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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

lunes, 4 de abril de 2011

miércoles, 30 de marzo de 2011

Monólogo en la oficina.

Señoras y señores, aunque ustedes no lo crean, entre estas cuatro paredes alguien me ha robado el teléfono celular.
No recuerdo un robo peor en mi vida, es decir, en la lista de robos personales que he padecido.
No crean que quiero encontrar al culpable. Ni que alguien diga de la nada: -¡He sido yo!. Usted disculpe, lo devuelvo, he querido hacer una broma-. Mucho menos que alguno de ustedes, con lágrimas en los ojos muestre su arrepentimiento. Ni que, en el mejor de los casos, se excuse diciendo que encontró el teléfono en el piso y que en el preciso instante en que he comenzado a hablar iba a preguntar de quién era...
Puedo decir, sin temor a equivocarme, que jamás he sentido tanto el hurto de un objeto de mi pertenencia. Ni siquiera cuando una mano anónima se apropió de mi cartera durante la misa de Nochebuena, en el año 1989 y en medio de cánticos, rezos y deseos de felicidad. Sí, escucharon bien, un robo sucedido en un templo y en vísperas de Navidad. ¡Qué atropello! Pero ese hecho no me ha mortificado tanto como lo de hoy. Puedo decir que resultó sorprendente en aquel momento, por el sitio y las condiciones en que se llevó a cabo, sin embargo como no tenía nada de verdadero valor...Entonces sólo lamenté el budín inglés con el que colaboraría para la mesa dulce en casa de mi tía... Y la cartera que esa misma tía me había obsequiado unos años antes, creo que a través de Papá Noel. Una cartera, ¿cómo decirles?... especial, con un formato tal que el budín inglés cabía con gran precisión en ella. ¡Ah! Ahora entiendo por qué nunca más me comprometí a ofrecer un budín para las mesas navideñas.
Tampoco fue tan dramático cuando en el trayecto en tren de Ciudadela a San Antonio de Padua alguien "extrajo" mi billetera del bolso...Es más, cuando me di cuenta de que faltaba esbocé una sonrisa, ¿qué digo "una sonrisa"?, tuve que contener una carcajada. Debo decir que esa billetera era realmente horrible y estaba absolutamente vacía. Se me había ocurrido colocarla como señuelo. Todo el dinero que tenía estaba en mis bolsillos. Si hasta recuerdo haberme sentido tan henchida de emoción que tuve que reprimir un grito de alegría, posterior a la carcajada.
Otro robo de la lista: año1991, las ojotas en la playa... y tengo la certeza de que no se las llevó el mar...

¿Me quieren decir qué voy a hacer sin el celular...? Toda mi agenda personal en manos de un delincuente. ¿Cómo no le hice caso a mamá cuando me regaló la libretita índice? Me dijo que a ella no le iba eso de tener anotado todo en el teléfono, no porque le fueran a robar sino porque siempre era mejor el papel. "Irreemplazable", me dijo. ¡Si le hubiera hecho caso! La susodicha libretita estuvo dando vueltas por casa un tiempo, sin nada escrito. Después uno de mis hijos la tomó y empezó un glosario de Ciencias Naturales que le pidieron en la escuela: abiótico, biótico, hervíboro, etc. Un tiempo después, así, como de la nada comencé a anotar nombres de películas. Sí, las "recomendadas". ¿Qué? ¿Ustedes nunca escribieron una lista de películas? Yo sí, en la libretita...
ARCA RUSA, la primera, en la letra A, porque omito los artículos para anotarlas. ¿La vieron? ¡Qué buena! Una verdadera obra de arte...
ARARAT, la segunda. Ustedes dirán que alfabéticamente va primero ésta, pero no soy taaan meticulosa, me conforma que esté anotada en la A. No me ocupo de ordenarlas en cada letra. Eso podría hacerlo un día que esté aburrida en la computadora, por ejemplo. Pero no crean que, con ese registro, mi libretita de cine recomendado va a ir a parar a la basura. No, señor. Un día de estos, DIOS NO LO PERMITA, me roban la computadora y también pierdo esos datos. Porque una computadora sí pero ¿quién se robaría una libreta índice?... ¿Qué? ¿Que la puedo perder? No, no, no, eso no puede pasarme. Para que sepan está atada fuertemente con una cinta a la "bocha" de algarrobo del respaldo de mi cama, junto con la birome (invento argentino, dicen). Ahora que me acuerdo, hace rato que no veo la birome...¡Ah! ¡Otra vez los chicos!
En la B, debajo de "Biótico", escrito con la letra de mi hijo: BILLY ELIOT, excelente... didáctica... etcétera
En la C: CINCO DÍAS SIN NORA, debajo de "Carnívoro"...im-per-di-ble...¡Sí, la película!, no "carnívoro". Aunque hay una que se llama así, ¿no?... ¡CARNE!, ¡CARNE! se denomina la película. Yo no la tengo anotada pero si alguno la recomienda...
En la D: DARK WATER, inevitable quedar atrapada en su misteriosa trama y en ese "goteo" constante...
Bueno, podríamos pasear por todo el abecedario, visitando diferentes géneros y países pero eso no va a hacer que me olvide de lo que les estaba contando. ¡Mi celular! ¡Ah, celular! Te extraño, te evoco... te invoco...
Y pensar que yo fui la primera que puso el grito en el cielo cuando mi hija perdió el suyo. Que cómo pudo pasar, que por qué no se fija donde guarda las cosas, que no pierde la cabeza porque la tiene pegada y muchas más frases por el estilo.
Tengo la esperanza de que antes de que me vaya de acá comience a sonar "Perro negro" de Led Zeppelin... o "Todo mi amor", de la misma banda. Y que alguna de esas músicas me conduzcan a mi "querido". Una, si es una llamada; otra, si es mensajito de texto... Usted, señor, ¿qué música tiene cuando recibe una llamada...?

