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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...
viernes, 19 de julio de 2013
miércoles, 10 de julio de 2013
Favalli, el favorito.
"De un solo personaje yo
recuerdo que me hizo una descripción de cómo era físicamente: un amigo
mío, un viejo empleado del Banco Nación, me dijo que cuando vio a Favalli
en la historieta enseguida recordó a un compañero de trabajo de
Oesterheld en el BANADE, cuando era geólogo. Este pibe era empleado
administrativo, era alto y con bigote. Oesterheld me lo describió, yo lo
hice y el otro lo reconoció." Sudestada año 6 n°47
El que dice es Francisco Solano
López (dibujante), en un reportaje del año 2007, cuando se
cumplían los 50 años de la edición de "El eternauta".
Pero las ilustraciones que aparecen en este blog no son del dibujante sino de estudiantes de segundo año de la escuela secundaria.
Casi
todos los equipos eligieron a Favalli. Consideraron que era el que
aparece con más fuerza, el que tiene el rol más comprometido, el más
coherente y aquel por el cual el grupo de damnificados por la nevada se
sigue salvando.
Contaron desde cuándo usa anteojos, el porqué de su afición a la Física, cómo llegó a Vicente López, dónde conoció a Juan Salvo, quiénes fueron sus padres, de quién se enamoró, cómo formó su carácter y por qué se enojaba cuando perdía al truco.
Los que escribieron acerca de Juan Salvo se detuvieron mucho en la infancia del personaje, en su gusto por el aeromodelismo, en cómo formó su familia y en su admiración por Fava.
Todos los trabajos destacaron los valores que deja la historieta y la necesidad de que éstos permanezcan vigentes en el mundo actual.
EL ETERNAUTA de HÉCTOR GERMÁN OESTERHELD y FRANCISCO SOLANO LÓPEZ, a 56 años de su primera edición sigue despertando el interés y la creatividad de lectores adolescentes y adultos.
Continuará...
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Trabajo en el aula
miércoles, 26 de junio de 2013
Noticias de mi alma.
De Raly Barrionuevo.
Voy desandando la piel del camino que beso tus pies
y en un solsticio de greda llega ese beso a mi sed...
antiguos ritos del sol cantaban plegarias.
Y se moría el ayer, en el rostro de aquella oración
antiguos ritos del sol cantaban plegarias.
Y se moría el ayer, en el rostro de aquella oración
como esa agüita de lluvia, que sobre el monte durmió
el viejo huayra cantor fue igual a tu abrazo.
Porque hay en mi guitarra, un halo de distancia,
de soledad, de libertad, de un grito azul, de sal...
a tiempo acude el dolor trayendo noticias de mi alma.
Se hace más limpia mi voz, como hoguera de humano calor,
brillan tus ojos sencillos en mi silencio marrón
como la muerte del sol sobre la distancia.
No habrá regreso ni adiós, sólo un rústico llanto de alcohol
y todo vuelve a su ciclo, tus pasos, mi corazón...
y se echaran a volar con la madrugada.
Porque hay en mi guitarra, un halo de distancia...
de soledad, de libertad, de un grito azul, de sal...
a tiempo acude el dolor trayendo noticias de mi alma.
lunes, 24 de junio de 2013
Hicimos una ronda.
Fue el 21 de junio, en la tertulia organizada por Ana María Oddo en su casa, a partir de la convocatoria de la Red de Cuentacuentos en "Historias para cambiar el mundo" de la que participaron 34 países.
Para comenzar el invierno,
la llamita estaba encendida.
Y creció.
Y estuvimos ahí.
No quedaron cenizas
porque HAY fuego ardiendo
todavía...
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Fechas para recordar,
Poesía,
triálogos
domingo, 9 de junio de 2013
Pregunta
![]() |
| Foto Tolhuin. Julio 2015. Árbol de magnolias desde la estación de tren. |
en los montes esmirriados
en los atardeceres confundidos
de horizontes y hollín
en las reducidas ventanas
de ciudades de vanguardia
nosotros
los buscadores de esperanzas
¿qué adoramos más
el canto de los pájaros
o su persistencia?
miércoles, 24 de abril de 2013
Desilusión de poeta.
Dedicado a los amigos, a poetas, a la feliz combinación de ambos: en especial a Ana y a Gus; muy especialmente a Juan que con "Un consejo" me trajo el recuerdo de que alguna vez empecé a escribir este texto.
A Julio Garber.
-Sabías que era así, que iba a terminar pasándote. Ni la poesía con sus puentes, andamios, caminitos de flores o de barro te salvan, ahora.
LO-SA-BÍ-AS... de ahí la bronca. ¿O es decepción?. ¿O es tristeza? Hasta yo, que no tengo nada que ver con tu mundito te estoy buscando la palabra adecuada. No me estaré enfermando de lexicosis o de vocabulariasis, ¿no?
Enojada, triste, angustiada, lastimada, irritable, ansiosa, malhumorada... y que sé yo cuantos calificativos más te atraviesan... Odiosa, también.
