<°> <°> <°> <°> <°> <°> <°>

...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

martes, 1 de marzo de 2011

Complicidades...

Primero fue un ruido inesperado. Al poco tiempo levantamos la cabeza para mirar el cielo.

¡No pudimos evitar la nostalgia e iniciar un combate con ella!. Inmediatamente se hizo un profundo silencio...

¿Y ahora? Esa monotonía... ¿acaso no es una canilla que gotea...?

MUY PRONTO EN LOS MEJORES BLOGS...

http://bocaquevuela.blogspot.com/
http://gdorazio.blogspot.com/
http://patri-kemamell.blogspot.com/

lunes, 28 de febrero de 2011

Bella combinación...




Oleo de mujer con sombrero.

Silvio Rodríguez.

Una mujer se ha perdido,

conocer el delirio y el polvo,

se ha perdido esta bella locura ,

su breve cintura debajo de mí,

se ha perdido mi forma de amar,

se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila

y promete dejarnos a oscuras,

veo un perro ladrando a la luna

con otra figura que recuerda a mí,

veo más, veo que no me halló,

veo más,veo que se perdió.

La cobardía es asunto

de los hombres, no de los amantes

los amores cobardes no llegan a amores

ni a historias, se quedan allí,

ni el recuerdo los puede salvar,

ni el mejor orador conjugar.

Una mujer innombrable

huye como una gaviota

y yo rápido seco mis botas,

blasfemo una nota y apago el reloj,

que me tenga cuidado el amor,

que le puedo cantar su canción.

Una mujer con sombrero

como un cuadro del viejo Chagall,

corrompiéndose al centro del miedo

y yo, que no soy bueno, me puse a llorar,

pero entonces lloraba por mí

y ahora lloro por verla morir,

pero entonces lloraba por mí

y ahora lloro por verla morir.


viernes, 25 de febrero de 2011

Su primer regalo.


Me acuerdo del día que me regaló la camisa. No esperaba algo así. Estaba envuelta en un papel de seda suave, muy suave y casi transparente.
Y me dio el paquete, casi sin mirarme. Justo en el medio tenía un moño...grande, un poco exagerado, pero me gustó.
¡Él estaba tan lindo!. Se había peinado para el costado. Después lo supe: se peinaba así cuando quería conquistar...
El regalo: el más hermoso.
Era la primera vez que me compraba algo.
Y me dio el paquete...Sólo estiró el brazo sin decir nada
Casi se me cae. Me temblaban las manos.
Y lo abrí y ahí estaba la camisa blanca, muy blanca. Parecía enorme, pero no me importó. Era su primer regalo...

Y me lo dio y después... me pidió perdón.
Yo no pude pronunciar ni una palabra.

Eran tan suaves... el papel, la camisa, su pelo para el costado, su voz...
Y la camisa blanca. Demasiado blanca. Tanto que después tuve que lavarla y fregarla varias veces.
No me di cuenta. Nunca me doy cuenta de nada.
Apenas la tela rozó mi piel... se ensució, se tiñó casi de rojo.
Mi camisa blanca, muy, muy blanca.
Demasiado blanca.
..............................................................................................................



domingo, 20 de febrero de 2011

Crónica de otro día feliz..


Bellos momentos los vividos en el encuentro con los narradores colombianos de Santa Palabra, Cristian Fraga y Jhohann Castellanos; con el narrador MIGUEL MROUE y con la generosa organizadora, narradora, poeta y amiga ANA MARÍA ODDO, el viernes pasado en el teatro LA SALITA de Castelar.

Variedad de colores y sabores. Una amplia gama de ritmos para terminar en un "flor de candombe" con la invitación a participar de un juego en el que también intervino el público. La aventura y la alegría dijeron: "¡presente!" en esta mágica velada. Todo muy bien sazonado.
El resultado: un tapiz multicolor, al modo de esos entretejidos en el que cada hebra es una historia.
Quienes no podían faltar: la palabra, la poesía y el cuento, protagonistas indiscutibles, jugando con nosotros nos permitieron andar caminos, tender puentes y abrir puertas.
El conjuro perfecto: narradores (o cuentacuentos), espectadores amigos y un fueguito encendido...
¿Podíamos pedir más para un día de lluvia?

jueves, 17 de febrero de 2011

Nocaut.

