Ese día de febrero les llevé el siguiente texto con dos fotos: una de "la pasionaria" y otra de "la madreselva". Les leí también la poesía...
El hecho de venir a relatar cuentos y experiencias aquí me hizo reflexionar sobre muchos aspectos de mi vida. Por ejemplo la última vez en que nuestra compañera, Nilda, trajo un texto sobre “ME GUSTA”. ¡Qué pocas veces me puse a pensar acerca de esto.. ! Inmediatamente aparecieron un sinfín de imágenes, aromas, sabores, sensaciones, músicas...
Me acordé de un texto que escribí el año pasado cuando un amigo me regaló una flor como la que aparece en la foto: pasionaria o mburucuyá... también me dijo su nombre científico al que no le presté atención, por supuesto, pues la sola visión de esa flor me despertó miles de recuerdos. Él iba por el nombre en latín y yo por la poesía de la vida, dos cosas que se complementaron muy bien en ese momento.
Una de las situaciones que rememoré es que, cuando era pequeña, pensaba que la pasionaria y otra flor, la madreselva, pertenecían a la misma planta. ¡Es que se enredaban tan bien en el alambrado! Con el tiempo se me antojó un romance entre ellas...
Lo cierto es que el “aroma” y el “sabor” de la madreselva todavía no se me va, ¡como tantos otros recuerdos!
"Si todos los años tus flores renacen ¿por qué ya no vuelve mi primer amor?"
Luis César Amadori.
(click en la foto para ver y escuchar el video del relato de la experiencia en el centro cerrado de menores por los integrantes de E.L.N.S de María Héguiz...)
Es el revuelo en el gallinero, la pila de ladrillos y el verdín que despierta la curiosidad.
Es el olor a cigarrillo y la mano largamente escondida, y es el Bram Metal en las tardes de invierno. Es el paraguas, la escapada de la siesta y la hilera de caracoles.
Es el saludo del Tata Dios y el insectario prohibido por el abuelo. Es la foto en blanco y negro y aquel cumpleaños.
Es la enredadera otra vez, el descubrimiento... y la risa...el agua olvidada de los renacuajos y el misterio del galpón.
Es el ñandú del vecino, la lluvia de piedras, el luminoso vuelo de pájaros y el beso en la frente.
Es la sirena de los bomberos y el grito del chajá.
Es el piso crujiente de madera y el cajón del aparador. Es la parra y la oruga.
Es el chocolate de pascuas, la pollerita tableada y el flequillo de moda.
Es el mantel floreado de hule y las paredes con pintura verde del "ferrocarril".
Es la noche estrellada...y el abrazo.
Es la caminata nocturna, la espera en los latidos y el beso de los postigos...
Es la fuga a la casa de enfrente.