Estoy pensando que también podría sonar la alarma... a las 17: 45... con música de Carlos Núñez... para hacerme acordar que tengo... ¡el celular cargando en el bañito de esta oficina y que terminó mi jornada laboral!. ¡Qué cabeza la mía! ¿Cómo pude olvidarme? Y eso que hace apenas diez horas que estoy trabajando...

lunes, 28 de marzo de 2011

Irresoluta al teléfono. (De la zaga "Irresoluta en acción"),

¿Qué hago?, ¿voy a la casa de mi amiga Clota, que hace mucho que no veo? ¿o voy a lo de Cata que dice tener novedades para contarme?
Bueno, un día más sin ver a Clota no cambia mucho... Voy a lo de Cata.
¿Y si Clota se enoja conmigo?, hace dos semanas que a través de su hermana le prometí ir...
Además las novedades de Cata me tienen intrigada. ¿Estaré visitando a Cata sólo por curiosidad? ¡Voy a lo de Clota!
Ahora que me acuerdo hoy es lunes y Clota va a su taller de ikebana. ¿Y si le doy una sorpresa y la espero a la salida? ¡Ah! ¿A qué hora iba al taller? ¡Uh! ¡hace tanto que no la veo! La voy a llamar por teléfono...
...¡Hola! ¿Cata? ¡Ah, no! ¡¡Clota!!...Bueno, no te enojes. Sí, con vos quiero hablar. Me confundí el nombre, nada más... No, no quería hablar con Cata sino con vos... ¿Cómo estás? ¿Vas al taller hoy?
¿Cómo "qué taller"? ¡Ese de las flores!...¡Ah! ¿Hace más de un año que no vas? ¿Y por qué dejaste?¿Que ya me lo habías contado? ¿Cuándo? ¡Ah! Hace un año... ¿cuando fui a tu casa, seguro?... ¿Me lo dijiste por teléfono?...¿Qué...? ¿Que hace como dos años que no voy para allá?... Bueno, vos tampoco venís para acá...¿Cómo que no estoy nunca? ¿Cómo sabés? ...Tu hermana no vive conmigo como para informarte... Bueno, enfrente de mi casa no significa conmigo...¿Que ella me ve salir siempre? ¿Y qué le importa a tu hermana cuántas veces salgo en el día? ¿Que no tengo nada qué hacer? ¿Que por eso me la paso de aquí para allá? ¡Mirá, Cata!...digo, Clota... no me hagas enojar... ¿Que yo "dudo", decís? ¿Qué estás diciendo...? Ahora resulta que soy una persona segura cuando se trata de ir "por ahí" pero "insegura" al momento de visitarte... ¡Te equivocás, Clota, te-e-qui-vo-cás! Nunca dudo, ¿entendés?. Y menos si se trata de ir a verte...
Y para demostrártelo, voy para allá inmediatamente, ya que no vas más al taller...
¿Cómo que estás haciendo un curso? Sí, sí, Clota... Por supuesto...Sí, te digo que sí. Sólo te preguntaba...Bueno, sí, Clota. ¿Porcelana fría? ¡Qué lindo...! ¿Cómo que a mí nunca me gustó eso?
¿Que yo te lo dije cuando me invitaste a hacer el curso? ¿Que yo dudé...? Bueno, Cata...digo, Clota... Me gusta pero no tanto como para hacer un curso... No, Clota, no te envuelvo con las palabras...Es así...
Bueno, te voy a esperar a la salida del curso. ¿Dónde es...? ¡Ah! después te vas a despedir a tu hermana...¿Cómo a despedirla...? ¿A donde se va Ca...?...Clo...¿Clo...? ¿Clo...?

