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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

sábado, 18 de febrero de 2012

COMBATE CON LA NOSTALGIA.

Primer round.

Otra vez tiene Amelia esa foto descolorida entre sus manos. No importa dónde la guarde, si en el primer cajón, si dentro de un libro, si en el cofre de madera; la foto, cada tanto, vuelve a encontrarse con ella.
Le da una mirada rápida, de soslayo, al principio, hasta que se detiene en el bigote que él se recortaba tan prolijamente. Y sube hacia su cabello, revuelto por el aire caliente del verano. Suspira.
Era en la plaza, por la tarde, en ese banco que tantas veces los escuchó reir.
Ahora es el nudo en la garganta.
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Sepia.
Inquietas palomas compiten
con la ingenuidad de su vestido.
La mano del joven
asoma por su cintura.


Segundo round.

Cierra los ojos. La imagen descansa sobre su pecho.
El viejo aromo que todavía alfombra de amarillo el parque. A la derecha la pérgola colmada de inolvidables glicinas.
Un perfume más cercano inunda sus recuerdos.
Asoman gotas luminosas al balcón de sus ojos.
.....................................................................
El aromo perfumando la tarde.

Tercer round.

Gritos y risas de niños que pasan corriendo.
Un auto se detiene frente a ellos. El conductor saluda con un gesto de su mano. Es el amigo que cenó con ellos el domingo. El ruido del motor no evita que se escuche esa música de moda.
Ahora es el contacto del prolijo bigote en su oreja derecha.
Busca un pañuelo en sus bolsillos.
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Un jazz escapa de una ventanilla...
El susurro, de sus labios.




Cuarto round.

Él le trajo duraznos, perfumados y sensuales duraznos. Ella le ofrece ese chocolate que tanto le gusta. Conversan largamente de frutas, golosinas y repostería.
No puede evitar un leve gemido.
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Textura de fruta de estación
y sensualidad de chocolate amargo.



Nocaut.
Se abrazan tiernamente. Él le acaricia las mejillas y ella le peina con los dedos el cabello.
El viejo fotógrafo de la plaza vuelve a ofrecerle sus servicios. Esta vez dicen que sí. Por algo, ella se ha puesto el vestido que tiene ese vuelo tan bonito. Por algo, él se esmeró como nunca frente al espejo.
En una pose rápida él atrae a Amelia hacia su cuerpo con la mano en su cintura.
El disparo de la cámara fotográfica ahuyenta a las palomas.
Nuevamente la humedad salada en la foto.
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La mano en su cintura...
trémula.



"...la única nostalgia es de tu piel..."
Mario Benedetti.


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Escrito por Patricia Morante en complicidad con
ANA MARÍA ODDO y GUSTAVO D'ORAZIO en febrero de 2011. Como se trata de un título "melancólico" programo su publicación para el 2012... A ver qué pasa.
Castelar, 18 de febrero de 2011, a horas de una tarde feliz.

Están invitados a seguir recorriendo...

domingo, 12 de febrero de 2012

martes, 7 de febrero de 2012

Lluvia.

Disculpen que insista
pero a veces la lluvia
no moja,
enciende.
Y no hablo de los 40°
a la sombra en Buenos Aires
ni del consecuente chirriar de las gotas
en el tórrido asfalto .
A veces, la lluvia,
nos toca apenas al oído;
nos susurra en la piel;
se nos enreda en el cabello
como suelen hacerlo
los dedos de la luna.
Entonces, nos eriza de luz.
Cada porción de lluvia
que toca la tierra se levanta
en una mano que nos invita.
Y ahí vamos, descalzas
sobre luz y humedad,
despojadas de toda inútil añadidura,
de la mano de la lluvia.

De ritos, circo y alegría.