Se abrazan tiernamente. Él le acaricia las mejillas y ella le peina con los dedos el cabello.
El viejo fotógrafo de la plaza vuelve a ofrecerle sus servicios. Esta vez dicen que sí. Por algo, ella se ha puesto el vestido que tiene ese vuelo tan bonito. Por algo, él se esmeró como nunca frente al espejo.
En una pose rápida él atrae a Amelia hacia su cuerpo con la mano en su cintura.
El disparo de la cámara fotográfica ahuyenta a las palomas.
Nuevamente la humedad salada en la foto.

.......................................................................................

La mano en su cintura...
trémula.


"...la única nostalgia es de tu piel..."
Mario Benedetti.

Escrito por Patricia Morante en complicidad con
ANA MARÍA ODDO y GUSTAVO D'ORAZIO

Están invitados a seguir recorriendo...

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cuarto round.

Él le trajo duraznos, perfumados y sensuales duraznos. Ella le ofrece ese chocolate que tanto le gusta. Conversan largamente de frutas, golosinas y repostería.
No puede evitar un leve gemido.
....................................................................................................................
Textura de fruta de estación
y sensualidad de chocolate amargo.

martes, 15 de febrero de 2011

Tercer round.

Gritos y risas de niños que pasan corriendo.
Un auto se detiene frente a ellos. El conductor saluda con un gesto de su mano. Es el amigo que cenó con ellos el domingo. El ruido del motor no evita que se escuche esa música de moda.
Ahora es el contacto del prolijo bigote en su oreja derecha.
Busca un pañuelo en sus bolsillos.
................................................................................
Un jazz escapa de una ventanilla...

El susurro, de sus labios.

lunes, 14 de febrero de 2011

Segundo round.

Cierra los ojos. Tiene la imagen en su pecho.
El viejo aromo que todavía alfombra de amarillo el parque. A la derecha la pérgola colmada de inolvidables glicinas.
Un perfume más cercano inunda sus recuerdos. Asoman gotas luminosas al balcón de sus ojos.
.....................................................................

El aromo perfumando la tarde

domingo, 13 de febrero de 2011

Primer round.

Otra vez tiene Amelia esa foto descolorida entre sus manos. No importa dónde la guarde, si en el primer cajón, si dentro de un libro, si en el cofre de madera; la foto, cada tanto, vuelve a encontrarse con ella.
Le da una mirada rápida, de soslayo, al principio, hasta que se detiene en el bigote que él se recortaba tan prolijamente. Y sube hacia su cabello, revuelto por el aire caliente del verano. Suspira.
Era en la plaza, por la tarde, en ese banco que tantas veces los escuchó reir.
Ahora es el nudo en la garganta.
..................................................................................................................

Sepia.
Inquietas palomas compiten
con la ingenuidad de su vestido.

La mano del joven
asoma por su cintura.

jueves, 10 de febrero de 2011

Los dos cielos.