Me cortó... Ahora ni ganas me quedaron de ir a lo de Cata...
¡Está sonando el teléfono! Seguro que es Clota, arrepentida de haberme cortado...
¡Hola! ¿Clota...? ¡Ah! sos Cata... No, no digas eso cómo no voy a querer hablar con vos...Sólo que pensé que eras Clota... Porque recién había hablado con ella... No, yo la llamé y se había cortado la comunicación...¿Cómo que a vos nunca te llamo...? ¡Si te veo siempre! ¿Para qué te voy a llamar?...¿Que nunca me cruzo a tu casa?...Bueno, Clota, digo, Cata... vos tampoco nunca te cruzás...¿Cómo que no estoy jamás...? Ahora estoy ¿por qué no te venís así me contás esas novedades...? ¿Cómo "qué novedades"?...¡Ah! ya no ... pasó mucho, es verdad...¿Hace un mes que te encontré en "los chinos"...? ¡No puede ser! ¡Cómo pasa el tiempo! ¡Si parece que fue ayer!... No, Cata, no te cambio de conversación...¿Que yo me la paso dudando? ¿De dónde sacaste eso...? Te equivocás, Cata, te- e-qui-vo-cás... Y para demostrártelo ahora mismo corto y me cruzo...¡aunque no tengas nada nuevo para contarme!...¿Cómo que no vas a estar?...¿Que te vas de viaje?...¿Que llamabas para despedirte?...Noooo, no me lo habías dicho...¿En "los chinos" me lo habías adelantado...?... ¿Que yo estaba ese día preocupada por los precios y no sabía qué comprar...? ¡Ay, Cata! Yo siempre sé qué comprar... Si voy con una lista... ¿Quéééééééé...? ¡¿Que dudo hasta de mi propia lista...?! Eso sí que no te lo permito, Clota, digo, Cata... No, Cata, no te envuelvo con las palabras... ¿Ca...? ¿Ca...? ¿Ca...?
¡Me cortó! Al final, cuanto más decidida estaba tanto Clota como Cata me hicieron dudar...¡Qué desilusión! Pero... ahora que lo pienso, siempre fue así, ¿eh? Desde que éramos pequeñas y vivían las dos enfrente con su mamá, las mellizas me hacían las mil y una...
Hoy desperté con una CERTEZA. (Raro en mí... Siempre me invaden las vacilaciones)
Una CERTEZA firme, poderosa, altiva.
Una CERTEZA soberbia...
Como una bandera... (la CERTEZA).

¡"LA" CERTEZA!

-¿Qué CERTEZA?, preguntarán...

"Mi" CERTEZA: ...



El taller cómplice, escribir sobre la DUDA...

Sin vacilaciones, sin titubeos, sin hesitaciones (¡qué palabrita te mandaste!)...Próximamente, gustosamente, indudablemente en este blog.


.
Patricia en una de sus últimas situaciones de certeza.

viernes, 25 de marzo de 2011

Taller de Narración Oral

Animate.

Narrar, rescatar poemas
y cuentos; transmitirlos con tu voz y expresarlos con tu cuerpo...

Llegó el momento:
desde el 2 de abril, Ana María ODDO,
dictará un curso-taller de NARRACION ORAL,en LA CASITA, Ranchos 1593/5, esquina Machado,Castelar.
LAS CLASES SON LOS SABADOS, DE 14:30 A 16:30.
Inscripción: anama_oddo@yahoo.com.ar

Más días felices...




Serena
poesía,
como una niña boca de ciruela,
antigua y esperada,
culta y sencilla,
has vuelto con tu seda
sin que jamás te fueras de mi silla.
José Zarzur.










jueves, 24 de marzo de 2011

...Anoche escuché varias explosiones. Tiros de escopeta y de revólveres.
Carros acelerados, frenos, gritos. Eco de botas en la calle. Toques de
puerta. Quejas. Por Dioses. Platos rotos. Estaban dando la telenovela.
Por eso nadie miró pa' fuera.

¿Adónde van los desaparecidos?
Busca en el agua y en los matorrales.
¿Y por qué es que se desaparecen?
Porque no todos somos iguales.
¿Y cuándo vuelve el desaparecido?
Cada vez que los trae el pensamiento.
¿Cómo se le habla al desaparecido?
Con la emoción apretando por dentro.

lunes, 21 de marzo de 2011

La poesía tiende puentes...



Fue muy placentero escuchar en la voz de adolescentes de 16 y 17 años poesías de autores como Pablo Neruda, Gustavo A. Bécquer, Violeta Parra, María Elena Walsh, Jorge Luis Borges, Miguel Hernández, entre otros.
Se emocionaron con la lectura de poesías de Juan Gelman y Paco Urondo.
La consigna fue elegir un texto para leer en voz alta en el salón, sentados en ronda. Nada del tradicional análisis de la métrica y la rima. Sólo compartir la lectura.
Hubo también canciones de Calamaro, Sabina, Nirvana, Led Zeppelin y acompañamiento de guitarras.
Para finalizar, la poesía de los "piropos": todos dijeron y recibieron un halago.