Querés romper todo lo que alguna vez escribiste... en millones de pedacitos. Y no exagerás, no es "hipérbole". Lo que pasa es que ahora no encontrás fundamento para seguir escribiendo. Te diste cuenta de que tu inspiración murió, ahogada con tu propio llanto (o con la botella de vino), murió incinerada el día que te prendiste fuego empezando por los ojos. (¡Uh! Esa última expresión no es mía, no la quiero, seguro me la contagiaste).
Estás harta (esa es la palabra) de ver o querer ver todo con ojos de poeta, de buscarle la quinta pata al gato, de recorrer paisajes y rincones. ¡Vos que me hablabas de la "escritura salvavidas"! ¡Las pelotas te salva! Te dije más de una vez: "la poesía va a terminar hundiéndote". Y ahí estás, metida en el pantano hasta la nariz. Te hubiera gustado saltar a tiempo y dedicarte a otras actividades prescindiendo de las palabras y los sentimientos y de las palabras que dicen sentimientos. Si los números, por ejemplo, te gustaban, y la geometría ¿te acordás?. Pero te fuiste para el lado de los tomates, como quien dice, el día que descubriste (o creiste descubrir) la poesía en las propiedades y en los teoremas de la matemática. Enloqueciste con los fractales y con la poesía de Bruno Di Benedetto. -¡Él es el que se fue al carajo!- me dijiste en aquella ocasión.
Estás harta de hablar de amor, de pretenderlo, de buscarle la vuelta a todo, de querer ver "el otro lado"... y todas esas pelotudeces por el estilo. Y disculpá la franqueza... y el vocabulario.
¡Estás harta!... de querer decir lo que otros callan, de entrarle a la rima de vez en cuando, de privilegiar la metáfora, de la exageración, de la dramatización, de la piel de gallina, (vos decís " piel erizada" pero en mi barrio comparamos muchas cosas con las gallinas).
Estás hasta el tuétano de la pregunta sin respuesta. (Ustedes, los poetas ¿para qué hacen las llamadas "preguntas retóricas"? ¿son masoquistas o qué?)
Ustedes los poetas SE-HUN-DEN.
Motivos de deceso:
rastrean en los sueños,
están casi obligados a conmoverse cada día,
denuncian con las palabras,
reivindican,
buscan agua en el fondo del pozo (de ahí que a veces se quedan abajo sin salvación posible),
¡se comprometen hasta con el brillo de la luna! ¡y con el de los zapatos!... ¡Hasta con lo opaco! ¡con lo inerte! ¿Qué quiere decir "lo inerte"?
¿No se cansan de ahondar, ahondar, ahondar?
Por lo visto vos sí te agobiaste. Tarde te diste cuenta. Hoy mismo te despertaste como sacando la mano por una ventanilla, pidiendo ayuda a los gritos, preguntando (como no podía ser de otra manera) y queriendo morir porque durante mucho tiempo te habías sentido viva y buscando formas de alabar la vida porque te estabas muriendo. En una palabra: abriste los ojos y ya estabas "contradiciendo" (la maldita antítesis que también los perfora a ustedes, "poetas"), no te alcanzó maldecir, predecir, bendecir, también tuviste que "contradecir".
¿Qué vas a hacer ahora? ¿A quién le vas a pedir ayuda? Porque por lo visto ya no me estás escuchando. Te hablo, te hablo, te aconsejo y mirás para otro lado. No lo puedo creer, venís llorando a pedirme opinión y me dejás hablando sola porque estás organizando no se qué para difundir no sé que cosa y para eso consultas a tus amigos que para colmo también son POETAS.
¡Bah! ¡Hundite con ellos! Eso sí, a mí no me vengas a pedir que te aconseje después.
Oda a la vida
de Julio Garber. (De Frente Artistas del Borda)
Soy el poeta, el que canta,
ése que decide el movimiento de la nube, la descripción de los niños,
[ la encarnadura de los árboles.
Soy el poeta, el que anuda la sangre de los muertos, aquél que abreva
[ en el misterio de la lluvia, el que abre la fruta y la reparte.
Soy el poeta, el que aplaude la embriaguez de la música,
el distinguido sabor de la mañana,
ése que decide la vida.
Soy el poeta, encubridor de locos y borrachos,
magnífico descubridor de flores distintas,
incauto en la sonrisa y el abrazo.
Soy el poeta, germen inicial en la boca,
ignorante artífice de un mundo mejor,
ese planeta que un día será nuestro,
esa luna que parece un ala de paloma.
Soy el poeta, el que descubre la palabra,
el sonido del charango, la tierra de los antepasados,
el suave repiquetear del bombo en una zamba,
el patriota que no se despide.
Soy el poeta, amante empedernido del diálogo, del beso,
del sonido y la semilla,
aquel que no olvida el hueso de sus padres,
aquel que despierta y maravilla.
Soy el poeta, el que lleva un niño en los pulmones,
una pluma en cada boca,
un sonido en cada verso.