Jimena aseguraba a los 7 años que su casa tenía dos techos: uno arriba y otro abajo. Un techo, aseveraba, sobre su cabeza y otro, debajo de sus pies. El primero era inalcanzable, al segundo podía palparlo cotidianamente. Esta bien que en su casa nada era convencional, ni las habitaciones, ni los revestimientos, ni las aberturas. Su hogar era, definitivamente, muy particular, por lo que nadie discutía su afirmación. Había nacido, jugado y crecido en la gran carpa del circo que por cuatro generaciones la familia había creado y recreado .
Le bastaba mirar hacia arriba para considerar lo inalcanzables que eran aquellas lonas que se entremezclaban con las cuerdas y, a la vez, sentir admiración por las aves que a veces, comedidamente, se introducían y volaban por ahí; o por las arañas que instalaban sus artesanales telas en los rincones más inesperados.
Ni siquiera cuando hacía las piruetas con su abuelo en el trapecio se sentía cerca del techo...¡Tan infinito le parecía!.
Por cierto, su abuelo solía decirle (fuera de la carpa): -¿Ves, Jime...?- mirando hacia arriba,-¡te quiero hasta el cielo!-. A lo que ella respondía:-¡Y yo hasta los techos, abuelito!
En el trapecio, Jimena, se sentía realmente feliz. -¡Soy un pájaro!-, gritaba en el aire ante la ovación de los espectadores.
También es verdad que otras de sus actividades favoritas eran las piruetas en el piso, las que le servían de entrenamiento para el gran vuelo de cada semana. Lo que más le gustaba era caminar con las manos...-¡Este techo sí lo alcanzo!-, expresaba con orgullo.
¡Ah! ¡Jimena y sus dos techos! Las lonas inalcanzables de arriba y el piso de tierra. La complicidad de su abuelo y la soledad. Las alas del trapecio y las huellas de las manos: sus dos cielos.

jueves, 3 de febrero de 2011

Para no perdérselo...



...para disfrutar
dejarse llevar
reir
emocionarse...

para volver a la infancia
vivir el presente
imaginar
ser cómplices...
Para no dejarlo pasar...






miércoles, 2 de febrero de 2011

A Marga.

Primero fue la lectura de la microficción "SOLO" de GUSTAVO D'ORAZIO, después "RUIDOS" de ANA MARÍA ODDO y su propuesta de escribir a partir de la misma idea. Surgió el siguiente relato. Ojalá les guste.

Está lloviendo. Un hilo de agua baja por la grieta de la pared en que me apoyo. Otra vez me quedé dormida en la página 181 del libro. Un quejido lastimoso me hace girar la cabeza hacia la salida del sótano. Desde pequeña tengo la costumbre de leer aquí. Me doy cuenta de que aquel gemido me arrancó del sueño en el que me hallaba. Comienzo a subir por los escalones. El quejido se entremezcla con el tintinear de los trastos en la cocina y el chapoteo en el agua del fregadero. Cuando llego al décimo escalón la veo. Es Marga, la mujer que me cuidaba cuando niña. Va y viene con la vajilla y los restos de la cena. Me descubre. Me observa o creo que lo hace. Dudo si es a mis ojos que se dirige, tan profunda es su mirada. —No vuelvas a hacerme esto, niña —dice y llora ahogadamente—.

Miro mis pies, mis piernas. Son delgados, como cuando tenía cinco o seis años. Llevo los zapatos que me regaló mamá para estrenar junto con mi vestido largo. Me reconozco pequeña, menuda, liviana. Estoy húmeda, con olor a río. Llevo plantas pegadas a mi cuerpo, colgadas de mis brazos ligeros.
—No vengas más por aquí —dice Marga—, tienes que irte de una buena vez. ¡Pasó tanto tiempo desde aquel 30 de junio...!

—No quería venir pero otra vez fue tu llanto —lo pienso, no se lo digo—...

Como por un sueño vuelvo a bajar a mi sótano. Vuelvo a mi libro, a mi página... Aparezco en la playita del río. A lo lejos observo el bote dado vuelta en el agua, mis zapatos y las plantas alrededor. Se oye un chapoteo. Marga está a mi lado pero no me ve. No puede verme. Sólo solloza. Mira más allá del bote, más allá de la noche. Tan profunda es su mirada...


domingo, 30 de enero de 2011

Calle Angosta, entre Los Álamos y 9 de julio.