Escribieron acerca de la poesía:

"...la forma más sensible y delicada de lograr llegar a otra persona..."
"...reflexión hacia uno mismo..."
"...con ella podemos embellecer cualquier objeto..."
"...es un lenguaje único(...) simbólico e inigualable..."
"...la lectura (de poemas) son la clase de cosas que enriquecen el alma y nuestros pensamientos..."
"...está bueno que nuestras poesías sean leídas a otros..."

La próxima clase se animarán a escribir poemas y los que ya lo hacen, a leérselos a los demás...

domingo, 20 de marzo de 2011

oigo un suspiro
mis papeles se vuelan
es una musa

dicen ocasos
esas gotas que caen
sobre mi pecho

como un cerezo
las palabras florecen
en un conjuro



en tu mirada
esa lluvia que cae
sólo me enciende
me ha visitado
en sus ojos traía
pura semilla

viernes, 18 de marzo de 2011

A nuestros hijos. Victor Martins-Ivan Lins




Perdonen la cara angustiada,
perdonen la falta de abrazo,
perdonen la falta de espacio,
los días eran así.
Perdonen por tantos peligros,
perdonen la falta de amigos,
perdonen la falta de abrigo,
los días eran así.
Perdonen la falta de hojas,
perdonen la falta de aire,
perdón si no pude elegir,
los días eran así.

Y cuando lo pasen en limpio,
y cuando desaten los lazos,
y cuando corten los cintos,
vivan la fiesta por mí.
Y cuando laven las heridas,
y cuando laven el alma,
y cuando laven el agua,
laven sus ojos por mí.
Y cuando broten las flores,
y cuando crezcan las plantas,
cuando recojan los frutos,
prueben el gusto por mí.
Que los días eran así.

martes, 15 de marzo de 2011

Oda a una princesa persa.

Tal vez Neruda no tuvo
el deleite olfativo de tu existencia.
O no halló verdadero tiempo para halagarte.

Quizás, dulcemente adormecido por tu perfume,
te pensó las mil y una veces, y escribió
con hilos de sueños tus alabanzas.
Acaso en "Oda a lo verde" elogió
la magnificencia de tus atavíos.

Eres mujer y me enamoras...
Lozana, vigorosa.
Realidad tangible y grata
del refugio donde sabrosas historias
se cuecen
y tu sazón engalana.
Se me llena la boca pronunciando
tu nombre.

Te elevas visiblemente
apenas dos palmos desde tus pies,
pero las pertinaces alas de tu fragancia
te levantan altiva y gallarda.
¡Si hasta abatida por el calor
o naturalmente mustia hueles bien!

Fue contigo, y no con las esmeraldas,
que han comparado los impactantes
aunque tristes ojos
de la princesa Soraya. *

Ἀφροδίτη, nacida de la espuma,
ha puesto su mirada en tí
y le has respondido
con exótico e irresistible aroma.
Quizás, desde el vergel
de tus vestidos refulgentes,
emane un ser superior
a una diosa.
Para el goce de todos los sentidos,
combinas con luminosas frutas rojas
y con pálidos pero olorosos manjares.
El insolente ajo y la extravagante nuez
no te intimidan,
fraternizan, en el mortero, contigo.

Y hasta se me ocurre que
"el líquido rubí" al que cantó el poeta de tus tierras

ha galanteado a muchas de tus hermanas

que, embriagadas por el dulzor,

se han teñido del color de las uvas.

Hierba de los Reyes,
Hada más preciosa que el jade,

roza con tu gracia mis cabellos, 
envuelve mi cintura, 
acaricia con tus ingenuas flores, mis manos. 
Y cuando llegue el tiempo
 en que se me prive de la seducción
 de tu fragancia, 
derrama sobre mí tu sombra verde; 
pues, como la cabeza de Lorenzo, 
quiero yacer bajo tus raíces.

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Canción de cuna popular persa.

Arrurú, arrurú, arrurú, arrurú
Voy al campo a recoger flores
La flor de albahaca
Una, dos, una bella, dos sonrientes
¿Dónde está el campo?
¿Dónde están las flores?
¡Flor risueña mía! Eres la flor de albahaca.
¡Linda flor mía!

jueves, 10 de marzo de 2011

Como una gota.

Como una gota
como miles de gotas
como el ritmo parsimonioso
de una canilla que gotea
como detener una gota en el tiempo
como una sola gota en medio del océano
como llenar un océano con cada gota
como una y un millón
como esa gota que no vuelve
absorbida en el infinito
humedeciendo
como el insomnio...

Avanzando retroceden.



"...pájaro del alba
en donde estés
no te mueras antes de amar..."



Diego Arnedo y Ricardo Mollo, de Amapola del 66.

domingo, 6 de marzo de 2011

Otra canilla que gotea. (Juegos de palabras)

Una canilla gotea...