Soy el poeta, el fanático de los graneros,
el que denuncia fecha por fecha a pocilga,
la ternura despiadada del amor.
Soy el poeta, el que muere a cada instante,
el que renace del fuego,
el ser humano mas inquietante;
el que ríe de frente, el que alumbra con su sangre.
Soy el poeta, el que aniquila los recuerdos,
el sensible que reinicia el canto de Manuel J. Castilla,
a quien todos creen muerto y yo sé que respira en cada uno
de sus versos.
Soy el poeta, el que pasó parte de su vida en el hospicio
y no se avergüenza
el que se deslizo entre espinas
y tanto tiene que agradecer.
A Julio Garber.
-Sabías que era así, que iba a terminar pasándote. Ni la poesía con sus puentes, andamios, caminitos de flores o de barro te salvan, ahora.
LO-SA-BÍ-AS... de ahí la bronca. ¿O es decepción?. ¿O es tristeza? Hasta yo, que no tengo nada que ver con tu mundito te estoy buscando la palabra adecuada. No me estaré enfermando de lexicosis o de vocabulariasis, ¿no?
Enojada, triste, angustiada, lastimada, irritable, ansiosa, malhumorada... y que sé yo cuantos calificativos más te atraviesan... Odiosa, también.
Querés romper todo lo que alguna vez escribiste... en millones de pedacitos. Y no exagerás, no es "hipérbole". Lo que pasa es que ahora no encontrás fundamento para seguir escribiendo. Te diste cuenta de que tu inspiración murió, ahogada con tu propio llanto (o con la botella de vino), murió incinerada el día que te prendiste fuego empezando por los ojos. (¡Uh! Esa última expresión no es mía, no la quiero, seguro me la contagiaste).
Estás harta (esa es la palabra) de ver o querer ver todo con ojos de poeta, de buscarle la quinta pata al gato, de recorrer paisajes y rincones. ¡Vos que me hablabas de la "escritura salvavidas"! ¡Las pelotas te salva! Te dije más de una vez: "la poesía va a terminar hundiéndote". Y ahí estás, metida en el pantano hasta la nariz. Te hubiera gustado saltar a tiempo y dedicarte a otras actividades prescindiendo de las palabras y los sentimientos y de las palabras que dicen sentimientos. Si los números, por ejemplo, te gustaban, y la geometría ¿te acordás?. Pero te fuiste para el lado de los tomates, como quien dice, el día que descubriste (o creiste descubrir) la poesía en las propiedades y en los teoremas de la matemática. Enloqueciste con los fractales y con la poesía de Bruno Di Benedetto. -¡Él es el que se fue al carajo!- me dijiste en aquella ocasión.
Estás harta de hablar de amor, de pretenderlo, de buscarle la vuelta a todo, de querer ver "el otro lado"... y todas esas pelotudeces por el estilo. Y disculpá la franqueza... y el vocabulario.
¡Estás harta!... de querer decir lo que otros callan, de entrarle a la rima de vez en cuando, de privilegiar la metáfora, de la exageración, de la dramatización, de la piel de gallina, (vos decís " piel erizada" pero en mi barrio comparamos muchas cosas con las gallinas).
Estás hasta el tuétano de la pregunta sin respuesta. (Ustedes, los poetas ¿para qué hacen las llamadas "preguntas retóricas"? ¿son masoquistas o qué?)
Ustedes los poetas SE-HUN-DEN.
Motivos de deceso:
rastrean en los sueños,
están casi obligados a conmoverse cada día,
denuncian con las palabras,
reivindican,
buscan agua en el fondo del pozo (de ahí que a veces se quedan abajo sin salvación posible),
¡se comprometen hasta con el brillo de la luna! ¡y con el de los zapatos!... ¡Hasta con lo opaco! ¡con lo inerte! ¿Qué quiere decir "lo inerte"?
¿No se cansan de ahondar, ahondar, ahondar?
Por lo visto vos sí te agobiaste. Tarde te diste cuenta. Hoy mismo te despertaste como sacando la mano por una ventanilla, pidiendo ayuda a los gritos, preguntando (como no podía ser de otra manera) y queriendo morir porque durante mucho tiempo te habías sentido viva y buscando formas de alabar la vida porque te estabas muriendo. En una palabra: abriste los ojos y ya estabas "contradiciendo" (la maldita antítesis que también los perfora a ustedes, "poetas"), no te alcanzó maldecir, predecir, bendecir, también tuviste que "contradecir".
¿Qué vas a hacer ahora? ¿A quién le vas a pedir ayuda? Porque por lo visto ya no me estás escuchando. Te hablo, te hablo, te aconsejo y mirás para otro lado. No lo puedo creer, venís llorando a pedirme opinión y me dejás hablando sola porque estás organizando no se qué para difundir no sé que cosa y para eso consultas a tus amigos que para colmo también son POETAS.