Hace tiempo reflexiono y escribo acerca de los ritos: de la pérdida de los mismos, de cómo nuestras ansiedades nos hacen postergar simples celebraciones que nos reconfortan, y de cómo nosotros mismos nos perdemos en esas pérdidas y postergaciones. Algo sencillo como pelar una mandarina y llevarla a la boca gajo a gajo. (Siempre cuento que uno de mis ritos es comprar esta fruta a unas cuantas cuadras de casa para ir comiendo por el camino).
La celebración de un rito siempre es una primera vez, se me ocurrió un día. Es decir, para hacernos sentir plenos es bueno llevar adelante un rito como si fuera cada vez la primera.
Tuve una revelación-síntesis de mis reflexiones en un espectáculo circense por de más agradable y mágico, en San Marcos Sierra, provincia de Córdoba. Un poeta***, invitado por amorosos payasos, recitó un bello texto que hablaba de las "primeras veces", del disfrute, de la imaginación... en fin, de la poesía de la vida. Expresó, sencillamente, que "hay muchas primeras veces".
Me dije: -¿Por qué disfrutar las cosas como si fuera la última vez, como se escucha decir habitualmente? Hagámoslo como la primera o mejor: "hagámoslo como una de las tantas primeras veces".

Esto pensaba mientras transcurría el espectáculo y tomó más sentido cuando, para mi sorpresa, fui elegida por un payaso para participar de la puesta en escena. Buscaba una espectadora que pudiera dar fe de su "corazón de niña". No fueron difíciles las dos primeras pruebas que tenían que ver con la espontaneidad que creo llevar en mí...
La tercera prueba era saltar tres veces seguidas a la soga. Un juego de la infancia, un rito también...

El asunto se me complicó considerando que hace muchos años que no salto a la soga...Y a la vez se me simplificó y se fusionó a mis cavilaciones porque fue como la primera vez que saltaba.
Aquí interrumpo mi reflexión para que ustedes puedan hacer la suya si lo desean, sólo me queda decir que llevé con orgullo mi nariz pintada de rojo durante algunas horas.

  
Una vez es la primera. Alejandro Raymond.***

Yo nací

y aunque parezca increíble

todos los que escuchen esto hicieron eso,

no importa si no se acuerdan.
Nací, salí del útero

y en mis creencias

eso se hace sólo una vez:

la primera vez

y si bien es la única

es la primera

y ningún bebe terco dice:

no puedo hacerlo,

nunca lo hice.

Se nace, si uno tiene suerte

y una es niño y está todo por hacer:

la primer foto, el primer llanto,

la primera teta, el primer sueño,

todo lo que es primero fuera de la panza

y el mundo esta lleno de primeras veces

y uno ni cuenta se da.

El primer reto, la primera mentira,

la primer gran cagada,

para todo hay una primera vez

y es normal que así sea.

Pero el tiempo pasa

y uno se va acostumbrando a la vida

y cuando uno nunca hizo algo

dice que no sabe y listo.

El mundo se vacía de primeras veces

hasta que nos distraemos

y de repente miramos el cielo por primera vez,

nos enamoramos por primera vez,

comemos banana con cebolla por primera vez

y por primera vez

vemos que el mundo está lleno de primeras veces

y brindamos,

brindamos con el mundo

y nos damos cuenta de que parece mentira,

pero es la primera vez.















sábado, 4 de febrero de 2012

Otro andén.



Estoy en el Paseo de la Vida, a un costado de la estación Caballito.
Es un espacio cercado, enrejado, en el que hoy corre una brisa bastante agradable como para ser las tres de la tarde de un verano caluroso por de más.
Cada diez o quince minutos el sonido de una campanilla anticipa la llegada de un tren que parece arremeter contra la tierra.
A mi alrededor hay una buena legión de zorzales que dialogan mientras hunden el pico en la tierra húmeda que les dejó el cuidador.
Me encuentro sentada en un banco verde oscuro y me acuerdo de mi abuelo que había pintado así la pared de su cocina, es decir, de "verde del ferrocarril", como lo llamaba.
No muy lejos se despierta un taladro y, un poco más allá, el tránsito.
Estoy debajo de una pérgola. La sombra de las glicinas me protegen del sol estival. De vez en cuando cambio de ubicación para que el sol estival me proteja de las sombras.
Llegué a esta ciudad para buscar un libro que encontré gracias a las herramientas de la tecnología actual. Una obra de Gabriela Mistral, "Motivos de San Francisco", para regalar a un amigo.
Terminé de leerlo ahora mismo y por eso estoy escribiendo, porque me ha parecido que las rosas que nombra la poeta chilena coinciden con las de la plaza.