La mujer llama al plomero y piensa en todo el dinero que va a invertir en el arreglo. (Se le agotan los ingresos)
El hombre intenta arreglarla más de una vez pero se frustra. (Gotas de sudor caen por su rostro)
El adolescente no la registra. (Ni una gota)
La adolescente sueña con los más dulces recuerdos. (Gotas de amor)
El abuelo hace un esfuerzo y se agacha para repararla...(Durante la noche no lo deja dormir su gota)
La abuela pone una planta debajo. (La gota que rebalsó... la maceta)
El niño y la niña buscan en toda la casa otras canillas y otras macetas. (Gota a gota el agua se agota...)

jueves, 3 de marzo de 2011

La canilla que gotea. (Tango)

Para escuchar mientras se lee...
Bajofondo Tango Club
de Gustavo Santaolalla.

La canilla que gotea...
¡cuántas noches de desvelo!...
Si me habrá acompañao
por culpa de ese varón.
Esa gota no es la causa
de tan hondo malestar,
el insomnio lo provocan
su ausencia y tanto llorar.
Como una puñalada
cada gota me lastima
despertando mis recuerdos
como la sal en la herida

Estribillo:
La canilla que gotea
como una letanía:
¡cuántos pesares me trae
con su cruenta lejanía!,
la canilla que gotea
como la lluvia en la chapa.
De tristeza y soledad
mi corazón no se escapa.
 
Como un pájaro enjaulado
ya no vuela, ya no canta,
el desamor no lo espanta,
sólo le causa dolor.

Y para colmo de males
mi celular se ha llevado...
Ni el chip le ha cambiado.
Se ha ido pa' no volver.
Ahora se viste de traje
y combina la corbata,
saca turno al peluquero
y va a la cama solar.
Se pone crema en las manos
y las uñas bien se arregla
y le lustran los zapatos:
le dicen "metro sexual".

Estribillo:
La canilla que gotea
como una letanía:
¡cuántos pesares me trae
con su cruenta lejanía!,
la canilla que gotea
como la lluvia en la chapa.
De tristeza y soledad
mi corazón no se escapa.

 Como un pájaro enjaulado
ya no vuela, ya no canta,
el desamor no lo espanta,
sólo le causa dolor.

No tengo ni pa'l plomero,
todo, todo se ha llevado.
¿Para qué habré confiado
en sus palabras de amor?
Se llevó hasta las monedas***
que uso pa'l colectivo.
Me ha dejado en la miseria.
No repuso ni el cuerito.
Pensar que yo lo tenía
como el hombre de mi vida,
ahora veo su descaro
en aquella despedida.

Estribillo:

La canilla que gotea
como una letanía:
¡cuántos pesares me trae
con su cruenta lejanía!,
la canilla que gotea
como la lluvia en la chapa.
De tristeza y soledad
mi corazón no se escapa.
 
Como un pájaro enjaulado
ya no vuela, ya no canta,
el desamor no lo espanta,
sólo le causa dolor.
Channn, chan.

***En una versión actualizada a las condiciones
del conurbano bonaerense, bien se podría reemplazar
"las monedas" por "la tarjeta" o "la SUBE", hasta nuevo aviso.

Un tango más tradicional... de Silvina Paulela
por la Orquesta "Contratiempo" de Silvina Paulela,
en homenaje al gran Osvaldo Pugliese.

martes, 1 de marzo de 2011

Complicidades...

Primero fue un ruido inesperado. Al poco tiempo levantamos la cabeza para mirar el cielo.

¡No pudimos evitar la nostalgia e iniciar un combate con ella!. Inmediatamente se hizo un profundo silencio...

¿Y ahora? Esa monotonía... ¿acaso no es una canilla que gotea...?

MUY PRONTO EN LOS MEJORES BLOGS...

http://bocaquevuela.blogspot.com/
http://gdorazio.blogspot.com/
http://patri-kemamell.blogspot.com/

lunes, 28 de febrero de 2011

Bella combinación...




Oleo de mujer con sombrero.

Silvio Rodríguez.

Una mujer se ha perdido,

conocer el delirio y el polvo,

se ha perdido esta bella locura ,

su breve cintura debajo de mí,

se ha perdido mi forma de amar,

se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila

y promete dejarnos a oscuras,

veo un perro ladrando a la luna

con otra figura que recuerda a mí,

veo más, veo que no me halló,

veo más,veo que se perdió.

La cobardía es asunto

de los hombres, no de los amantes

los amores cobardes no llegan a amores

ni a historias, se quedan allí,

ni el recuerdo los puede salvar,

ni el mejor orador conjugar.

Una mujer innombrable

huye como una gaviota

y yo rápido seco mis botas,

blasfemo una nota y apago el reloj,

que me tenga cuidado el amor,

que le puedo cantar su canción.

Una mujer con sombrero

como un cuadro del viejo Chagall,

corrompiéndose al centro del miedo

y yo, que no soy bueno, me puse a llorar,

pero entonces lloraba por mí

y ahora lloro por verla morir,

pero entonces lloraba por mí

y ahora lloro por verla morir.


viernes, 25 de febrero de 2011

Su primer regalo.


