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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

jueves, 23 de mayo de 2019

Atahualpa.

Fotos de Tolhuin en Cerro Colorado.
Julio de 2018.


Bajo la sombra de un roble.

























Atahualpa Yupanqui falleció el 23 de mayo de 1992.
Sus restos descansan en su casa, hoy museo, de Cerro
Colorado, bajo la sombra de un roble, y junto a los restos de
Santiago Ayala, El Chúcaro.









domingo, 19 de mayo de 2019

José Martí










La niña de Guatemala.

A Margarita, sabia y guía del museo
la vi una sola vez. Es probable que
no vuelva a verla pera ciertamente
no la olvidaré.




Fotos Tolhuin en La Habana, Cuba. Casa natal de José Martí.

Conocer parte de la biografía y de la obra de Martí a través de estudios de literatura o a paritr de las clases de nuestras maestras en el primario y de profes en el secundario y el terciario nos permite acercarnos a la sensibilidad del autor cubano, a sus ideas revolucionarias y a sus consecuentes acciones. 
Pero llegar a su casa natal en calle Leonor Pérez (el nombre de su madre) 314 de La Habana, Cuba, frente a Estación Central de Ferrocarril, y escuchar de la voz suave y contundente de Margarita, guía del museo, la cronología de su vida y el recitado de algunos poemas, es un hecho que nos llena el corazón.
Un recorrido por objetos personales del poeta, por las paredes de esa vivienda que lo vio nacer, fotografías que muestran las diferentes etapas de su vida demasiado breve; su escritura, su grafía y ortografia. 
Martí sensible, aplicado, sabio, creador, consecuente con sus ideas, revolucionario, amante de la libertad.
Martí castigado, preso, enfermo, enamorado.
Martí rindiendo homenaje a sus maestros, a la vida misma.
Martí separado de Ismaelillo, su hijo pequeño.

Yo sueño con los ojos 
abiertos, y de día 
y noche siempre sueño. 
Y sobre las espumas 
del ancho mar revuelto, 
y por entre las crespas 
arenas del desierto 
y del león pujante, 
monarca de mi pecho, 
montado alegremente 
sobre el sumiso cuello,
un niño que me llama 
flotando siempre veo!

Sueño despierto, en Ismaelillo, 1882.
José Julián Martí Pérez.



Martí poeta, pensador, periodista, filósofo y político. Padre de la patria cubana, creador del Partido Revolucionario.
Un día como hoy de 1895 murió alcanzado por tres disparos durante la Guerra de la Independencia.
El pueblo cubano le rinde homenaje en calles, plazas, museos a través de bustos y estatuas memoriales.


sábado, 18 de mayo de 2019

Diente de león.


Mientras buscaba esta foto que tomé para vos con mi entonces cámara nueva, la imagen del diente de león, pensaba en otras búsquedas.
Leí ya adulta y por ahí, que en el lenguaje de las flores el diente se león simboliza amor, felicidad, fidelidad, deseos y bienvenida.
A mí me dice ternura también. Será porque me queda el recuerdo de la niñez, tal vez el más válido, el de pedir un deseo y soplar. Me queda la alegría de ver como  esas semillitas con paracaídas en forma de estrella se esparcían por el aire.
Qué alegría tan simple la de entonces, ¿no? Y además contribuíamos a la diseminación.

Durante la docencia elegí muchas veces leer el fragmento acerca del diente de león que aparece en Fahrenheit 451**

Y cuando cambié de casa, fue la primera planta que apareció en la tierra pelada en el jardín de atrás. A partir de entonces preparo sus hojas en ensaladas.

