El pendular de
la hamaca en que la mujer descansa
El desnudo de la mujer en que el libro se apoya
El vibrante del
libro en que la mirada
Regazo manso del estanque en el que lirio asoma
El de la
tarde montesina que ofrece su canción de cuna
El pendular de
la hamaca en que la mujer descansa
El desnudo de la mujer en que el libro se apoya
El vibrante del
libro en que la mirada
Regazo manso del estanque en el que lirio asoma
El de la
tarde montesina que ofrece su canción de cuna
Tardes de aguas quietas
en que leíamos con avidez y en silencio.
La mano aterrizando sobre el papel
y el susurro de las páginas al darlas vuelta
era el único sonido humano.
Como dedos revolotean ahora los insectos sobre el agua.
Zumban, se posan, beben, se acercan demasiado
y caen, luchan, se ahogan.
“Avispa resucitada” llamábamos a ese momento caliente
de la siesta, después del libro,
en que limpiábamos el agua antes de meternos.
Salvábamos insectos con la red
y nos reíamos al verlos revivir y sacudir sus alas de nuevo
mientras que a un costado, en un pequeño estanque,
los nenúfares permanecían enhiestos, soberbios, indiferentes.
“Solo aman al sol, por él es que se mantienen erguidos
y de pétalos abiertos”, me decías…
“¿Y a vos qué te gustaría ser?
¿insecto o lirio de agua?”
Un pez sin branquias se asoma indolente en el estanque.
Su largo camino de aguas nos hace cercanos
pues también venimos del fondo de una cuna de barro,
como él somos vida y misterio.
(Los paréntesis son míos (Patricia Morante))
En la quietud del estanque
zumban avispas, abejas y moscas
merodeando mi supuesta tranquilidad.
Estoy plantada en el lodo profundo.
Ya con mi tallo erecto
hice un recorrido por el agua
y por fin asomo tímidamente
a la superficie
como un pez que se atreve
a una bocanada de aire.
Los insectos y pájaros me revolotean,
se me posan,
liban mi néctar unos,
beben de mi cuna otros
y están los insalvables Ofelia.
A pesar de tanta actividad
y cosa vista
dicen de mí que soy inmóvil
¡y hasta efímera!
pero instagrameable.
También que mi agua debe ser tranquila
o mas bien estancada.
(Es decir que lo inerte le viene de la cuna).
Se discute acerca de mis características;
o que me llamo Nenúfar, Loto,
Ninfa, Lirio de agua,
(en “de agua” nos pusimos de acuerdo).
Hay quienes en forma indistinta
usan uno u otro nombre
y están los asistentes del foro.
Parece que los significados
son según mi color
y se han tejido mitos,
inspiraciones,
tips de cocina para usar mi raíz,
tatuajes, simbolismos,
performances,
posturas.
(E imitaciones de goma eva).
Son frecuentes los tutoriales para mi cultivo.
Existen catálogos,
Comercialización y, por tanto,
especulaciones.
Que soy exótica,
que no hay nada más simple que yo,
que me pintó Claude Monet,
que hasta un niño pequeño
me puede dibujar.
Soy sagrada y marketinera,
ancestral e instagrameable
Yo sólo deseo abrirme al sol
…
(a la luna, según algunos).
Fotos Tolhuin en Bello Estar~Loma Bola~San Javier~Valle de Traslasierra~Córdoba.
https://www.instagram.com/bello.estar?utm_source=ig_web_button_share_sheet&igsh=ZDNlZDc0MzIxNw==
https://www.facebook.com/media/set/?vanity=patricia.morante.75&set=a.10232296800030935
![]() |
| Foto Héctor Bottai en Laguna del Diario, Maldonado, Uruguay |
Lecturas y sábanas;
atardeceres y lluvias torrentosas;
regalos y desapegos; vinos y desencuentros.
Lapso de mar arrebatado al principio
y de quietud lacustre con sol al oeste
y luna al este en el final.
Después, inútil búsqueda
de palabra en sintonía con el adiós.
Sin saberlo entonces
lo último convivido había sido esa balsa.