¡Bah! ¡Hundite con ellos! Eso sí, a mí no me vengas a pedir que te aconseje después.
Oda a la vida
de Julio Garber. (De Frente Artistas del Borda)
Soy el poeta, el que canta,
ése que decide el movimiento de la nube, la descripción de los niños,
[ la encarnadura de los árboles.
Soy el poeta, el que anuda la sangre de los muertos, aquél que abreva
[ en el misterio de la lluvia, el que abre la fruta y la reparte.
Soy el poeta, el que aplaude la embriaguez de la música,
el distinguido sabor de la mañana,
ése que decide la vida.
Soy el poeta, encubridor de locos y borrachos,
magnífico descubridor de flores distintas,
incauto en la sonrisa y el abrazo.
Soy el poeta, germen inicial en la boca,
ignorante artífice de un mundo mejor,
ese planeta que un día será nuestro,
esa luna que parece un ala de paloma.
Soy el poeta, el que descubre la palabra,
el sonido del charango, la tierra de los antepasados,
el suave repiquetear del bombo en una zamba,
el patriota que no se despide.
Soy el poeta, amante empedernido del diálogo, del beso,
del sonido y la semilla,
aquel que no olvida el hueso de sus padres,
aquel que despierta y maravilla.
Soy el poeta, el que lleva un niño en los pulmones,
una pluma en cada boca,
un sonido en cada verso.
Soy el poeta, el fanático de los graneros,
el que denuncia fecha por fecha a pocilga,
la ternura despiadada del amor.
Soy el poeta, el que muere a cada instante,
el que renace del fuego,
el ser humano mas inquietante;
el que ríe de frente, el que alumbra con su sangre.
Soy el poeta, el que aniquila los recuerdos,
el sensible que reinicia el canto de Manuel J. Castilla,
a quien todos creen muerto y yo sé que respira en cada uno
de sus versos.
Soy el poeta, el que pasó parte de su vida en el hospicio
y no se avergüenza
el que se deslizo entre espinas
y tanto tiene que agradecer.
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lunes, 25 de marzo de 2013
Otro asunto confuso.
A Odiseo.
Contrariamente
al modo de todas las penélopes
no eligen mis brazos,
ni mis pies, ni mis vértebras
el alargado tejido diurno
hasta la víspera de la nada,
hasta el umbral del destejer
y destejerse.
También extendida y cuidadosa,
emprenden mis manos
la tarea de bordar
en espera de la barca
donde, como en el revés
de un rito, desbordamos
y nos desbordamos.
Contrariamente
al modo de todas las penélopes
no eligen mis brazos,
ni mis pies, ni mis vértebras
el alargado tejido diurno
hasta la víspera de la nada,
hasta el umbral del destejer
y destejerse.
También extendida y cuidadosa,
emprenden mis manos
la tarea de bordar
en espera de la barca
donde, como en el revés
de un rito, desbordamos
y nos desbordamos.
viernes, 15 de febrero de 2013
Tierra de atrás.
"...Nos quedaremos así, seremos eso, y el sueño llegará desde su puerta invisible borrándonos en ese instante que nadie ha podido nunca conocer..."
Julio Cortázar.
(Fragmento de Background. Salvo el crepúsculo. 1984)
Dibujo Tolhuin: "El ojo de Udyat".
jueves, 31 de enero de 2013
domingo, 13 de enero de 2013
Llorar donde la vida.
Lo miró largamente.
Se desprendió el botón.
Desanudó su camisa.
Se dejó llevar.
Bailó en su ir y venir.
Aspiró su olor tendido a lo ancho del aire.
Tomó una bocanada de su aliento.
Musitó.
Lamió y relamió sus labios
con ese sabor tan suyo.
Jugó con sus dedos.
Abrió sus brazos y los cerró
tratando de retenerlo.
Sonrió de humedad.
Se envolvió en su desparpajo.
Se dejó socavar...
Porque ése:
el del beso en los pies,
el de la verde utopía,
el de la danza única,
el del frío y el miedo,
el de la hora exacta,
el de la caricia sanadora,
el de la música susurrante,
el de ese instante, esa nube y ese sol,
el de ese vaivén y esas espumas,
no volvería.
Fue la vez que
lloró de cara al mar.
(Nadie baila dos veces la misma danza.)
Foto Tolhuin
(Nadie baila dos veces la misma danza.)
Foto Tolhuin
lunes, 31 de diciembre de 2012
A los amores.
Cuatro elementos: queso de cabra,
ajo, pan, miel,( juntos).
La fiesta: el milagro del encuentro.
Cuerpos.
Una copa de rapsodia azul profundo.
La banda de sonido: leer en voz alta,
retomar el diálogo, la voz
defensora de las palabras.
Vamos a caballo de una locura,
como podar el lado oscuro
de los sueños, cosechar
entre cielos y nieves eternas
un grito exigiendo libertad,
pensar el sabor que de chicos
guardábamos en el corazón,
volver a la tierra, volver al girasol.
El eterno retorno a los orígenes.
