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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

sábado, 6 de junio de 2020

3) Cuencos y azahares

Derecho a la tristeza, 2011
Hechizo, 2011
Otra mañana, 2011

viernes, 5 de junio de 2020

2) Macetas y nidos sine qua non


Oda a una princesa persa, 2011
Bendición de los colibríes, 2011
Cretonas,2014

jueves, 4 de junio de 2020

1) La parra y la oruga

El amigo de la infancia, 2009
Madreselva blanca y amarilla, 2009
Ella, libertad, 2010

martes, 2 de junio de 2020

lunes, 1 de junio de 2020

Voces desveladas: una vez, dos veces


Roberto Santoro

LAS COSAS CLARAS. 
mi voz está en su sitio
el corazón sabe algo más porque me duele
por eso digo:
terrible oficio
es repartir equivocadamente los abrazos
y que el alma viva entre perros hambrientos
uno de mis errores
fue creer que todos éramos hermanos
y ahora
no se le puede cambiar el horizonte a la nostalgia
hay que olvidarse de las viejas sonrisas
y andar con el dolor a cuestas
para que sirva definitivamente
nunca dije
mi lágrima fue grande
sufrí
no me quisieron
cada uno conoce su dolor
y sabe de qué manera hablarle a la desgracia
que venga la vida y me golpee
de nada vale cerrar los ojos
un hombre dormido
es un dolor que descansa
es duro el amor cuando se niega
un día sin embargo recuesta sus abrazos
apoya su misterio en mi cabeza
y me lleva a vivir al primer piso de un incendio
no comparo
simplemente doy mi fruto
y espero
la semilla más humilde
puede brotar el fuego o la hermosura
si estoy acorralado entre dos besos
decido acurrucarme al pie de mi corazón
y sueño
soy triste hasta los zapatos
a la hora del té
mi alegría se sienta y llora conmigo
pero sostengo que un día
aunque el amor sea el hermano implacable de la lluvia
de mi casa a tus ojos
no habrá naufragios

Lectura de sus poemas:

domingo, 31 de mayo de 2020

Uno y dos

La vida desde adentro.

y aunque hay enigmas insondables
conocemos asaz el movimiento

una esperanza nos ubica en puntos panorámicos

tenemos reflexiones insospechadas

estamos tanto en los reflejos dorados
como en las crisis del día
que cambian de un instante a otro
la dirección o el sentido de una espira

Cuatro respectivas retóricas.

nos reinventamos juntos

asistimos a la última luz de la tarde
para arregazarnos en las plazas

nos encontramos muchas veces más
en el lado de adentro de la vida

dejamos que ese misterio tuyo y
que ese misterio mío se interpelen
si tienen ganas

Octubre de 2016

domingo, 24 de mayo de 2020

ʘ̥ꀾʘ̥



ミ๏v๏彡


😺😸😹😻😼😽🙀😿😾😺😸😹😻😼😽🙀😿😾😺😸😹😻😼😽🙀😿😾

jueves, 21 de mayo de 2020

Sabiduría

Fue hace mucho tiempo pero el recuerdo sigue nítido como casi todo lo que en aquella época nos sucedió.
A mí la infancia se me presenta hoy como un comedor con la puerta abierta por la que entra toda la luz del mediodía. O un colecho donde nos arrebujábamos para leer antes de dormir.
Todavía me suceden los olores, las voces, las imágenes y sobre todo, las palabras. Letras grandes, nombres de países y de continentes en hojas que íbamos dando vuelta a medida quedaba aprobada la lectura. El método que usó mi madre para enseñarme cuando yo insistía en querer devorarme las leyendas de la calle por los ojos.
Los detalles, las equivocaciones, las risas, las dificultades están en un lugar dilecto de mi corazón. Son poesía callada y pura.
Ciertamente con el último país me emancipé del atlas y rápido tomé las riendas de mi vida lectora. Empecé a viajar sola.

Después de casi cincuenta años mi madre llega con un budín y un libro. Compartimos bastante seguido las delicias que ella insiste en convidarme, su ofrenda; lo hemos estado haciendo siempre pero creo que no habíamos vuelto a leer juntas desde el '71.

Ella abre un libro y me advierte que todo lo que allí se dice es verdad y yo pienso aunque no se lo digo: -madre, con muchas cosas pero especialmente cada vez que abrís un libro a mí se me hace la verdad.




Fotos Tolhuin. Lectura de  Los Cuatro Acuerdos de Miguel Ruiz





https://www.youtube.com/watch?v=cz0nHtC0ib8


miércoles, 20 de mayo de 2020

Derecho a las abejas

Foto Tolhuin en Jardín Japonés


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Es la madrugada en su regazo tibio.

No hay cuento de cuna,

sólo una canción que zumba bajito.