Mientras miro en diagonal cómo alguien duerme la siesta, a mis pies, unas palomas esperan que les convide de mi manzana.
Exactamente seis edificios, uno al ladito del otro, interrumpen el cielo diáfano.
Me pregunto por la fundación de este paseo, por su nombre. Puedo deducir que el espacio perteneció al ferrocarril. Recorro un poco el lugar y hallo la respuesta.

Ahora estoy en otro banco y miro hacia las vías escuchando el tren que parece chocar contra los rieles. Frena. Un gran número de pasajeros apresurados desciende y se desparrama para volver a formar una hilera que los conduce hacia la única salida posible.
Hay dos "Santa Rita" que enmarcan la escena que veo detrás de la reja, y, de este lado, en medio de ellas diviso una placa que me ofrece la información buscada...

El sitio como paseo existe desde 2001 en homenaje al doctor René Favaloro.
Pienso un largo rato y me cuesta seguir escribiendo. Me invaden preguntas y paradojas que parecen no tener que ver con la inauguración de la plaza.

Entonces vuelvo a reflexionar sobre la lectura de Gabriela Mistral y "el Loco de Asís"...



En el homenaje, los zorzales y la Santa Rita se celebra el ciclo de la vida.


PASEO DE LA VIDA

Homenaje al
Doctor RENÉ FAVALORO
12-7-1923.........29-7-2000

Escrito y fotografiado el 13 de enero de 2012.

viernes, 3 de febrero de 2012

Feria del Libro Independiente.


Durante la mañana, por la tardecita o a la noche;
en la plaza del pueblo, en una biblioteca popular o a la vera del río;
con viento despeinando velas, con calor implacable o con las primeras gotas de lluvia;
antes del baile o durante un recital;
con turistas recorriendo el lugar y vecinos que salían a ver qué pasaba;
con conocidos que celebraban y desconocidos que se hacían amigos;
con poesía, cuentos, novelas y ensayos...
con micrófono abierto; con la radio del lugar;
con tablones, caballetes, mesas, cajones;
comiendo fruta de estación, pan casero y tomando mate;
conversando con lectores, escritores, vendedores, payasos y músicos;
riendo, protestando, leyendo...
se llevó adelante, en la provincia de Córdoba, la Feria del Libro Independiente... (FLIA)

Una experiencia maravillosa, con la que quedamos todos agradecidos.





Fotos Tolhuin




Fotos: http://hecate.com.ar/sms2012/

Foto Tolhuin.

lunes, 9 de enero de 2012

Sueño de mujer con sombrilla.

A Viviana González, a su renacer... y porque gusta de mis candombes.

"Trepa al corazón y mira"

Marta Petrich.


...

Ya no sabés qué hacer. Soñás que lo ves. Mejor dicho, te inventás un sueño en el que estás a la orilla del río y lo esperás, con un bolso en una mano y una sombrilla blanca en la otra. (Pensás que podría ser una sombrilla china, no sabés por qué, pero finalmente te decidís por una sin dibujos).
Escuchás un candombe. Proviene del interior de un automóvil. Entonces colocás la sombrilla como cuando usaste ese traje de Mama vieja y te acordás de él con su valija de gramillero bailando a tu alrededor. Querías evitarlo, pero no te queda otra que suspirar.

Tan realmente ensoñado es el sueño que parece que lo estuvieras haciendo dormida.
Aguardás que aparezca de un momento a otro por la callecita de tierra que da justo a la playa.

Los pájaros por arriba de tu cabeza te distraen. ¡Qué raro que esos seres llamen tu atención! ¿Desde cuándo te sucede? Desde que los colibríes se te quedaron en los ojos...(huitzilín, biulú, tucusito: te susurran a la oreja). O te pasa desde que él te silbó cerquita imitando a un tordo o a un zorzal. Desde que te preguntó: "¿cómo se llama ése?", señalando uno que estaba como vigía en un poste. De todos modos-éste es un recuerdo más antiguo- tu abuela descubrió lo de los pajaritos cuando eras pequeña y no se cuidó de pronunciar la famosa frase.
Diseño collage Tolhuin.
-No están sólo en mi cabeza, están por todos lados...- protestás.