Locos por la música del agua,
la espuma del mar.
La brasa siempre encendida
y el amor en vísperas,
a caballo y después de la lluvia.
Las manos que vuelven a curar.
Otra vez la paradoja:
nada que decir (con palabras).
Hicimos mucho más
cerca de los cóndores
que al pie del cerro.
Somos como somos.
Frutos de otros encuentros,
semillas de flor azul,
molinos de esperanza.
Somos la hora de los jinetes,
el largo camino de un mito,
historia, ríos.
Lo inexorable: temible salto
mortal al silencio.
Pero somos,
seguimos siendo centauros.
Y ahora, en el vacío
a sembrar el bosque.
Aprender de lo que perdura
en el desierto.
Intimidad insensible
del océano, nostalgias
que buscan entre un
"quiero ser", un "quieren"
y un "soy",
Lealtad a lo imposible,
lo inasible. Y la danza
de la dignidad.
Las preguntas de la memoria,
sensación bandoneón.
Llegarán las lluvias
estés o no estés.
Puede no haber despedida
pero, a la hora de la verdad,
sin equívocos, sin arte,
nos besará
la boca reseca del Adiós.
| https://corazondelarbol.blogspot.com/2012/07/lo-sabe.html |
Collage y fotos: Tolhuin
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Tallercito
domingo, 16 de diciembre de 2012
Informe sobre rincones.
I.
Punto de partida.
¿Cuántos rincones
se procura alguien
en el lugar que habita?
II.
Primeras apreciaciones.
Una voz,
dos voces,
tres voces...
III.
Clasificación.
El de la humillación del penitente,
el del paraguas escurriendo
tristemente la última lluvia,
el del apenado paraguas
seco y reseco de olvido,
el del florero explícito,
el del implícito
(también llamado penitente),
el del fusil,
el de llorar en la manga
de la camisa,
el del beso robado
o el del "arrinconamiento",
el de los recuerdos,
el del paraguas
escurriendo olvido,
el elegido para tejer,
el de atrapar la presa,
el de la última gota
de penumbra,
el de la ropa para lavar,
el de la soledad atrincherada,
el del juego de las escondidas,
el que se deshace junto con uno,
el de perder tiempo
de espaldas a la pared,
el de jugar con el palito,
con los pocitos,
con los bichos bolitas
u otros seres diminutivos,
el del paraguas
siempre escurriendo.
IV.
Conclusión final.
Rincones: "decir",
"dicen".
Lo demás
es silencio
en la casa.
Punto de partida.
¿Cuántos rincones
se procura alguien
en el lugar que habita?
II.
Primeras apreciaciones.
Una voz,
dos voces,
tres voces...
III.
Clasificación.
El de la humillación del penitente,
el del paraguas escurriendo
tristemente la última lluvia,
el del apenado paraguas
seco y reseco de olvido,
el del florero explícito,
el del implícito
(también llamado penitente),
el del fusil,
el de llorar en la manga
de la camisa,
el del beso robado
o el del "arrinconamiento",
el de los recuerdos,
el del paraguas
escurriendo olvido,
el elegido para tejer,
el de atrapar la presa,
el de la última gota
de penumbra,
el de la ropa para lavar,
el de la soledad atrincherada,
el del juego de las escondidas,
el que se deshace junto con uno,
el de perder tiempo
de espaldas a la pared,
el de jugar con el palito,
con los pocitos,
con los bichos bolitas
u otros seres diminutivos,
el del paraguas
siempre escurriendo.
IV.
Conclusión final.
Rincones: "decir",
"dicen".
Lo demás
es silencio
en la casa.
martes, 13 de noviembre de 2012
De ritos, semillas y alegría.
-Patri, vos tenés que comer girasol, te va a quitar la tristeza.
...Y al rato me ofreció una bolsita con semillas.
No sé si los nutrientes del girasol inciden de alguna manera en los estados de ánimo o, si consumiendo sus semillas todos los días, derriba la tristeza más profunda, tristeza parapetada tras varias hileras de gruesos muros.
Lo que sé es que hoy ese manojito llamando desde el fondo de mi bolso me salvó en la larga espera: espera en vano,espera de no se sabe qué o a quién, momento de nostalgia de la nada, pozo oscuro, combate inútil y desesperado.
Y entonces, el rito: cerrar los ojos; retener cada mínima, poderosa y sensible semilla entre los dientes; palpar con la lengua, saborear. Pensar en la flor, el sol, la tierra. Acordarse de la planta que creció al lado del poste de luz: la espera de la madurez de las semillas para quitarlas cuidadosamente con dedos de seis años. La espera vital, dulce. El rito de la infancia.
Las semillas, una a una de la flor así como en la boca (una a una). La magia de ver esa flor buscando la luz.
-¡Mami, es verdad que gira mirando el sol!
-Amigo, es verdad que te quita la tristeza.
...Y al rato me ofreció una bolsita con semillas.