La memoria insistió y hostigó largamente:
belleza oscura del chajá
sobre el palo hundido en el barro,
coro improvisado de aves
mientras en el espejo de agua
ya sólo vigilanteaba la luna.
Y un señalador sin libro
encuentra descanso hoy
en una página favorita sin marcar.
Reunión de los objetos y poemas
que han quedado.
te llamo
musito letras
hasta que tu nombre
aparece completo
y se hace grito
tu nombre es blanco
en medio de la noche
trae plumas nuevas
aletea un poco
y sale volando como el ave
que en el parque advierte
una cercanía
Para esta actividad se necesitará un jardín o un patio con plantas, una manguera, una canilla de la que extraer agua y (optativo) un acople de riego multifunción. Se podrá realizar también con un balde o regadera pero, cabe aclarar, que la calidad de la mentira será superior con una manguera.
Mientras no se produce la real, verdadera, genuina, generosa lluvia, salga a su patio o jardín y comience a hablar, como hace siempre, ni bien atraviese la puerta. Podrá expresarse con las palabras que desee, incluso con vocablos inventados o frases oliveriogirondianas ("el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan noan y nooan", por ejemplo). El tono y volumen también quedan a su criterio pero se recomienda que este último crezca paulatinamente. Se sugiere empezar con un murmullo suave e ir en aumento sin llegar al grito desaforado pues la mentira podrá ser descubierta de inmediato.
Mientras se dirige hacia el lugar donde está su manguera e incluso cuando la está conectando a la canilla puede hacer referencia al clima. Decir por ejemplo: "¡Uf, que lorca!, ¡qué día pesado!, ¡cuanto hace que no llueve!", entre otras frases por el estilo. Incluso, dirigirse con las palabras a algunas plantas en particular: "vos, cherry necesitás agua todos los días", "pinchudo, que grueso estás, vos si que la pasás bien", "ay, mami petuña, te me estás arrugando", "qué rica carne gorda por aquí" (mientras le echa un mordisco a una de sus hojas), "Espada de Saint George, con esas flores más que matar al dragón lo vas a enamorar",etc. En este punto es válido usar matices en la voz y sobreactuar un poco. También puede hacer de cuenta que alguna planta entabla un diálogo con usted:-¿qué decís, Nella?... ay, qué loca... ¿que la gata te dijo que iba a llover?... si las gatas no hablan, fantasiosa-. Puede terminar esta parte con una risotada no demasiado estridente.
El siguiente paso será realizar el riego como usted acostumbra, en el orden que prefiera, mientras continúa con la charla, siempre y cuando ésta no le impida concentrarse en la actividad. Llegado este punto es conveniente que coloque su dedo en el orificio de salida de la manguera y mueva rápidamente la mano para abarcar la mayor cantidad posible de plantas. Incluso puede dirigir hacia arriba el chorro para beneficiarse usted misma mientras exclama con un notable cambio de tono y aumento inaudito de volumen: -"se largó", "llueve", "qué bendición", o frases acordes. Si dispone de un acople de riego multifunción la calidad de esa lluvia mentirosa alcanzará el nivel premium. Es importante que sostenga esta actividad por unos cuantos minutos y que se crea su propia mentira para disminuir el riesgo de ser descubierta (disminuir el "riesgo" no así el "riego"), pero no exagere ni sobreactúe demasiado, no se pase de tiempo ni derroche agua, no sea cosa que la manguera termine siendo émula del corazón buchón del cuento de Poe.
Es válido que mientras esa "lluvia" se produce, usted pueda seguir emitiendo palabras: "hola, yuvilinda, acá te esperábamos"; "¿viste, malvoncito, qué fresca está?; "¡ay, salvia de mi vida, cómo bailás bajo las gotas, ¿eh?!"; y otras canciones similares.
Casi sin que se dé cuenta, absorta en el disfrute con todos los sentidos, saldrán las lagartijas desde las grietas, volarán abejas alrededor de la heteropteris glabra, pasará cerca de su cabeza el colibrí con ese zumbido tan característico para buscar agüita entre las hojas y algún que otro insecto pequeño además de flores.