Ahora, ya grande, no sabés si soñás con la sombrilla abierta o cerrada, si sos la mujer delgada con vestido ajustado o la que baila candombe con un pañuelo en la cabeza, pero mirás hacia arriba y ves las aves recortando el cielo de octubre.

Cerrás los ojos, dentro del sueño y para seguir creándolo. Respirás profundo.
De pronto te sentís triste, pensás que, como otras veces, él no va a venir. Ya no sabés si ese estado es el del sueño o de la realidad. Pero los tamboriles que salen por la ventanilla del viejo auto te hacen sonreir.

Cuando abrís los ojos te das cuenta... Está en el agua. Viene hacia vos remando, en un bote pintado de verde luminoso que se destaca en lo amarronado del agua. Querés mirarlo (a él, no al bote) pero la música del chapoteo es irresistible. Se mezcla con la del auto: el agua y los tamboriles son la combinación perfecta para hacer mover tus caderas. Y volvés a cerrar los ojos para escuchar... y para bailar.

¿Te salvará definitivamente esta vez? ¿O será uno más de tantos pequeños rescates momentáneos? Te dejás llevar por las reflexiones y los sonidos. "Los rescates son siempre pasajeros..." cantas, al ritmo de la música.

De pronto te silba. Abrís los ojos y ves cómo te sonríe y te estira la mano para ayudarte a subir. Te parece que él no se dio cuenta de tu despliegue coreográfico y que tampoco te escuchó cantar. (Te parece). Todo eso en pocos segundos, "tanto en tan poco tiempo", pensás. Lo mirás, lo mirás bien y casi te ahogás por querer disimular el suspiro. Es que la camisa y el sombrero que trae puestos le quedan "tremendos".

-¿Vamos, querida?- Te pregunta casi casi afirmando.
Vos no sabés qué hacer ni qué decirle y te sale un titubeante: "la cita era en la ribera". (Hasta te parece que se lo decís al ritmo del candombe)
-¡Estamos en la ribera! Pero ahora te llevo...-. Te dice y se ríe con ganas porque no puede creer la firmeza musical con la que pusiste tu excusa.
Te acordás de una película (o de un sueño). No importa el título, no importan aquellos protagonistas. Lo que interesa ahora es el bote, el río, los pájaros, el candombe, él y vos. (¿Te parece poco?)
-¿Hasta dónde iremos...?-Pregunta él o vos. Seguro que vos
-¿Acaso importa...?-Esa, indudablemente, fue de él.
-¡Donde estén todos los pájaros!- Eso fue a dúo.
...y lo que sigue, también...

Dondes tén
to-dos
lospá
jaro...
allairé
mo-mi
amor
buscaré
mo-las
cancione
viviré-mo
este
sue-ño
viviré-mo
este
sue-ño
el candom
be-voýyo


CANDOMBE DE LA RIBERA

Más de un pájaro da giros
más de un pez danza en el agua
más de un pétalo se agita
más de un párpado se calma
Más que un duende hay en los parques
más que un rumbo hay en tus manos
más que un río va creciendo
más que un barco va a llegar
No en las calles, no en los techos
no en las ruinas o en las esquinas
roja mora, dulce día
trepa al corazón y mira,
trepa al corazón y mira
Más de un niño está jugando
más de un cielo estremecido
más de un músico tocando
más de un color encendido
Más que un mar brilla en tus ojos
más que un viento te ha traído
más que un canto hay en mis labios
más que un signo encontrarás
No en las calles, no en los techos
no en las ruinas o en las esquinas
roja mora, dulce día
trepa al corazón y mira,
trepa al corazón y mira
Marta Petrich





Octubre de 2011.

jueves, 5 de enero de 2012

La poesía nos hace cómplices.



