “el galpón”, rodeado de esa chatarra; quitando piezas de un lado y colocándolas en otro; desechando a medias los tornillos, tuercas y arandelas herrumbrados por el tiempo; clasificando piezas minúsculas en latas a las que la juventud las había abandonado hacía mucho; pintando de un verde chillón tanto repisas y puertas como cuadros de bicicletas; escuchando simultáneamente a dos locutores en una radio mal sintonizada de la que pretendía lograr un sonido más nítido aumentándole el  volumen; y consumiendo los cigarrillos que mamá no le permitía fumar en el interior de la casa.
“Juancito se las arregla“, era la frase favorita de mi abuela para hacer referencia a las virtudes de papá para solucionar cualquier desperfecto en la casa. Cada tanto se aparecía con algún electrodoméstico para que le revise, alguna “cosita” para que le pegue, cierta “maderita” que necesitaba un clavo.
Muchas veces lo escuché a él decir: “otra vez la vieja”, cuando, asomado a la ventana, la veía cruzar rapidito la calle con algún artefacto entre sus manos. Porque mi abuela siempre cruzaba las calles corriendo. Y se acercaba a casa, como dije, con el afán de que “Juancito” le solucionara un inconveniente.
Y “otra vez la vieja” no significaba “la viejita”, “mi viejita”, porque mi abuela no era su mamá, era su suegra.
A decir verdad, mi papá con lo único que se las arreglaba era con las bicicletas. Él sí que las dejaba siempre 0km. De muy joven había tenido afición a las carreras y además hacía grandes recorridos, como desafío. Ya un poco más grande se dedicó, entre otras cosas, al arreglo de muchas de ellas. Siempre había alguien en la puerta de casa con un rodado para que papá revisara. Y nos llegaba un:¡“Juancito”!, desde el cordón de la vereda, incluso antes de que la persona en cuestión pudiera ser divisada desde la ventana o desde la mirilla de la puerta.
La abuela nunca trajo una bicicleta. No tenía. No había aprendido a andar, ni siquiera cuando mi hermana mayor le había querido enseñar con una pequeña.

Ahora que recuerdo, cuando se trataba de inventar, papá, era un maestro. Así tuvimos una cortadora manual de césped a la que él le había agregado un motor. En realidad, el peso de este último hacía emplear mucha fuerza en el uso, por lo tanto todos preferíamos realizar la actividad de arreglar el jardín prescindiendo de “la maquinita”, como la llamábamos familiarmente. Pero hay que reconocer también que fue nuestra primera cortadora eléctrica. Siempre tratábamos de utilizarla cuando los vecinos estuvieran despiertos pues, además, hacía un ruido infernal. Muchas veces, saliendo de la panadería, que se hallaba a tres o cuatro cuadras de nuestro domicilio, podíamos darnos cuenta de que papá había comenzado a cortar el pasto.
Algo similar ocurría con un lavarropas viejo que había reparado con el motor de uno más nuevo. -¿Estás lavando, che?-. Preguntaba maliciosamente y a los gritos nuestra vecina, asomándose por el tapial.
"Juancito se las arregla", la frase favorita de la abuela...Y no sabemos de dónde dedujo ella que papá podía repararlo todo.
Quizás nunca se había enterado del episodio en que casi se prende fuego el árbol de navidad cuando había querido arreglar las luces. Ni aquel otro en que la estufa eléctrica comenzó a hacer pequeñas explosiones hasta quedar completamente quemada. Ese día mamá se enojó e hizo cortar la corriente y le prohibió a papá tocar siquiera los tapones para proveer a la casa de luz. Ese día, cenamos con velas, sin estufa y sobre todo sin diálogo.
Cierto día, mi abuela, había insistido tanto con la reparación de un aparato que, finalmente, él accedió. Vale decir que el artefacto en cuestión ya tenía un arreglo anterior y no de las manos de papá. Era, pues, una plancha que contaba con más de treinta años. Una pieza histórica, única y sumamente pesada. Por supuesto que el problema se hallaba en la parte eléctrica, rubro al que papá le escapaba luego de los episodios  mencionados.
Esa vez estuvo más de un día en “el galpón”, hasta que por fin entregó el artefacto.
No recuerdo bien los hechos que sucedieron a éste. Sólo sé que la abuela cruzó corriendo la calle, casi volando, entró a casa y, con una expresión en el rostro que yo nunca le había visto, exclamó:- ¡Ya no es eléctrica! ¡Ni de carbón! ¡Ahora es carbonizada!.
Por un tiempo no volvieron a aparecer los electrodomésticos rotos por casa y la frase favorita de mi abuela no se dejó oír hasta pasados unos cuantos meses.