Me acuerdo del día que me regaló la camisa. No esperaba algo así. Estaba envuelta en un papel de seda suave, muy suave y casi transparente.
Y me dio el paquete, casi sin mirarme. Justo en el medio tenía un moño...grande, un poco exagerado, pero me gustó.
¡Él estaba tan lindo!. Se había peinado para el costado. Después lo supe: se peinaba así cuando quería conquistar...
El regalo: el más hermoso.
Era la primera vez que me compraba algo.
Y me dio el paquete...Sólo estiró el brazo sin decir nada
Casi se me cae. Me temblaban las manos.
Y lo abrí y ahí estaba la camisa blanca, muy blanca. Parecía enorme, pero no me importó. Era su primer regalo...

Y me lo dio y después... me pidió perdón.
Yo no pude pronunciar ni una palabra.

Eran tan suaves... el papel, la camisa, su pelo para el costado, su voz...
Y la camisa blanca. Demasiado blanca. Tanto que después tuve que lavarla y fregarla varias veces.
No me di cuenta. Nunca me doy cuenta de nada.
Apenas la tela rozó mi piel... se ensució, se tiñó casi de rojo.
Mi camisa blanca, muy, muy blanca.
Demasiado blanca.
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domingo, 20 de febrero de 2011

Crónica de otro día feliz..


Bellos momentos los vividos en el encuentro con los narradores colombianos de Santa Palabra, Cristian Fraga y Jhohann Castellanos; con el narrador MIGUEL MROUE y con la generosa organizadora, narradora, poeta y amiga ANA MARÍA ODDO, el viernes pasado en el teatro LA SALITA de Castelar.

Variedad de colores y sabores. Una amplia gama de ritmos para terminar en un "flor de candombe" con la invitación a participar de un juego en el que también intervino el público. La aventura y la alegría dijeron: "¡presente!" en esta mágica velada. Todo muy bien sazonado.
El resultado: un tapiz multicolor, al modo de esos entretejidos en el que cada hebra es una historia.
Quienes no podían faltar: la palabra, la poesía y el cuento, protagonistas indiscutibles, jugando con nosotros nos permitieron andar caminos, tender puentes y abrir puertas.
El conjuro perfecto: narradores (o cuentacuentos), espectadores amigos y un fueguito encendido...
¿Podíamos pedir más para un día de lluvia?

jueves, 17 de febrero de 2011

Nocaut.

Se abrazan tiernamente. Él le acaricia las mejillas y ella le peina con los dedos el cabello.
El viejo fotógrafo de la plaza vuelve a ofrecerle sus servicios. Esta vez dicen que sí. Por algo, ella se ha puesto el vestido que tiene ese vuelo tan bonito. Por algo, él se esmeró como nunca frente al espejo.
En una pose rápida él atrae a Amelia hacia su cuerpo con la mano en su cintura.
El disparo de la cámara fotográfica ahuyenta a las palomas.
Nuevamente la humedad salada en la foto.

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La mano en su cintura...
trémula.


"...la única nostalgia es de tu piel..."
Mario Benedetti.

Escrito por Patricia Morante en complicidad con
ANA MARÍA ODDO y GUSTAVO D'ORAZIO

Están invitados a seguir recorriendo...

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cuarto round.

Él le trajo duraznos, perfumados y sensuales duraznos. Ella le ofrece ese chocolate que tanto le gusta. Conversan largamente de frutas, golosinas y repostería.
No puede evitar un leve gemido.
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Textura de fruta de estación
y sensualidad de chocolate amargo.

martes, 15 de febrero de 2011

Tercer round.

Gritos y risas de niños que pasan corriendo.
Un auto se detiene frente a ellos. El conductor saluda con un gesto de su mano. Es el amigo que cenó con ellos el domingo. El ruido del motor no evita que se escuche esa música de moda.
Ahora es el contacto del prolijo bigote en su oreja derecha.
Busca un pañuelo en sus bolsillos.
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Un jazz escapa de una ventanilla...

El susurro, de sus labios.

lunes, 14 de febrero de 2011

Segundo round.

Cierra los ojos. Tiene la imagen en su pecho.
El viejo aromo que todavía alfombra de amarillo el parque. A la derecha la pérgola colmada de inolvidables glicinas.
Un perfume más cercano inunda sus recuerdos. Asoman gotas luminosas al balcón de sus ojos.
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El aromo perfumando la tarde

domingo, 13 de febrero de 2011

Primer round.

Otra vez tiene Amelia esa foto descolorida entre sus manos. No importa dónde la guarde, si en el primer cajón, si dentro de un libro, si en el cofre de madera; la foto, cada tanto, vuelve a encontrarse con ella.
Le da una mirada rápida, de soslayo, al principio, hasta que se detiene en el bigote que él se recortaba tan prolijamente. Y sube hacia su cabello, revuelto por el aire caliente del verano. Suspira.
Era en la plaza, por la tarde, en ese banco que tantas veces los escuchó reir.
Ahora es el nudo en la garganta.
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Sepia.
Inquietas palomas compiten
con la ingenuidad de su vestido.