Collage Tolhuin
Un viaje en tren... (de los placenteros). Mirar por la ventanilla (hacia fuera, obviamente) y revivir con todos los sentidos, quedándonos mudos, al principio, como "víctimas" de los efectos de un hechizo. Rememorar las complicidades, las palabras, los gestos y los ritos: nuestros conjuros. Mirar, mirar cada árbol, cada casita, cada calle, cada cartel, cada persona... un perro, quizás; vacas y caballos, ¿por qué no?; algún sembradío (si nos alejamos un poco de la ciudad) o más de uno. Todo eso por la ventanilla... hacia afuera, con ese movimiento leve de cabeza y ojos que nos pide el recuerdo .
De pronto, somos los de afuera; de pie en la estación o sentados en uno de esos bancos denvencijados; tal vez recostados en una pequeña porción de césped.
Ahora es hacia dentro del tren donde miramos... Nos asomamos para ver mejor. Nos ponemos en puntas de pie o nos agachamos...Levantamos una mano para saludar...
Ya no es obvio que mirar por la ventanilla es siempre hacia afuera. Estamos en un continuo afuera-adentro, un atravesar constante de umbrales. Entramos y salimos del tren; subimos y bajamos de andenes; atravesamos los vagones, como los vendedores, pero, en vez de vociferar nuestros productos, susurramos y cantamos palabras.
Cada estación, un espacio de tiempo que parece quieto, como un detenerse, pero no. Nuestro espíritu bulle. Algo estamos cociendo: una receta milenaria, un pan sencillo y saludable, una pieza de arcilla...


Collage Tolhuin.

lunes, 26 de diciembre de 2011

Una de trenes...

Foto Tolhuin

Esta anécdota la escribí hace unos años. Y mientras espero una nueva inspiración para el taller cómplice que tenemos con Ana María Oddo y Gustavo D'Orazio, vuelvo a compartirla, ya que de trenes se trata. Espero les guste. En aquella ocasión la denominé "Ventana al corazón". (La fotografía y la dedicatoria fueron agregadas recientemente)

A la tía Isabel, que en las palabras de despedida del domingo a la tarde incluía las circunstancias del domingo siguiente. A Carlitos, que se fue demasiado temprano pero nos dejó un inmenso legado de amor y ternura. A Adriana y a Silvia, por el rito.



En el trayecto que realiza de Moreno a Mercedes el antiguamente denominado "Ferrocarril Sarmiento", existe una estación llamada "La fraternidad", nombre del sindicato argentino que agrupa a los maquinistas de locomotoras y trenes, y que ha tenido no pocas acciones, algunas de más conflictivas, desde sus principios, allá por 1897.
El cartel de dicha estación parece tan antiguo como su fundación y la última vez que lo vi recordé con gran nostalgia, valga la redundancia, algunos episodios ocurridos allí hace poco más de veinte años.
Mi evocación se remonta, pues, a mi adolescencia, etapa de la vida que ha venido a hacerse presente muchas veces a lo largo de estos últimos tiempos.
En la estación "La fraternidad" ocurría casi todos los domingos y algunos sábados, y por el lapso de apenas unos segundos, un ritual ineludible...

Viajábamos regularmente con mi hermana y una amiga hacia Olivera, la segunda estación después de Luján. Esto significa que, en un principio, lo hacíamos los domingos cada dos semanas. Luego comenzamos a ir todos los domingos. Era nuestra fiesta. Nos esperaba una tía abuela, la tía Isabel, casi siempre con ravioles o fideos caseros y otras delicias. Su hijo, nuestro primo, Carlitos, vivía con ella.
Pasábamos todo el día allí. Luego del almuerzo, la sobremesa nunca tenía apuro. La tarde sí parecía irse volando. Entre juegos de cartas y alguna que otra visita se nos hacía la hora de tomar el tren de vuelta.

Luego de unos veinte minutos pasábamos otra vez por "La fraternidad"...

Pero...¿qué creen que ocurría allí digno de mencionar? Pues algo tan sencillo como tierno:
nos abrazábamos, ante las miradas estupefactas de todos los pasajeros. El ritual del abrazo, la fiesta de "la hermandad" se llevaba a cabo. Pues eso era lo que para nosotras significaba el nombre de la estación.

Hace unos días pasé por allí y, si bien, cada vez que hago el recorrido la añoranza me tironea una sonrisa, la última vez se me estrujó el corazón y se me llenaron los ojos de lágrimas. Divisé el cartel por la ventanilla, más deteriorado que en aquel entonces y un sinfín de imágenes, voces, olores y gestos comenzaron a visitarme dulcemente. La tibieza del sol invernal entrando por las ventanillas, el mate que comenzaba ni bien el tren salía haciéndose notar desde Moreno, nuestras locas conversaciones con los guardas, las fotografías de la época por las que había que esperar el revelado que generaba una expectativa ya inexistente en la época actual, las charlas, los chistes, la amistad.