Usted agrandará la sonrisa y no podrá creer que fue una mentira la que la llevó a ese estado, una que no tendrá consecuencias nefastas y que usted le quiso hacer creer a sus plantas y a otras criaturas del jardín cuando en realidad todas ellas son cómplices de una acción gratificante en una tarde calurosa de verano: FINGIR LLUVIA.
que el aire entre y salga fácil
cuando respires
que consigas poner a tu favor
cada huracán en contra
y que por cada soplo tuyo
algo se encienda
que permanezca brasa
el tiempo suficiente
para que no te apagues vos
Iris Rivera
Llegué tarde. Pero ¿quién me quita lo caminado si para diez segundos de oler jazmines me desvié quince cuadras?
Hoy, 1° de diciembre, día en que conmemoramos el cumpleaños de Norma, me vienen nuevamente los recuerdos. Esta vez más remotos, octubre del 79, cuando yo cumplía 13. Mi tía a la cabeza junto con mi tío Rulo y mis primos, me trajeron un hermoso regalo. Tengo muy vívidas las imágenes en la vereda de mi casa. Sí, los había estado esperando afuera, mientras en el comedor mi mamá, mi abuela y tal vez mi hermana iban preparando la mesa para el festejo.
El regalo era un bolso cuadradito, de jean (tela de vaquero, decíamos por entonces) con algunos detalles de cintas de colores, y antes de que pudiera agradecer, mi tía se anticipó con ansiedad y me dijo: - Abrilo, abrilo, hay algo más-. Yo, que habia pensado que el relleno era puro bollo de papel como suele ocurrir con los bolsos, me apresuré a correr el cierre y vi que ahí estaba.
Era un disco simple de ABBA. Mi tía me dijo que se trataba de una canción que se escuchaba en el mundo entero, que
estaba de re-moda. Lo cierto es que me la pasé activando el tocadiscos y gastando durante meses ese Lado A de “Chiquitita”
que contenía la letra ideal para mí en esa época. El dolor que encadenaba, la sombra
de gran pena en los ojos, el llanto, el ala quebrada. Pero también las palabras
para levantar el ánimo, la idea de que hubiera alguien que escuchara mis penas. Indudablemente era la poesía adecuada y había llegado
de la mano de Norma, con su amor, su ansiedad y la alegría de verme desenvolviendo
la sorpresa de un objeto dentro de otro.
Ahora que pasaron tantos años, me emociono al pensar en esos
regalos, por los objetos en sí y por la forma en que llegaron a mi vida.
Ahora que mi tía Norma ya no está en este plano me gusta
pensar que ella, de algún modo, es una de las estrellas que brillan por mí allá
en lo alto, que quiso y quiere verme sonreír, que siempre me ofreció el
hombro para que llore y "así seguir andando"; que compartió, como la del día de mis 13 años, cada una de mis alegrías.
A veces alguien llega hasta su propia
ventana
y, entrada la noche,
cuelga un poema
-de esos que invitan a alquilar
balcones-.
De muro a muro lo leemos,
entrecerramos los ojos
y lo cubrimos con el cobijo de las manos
sobre nuestro corazón
-como si el que necesitara abrigo
fuera el poema-.
beberme una cerveza con Giannuzzi,
rezar por la llegada del colectivo
con Ancalao,
llorar por llorar con Szymborska
o llorar de bronca con Ziadah,
no dar más de admiración por Carabajal,
temblar con el tambor de Hammad,
enamorarme con Guillén o con Dalton,
renacer con Oddo o con Litvinova;
levantar con Saramago un puñado de
tierra.
Me pasó, decía, y después solamente
fue abrazar las palabras
que llegaron susurrantes como canción
de cuna,
o encenderse con aquellas
de fuego
inextinguible.
Amantes de tendederos poéticos,
gente dadora del bien en puntas de
pie,
apostadores de belleza
en medio de la compulsión del caos: gracias.
https://www.pagina12.com.ar/616131-murio-joan-jara
A veces quiero abandonar, bajar los brazos, dormir para siempre...
Entonces aparece Joan que sobrevivió cincuenta años a la tortura, muerte y desaparición de su amado Victor.
Entonces: entonces...
Hasta siempre amada JoanTurner Jara, buen viaje y feliz encuentro.