La mano del joven
asoma por su cintura.

jueves, 10 de febrero de 2011

Los dos cielos.


Jimena aseguraba a los 7 años que su casa tenía dos techos: uno arriba y otro abajo. Un techo, aseveraba, sobre su cabeza y otro, debajo de sus pies. El primero era inalcanzable, al segundo podía palparlo cotidianamente. Esta bien que en su casa nada era convencional, ni las habitaciones, ni los revestimientos, ni las aberturas. Su hogar era, definitivamente, muy particular, por lo que nadie discutía su afirmación. Había nacido, jugado y crecido en la gran carpa del circo que por cuatro generaciones la familia había creado y recreado .
Le bastaba mirar hacia arriba para considerar lo inalcanzables que eran aquellas lonas que se entremezclaban con las cuerdas y, a la vez, sentir admiración por las aves que a veces, comedidamente, se introducían y volaban por ahí; o por las arañas que instalaban sus artesanales telas en los rincones más inesperados.
Ni siquiera cuando hacía las piruetas con su abuelo en el trapecio se sentía cerca del techo...¡Tan infinito le parecía!.
Por cierto, su abuelo solía decirle (fuera de la carpa): -¿Ves, Jime...?- mirando hacia arriba,-¡te quiero hasta el cielo!-. A lo que ella respondía:-¡Y yo hasta los techos, abuelito!
En el trapecio, Jimena, se sentía realmente feliz. -¡Soy un pájaro!-, gritaba en el aire ante la ovación de los espectadores.
También es verdad que otras de sus actividades favoritas eran las piruetas en el piso, las que le servían de entrenamiento para el gran vuelo de cada semana. Lo que más le gustaba era caminar con las manos...-¡Este techo sí lo alcanzo!-, expresaba con orgullo.
¡Ah! ¡Jimena y sus dos techos! Las lonas inalcanzables de arriba y el piso de tierra. La complicidad de su abuelo y la soledad. Las alas del trapecio y las huellas de las manos: sus dos cielos.

jueves, 3 de febrero de 2011

Para no perdérselo...



...para disfrutar
dejarse llevar
reir
emocionarse...

para volver a la infancia
vivir el presente
imaginar
ser cómplices...
Para no dejarlo pasar...






miércoles, 2 de febrero de 2011

A Marga.

Primero fue la lectura de la microficción "SOLO" de GUSTAVO D'ORAZIO, después "RUIDOS" de ANA MARÍA ODDO y su propuesta de escribir a partir de la misma idea. Surgió el siguiente relato. Ojalá les guste.

Está lloviendo. Un hilo de agua baja por la grieta de la pared en que me apoyo. Otra vez me quedé dormida en la página 181 del libro. Un quejido lastimoso me hace girar la cabeza hacia la salida del sótano. Desde pequeña tengo la costumbre de leer aquí. Me doy cuenta de que aquel gemido me arrancó del sueño en el que me hallaba. Comienzo a subir por los escalones. El quejido se entremezcla con el tintinear de los trastos en la cocina y el chapoteo en el agua del fregadero. Cuando llego al décimo escalón la veo. Es Marga, la mujer que me cuidaba cuando niña. Va y viene con la vajilla y los restos de la cena. Me descubre. Me observa o creo que lo hace. Dudo si es a mis ojos que se dirige, tan profunda es su mirada. —No vuelvas a hacerme esto, niña —dice y llora ahogadamente—.

Miro mis pies, mis piernas. Son delgados, como cuando tenía cinco o seis años. Llevo los zapatos que me regaló mamá para estrenar junto con mi vestido largo. Me reconozco pequeña, menuda, liviana. Estoy húmeda, con olor a río. Llevo plantas pegadas a mi cuerpo, colgadas de mis brazos ligeros.
—No vengas más por aquí —dice Marga—, tienes que irte de una buena vez. ¡Pasó tanto tiempo desde aquel 30 de junio...!

—No quería venir pero otra vez fue tu llanto —lo pienso, no se lo digo—...

Como por un sueño vuelvo a bajar a mi sótano. Vuelvo a mi libro, a mi página... Aparezco en la playita del río. A lo lejos observo el bote dado vuelta en el agua, mis zapatos y las plantas alrededor. Se oye un chapoteo. Marga está a mi lado pero no me ve. No puede verme. Sólo solloza. Mira más allá del bote, más allá de la noche. Tan profunda es su mirada...


domingo, 30 de enero de 2011

Calle Angosta, entre Los Álamos y 9 de julio.