Hoy conocí a Chanchi. Es pequeño. Tiene la piel cobriza y los cabellos rubios. Estaba sentado en un banco de la plaza. ¿Qué digo "sentado"?, estaba tirado de panza.
No aceptó ni las galletitas, ni la gaseosa, ni el queso. Después supe, por las galletitas, que "esas" no le gustaban, que prefería las masitas que tienen "rosita" arriba.
Chanchi es un gran conversador y un excelente guía de turismo de la palabra, desde su observatorio, en el banco de la plaza.
Aunque luego del intercambio de las primeras frases, fue abandonando su puesto para hablarme más de cerca.
Por él supe que, efectivamente, la "Calle Angosta" termina en el molino, como dice la canción, pero que ahí también está el boliche de Miranda, como a "diez o veinte cuadras para adentro".
La pintura que está en el paredón de la esquina, ni bien uno entra a la calle, la hizo la mujer que vive "ahí" y es amiga de su mamá.
El vagón de tren que está depositado en la plaza es lindo para meterse abajo y sacar las piedritas que hay para poder jugar.
En la siesta mercedina las aves se clasifican en "pajaritos", "palomas" y "tulcones", estos últimos son los más grandes. Abriendo mucho los ojos me lo dijo.
Además me comentó algunos asuntos personales:
Que va a comenzar primer grado junto con su primo y en la misma escuela, que guardó su guardapolvito de jardín y que, cuando pase a segundo, le van a regalar la bicicleta.
Él ese día estaba en la plaza porque había ido a lo de Blanca a comprar dos globos, uno para él y otro para su hermano más chico, pero encontró "cerrado". Tenía en sus manos una billetera pequeña con una moneda de 25 y la foto de otro de sus hermanos, el que tiene 12 para 13, el dueño de la billetera. El que tiene 11 para 12 es un maricón porque llora por nada.
Su papá va a verlos los viernes...
Chanchi sabe leer pero no quiere demostrarlo porque se cansa mucho. Lo que sí demostró, con un palito en la tierra de la plaza, es que sabe escribir su "verdadero nombre"...
Además me informó cuántos perros tenía la familia "ésa", la que habita la casa que está pegadita a la plaza.
Cuando nos despedíamos me pidió una moneda...
-¡Ahora voy a comprar cuatro globos!-, me gritó cuando me retiraba.

Clickeen aquí, si quieren obtener más datos sobre Calle Angosta o sienten curiosidad por su historia. Yo creo estar bastante bien informada.
Si vuelvo a ir a Villa Mercedes en verano, indudablemente pasaré por la plaza a la hora de la siesta...

-------------------------------------------------------------------------------------------

Calle angosta, calle angosta,
la de una vereda sola.
yo te canto porque siempre
estarás en mi memoria.

Sos la calle mas humilde
de mi tierra mercedina,
en los “alamos” comienzas
y en el “molino” terminas.

Calle angosta, calle angosta,
si me habran “ladrau” los “chocos”
un tun... tun... ¿quién es? ya estaba
a dos “picos” la tonada.
Calle angosta... calle angosta,
la de una vereda sola.

Tradicionales boliches,
don Manuel y los Miranda,
frente, cruzando las vías,
don Calixto . . . casi nada!

Cantores de aquel entonces
allí en rueda se juntaban
y en homenaje de criollos
siempre lo nuestro cantaban

José a. Zavala.





jueves, 27 de enero de 2011

miércoles, 26 de enero de 2011

Herramienta de José Zarzur. (Los ojos del Islam).

Las palabras son recursos desesperados
para que no nos dejen de querer;
para saltar los cerrojos de la celda
o blandir una espada
terrible y sagrada
(de palabras)
contra las puertas de la muerte
y desplomarla.

En el tumulto somnoliento y despiadado,
para pisar descalzo, indemne, sobre brasas
son las frescas palabras;
o andar sobre el estiércol
o sobre alfombras blandas
o asirse como a lianas
y brincar en el aire de las águilas.
(¡Ah, las palabras!).

¡Ah, las palabras!,
como alaridos de piedra
para decir la injusticia y el horror
irreversibles;
para invocar la música y cantar
sobre la hoguera;
las que dibujan una a una
en el aire, con el dedo, las letras
que alivian, alumbran y salvan;

las palabras son recursos desesperados,
benignos y sagrados para templar el hielo
y atravesar por ciénagas de silencio
o de miedo,
y andar firme y sereno
sobre una alfombra de caimanes como
por encumbrados cielos.