No sé si los nutrientes del girasol inciden de alguna manera en los estados de ánimo o, si consumiendo sus semillas todos los días, derriba la tristeza más profunda, tristeza parapetada tras varias hileras de gruesos muros.
Lo que sé es que hoy ese manojito llamando desde el fondo de mi bolso me salvó en la larga espera: espera en vano,espera de no se sabe qué o a quién, momento de nostalgia de la nada, pozo oscuro, combate inútil y desesperado.
Y entonces, el rito: cerrar los ojos; retener cada mínima, poderosa y sensible semilla entre los dientes; palpar con la lengua, saborear. Pensar en la flor, el sol, la tierra. Acordarse de la planta que creció al lado del poste de luz: la espera de la madurez de las semillas para quitarlas cuidadosamente con dedos de seis años. La espera vital, dulce. El rito de la infancia.
Las semillas, una a una de la flor así como en la boca (una a una). La magia de ver esa flor buscando la luz.
-¡Mami, es verdad que gira mirando el sol!
-Amigo, es verdad que te quita la tristeza.
Foto Tolhuin. San Luis, 1999.
viernes, 9 de noviembre de 2012
No quiero que lo sepas.
Por eso escribo en papelitos sueltos
que escondo en las habitaciones.
Dejo palabras en los cimientos de las columnas,
en las costuras del mantel, en las patas de la silla.
Le susurro a los árboles ausentes
y a las contratapas de los libros.
Practico estilos poco usuales en mí:
epígrafes, epigramas, epitafios.
Digo "enojo" en voz alta
y al rato murmuro "no tanto".
Superpongo palabras en el reverso
de los almanaques y en los espejos,
para que mi único poema,
el unívoco,
se derrame, quede diseminado,
se haga pedacitos por toda la casa,
como mi corazón,
pero no quiero que lo sepas.
Por eso escribo en papelitos sueltos
que escondo en las habitaciones.
Dejo palabras en los cimientos de las columnas,
en las costuras del mantel, en las patas de la silla.
Le susurro a los árboles ausentes
y a las contratapas de los libros.
Practico estilos poco usuales en mí:
epígrafes, epigramas, epitafios.
Digo "enojo" en voz alta
y al rato murmuro "no tanto".
Superpongo palabras en el reverso
de los almanaques y en los espejos,
para que mi único poema,
el unívoco,
se derrame, quede diseminado,
se haga pedacitos por toda la casa,
como mi corazón,
pero no quiero que lo sepas.
martes, 16 de octubre de 2012
La Biblioteca de Padua, nos espera
LOS ESPERAMOS...CON NUEVO REPERTORIO
Y EL ENTUSIASMO DE SIEMPRE...
VIVA LA POESIA. VIVA LA VIDA.
V I V A L A P A L A B R A.
lunes, 8 de octubre de 2012
Falta poco...
ESTAMOS ANSIOSOS Y FELICES POR LA INAUGURACION...
...y "TRIALOGOS" ESTARA ALLI, EN LA CASA-ESPACIO CULTURAL...
Presentaremos nuestro repertorio habitual
y el cuento AD-ASTRA, de H. Conti.
Escrito en el alféizar.
Foto Tolhuin. Ventana de rancho en San Juan. Argentina.
Hicieron un pacto:
ellos se cerrarían
por lo menos unos segundos,
cada día frente a ella;
ella les mostraría aquel paisaje inexorable.
Ellos dejarían escapar,
de la índole que fueran,
las lágrimas;
ella los esperaría con el mar abierto
para escurrirlas.
Ellos no renunciarían por nada
del mundo
a esa brillo especial;
ella dejaría asomar otros ojos
ellos se cerrarían
por lo menos unos segundos,
cada día frente a ella;
ella les mostraría aquel paisaje inexorable.
Ellos dejarían escapar,
de la índole que fueran,
las lágrimas;
ella los esperaría con el mar abierto
para escurrirlas.
Ellos no renunciarían por nada
del mundo
a esa brillo especial;
ella dejaría asomar otros ojos
de fulgor semejante
al otro lado.
Ellos atraparían flores y pájaros
entre las pestañas;
ella dejaría colarse a la primavera
una y otra vez.
Ellos jugarían "veo veo", como cuando niños,
al otro lado.
Ellos atraparían flores y pájaros
entre las pestañas;
ella dejaría colarse a la primavera
una y otra vez.
Ellos jugarían "veo veo", como cuando niños,
a pesar de las arrugas
en sus contornos;
ella inventaría colores para el cielo.
Ellos aguardarían con paciente alegría
el beso que los cerrara;
ella dejaría entrar las tres notas
de un armónico silbido.
Ellos estarían hambrientos
de repasar la infancia;
ella pondría pan casero
en sus contornos;
ella inventaría colores para el cielo.
Ellos aguardarían con paciente alegría
el beso que los cerrara;
ella dejaría entrar las tres notas
de un armónico silbido.
Ellos estarían hambrientos
de repasar la infancia;
ella pondría pan casero
de las manos de la vecina.