Quizás estos recuerdos estén teñidos de los sentimientos nostálgicos de hoy y por eso me parecen tan bellos, quizás irrumpen el presente un tanto idealizados, como la evocación que realiza un romántico, pero lo cierto es que, si me arrancaron una lágrima deben ser importantes.

"La fraternidad" dejó de ser para mí una estación más a partir de la ocurrencia del primer abrazo.

LA FRATERNIDAD, una estación y un nombre.
La tibieza de un recuerdo asomada a la ventanilla.
El ritual ineludible de cada domingo: nuestra misa.
El abrazo y el culto a la amistad.

*
*
*
*
*

El viaje hacia el interior de uno mismo.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Al Bachi....

Las seis de la tarde,
relativa hora del reloj,
simbólico momento
del turno vespertino.
Hora del encuentro, la palabra, el abrazo;
mágica hora, la verdadera.
Allí donde antes, un pastizal y algunas ruinas
hay un parque, ahora;
en el lugar donde los colores reviven,
aún en invierno;
donde las semillas, esas que parecen
acunarse en el hueco de la tierra,
se riegan con las lágrimas;
las inevitables por fecundas,
las ineludibles por combatientes, lágrimas.
Allí y aquí, en el escenario de un canto nuevo,
de la plegaria que brota de los labios
y de las manos.
En este planeta que crece
con pisotones, caricias,
brazos en alto, con el buen y el mal humor,
el susurro y el grito, el fuego y el agua.
Aquí, donde un pájaro traído por el viento
de la memoria nos habla al oído,
nos dice, nos alienta, nos trina.
Aquí, están ellos y ellas
con la herramienta más poderosa,
con la sangre como un río,
con la piel herida,
y curando las heridas
de los otros,
con la sonrisa levantada,
evocando
reclamando
cosiendo
cocinando
construyendo
limpiando
amamantando
llorando
riendo
estudiando
golpeando puertas
pintando calles
habitando luchas
defendiendo la vida.



Otoño, seis de la tarde.
El cielo se desangra.
Y eso es un presagio. 
(Escrito en las retinas,
camino a Luján)
Mayo de 2012




miércoles, 21 de diciembre de 2011

Triálogos prenavideños.

Breve y emotiva fue la última presentación del año de Triálogos (Ana María Oddo, Gustavo D'Orazio, Patricia Morante) en un Espacio en el Arte Domus, en Castelar el sábado 17 de diciembre.
Esta vez Miguel Tizziani acompañó con guitarra y voz a Ana María en su maravilloso relato "Casas de lata".
Hubo confidencias, consuelos, pactos, reafirmaciones de fe, reyes magos, regalos y mucha magia... Era de esperar.
Los poetas-narradores-trialogantes afirmaron que están felices por lo realizado en 2011 y que ya están proyectando actividades para el año bisiesto.

¡VIVA LA POESÍA Y LOS DÍAS FELICES QUE TRAE!

domingo, 18 de diciembre de 2011

Poema de domingo.



Un domingo de éstos
voy a volver
a las mañanas de sol
y a la espera de la reunión
familiar.

Me tomaré el tiempo
suficiente y recordaré
los chistes de los grandes
y las risas indescifrables
de otra época.

Volveré a las preguntas
de las respuestas
a anteriores preguntas y,
si queda un minuto, le haré
decir a la abuela la receta
secreta de la comida
que mejor le sale.

Un domingo de éstos
volveré a perder el tiempo
en la hamaca o debajo
de la mesa.

Me disfrazaré de nuevo:
me echaré encima un traje
de persona grande,
como en aquellos tiempos;
o de niña... o de hada
para que sea más fácil
volver.

Un domingo de éstos...
cuando repare la bici
iré a dar la vuelta
a la manzana
y, justo en la esquina,
doblando la calle
cambiaré una mirada
por una sonrisa.

Un domingo de éstos
voy a comprar
una bolsa de caramelos,
y con ese tesoro dulce
iré a habitar
la sombra del paraíso.