¡Ah, las palabras!
para emplumar de seda
el aire desgarrado de vivir
y la vida de mar de piedra
que nos queda.


Los ojos del Islam. (Entre las rejas y el cielo) de José Zarzur es un libro que me fue obsequiado en la Biblioteca Popular "Camino del Inca de Uspallata" de Mendoza una tarde en que buscaba autores locales. Obtuvo el primer premio en el Certamen Vendimia de Poesía 2004 y contiene poemas realmente bellos.
"Es mendocino por adopción", expresó la bibliotecaria al entregármelo, "espero que te guste"...
...¡Y me encantó!

jueves, 9 de diciembre de 2010

martes, 23 de noviembre de 2010

Del blog de Ana María Oddo.

lunes 22 de noviembre de 2010

Hoy, degustación de cuentos

Hola, hermosa gente. ¿Están pensando en una tarde distinta, sabrosa, íntima, cálida y a media luz? ¿Una tarde que entibie el corazón con emociones, buena música y esa reinita indomable, la palabra, hecha grito o susurro, donación o reclamo? Vénganse nomás el domingo a las 18.30 hs a La casita. La degustación de cuentos estará servida.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Del blog de Ana María Oddo.

domingo 26 de septiembre de 2010

Momentos para guardar I


El viernes 24 de septiembre hicimos una nueva presentación de La gota que horada los sueños. Digo "hicimos" porque efectivamente fue un acto colectivo donde se unieron las voluntades, los deseos y los sueños de organizadores, público y encargados del lugar. Estuvieron, como siempre, Patricia Morante y Gustavo D´Orazio con su calidad y su calidez. Hubo pinturas, de la mano de Silvia Fabricotti, cuyo blog recomiendo visitar (www.pinturassilviafabricotti.blogspot.com). Hubo música, gracias al talento de Germán Navas, que logró seducirnos a todos con el encantamiento de su saxo. Hubo sorpresas insospechadas, como presencias inesperadas y cálidas, reencuentro con personas y poemas del pasado, amigos entrañables que van andando y al andar construyen el camino de la amistad, siempre abierto y disponible. Hubo un público atento que preguntó, opinó y se apropió con todo derecho del evento, que se transformó así en un diálogo espontáneo y sorprendente. Hubo palabra, hubo voces, hubo poesía.
Por eso es un momento para guardar, pero no en un cajón del escritorio sino en la memoria, en la de la razón y en la del corazón; memorias productivas que hacen crecer ideas y sentimientos, que despliegan la creación y que buscan (cada vez más) el encuentro con el otro.

jueves, 16 de septiembre de 2010

°Claudio de Acha. 17 años. 16 de septiembre de 1976. Desaparecido. Fue secuestrado en la casa de Horacio Ungaro.

°Gustavo Calotti. 18 años. 8 de septiembre de 1976. Sobreviviente. Aunque fue secuestrado el 8 de septiembre, se considera un sobreviviente puesto que varios de los secuestrados eran sus ex-compañeros de secundaria y pasó con ellos meses de prisión y tortura clandestina.

°Maria Clara Ciocchini. 18 años. 16 de septiembre de 1976. Desaparecida. Fue secuestrada junto con María Claudia Falcone.

°Pablo Díaz. 18 años. 21 de septiembre de 1976. Sobreviviente. En 1985 hizo público el caso en el Juicio a las Juntas.

°María Claudia Falcone. 16 años. 16 de septiembre de 1976. Desaparecida. Fue secuestrada en casa de su abuela junto a María Clara Ciocchini que estaba viviendo junto a ella.

°Francisco López Muntaner. 16 años. 16 de septiembre de 1976. Desaparecido.

°Patricia Miranda 17 años. 17 de septiembre de 1976. Sobreviviente. Era una estudiante de De Bellas Artes, no había tenido militancia política ni participado de los reclamos por el boleto estudiantil. Estuvo en los centros clandestinos de detención de Arana, Pozo de Quilmes, Valentin Alsina y en la cárcel de Devoto, donde quedó a disposición del Poder Ejecutivo Nacional hasta marzo de 1978.