Ellos pensarían en palabras arremolinándose;
ella les abriría un libro de páginas
acariciadas por la palma otoñal
de la brisa.
Ellos traspasarían
los límites del marco
Ellos pensarían en palabras arremolinándose;
ella les abriría un libro de páginas
acariciadas por la palma otoñal
de la brisa.
Ellos traspasarían
los límites del marco
en busca de algún atardecer,
ella no los retendría ni les ocultaría
tras cortinas o anteojos oscuros
el color de los sinsabores.
Ellos aprenderían de esa minúscula
araña en el alféizar;
ella dejaría que se les cuele el verde clorofila.
Ellos se admirarían ante la semilla explotando
desde la grieta;
ella les aseguraría flores aún en invierno.
Ellos probarían cerrarse por
largos períodos;
ella se cerraría también.
Ellos seguirían mirando aún
ella no los retendría ni les ocultaría
tras cortinas o anteojos oscuros
el color de los sinsabores.
Ellos aprenderían de esa minúscula
araña en el alféizar;
ella dejaría que se les cuele el verde clorofila.
Ellos se admirarían ante la semilla explotando
desde la grieta;
ella les aseguraría flores aún en invierno.
Ellos probarían cerrarse por
largos períodos;
ella se cerraría también.
Ellos seguirían mirando aún
con párpados caídos;
ella seguiría entregándose
con los postigos entornados.
Ellos no dejarían nunca
de reflejarse en otros ojos;
ella no dejaría jamás de ser espejo
de los sueños.
ella seguiría entregándose
con los postigos entornados.
Ellos no dejarían nunca
de reflejarse en otros ojos;
ella no dejaría jamás de ser espejo
de los sueños.
Nota respecto de la palabra ALFÉIZAR (que me llama la atención desde niña):
1. Rebaje hecho en la pared de ese corte para insertar en él la puerta o ventana.
2. Corte del muro alrededor de una puerta o ventana. Particularmente, en lenguaje corriente, la parte inferior de él.
Del árabe hispánico alḥáyza, y éste del árabe clásico ḥā'izah (espacio vacío).
Esta palabra en su acepción original se trataba de un término árabe que aludía al vacío, que sin embargo -como tantas otras voces de la construcción- ha cambiado de significado y posición arquitectónica al menos un par de veces a lo largo de su dilatada historia...
...Modernamente, el alféizar pasa de ser el hueco o vaciado, a ubicarse en la parte inferior de la oquedad -sin h, pillines-. Se define como el plano que delimita el hueco de una puerta o ventana y deja al descubierto el grueso del muro. Generalmente sólo se usa con el plano horizontal que sirve de coronación al antepecho de una ventana...
Pero, dejemos a un lado los tecnicismos: en el poema En el Alféizar Calado de José Martí (1853-1895) -político, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano- apreciamos la belleza romántica y evocadora de este término:
Esta palabra en su acepción original se trataba de un término árabe que aludía al vacío, que sin embargo -como tantas otras voces de la construcción- ha cambiado de significado y posición arquitectónica al menos un par de veces a lo largo de su dilatada historia...
...Modernamente, el alféizar pasa de ser el hueco o vaciado, a ubicarse en la parte inferior de la oquedad -sin h, pillines-. Se define como el plano que delimita el hueco de una puerta o ventana y deja al descubierto el grueso del muro. Generalmente sólo se usa con el plano horizontal que sirve de coronación al antepecho de una ventana...
Pero, dejemos a un lado los tecnicismos: en el poema En el Alféizar Calado de José Martí (1853-1895) -político, pensador, periodista, filósofo y poeta cubano- apreciamos la belleza romántica y evocadora de este término:
En el alféizar calado
De la ventana moruna,
Pálido como una luna,
Medita un enamorado.
Pálida en su canapé
De seda tórtola y roja,
Eva, callada, deshoja
Una violeta en el té.
Y es que el alféizar es sin duda lugar de meditaciones y romances; de sueños, pensamientos y palabras...
Información extraída de http://365palabras.blogspot.com.ar
martes, 11 de septiembre de 2012
Homenaje al árbol de mi casa.
Los poetas e historiadores son alumnos de primer año de secundaria del Instituto M. T. de Alvear de Ituzaingó.
A partir de la lectura de textos literarios referidos a árboles y al cuidado de la naturaleza, se les pidió que buscaran información acerca de los árboles de sus casas y de sus barrios. También escribieron breves historias o textos poéticos, basados en otra investigación, es decir, en las anécdotas familiares.
Seleccionaron frases de dicha actividad y elaboraron los carteles.
Etiquetas:
ADN personal,
Homenaje,
Poesía,
Trabajo en el aula
domingo, 2 de septiembre de 2012
Los pasos del regreso
vienen cargados de la noche.
La noche es el ladrido de un perro,
la pesada niebla ,
el domingo que pasó
pero se resiste a irse, todavía.
La noche es el invierno
atravesado por un ladrido,
en la tenaz agonía del domingo.