... s i n o h i h a p i n s,

n o e s f a n p i n y o n s,

n i c u c s n i o c e l l s...

Deseo hundirme en el silencio

pero ni las preguntas

ni los recuerdos

se extinguen tan fácilmente.

Si cierro los ojos tal vez aparezcan

bellos campos de lavanda

en esa tarde que se mecía,

entonces,

lila y perfumada.

Pero esos campos ya no están,

sólo quedaron en mis sueños.

Y la canción sigue zumbando:

D o n d e n o h a y f l o r e s

N o h a y a b e j a s

N i c e r a, n i m i e l

<°>

Patricia Morante (2018).

<°>

La canción que "zumba" es Padre de J M Serrat

y las que tienen que seguir zumbando son las abejas

<°>

¡BASTA DE AGROTÓXICOS!

La tierra está gimiendo

el viento lo está llorando

<°>

QUE LA PRESERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD SEA POLÍTICA DE ESTADO

<°>

20 de mayo, Día Mundial de las Abejas

ACCIÓN LATINOAMERICANA Y DEL CARIBE POR LAS ABEJAS

lunes, 18 de mayo de 2020

Sobremuerte

A mí y a mi alter ego

de pronto se interrumpió
la vida que amábamos
la que era ya no es
la amábamos
con la angustia de los días
es cierto
con sus celebraciones
y ahora tenemos una nueva
ataviada 
disfrazada

amábamos a la otra
aunque nos quejáramos
teníamos una suerte 
de matrimonio viejo con ella
a la de ahora
no la conocemos bien
y se impone aprender
a encariñarnos

así suspendida como está
al menos la tenemos
dicen
al menos hay algo
con qué conformarse
y podemos mirar a través de ella
aunque una gota suspendida 
puede ser muy frágil
incierta 
de caída inesperada

un amanecer ya no está
un día de calor ya no está
un invierno se transforma
y así estamos sin terminar
de amar una vida
que ya viene otra y otra

nos dicen cada día
cuántas personas han muerto
pero nosotros morimos
verdaderamente de otra cosa
nos estamos muriendo
de esa gota suspendida
de vida impuesta
detrás de una máscara
sin mano que se anime
a la caricia del rostro

nos morimos en la espera
de la muerte
y un poco
con el viaje de los otros
nos morimos de interrupción
de la vida que amábamos

viernes, 15 de mayo de 2020

El tío Agustín...

...ese ansioso caballo del verano


Las doce a Bragado de Haroldo Conti 
en la voz de Alejandro Apo

"El último verano que estuve en el pueblo, éste que pasó, fui hasta la vieja casa del abuelo y, como siempre, después de los saludos y los mates penetré en el empolvado taller del fondo. Tardé un rato en acostumbrarme a la penumbra, cegado como entré por el sol del patio, y en aquella momentánea ceguera sentí el tibio olor a maderas y a cola de carpintero y oí el escamoso crujir de las chapas del techo recalentadas por el sol. Cuando mis ojos se fueron acostumbrando a aquel velado y quieto paisaje de objetos sepultados por el polvo descubrí cada cosa en su exacto lugar, como si el tiempo no se hubiese movido y yo tornara de golpe a mi infancia. Allí estaba la tremenda cardadora a motor, la carcomida mesa de carpintero y sobre ella, en un extremo, mi querida sierra de ingletes que apuntaba hacia la puerta. En la prensa había un elástico a medio tender. Aquella suave pero insistente permanencia de las cosas, luego de tantos años y tantos cambios y tanto y tanto, recuperó por un momento ese firme presente de mi infancia, sin sombras ni pesos, errante edad de mi pueblo"
Haroldo Conti

Enlace para acceder al texto completo:


jueves, 14 de mayo de 2020

Ensayos






Una muchacha de cabellos de fuego abre la puerta del zaguán 
y se sienta sobre el piso ajedrezado. La intensidad de sus ojos verdes 
no pasa inadvertida para el afilador de boina que anda ofreciendo 
sus servicios a la hora en que los vecinos empiezan a preparar el almuerzo. 
Ante esa mirada irresistible, él abre de más su boca y se desliza hasta el piso 
su flauta de pan interrumpiéndose el característico silbido de tres o cuatro notas.

Él ensaya un piropo en su cabeza pero se da cuenta, porque ya 
se lo han advertido otras veces, de que no tiene que andar acosando 
con sus frases libidinosas a las muchachas aprovechándose de su condición 
de pasearse por las calles para ejercer su oficio. 

-¿Cuchillos...? ¿Tijeras...? - pregunta con voz melíflua.
La joven niega con la cabeza.
El afilador recoge su chiflo, lo limpia rápidamente con su mano, 
lo acerca a sus labios y vuelve al silbido no sin antes servirse 
de su propio gesto para deslizar en el aire, un besito.