Fahrenheit 451 - Página 10 - Ray Bradbury.
-Creo que es el último diente de león de este año. Me parecía imposible encontrar uno en el césped, avanzada la temporada. ¿No ha oído decir eso de frotárselo contra la barbilla? Mire.
Clarisse se tocó la barbilla con la flor, riendo.
-¿Para qué?
-Si deja señal, significa que estoy enamorada, ¿ha ensuciado?
Él sólo fue capaz de mirar.
-¿Qué? -preguntó ella
-Te has manchado de amarillo.
-¡Estupendo! Probemos ahora con usted.
Conmigo no dará resultado.
-Venga. -Antes de que Montag hubiese podido moverse la muchacha le puso el diente de león bajo la barbilla. Él se echó hacia atrás y ella rió-. ¡Estese quieto!
Atisbó bajo la barbilla de él y frunció el ceño.
-¿Qué? -dijo Montag-.
-¡Qué vergüenza! No está enamorado de nadie.
-¡Sí que lo estoy!
-Pues no aparece ninguna señal.
-¡Estoy muy enamorado! -Montag trató de evocar un rostro que encajara con sus palabras, pero no lo encontró-. ¡Sí que lo estoy!
-¡Oh, por favor, no me mire de esta manera!
-Es el diente de león -replicó él-. Lo has gastado todo contigo. Por eso no ha dado resultado en mí.
-Claro, debe de ser esto. ¡Oh! Ahora, le he enojado. Ya lo veo. Lo siento, de verdad.
La muchacha le tocó en un codo.
-No, no -se apresuró a decir él-. No me ocurre absolutamente nada.
-He de marcharme. Diga que me perdona. No quiero que esté enojado conmigo.
-No estoy enojado. Alterado, sí.
-Ahora he de ir a ver a mi psiquiatra. Me obligan a ir. Invento cosas que decirle. Ignoro lo que pensará de mí ¡Dice que soy una cebolla muy original! Le tengo ocupado pelando capa tras capa.
-Me siento inclinado a creer que necesitas a ese psiquiatra -dijo Montag-.
-No lo piensa en serio.
Él inspiró profundamente, soltó el aire y, por último dijo:
-No, no lo pienso en serio.
-El psiquiatra quiere saber por qué salgo a pasear por el bosque, a observar a los pájaros y a coleccionar mariposas. Un día, le enseñaré mi colección.
-Bueno.
-Quieren saber lo que hago a cada momento. Les digo que a veces me limito a estar sentada y a pensar. Pero no quiero decirles sobre qué. Echarían a correr. Y, a veces, les digo, me gusta echar la cabeza hacia atrás, así, y dejar que la lluvia caiga en mi boca. Sabe a vino. ¿Lo ha probado alguna vez?
-No, yo...
,-Me ha perdonado usted, ¿verdad?
-Sí -Montag meditó sobre aquello-. Si, te he perdonado. Dios sabrá por qué. Eres extraña, eres irritante y, sin embargo, es fácil perdonarte. ¿Dices que tienes diecisiete años?
-Bueno, los cumpliré el mes próximo.
-Es curioso. Mi esposa tiene treinta y, sin embargo, hay momentos en que pareces mucho mayor que ella. No acabo de entenderlo.
-También usted es extraño, Mr. Montag. A veces, hasta olvido que es bombero. Ahora, ¿puedo encolerizarle de nuevo?
-Adelante.
-¿Cómo empezó eso? ¿Cómo intervino usted? ¿Cómo escogió su trabajo y cómo se le ocurrió buscar el empleo que tiene? Usted no es como los demás. He visto a unos cuantos. Lo sé. Cuando hablo, usted me mira Anoche, cuando dije algo sobre la luna, usted la miró. Los otros nunca harían eso. Los otros se alejarían, dejándome con la palabra en la boca. O me amenazarían. Nadie tiene ya tiempo para nadie. Usted es uno de pocos que congenian conmigo. Por eso pienso que es tan extraño que sea usted bombero. Porque la verdad que no parece un trabajo indicado para usted.

oO0Oo oO0Oo oO0Oo oO0Oo oO0Oo

Mientras buscaba esta foto que tomé para vos con mi entonces cámara nueva, la imagen del diente de león, pensaba en otras búsquedas.

http://www.agrhumus.com/malas-hierbas-diagnostico-suelo/


miércoles, 15 de mayo de 2019

Por dónde, la risa.