Había varias cosas que papá no tenía que arreglar porque nunca fallaban: su afán por hacernos disfrutar de las golosinas los domingos, su exactitud para traernos la revista infantil los jueves, su interés por llevarnos a pasear en el colectivo que le prestaba su patrón cada tanto y su deseo de que nunca nos faltaran los lápices de colores. En todo esto sí que, a pesar de la época difícil que nos tocó vivir, Juancito se las arreglaba.

Papá, Juancito, con mi hermano, Mariano.

viernes, 11 de septiembre de 2009

AROMA FRUTAL. Dedicado a los docentes argentinos.



Isabel Botana, maestra argentina. Escuchando nuestros cuentos como homenje en el Club del Progreso. 5 de septiembre de 2009.



27 de agosto de 2009, E.N.S.P.A
Escuela Normal Superior "Próspero G. Alemandri"
Unidad Académica, ISFD N° 100 de Avellaneda.



Siempre había querido ser maestro, desde que recuerda... cuando su hermana cinco años mayor lo sentaba a él y a dos más pequeños en fila debajo de los árboles. Pedía la tarea, enseñaba las vocales, les hacía dibujos para que ellos pintaran...y así discurrían las siestas de verano.

Muchas veces quiso ocupar el lugar de su hermana...estar al frente en ese patio más poblado de aromas frutales que de niños, escribir el día y la fecha con pedacitos de carbón en la pared que daba a la parte de atrás de la casa.
-¡Pase al pizarrón, Marquitos!- le decía ella, entonces, él, henchido de orgullo, ante la admiración de los dos chiquitines, desfilaba entre las baldosas sorteando obstáculos, ya que de tan separadas permitían el crecimiento de diferentes tipos de hierbas. Ya en el frente, escribía lo solicitado por la mayor y muchas veces, simplemente, le tocaba echar agua con una jarra, con el único fin de borrar precariamente los garabatos de tizne hechos por sus hermanitos. Los sábados, la limpieza del paredón se hacía a cepillos y detergente y con la participación de todos los integrantes de esta comunidad educativa.

Siempre se había imaginado vistiendo el guardapolvo blanco, las manos entrelazadas por la espalda y la frente erguida, emocionado y mirando flamear el pabellón patrio.
Se veía en el aula, inclinándose para tomar la mano de los más pequeños y enseñarles a dibujar sus primeras letras; así, como había hecho con él su maestro Lucho.

Siempre había sentido curiosidad por los secretos que encierran los libros. Desde aquel primero que le regaló su padre, casi por casualidad, pues había ido a la librería del pueblo y había pedido "un libro para que Marquitos mirara y lo pudiera mantener quietecito y con la pierna en alto luego del accidente en el campo". Su padre no sabía leer entonces y la muchacha vendedora le había elegido "Cinco semanas en globo".
Con la misma fruición leyó, mucho tiempo después, otras aventuras: los libros de pedagogía propuestos por su profesora.

Siempre había soñado con recibir su título y festejar con su familia ese logro. Y ese día caluroso de diciembre, sus deseos, esos deseos, comenzaban a cumplirse; también en un patio, cuando por el micrófono pronunciaron su nombre precedido de "Maestro Normal Superior...". Y allí estaban: su primera maestra cinco años mayor, sus hermanos menores, su madre y de algún modo, su padre. Pero había pasado un buen tiempo y la familia se había agrandado por entonces. Marquitos tenía una esposa y tres hijos ... Ese día soñado, junto con el guardapolvo blanco, él llevaba puestos los 50 años y un nieto, y lo esperaba otra fiesta...allí, en la escuela rural donde había transcurrido su niñez y que ahora había elegido, para acompañar otras infancias.




martes, 1 de septiembre de 2009

Tertulias en homenaje a los maestros...

Club del Progreso, 5 de septiembre de 2009.
En el centro de la foto, Isabel Botana, maestra argentina que recibe el homenaje de la E.L.N.S de María Héguiz.
ARGENTINA NARRADA

sábado, 22 de agosto de 2009

Mujeres de mi niñez y de mi adolescencia.