°Emilce Moler. 17 años. 17 de septiembre de 1976. Sobreviviente.

°Daniel A. Racero. 18 años 16 de septiembre de 1976 Desaparecido.

°Horacio Ungaro. 17 años. 16 de septiembre de 1976. Desaparecido.



domingo, 12 de septiembre de 2010

ASTROS Y FUENTES Y FLORES. ROSALíA DE CASTRO.


Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
—Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

Rosalía de Castro.

domingo, 22 de agosto de 2010

HOMENAJE AL ESCRITOR ALBERTO VACCAREZZA.


Viernes 27 de agosto de 2010, 19 hs.
Biblioteca Ricardo Güiraldes.
Talcahuano 1261, C.A.B.A.
El grupo de la Escuela de Lectores y Narradores Sociales de María Héguiz contará fragmentos de los sainetes del autor
y anécdotas de su vida escritas por su hija, Mercedes.
Los esperamos.


"...Arte...es ese soplo
que todo lo embellece. Lo que emana
la dulce tristeza del que llora
y la noble alegría del que canta.
El arte no se compra ni se vende.
El arte no se enturbia ni se mancha.
Es ternura y dolor. Es amor Puro..."
(De "La comparsa se despide" de Alberto Vaccarezza.)




sábado, 14 de agosto de 2010

"Cuando los ríos se sequen, cuando las vacas mueran, CUANDO LA TIERRA SE SEQUE te darás cuenta que EL DINERO NO SE PUEDE COMER” (proverbio guaraní).

Abuela Grillo
Cargado por denichapon. - Programas de ayer por la noche y clásicos de TV, online.


Corto animado producido en The Animation Workshop en Viborg, Dinamarca, por The Animation Workshop, Nicobis, Escorzo, y la Comunidad de Animadores Bolivianos, el cual tiene el apoyo del Gobierno de Dinamarca.Animado por 8 animadores bolivianos, dirigido por un
francés, música por la embajadora de bolivia en Francia, compuesta por otro francès, un proyecto danés, producido por un mexicano y una alemana. Adaptado de un mito ayoreo.
Para conocer más acerca de esta obra de arte y de su proceso desde la gestación hacé click sobre la siguiente imagen.

jueves, 22 de julio de 2010

Madreselva blanca y amarilla.



Esta poesía fue publicada por primera vez en diciembre de 2009. Afortunadamente dio más vueltas de las que esperaba. Salió en vuelo externo y también hacia el interior de muchos amigos que no pudieron evitar la evocación de la propia infancia con algunas imágenes. Uno de los viajes que realizó fue al Centro Cerrado de Recepción de Menores Malvinas Argentinas de Pablo Nogués, a partir de una actividad de la Escuela de Lectores Narradores Sociales de María Héguiz, cuyos detalles están descriptos en el video de Argentina Narrada. (Pueden verlo haciendo click en la foto).
Ese día de febrero les llevé el siguiente texto con dos fotos: una de "la pasionaria" y otra de "la madreselva". Les leí también la poesía...


El hecho de venir a relatar cuentos y experiencias aquí me hizo reflexionar sobre muchos aspectos de mi vida. Por ejemplo la última vez en que nuestra compañera, Nilda, trajo un texto sobre “ME GUSTA”. ¡Qué pocas veces me puse a pensar acerca de esto.. ! Inmediatamente aparecieron un sinfín de imágenes, aromas, sabores, sensaciones, músicas...
Me acordé de un texto que escribí el año pasado cuando un amigo me regaló una flor como la que aparece en la foto: pasionaria o mburucuyá... también me dijo su nombre científico al que no le presté atención, por supuesto, pues la sola visión de esa flor me despertó miles de recuerdos. Él iba por el nombre en latín y yo por la poesía de la vida, dos cosas que se complementaron muy bien en ese momento.
Una de las situaciones que rememoré es que, cuando era pequeña, pensaba que la pasionaria y otra flor, la madreselva, pertenecían a la misma planta. ¡Es que se enredaban tan bien en el alambrado! Con el tiempo se me antojó un romance entre ellas...
Lo cierto es que el “aroma” y el “sabor” de la madreselva todavía no se me va, ¡como tantos otros recuerdos!