Mi madre me cuenta que estuvo visitando a una vieja conocida.
Pasó por su casa hace dos meses y le informaron que estaba en un geriátrico y que tenía Alzheimer.
Me cuenta que decidió visitarla casi todos los fines de semana y que el último día que la vio estaba muy triste y tenía tos.
Mi madre me relata cada visita, cada diálogo, cada compartir y me dice que ella nunca la reconoce, que pide por su hija, que se deja cortar las uñas, que le gustan las masitas que le lleva.
-No me reconoce pero me sonríe- y me muestra una foto que se hizo tomar por un enfermero.
Mi madre se va entristeciendo mientras transcurre su propio relato.
Y es que la última vez que fue a la institución le informaron que ella había sido trasladada a una clínica porque su salud había empeorado pero no le quisieron dar más datos.
Mi madre me cuenta que estuvo casi una semana yendo a la casa del hijo, en busca de información y que recién hoy encontró a su nuera.
-Falleció aquella tarde, cuando fui la última vez- y contiene el llanto.
Hacemos el duelo sobre la mesa de la merienda, entre escasas palabras, silencios, caricias y lágrimas que por fin aflojan.
-Nunca se acordó de mí pero el día que le pregunté si sabía quién era yo me contestó: "una mujer muy buena".
Mi madre cuenta y llora, hace el duelo confiándonos a sus hijas sus emociones.
Calienta el agua para el mate. Cambia de tema.
Ahora le brillan los ojos de recordar otras charlas y circunstancias.
Luego se ríe de algo que le dijo su médico. Se ríe de la vida, de las ocurrencias...
Celebra las visitas  que, sin ser su pariente, ni su hermana, ni siquiera su amiga, le hizo a esa mujer que nunca la reconoció.

Mi madre se ríe por el amor.

lunes, 13 de mayo de 2019

Pienso en vos.

Foto Tolhuin. A veces me piensas.



Gigantografía en la 13ª Bienal de La Habana, el mayor evento de las artes visuales de Cuba, que se celebró entre el 12 de abril y el 12 de mayo, con la apuesta de que la ciudad capital de la isla se convierta en un "corredor cultural" en el que interactúen los creadores y el público.
Bajo el tema general "la Construcción de lo Posible" la Bienal habanera fue presentada como un espacio para aquellas tipologías del arte contemporáneo que entiendan la creación como "acontecimiento vivo o experiencia en curso".
Los representantes del Consejo Nacional de las Artes Plásticas y del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam -ambas instituciones del Ministerio de Cultura- insistieron en su objetivo de que el arte "invada la ciudad".
Por eso, casi recién llegadas, mientras caminábamos durante la tardecita del 24 de abril por Paseo del Prado encontramos este tipo de manifestación artística.
No sé qué nombre tiene la técnica utilizada pero es una impresión sobre tela traslúcida, por lo tanto se ve un antiguo edificio de La Habana, un árbol y el piso a través de ella que se fusionan con las imágenes y la poesía. Sólo tomé esta foto, intentando que salieran también nítidas las palabras.
Después averigüé que la exposición de 16 obras se denomina “Utopía” y pertenece al fotógrafo Gabriel Guerra Bianchini y que no es la primera vez que el joven artista estrena un espacio público como galería al aire libre ya que en noviembre de 2017 realizó “…Es la esperanza” en la Plaza de la Catedral, con 10 gigantografías.
En fin, la primera historia que comparto a partir  de un maravilloso viaje a Cuba.

http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/05/09/xiii-bienal-de-la-habana-el-arte-cotidiano/

http://www.cubadebate.cu/fotorreportajes/2019/04/26/la-utopia-de-bianchini-mayor-exposicion-fotografica-en-el-prado-habanero/#.XNjox_lKjIU





Fotos Tolhuin. Por qué las sillas.
La segunda historia, aunque ocurrió antes que "Utopía", fue encontrarnos en el Malecón, con un buen número de sillas de distintos tamaños, materiales y épocas. Se trataba de una de las instalaciones de "Detrás del muro", la pieza "19:30", del cubano Jorge Otero. El artista alineó en filas decenas de sillas de todo tipo, en la Fortaleza de la Punta. El objetivo y la interacción con la obra: sentarse y contemplar el mar disfrutando un rato agradable con música de un pequeño grupo instrumental.

Foto Tolhuin. Columna azogada.