Hoy conocí a Chanchi. Es pequeño. Tiene la piel cobriza y los cabellos rubios. Estaba sentado en un banco de la plaza. ¿Qué digo "sentado"?, estaba tirado de panza.
No aceptó ni las galletitas, ni la gaseosa, ni el queso. Después supe, por las galletitas, que "esas" no le gustaban, que prefería las masitas que tienen "rosita" arriba.
Chanchi es un gran conversador y un excelente guía de turismo de la palabra, desde su observatorio, en el banco de la plaza.
Aunque luego del intercambio de las primeras frases, fue abandonando su puesto para hablarme más de cerca.
Por él supe que, efectivamente, la "Calle Angosta" termina en el molino, como dice la canción, pero que ahí también está el boliche de Miranda, como a "diez o veinte cuadras para adentro".
La pintura que está en el paredón de la esquina, ni bien uno entra a la calle, la hizo la mujer que vive "ahí" y es amiga de su mamá.
El vagón de tren que está depositado en la plaza es lindo para meterse abajo y sacar las piedritas que hay para poder jugar.
En la siesta mercedina las aves se clasifican en "pajaritos", "palomas" y "tulcones", estos últimos son los más grandes. Abriendo mucho los ojos me lo dijo.
Además me comentó algunos asuntos personales:
Que va a comenzar primer grado junto con su primo y en la misma escuela, que guardó su guardapolvito de jardín y que, cuando pase a segundo, le van a regalar la bicicleta.
Él ese día estaba en la plaza porque había ido a lo de Blanca a comprar dos globos, uno para él y otro para su hermano más chico, pero encontró "cerrado". Tenía en sus manos una billetera pequeña con una moneda de 25 y la foto de otro de sus hermanos, el que tiene 12 para 13, el dueño de la billetera. El que tiene 11 para 12 es un maricón porque llora por nada.
Su papá va a verlos los viernes...
Chanchi sabe leer pero no quiere demostrarlo porque se cansa mucho. Lo que sí demostró, con un palito en la tierra de la plaza, es que sabe escribir su "verdadero nombre"...
Además me informó cuántos perros tenía la familia "ésa", la que habita la casa que está pegadita a la plaza.
Cuando nos despedíamos me pidió una moneda...
-¡Ahora voy a comprar cuatro globos!-, me gritó cuando me retiraba.

Clickeen aquí, si quieren obtener más datos sobre Calle Angosta o sienten curiosidad por su historia. Yo creo estar bastante bien informada.
Si vuelvo a ir a Villa Mercedes en verano, indudablemente pasaré por la plaza a la hora de la siesta...

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Calle angosta, calle angosta,
la de una vereda sola.
yo te canto porque siempre
estarás en mi memoria.

Sos la calle mas humilde
de mi tierra mercedina,
en los “alamos” comienzas
y en el “molino” terminas.

Calle angosta, calle angosta,
si me habran “ladrau” los “chocos”
un tun... tun... ¿quién es? ya estaba
a dos “picos” la tonada.
Calle angosta... calle angosta,
la de una vereda sola.

Tradicionales boliches,
don Manuel y los Miranda,
frente, cruzando las vías,
don Calixto . . . casi nada!

Cantores de aquel entonces
allí en rueda se juntaban
y en homenaje de criollos
siempre lo nuestro cantaban

José a. Zavala.





jueves, 27 de enero de 2011

miércoles, 26 de enero de 2011

Herramienta de José Zarzur. (Los ojos del Islam).

Las palabras son recursos desesperados
para que no nos dejen de querer;
para saltar los cerrojos de la celda
o blandir una espada
terrible y sagrada
(de palabras)
contra las puertas de la muerte
y desplomarla.

En el tumulto somnoliento y despiadado,
para pisar descalzo, indemne, sobre brasas
son las frescas palabras;
o andar sobre el estiércol
o sobre alfombras blandas
o asirse como a lianas
y brincar en el aire de las águilas.
(¡Ah, las palabras!).

¡Ah, las palabras!,
como alaridos de piedra
para decir la injusticia y el horror
irreversibles;
para invocar la música y cantar
sobre la hoguera;
las que dibujan una a una
en el aire, con el dedo, las letras
que alivian, alumbran y salvan;

las palabras son recursos desesperados,
benignos y sagrados para templar el hielo
y atravesar por ciénagas de silencio
o de miedo,
y andar firme y sereno
sobre una alfombra de caimanes como
por encumbrados cielos.

¡Ah, las palabras!
para emplumar de seda
el aire desgarrado de vivir
y la vida de mar de piedra
que nos queda.


Los ojos del Islam. (Entre las rejas y el cielo) de José Zarzur es un libro que me fue obsequiado en la Biblioteca Popular "Camino del Inca de Uspallata" de Mendoza una tarde en que buscaba autores locales. Obtuvo el primer premio en el Certamen Vendimia de Poesía 2004 y contiene poemas realmente bellos.
"Es mendocino por adopción", expresó la bibliotecaria al entregármelo, "espero que te guste"...
...¡Y me encantó!