"Si todos los años tus flores renacen ¿por qué ya no vuelve mi primer amor?"
Luis César Amadori.
(click en la foto para ver y escuchar el video del relato de la experiencia en el centro cerrado de menores por los integrantes de E.L.N.S de María Héguiz...)

No es sólo una imagen, no es sólo una flor. Es el romance del alambrado y la pasionaria, y es el perfume de la brisa del verano. Es el sonido de la siesta y el sabor a néctar en los labios.

Es el abuelo, el dominó y la mesa hecha con tablones bajo la sombra de los paraísos.

Es la lagartija que pierde la cola y se escabulle entre la herrumbre del colectivo abandonado.
Es el revuelo en el gallinero, la pila de ladrillos y el verdín que despierta la curiosidad.

Es el amigo de la infancia y la rosa bajo la ventana, y es el primer estudio de Botánica arrancando plantas de raíz.

Es la hamaca que nos pone alas y el monopatín tempranamente oculto.

Es la reunión de primos bajo la mesa de Navidad, el chiste repetido de cada año, la confusión de los nombres y la ensalada de frutas.

Es el olor a cigarrillo y la mano largamente escondida, y es el Bram Metal en las tardes de invierno. Es el paraguas, la escapada de la siesta y la hilera de caracoles.

Es el saludo del Tata Dios y el insectario prohibido por el abuelo. Es la foto en blanco y negro y aquel cumpleaños.

Es la enredadera otra vez, el descubrimiento... y la risa...el agua olvidada de los renacuajos y el misterio del galpón.

Es el ñandú del vecino, la lluvia de piedras, el luminoso vuelo de pájaros y el beso en la frente.
Es la sirena de los bomberos y el grito del chajá.
Es el piso crujiente de madera y el cajón del aparador. Es la parra y la oruga.

Es el chocolate de pascuas, la pollerita tableada y el flequillo de moda.
Es el mantel floreado de hule y las paredes con pintura verde del "ferrocarril".

Es la noche estrellada...y el abrazo.
Es la caminata nocturna, la espera en los latidos y el beso de los postigos...

Es la fuga a la casa de enfrente.

viernes, 9 de julio de 2010

Titiritera Sarah Bianchi.


La titiritera Sarah Bianchi, toda una impulsora de esa disciplina a nivel mundial, con más de 60 años de trayectoria, reconocida y premiada tanto en el ámbito nacional como internacional, falleció el 6 de julio por la mañana en Buenos Aires a los 88 años. Sus restos fueron velados en el Museo del Títere (Piedras 905), ámbito que fundó el 5 de noviembre de 1983.
Bianchi nació en la ciudad de Buenos Aires en 1922, fue profesora de Letras y ocupó distintos cargos docentes en el Teatro Nacional de Títeres, además de haberse dedicado a la actividad periodística y literaria. La creadora recorrió el mundo mostrando el arte titiritero porque, fundamentó, "elegí el títere porque reúne las partes artísticas que me han interesado siempre y las reúne todas juntas”.
Siguiendo ese camino, en 1947 y junto a su compañera Mané Bernardo, fundó su propio Teatro de Títeres desde el que realizó largas temporadas de labor teatral y artística. Bianchi participó en todas las emisoras de radios, canales de televisión del ámbito nacional además de realizar funciones en las principales salas de teatro de todo el país y una gira en el exterior patrocinada por el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Dentro de los premios recibidos a lo largo de su carrera, es de destacar el "Konex” a las 100 mejores figuras del espectáculo, también la "Faja de Honor” de la Sociedad Argentina de Escritores y el Pablo Podestá a la Trayectoria Honorable, otorgado por la Asociación Argentina de Actores.
En 2007, el Instituto Nacional del Teatro reconociendo la gran labor de la titiritera, publicó "Teatro, títeres y pantomimas” que contiene sus obras completas. Bianchi fue un ejemplo de perseverancia, pasión y amor hacia la figura del títere, una de las representaciones más antiguas del espectáculo.
(Télam)