Roque.

Hace 85 años María García Medrano trajo al mundo al poeta, el más grande que ha dado El Salvador: Roque Dalton.

Aída fusilemos la noche
Y la terrible
Miseria colectiva.
Aquí tenemos estas cuatro manos
Y tenemos mi voz.
Nos respaldan tus ojos
Y tu suave
Manera de ir queriéndome.
Nos respalda esa sangre proyectada
Hasta el cuerpo del hijo.
Nos respalda esta atmósfera
Este pan cotidiano
Y estas cuatro paredes
Que tutelan los besos.
Rompamos Aída esta tormenta amarga.
Hay que construir pañuelos con luceros
Para secar las lágrimas del hombre.
Hay que llevar al niño
A su música antigua.
Hay que volver a fabricar muñecas
Y hay que sembrar maíz en las ciudades.
Hay que dinamitar los rascacielos
Y dar lugar para que ascienda el trigo.
Hay que hacer instrumentos de labranza
Con los buses urbanos.
Aída, fusilemos la noche
Y esa horrible bandera.
Aída fusilemos la noche
Y los negros cañones
Y las bombas atómicas;
Fusilemos el odio
Y la terrible
Miseria colectiva.

Roque Dalton.


Lectura de sus poemas:
http://revistaultimoround.com.ar/roque-dalton-la-poesia-asalto/?fbclid=IwAR0Jg19Pstk3wFnOfzDRVyPfP3iAdjRSal5gtRz_brg-eAsCgdWIGcKeGyk

viernes, 8 de mayo de 2020

Los sueños van prendidos con la vida

¡Qué hermosa está la luna por estas noches!
La vemos entrar al patio 
y si no fuera porque la sabemos irrompible 
podríamos jurar que la luz entre las macetas 
viene derramada de una lámpara rota.

Por eso también cantamos.


Poema XII

Foto Tolhuin. Confinamiento.

xxxxxxxxxxxxxxxxxx

entre la confusión y la franca derrota
el antiguo sobresalto y la resignación
la suspensión y la caída
el trasnochado temor y el olvido
busco el noble trayecto de la gota
busco una hendidura
el  digno resquicio 
y que al otro lado de la puerta
la esperanza no aparezca 
disfrazada

xxxxxxxxxxxxxxxxxx

jueves, 7 de mayo de 2020

De antiguas y dudosas complicidades





Dudosas no, dubitativas.
Firman: Las Complicidades.

A veces una foto reemplaza un heptasílabo


extraño el patio
Foto Tolhuin en Parque 9 de julio Tucumán
y sus reflejos

sábado, 25 de abril de 2020

Las mañanas de sol

Desde hace varias semanas se mudó al conurbano. Vive ahora en el pequeño cuarto interno de una pensión al que la han confinado sus patrones que ya no la quieren trabajando en su casa con cama adentro.
Todas las mañanas se dirige al super y se coloca  en la fila cuidando de tomar los dos metros reglamentarios de distancia que la separe de la persona de adelante.
Durante la espera, el malestar que manifiesta cada integrante de la fila va en aumento.
Ella, como en un rito de alabanza, inclina su cabeza hacia el este, se corre imperceptiblemente el  improvisado barbijo, cierra los ojos y se deja bañar por la tibieza del sol.

(Nadie se da cuenta pero  en ese acto guarda un inocente gozo, un momento único en su corazón).

Cuando le llega el turno, en vez de entrar al comercio, se retira, tal vez con una excusa que nadie advierte.
En el camino de regreso al lugar donde habita, se detiene en el comercio cuyo empleado va depositando en un cajón restos de frutas, verduras y hortalizas que rechaza la clientela.
Ella, aprovechando la distracción de todos, manotea lo que puede.

(Experimenta ahora momentos de angustia que le oprimen el pecho. De esto tampoco nadie se da cuenta).

miércoles, 22 de abril de 2020

Día de la Tierra

Hoy, #DíadelaTierra, nos pusimos a bailar a salvo de la #pandemia. Y a diferencia de otras veces, otras voces fueron portadoras de las nuestras.
Así nos unimos al Comunicado Planetario y al llamado a la acción urgente que han lanzado Navdanya International, Naturaleza de Derechos, Fundación Salud de la Madre Tierra – HOMEF, junto con 500 otras organizaciones y redes de 50 países.
Invitamos a que se tomen el tiempo para leer el texto completo en:
https://navdanyainternational.org/…/comunicado-del-dia-de-…/
🌍
La chacarera que suena es "Amiga tierra querida" de Raly Barrionuevo del álbum "La niña de los andamios".


lunes, 20 de abril de 2020

De gatos, pandemias y locuras




Las gatas, los gatos de esta casa
no conocen la situación sanitaria
del país; mucho menos, la global.
Siempre las mismas demandas
y placeres: un buen balanceado,
agua fresca, caja limpia,
lugar cómodo, puerta entreabierta.
Eso es casi todo.