Hay reencuentros que son importantes; otros, pasan inadvertidos.
Sin temor a exagerar puedo decir que éste es fundamental en mi vida.
No sólo abrazo a la maravillosa persona que es cada una sino que entro en contacto con una época, que es nuestra época; me vinculo con recuerdos que son nuestros recuerdos; experimento sentimientos que son nuestros sentimientos; veo imágenes que también compartimos.
La foto en la que estoy no es sólo la foto en la que estoy. . . ¿Sólo yo siento esto?
Indudablemente somos personas íntegras pero nos tomamos las manos y nos damos cuenta de que ese gesto era el que nos faltaba para arrancarnos esta sonrisa, y también esta lágrima que son especiales, únicas, irrepetibles.¿Hablamos todas juntas? ¿Aturdimos?
¡Qué importa! Acaso en este “decir superponiendo las voces”.. .¿no vamos entonando la canción de las miles y miles de palabras que para hoy estaban reservadas? Entonces nos damos cuenta: es éste un abrazo hacia fuera e indefectiblemente hacia el interior de uno mismo, mujeres de mi niñez y de mi adolescencia. En el reencuentro: MUJERES DE MI VIDA.




martes, 18 de agosto de 2009

Por algo es príncipe...

Dedicada al Antiprincipito, a Germán Amato y a todos los que viven la "poesía", (mujeres y hombres).

Parece ser que existe un príncipe
tan humanamente noble
que no puede ocultar ni el destello
ni la opacidad de sus ojos.
Tiene la mirada como el primer
brillo de la aurora o como la última
luz del día;
y a veces, como la noche más oscura,
entre las fauces del lobo.
Asusta.
Cuando levanta los párpados
aparecen todos los espejos
en donde la humanidad se mira.
Y las fogatas, esas que reúnen
para contar historias,
reviven en él con cada parpadeo.
Emana una voz entre sus pestañas
y un silencio color vino.
Mientras camina, silba...
y cuando silba, recuerda.
Viste un saco fuera de moda,
heredado tal vez.
Y en sus bolsillos lleva y trae,
entre la pelusa , una música
hecha con semillas
y otra, semejante al ruido molesto.
Los ríos de sus venas
desembocan en la poesía...
Camina, silba, recuerda.
Sus cabellos no alcanzan
para ser dorados
ni sus zapatos para pisar
la superficie de un asteroide.
Sin embargo...sus plantas
no siempre tocan tierra firme...
Por algo es príncipe,
(o princesa...o poeta).

lunes, 17 de agosto de 2009

José Francisco de San Martín y Matorras.



"INSPIRARLE AMOR A LA PATRIA Y A LA LIBERTAD"...expresa una de las máximas que el Gral San Martín legara a su hija Mercedes Tomasa. "El prócer", a 159 años de su fallecimiento, permanece vigente a través de sus pensamientos, tan necesarios en estos tiempos. Sencillamente, "un hombre", pero no sólo de "dichos" sino de hechos, porque esas máximas no eran un dictado de lo que pretendía este ser para su única descendiente directa, sino las palabras llenas de vida que resumen la coherencia que siempre manifestó entre su decir y su actuar.
Un político de la libertad, en defensa de los derechos humanos y los principios de igualdad.
El sentimiento más noble hacia dos valores que indiscutiblemente van de la mano: LA PATRIA Y LA LIBERTAD. No sólo lo entendió así sino que sus acciones le permitieron demostrar: que no hay patria posible sin alas que le permitan levantar vuelo y que la libertad bien entendida sólo puede ejercerse encauzada en los principios que llevan al bien común.
Este hombre honesto y sencillo pero de fuertes convicciones creía, además, que la educación era fundamental en el progreso de los pueblos: "...los días de inauguración de los establecimientos educativos son tan tristes para los tiranos como alegres para los amantes de la libertad. Las bibliotecas destinadas a la educación universal, son más poderosas que nuestros ejércitos para sostener la independencia...", había afirmado.
Nada más significativo para nosotros como argentinos y latinoamericanos, nada más representativo y digno de tomarse como ejemplo que la figura de este luchador que supo actuar consecuentemente con lo que pensaba, con lo que creía y con lo que sentía.





domingo, 9 de agosto de 2009

El homenaje de E.L.N.S a Alberto Vaccarezza. (Buenos Aires, 1 de abril de 1886 - 6 de agosto de 1959)


Una tarde cargada de emoción. Uno de los momentos de la tertulia con los "PREGONES DE BUENOS AIRES" en las voces de todos los narradores, entre ellos: nuestra profesora María Héguiz y la hija del escritor, Mercedes Vaccarezza.