María Héguiz dice de Sarah...
Ayer pasó un ángel, sí, fue en el velatorio de Sarah Bianchi, donde ella había dejado instrucciones precisas para acompañar este momento. Estar descansando en lo que fue la tarima de la representación de sus títeres. A su lado, una rosa blanca y una roja.
En sus pies, una corona de laureles. Y en su costado, su títere, Lucecita. Y un escrito con sus palabras:

Ufa! Llegó la hora y ya me tengo que ir.
¿Les gustó la música?
Son temas que me han acompañado.
Ahora me tengo que meter en un cajón.
Yo siempre lo hice doblándome en pequeños baúles, pero las reglas son las reglas.
Y esta vez las voy a respetar.
Veremos como me va.
Lástima que ya no se los podré contar.
Un beso a todos.
Chau.

P.D.: Si quedó vino, espero un último brindis.

Sarah Bianchi y Mané Bernardo fueron maestras, no solo en su arte, sino en su vida.

Gracias a las cátedras que en mis comienzos ellas me otorgaron en la Universidad del Salvador, en el Instituto Suma y en el Instituto Vocacional de Arte Infantil, pude iniciar, con su invalorable formación, mi metodología de trabajo que hoy desarrollo en mi escuela.

Gracias, porque hoy están presentes en mí, y son la proyección de lo que hago.

María Héguiz

viernes, 2 de julio de 2010

De indiferencias e infidelidades.

-->
Haga como si nada hubiese pasado.
Un hombre discute acaloradamente con su esposa. En realidad es ella la que eleva su temperatura corporal reprochando, despotricando y gritando. Que los hijos, que la indiferencia, que su amante, que la mascota, que la pintura descascarada en toda la casa, que las colecciones que ocupan todos los espacios, que el baño mojado, que las toallas fuera de su sitio, que el dinero malgastado, que la suegra con la oreja útil pegada a la puerta...
El hombre comienza a escuchar el enérgico discurso de su esposa. Exactamente cuando ella va por la décima palabra, un sopor incontrolable se apodera de él. Los chillidos de la mujer se han metamorfoseado en acariciante canción de cuna. El hombre baja los párpados y emite, similar a una letanía, un ronquido, el primero en la sucesión infinita que acompañará las horas de penumbra y profundidad.
Cuando despierta, luego de seis horas, se halla renovado. La Providencia se ha encargado de que sueñe bonito, de que la música de su grupo favorito lo acompañe hasta el preciso momento en que decide levantar nuevamente los párpados.

Ahórrese las flores.
Un hombre sale puntualmente de su oficina. Pasa por el puesto de flores y compra un ramo bien colorido para su esposa. Cuando en la intersección de dos avenidas se produce un embotellamiento, baja rápidamente del taxi y camina las cuatro cuadras que le quedan para llegar a su casa. Mientras sube al primer piso se percata de que él vive en una planta baja. Se le nubla la visión, se confunde. La escalera y el pasillo le resultan, de todos modos, muy familiares. Un aroma de glicinas le despierta todos los sentidos. Recuerda al amigo que mantiene desde la más tierna edad. Se da cuenta de que en realidad ha llegado hasta la puerta de la casa de éste. Una alegría imprevista se apodera de él cuando escucha los pasos que se dirigen a atender su llamado, reconoce en ellos unos tacones de juventud...
Es ahora el olor a alcohol etílico el que lo hace recapacitar. Está recostado en el sillón. Alguien le aflojó la corbata y le quitó los zapatos. Las flores que traía consigo están dispuestas prolijamente en un jarrón. Su esposa está frente a él. Ha cambiado considerablemente su aspecto físico desde que se despidió de ella esta mañana.
-No era necesario el ramo, querido-, dice la mujer e inmediatamente aparta los muñequitos y le corta una porción de su flamante pastel de bodas.