Sus redes sociales se tejen
con un poco de juego,
algunos gruñidos entre sí;
un intercambio de maullido-palabra
y caricias con mamíferos bípedos.
Eso es casi todo.

Las gatas y los gatos de esta casa
(y estimo que de otras)
desconocen mecanismos
de redes sociales humanas,
desconocen la locura de las redes
montada a la locura de las pandemias,
hasta desconocen los cyberpatrullajes.
Desconocen además
que ellas y ellos aparecen
en publicaciones y comentarios.
Desconocen, al fin,
la locura de entretenernos con ellos,
de modificar las vidas
de cualquier ser
a nuestro gusto
y hasta de querer humanizarlos.
Y eso es casi todo.

A esta altura me digo:
qué lindo "desconocer",
qué lindo "no montarse a la locura";
pero yo, humana,
que hago demandas por demás
y no me conformo
con un solo gruñido
para ahuyentar al otro;
que tengo la capacidad
de intercambiar palabras
todo el día y, a pesar de ello,
no decir nada, a veces;
que siento la presión
de hacer cosas nuevas
todo el tiempo y dejar otras
atrás quizás para siempre;
que tengo miedos recién nacidos,
descubrimientos de última hora,
entierros sin despedidas
y viajes frustrados;
que soy deudora antigua
de muchos asuntos y ahora
me estoy acordando;
que padezco nostalgias
por lo que no fue ni será;
que me hago promesas
con forma de salvavidas
y no tengo esperanza
pero igual me miento;
que incorporo accesorios
a mi vestimenta
y, en el fondo,
envidio a los morrongos;
yo, (y ahora sí, esto es todo)
no aprendo o no puedo alcanzar
el amor y la inocencia
de gatas y gatos de esta casa.


jueves, 16 de abril de 2020

Luis Sepúlveda

Podíamos decir "Fiesta a las 7: 30 A.M. " (1), podíamos pedir con cierta insistencia leer otro capítulo, podíamos "disputarnos" la lectura en voz alta de la obra. Después sonreíamos y nos emocionábamos porque no dejábamos de compartir, porque a eso estábamos convidados.
Supimos de muchas anécdotas que ocurrían en las casas, como el hecho de que toda la familia leyera el libro o el de una estudiante que le puso el nombre completo a su amado perrito: "Profe, es hermoso, una ternura, y así de chiquito, le puse (de nombre) Luis Sepúlveda"

Empezábamos la mañana de buen humor y perduraba porque la narrativa del autor chileno dejaba su magia en el aire, sus palabras se multiplicaban y después daban ganas de escribir, charlar o fabricar títeres con lo que imaginábamos de sus personajes.

A Luis Sepúlveda le debo el despertar de conciencias, el estímulo a la inagotable creatividad de adolescentes, la amable conexión con la escritura de muchos y muchas, la excusa para hablar de las emociones en el aula.
Le debo el acompañamiento, aunque nunca lo supo, durante años y años de docente, y también de narradora.

En un tiempo, celebramos una  "Fiesta en la primera hora de clase..." Ahora, en época de pandemia y a causa de ella despedimos con mucho dolor, aunque lo seguiremos celebrando, a este taumaturgo de las palabras y de las historias entrañables.


(1) https://patri-kemamell.blogspot.com/2013/07/fiesta-las-730-am.html




Ausencia del hijo

No me di cuenta, no estuve
o miré hacia ese otro horizonte.
Ahora, se me adeuda la distracción.
Infierno espina en mis cuerdas vocales;
el adiós que entonces no vi venir
me levanta la mano risueño
en medio de la niebla de mi frágil memoria.
Y no hay vacío; hay un pensamiento
que todo lo inunda cada instante del día.

Monstruo omnipresente.

Lo sentíamos en la infancia
cuando nos dormíamos
por prepotencia de llanto.
Era miedo y tal vez no lo sabíamos.

Ahora estoy rodeada de muertos
que me piden irse.
Uno de las palabras, un muerto de los gestos,
uno de los ritos, un muerto
que sostiene una bandera
a pesar del deceso.
Todos de mí con su solicitud.
Lo sé, terminarán yéndose,
confundiéndose entre la niebla.
Pero no siempre hay exorcismo
al nombrar.

No siempre decir "miedo", ahuyenta
drástica y definitivamente.
Pronunciar el adiós no garantiza despedida.
El infierno hará su trabajo, ahora lo sé,
porque yo estuve ausente o no quise saber
que te soltabas de mi mano.