Un domingo de éstos
voy a volver a la infancia.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Juancito, mi papá.(1933-1994)

...Hoy hubieras cumplido años...


Una pasión de juventud:
las bicicletas de carrera.

Un trabajo de casi cuarenta años:
el colectivo.










1935





¡GRACIAS, PA!

martes, 13 de diciembre de 2011

Confidencia.


A veces espero
en la quietud perturbadora
del estanque
en la herida
de la tarde
en las aspas
de la medianoche
en el ojo cerrado
de la luna
en el cielo recortado
de noviembre
en los pliegues vespertinos
del anhelo
en los recovecos inusitados
de la penumbra
alegre y sencillamente
espero

A veces quiero
en el deseo plantígrado
de la tierra húmeda
en la inquietante soledad
del cenit
en el nombre y la pregunta
desvestidos
en los bordes difusos
del desconcierto
en el rito incesante
de la palabra
en los sinuosos escondites
de la plenitud
en el halo ceremonial
del silencio
inesperada y claramente
quiero

A veces deseo
en el sueño simulado
de lo montaraz
en el sabor oscuro
de lo incierto
en el rasguño avizor
del alba
en el secreto hundido
de la muerte
en la lluvia vital
del sauce
en la antesala
del salto al vacío
en el febril anuncio
de la siesta
ahogada y profundamente
deseo

A veces sueño
en el umbral
del desvelo insoslayable
en el vasto río
de la evocación
en la languidez
de los párpados
en la parsimonia
de la última luz
en el fulgor sereno
de las hojas
en la sombra prestada
del paraíso
en el instante abrasador
de la respiración contenida
audaz e impetuosamente
sueño.

A veces...
a veces vivo.


viernes, 2 de diciembre de 2011

Cantata de Puentes Amarillos.

Puente bajo la lluvia. Vincent Van Gogh.



Todo camino puede andar
Todo puede andar...
Con esta sangre alrededor
no sé que puedo yo mirar
la sangre ríe idiota
como esta canción
¿ante qué?

Ensucien sus manos como siempre
Relojes se pudren en sus mentes ya

y en el mar naufragó
una balsa que nunca zarpó
mar aquí, mar allá

En un momento vas a ver
que ya es la hora de volver
pero trayendo a casa todo aquél
fulgor
¿y para quién?

Las almas repudian todo encierro
las cruces dejaron de llover

sube al taxi, nena
los hombres te miran
te quieren tomar
ojo el ramo, nena
las flores se caen, tienes que parar
Ví las sonrisas muriendo en el
carrousell
Vi tantos monos, nidos, platos de
café
platos de café, ah

Guarda el hilo, nena
guarden bien tus manos
esta libertad
ya no poses, nena
todo eso es en vano
como no dormir

Aunque me fuercen yo nunca voy a decir
que todo el tiempo por pasado fue mejor
mañana es mejor

Aquellas sombras del camino azul
¿dónde están?
yo las comparo con cipreses que ví
sólo en sueños
y las muñecas tan sangrantes
están de llorar
yo te amo tanto que no puedo
despertarme sin amar
y te amo tanto que no puedo
despertarme sin amar

¡No! nunca la abandones
¡No! puentes amarillos
Mira el pájaro, se muere en su jaula
¡No! nunca la abandones
Puentes amarillos, se muere en su jaula
Mira el pájaro, puentes amarillos
Hoy te amo ya
y ya es mañana
Mañana
Mañana
Mañana

LUIS ALBERTO SPINETTA- PESCADO RABIOSO

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Antiprincipito en La Boca y en Ituzaingó


3 y 11 diciembre: Antiprincipito, Reunión Secreta x 2

El 3 de diciembre: Reunión Secreta Anual. Antiprincipito

Al escenario, Arte Fusión. Barrio de La Boca. Entrada Libre

Dirección: Aráoz de Lamadrid 1001.