La tercera historia, aunque fue la primera, luego de una larga observación, mientras el viento en el Malecón hacía de las suyas con nuestros peinados y polleras, tiene que ver con "Un invisible faro" de Benjamín Ossa.

Investigué que bajo la curaduría de Juan Delgado, esta obra consiste en 3.966 discos de aluminio de 100 y 150 mm de diámetro, suspendidos por medio de cables de acero inoxidable desde una estructura conformada por tubos de acero dispuestos en grupos de triángulos equiláteros.

Ésta pretende situarse como una suerte de faro, monumento que recoge y evidencia los fenómenos naturales que ocurren en el Malecón, un espacio que se extiende como una línea de la vida, un trazo donde habitan y sueñan los cubanos, una delgada franja humana que bordea a Cuba en el tiempo. La obra es un cuerpo tubular y semi-traslúcido que indaga en la noción de lo visible, de la pertenencia y de la situación fenomenológica que ocurre en el espacio: ¿Cómo el sol parpadea sobre el mar?, ¿cómo el viento golpea y desplaza lo frágil?, ¿cómo un color se convierte en una identidad extendida en el tiempo?

“La instalación de una obra pública en el Malecón de La Habana en el contexto de la Bienal es una oportunidad única; de alguna manera, es un hito en mi trabajo, ya que introduce en un contexto cultural, social y político mis investigaciones sobre fenomenología y percepción del espacio. Ver cómo se contrasta esa investigación y cómo cuela en este contexto distinto y lejano sin duda abrirá nuevas vías para mi investigación”, asegura Ossa.





sábado, 20 de abril de 2019

De flores, lluvias y hogueras.


Una palabra. Carlos Varela.
Una palabra no dice nada

Y al mismo tiempo lo esconde todo
Igual que el viento que esconde el agua
Como las flores que esconde el lodo
Una mirada no dice nada

Y al mismo tiempo lo dice todo
Como la lluvia sobre tu cara
O el viejo mapa de algún tesoro
Como la lluvia sobre tu cara
O el viejo mapa de algún tesoro
Una verdad no dice nada

Y al mismo tiempo lo esconde todo
Como una hoguera que no se apaga
Como una piedra que nace polvo
Si un día me faltas no seré nada

Y al mismo tiempo lo seré todo
Porque en tus ojos están mis alas
Y está la orilla donde me ahogo
Porque en tus ojos están mis alas
Y está la orilla donde me ahogo

martes, 2 de abril de 2019

Final del sueño

Los bosques a veces caminan por las noches Me doy cuenta durante el día que han corrido sus fronteras La tarde los traiciona Los autos pasan sobre la calle donde han caído y los matan A nadie le importa las sombras de los árboles que mueren cada tarde bajo las ruedas.
La Reynamora Azul

A mí los árboles me caminan
en los sueños.
Y en algún sueño yo camino entre ellos,
esos gigantes  de brazos al cielo, inalcanzables,
en gestos que siempre creí
llenos de misericordia.
En un sueño en particular
uno de tantos
se inclina hasta dejar
una de sus ramas
a la altura de mi cabeza.
Me ofrece su fronda.
Quiero nombrarlo
porque lo reconozco,
lo vi en otros recorridos
en los que sus hojas
eran sospecha apenas.
No puedo pronunciar su nombre
pues un recurso
en circunstancias similares
es que no se encienda mi voz.
Pero esta vez no me desespero,
tan al alcance de la mano
están sus hojas
que las acaricio con las yemas
y con el dorso.
Las ramas se abren de manera
insólita.
¿Otra trampa de lo onírico,
tal vez?
No es la presión de mis dedos;
no, la fuerza de mi brazo.
Quedan así al descubierto, revelados, desvelados
al correr el manto- follaje,
unos frutos rojos
como ciruelas sangrantes,
alargados por el peso
de la madurez como higos,
en racimo como comunidad
de uvas,
olorosos como el verano
de mangos,
suaves, suaves como duraznos.
Pienso, ya no intento hablar,
quiero trampear al sueño:
-Hermano no sabía de tu condición frutal-.
Y ahí mismo se desprende uno.
Acuenco mi mano para recibirlo
con todo su peso.
Al momento del estallido fresco creo que sonreí.