Como en otra oscuridad:
el vaivén quejumbroso
de los trenes;
alguna voz remota;
los pasos, diseminados
en ecos repetidos.
Desde el umbral se oye.
Al otro lado habita un silencio
denso, impermeable, tosco.
La noche es un aullido amordazado,
una boca desmesuradamente abierta,
y muda,
cabalgando en la espesa soledad.
vienen cargados de la noche.
La noche es el ladrido de un perro,
la pesada niebla ,
el domingo que pasó
pero se resiste a irse, todavía.
La noche es el invierno
atravesado por un ladrido,
en la tenaz agonía del domingo.
Como en otra oscuridad:
el vaivén quejumbroso
de los trenes;
alguna voz remota;
los pasos, diseminados
en ecos repetidos.
Desde el umbral se oye.
Al otro lado habita un silencio
denso, impermeable, tosco.
La noche es un aullido amordazado,
una boca desmesuradamente abierta,
y muda,
cabalgando en la espesa soledad.
martes, 21 de agosto de 2012
Diseño Tolhuin.
Me di cuenta
apenas pasó. Sentí el golpe en los oídos,
el bullir en el corazón. Un enorme globo inflado
dentro de mi cabeza. La piel, agrietada. Gris la mirada.
Distorsionado, el rostro, parecía aguardarme allí desde siempre,
nacido en el espejo, presente aún antes de ser imagen fiel,
antes de ser un millón de pequeños reflejos desencajados.
Un rompecabezas armado a la fuerza.
apenas pasó. Sentí el golpe en los oídos,
el bullir en el corazón. Un enorme globo inflado
dentro de mi cabeza. La piel, agrietada. Gris la mirada.
Distorsionado, el rostro, parecía aguardarme allí desde siempre,
nacido en el espejo, presente aún antes de ser imagen fiel,
antes de ser un millón de pequeños reflejos desencajados.
Un rompecabezas armado a la fuerza.
Me dí cuenta, lo sentí.
Y no hubo
palabra.
No hubo
balbuceo
No hubo
palabra.
No hubo
balbuceo
No hubo
un solo
ruido.
martes, 14 de agosto de 2012
Nombres.
Diseño Tolhuin.
https://soundcloud.com/las-anez/tucusito
https://soundcloud.com/las-anez/tucusito
Tucusito
Juanita Añez
Pluma verde de metal
Brillante esmeralda
Azul azucarada
Fría rosa
Capa aterciopelada
Danza roja
desplegada tropical
sedosa sola
Desaparece y vuelve
Bosque naranja lluvioso
Eléctrico vuelo circular
Fina carga de energía
No me llore mi vida
Que su mamá la cuida y la aleja de ese mal.
No le va a pasar nada
De noche la virgen la bendice y la guarda.
Si se la lleva vuélvala a regresar
Hágale caso y dele su comida
Llévela al pueblo y si está cansada
Tráigala pronto que aquí está su mamá.
No me llore mi vida…
Pluma verde metálica
Brillante esmeralda
Azulosa, azucarada
Fría, golosa
Capa de terciopelo
Danza rojiza desplegada
Tropicales destellos
Sedosa sola
Desaparece y vuelve
Bosque naranja lluvia
Eléctrico vuelo circular
Carga de energía
sábado, 11 de agosto de 2012
Espectros en bolsas plásticas.
Autocita:
"Y hubo un tiempo en que los fantasmas
ya no se presentaban
en sábanas preferentemente blancas".
Hostilidad, rechazo,
insomnio zumbando
en los círculos del
desconcierto,
ramos de flores
bajo el polvo.
Me dispongo a meterlo todo
en una bolsa.
Busco una bien grande.
Sigo: pacto de cinismo,
ausencia atemporal, desidia,
cartas sin destinatario,
opresión.
La ato bien fuerte,
que nada se escape.
Me sorprendo,
después de todo
la bolsa queda sin llenar
y puro nudo.
Ahora sí:
¡a caminar!
"Y hubo un tiempo en que los fantasmas
ya no se presentaban
en sábanas preferentemente blancas".
Hostilidad, rechazo,
insomnio zumbando
en los círculos del
desconcierto,
ramos de flores
bajo el polvo.
Me dispongo a meterlo todo
en una bolsa.
Busco una bien grande.
Sigo: pacto de cinismo,
ausencia atemporal, desidia,
cartas sin destinatario,
opresión.
La ato bien fuerte,
que nada se escape.
Me sorprendo,
después de todo
la bolsa queda sin llenar
y puro nudo.
Ahora sí:
¡a caminar!
Atardeceres rojos
Todos los jueves veo el atardecer en la ruta. Rojo, amarillento o abigarrado. A menudo, el sol tras los carteles o, en medio de los árboles, como un fruto que se excede en sus dimensiones. A veces llego tarde a la caída soberbia y parsimoniosa. Es decir, que el cielo ya está encendido. Y ese retraso es un prodigio.
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