Cómo llegar, clik aquí


El 11 de diciembre: Antiprincipito + Sándalo, Orquesta cuatridimensional

Espacio Deseares, Barrio de Ituzangó Sur. Anticipadas $30

Dirección: 24 de Octubre 1364

Cómo llegar, click aquí


Actúan: Patricia Morante • Tatiana Emede • Pablo Cortés • Germán Amato • Anahí Dratman • Sofía Sahakian • Eugenia Frattini • Facundo Fraga

Tocan:
Karl Hutt (violoncello) • Julia Tchira (piano y violín) • Pablo Cortés (guitarra)

Pista Secta Peluquera:
Pablo Cortés • Germán Amato • Grabación y Arreglos Tecnos: Hernán Crespo

Baila:
Vanesa Menalli • Música compuesta e interpretada en piano: Julia Tchira • Acompaña en copas: Rosa Castilla

Guión:
Patricia Morante • Pablo Cortés • Tatiana Emede • Sobre textos del libro Antiprincipito de Germán Amato

Produce:
Antiprincipito

Asistencia de dirección:
Pablo Cortés • Patricia Morante • Tatiana Emede • Alfredo Aguirre

Dirección:
Germán Amato

sábado, 26 de noviembre de 2011

Derecho al consuelo.

Una lágrima hasta el cuello
habla en su recorrido.
Se burla, en cierto modo
de la falta de voluntad para retenerla.
Claro, si ningún dedo
osó mojarse en ella,
ningún pañuelo,
(de cualquier material que se precie)
la enjugó.
Una lágrima hasta el cuello
simplemente se desliza,
ufana,
hasta evaporarse.
Ahora, el llorón o la llorona
(generalmente la llorona)
tampoco quiso o pudo
atajarla.
Una lágrima hasta el cuello
dice "soledad",
para el ser que la deja
escapar, no para ella;
porque casi siempre
detrás de una,
viene otra, acompañando.
Y esa legión de lágrimas
hasta el cuello gritan
que nos humedeceremos
más de la cuenta.
No podemos evitar la lágrima,
ni una ni varias de ellas.
Lo que sí nos está permitido
es atajarlas ni bien asoman
e iluminan de manera especial
la mirada.
Porque las lágrimas no ensombrecen...
¿No vieron, acaso, en ellas
un brillo bastante peculiar
apenas nacen?
Durante el recorrido
es otra cuestión...
...Una lágrima hasta el cuello
es otra cosa.
En primer lugar e inevitablemente,
va perdiendo fulgor
en su camino.
Luego, se vuelve opaca, insignificante,
sosa.
(Las lágrimas recién
salidas son más
salerosas)
Ojalá tu lágrima no te llegue
hasta el cuello;
o, en su defecto, sea absorbida
por la camisa o la blusa
de la persona que te quiere
u ocasionalmente
pueda consolarte.

lunes, 21 de noviembre de 2011

LA POESÍA ES ESTAR DE PIE EN LA VIDA...

...La frase es del poeta mapuche Bernardo Colipán Filgueira y el convite fue otra vez de TRIÁLOGOS, en La Casita Cultural, donde se conjugaron y conjuraron la poesía, los mandalas y las artes plásticas. También el escritor Gabriel F. Degraaff presentó el libro "Sus demonios".



LA LLAVE QUE NADIE HA PERDIDO.

La poesía no sirve para nada
me dicen
Y en el bosque los árboles se acarician
con sus raíces azules
y agitan sus ramas al aire
saludando con pájaros la Cruz del Sur
La poesía es el hondo susurro de los asesinados
el rumor de hojas en el otoño
la tristeza por el muchacho
que conserva la lengua
pero ha perdido el alma
La poesía, la poesía, es un gesto
un sueño, el paisaje
tus ojos y mis ojos, muchacha
oídos corazón, la misma música
Y no digo más, porque nadie encontrará
la llave que nadie ha perdido
Y poesía es el canto de los Antepasadosel día de invierno que arde y apaga
esta melancolía tan personal.
ELICURA CHIHUAILAF





viernes, 11 de noviembre de 2011

Un relámpago maravilloso...


TRIÁLOGOS.

Volvemos a LA CASITA.

Último Convite 2011

19 de noviembre- 19:30

NARRACIONES

MÚSICA

POEMAS

Y OTRAS EXPRESIONES ARTÍSTICAS


BRINDEMOS POR LA VIDA

POR LA PALABRA Y EL ARTE

A la gorra

ODDO- MORANTE- D'ORAZIO

los esperan

LA CASITA CULTURAL

RANCHOS Y MACHADO, CASTELAR/MORÓN