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miércoles, 27 de julio de 2011
El carnicero.
Me asaltaron las dudas porque, realmente, era muy parecido. Era idéntico.
Me quedé esperando mi turno. Como había tres personas antes que yo, pude observar, disimuladamente, cada detalle de sus gestos, la forma de moverse, sus ademanes, su peinado inconfundible.
Cada vez que preguntaba "¿qué más?", me iba convenciendo de que era él, sólo por la modulación y el tono de su voz.
Volví a la semana siguiente. La crisis económica no me lo permitió antes.
Había cargado gran ansiedad en todo mi ser. Había investigado a mi personaje en Google. Había mirado infinidad de fotografías. Ninguna información me había sido proporcionada del devenir en "carnicero" de mi artista.
La certeza estaba en que cada imagen me acercaba más a mi realidad semanal de comprar un churrasco, de que ese carnicero lo cortara, lo pesara, lo colocara en la bolsa, hiciera la pregunta de rigor, me cobrara y respondiera a mi saludo final.
Un día lo saludé dos veces al retirarme. Quería verificar el tono de su "hasta luego, gracias". Entonces ocurrió lo imprevisto: en vez de saludar de nuevo, se rió. Como para entonces ya no lo estaba mirando porque (repito) sólo quería escuchar su voz, me di vuelta ante el tintineo de su carcajada. Y lo vi. Mejor dicho, vi su boca abierta con algunos dientes. Vi, en definitiva, su sonrisa incompleta. No se parecía en nada a la de mi artista. Parecía el rostro de otro el que estaba viendo.
Me fui de allí (con mi consabido churrasco), desilusionada. Me daba ánimos diciéndome: "hoy no estoy bien, veo las cosas diferentes".
A la semana siguiente terminé de convencerme. Su cabello estaba peinado muy diferente de otras veces. Mi artista nunca hubiera hecho eso. Aunque por un momento pensé que, quizás, otros lo habían descubierto igual que yo y lo que buscaba en ese cambio era ocultar su tan conocida fisonomía. Fue un pensamiento pasajero que se esfumó con el recuerdo de los abismos de su boca.
No dejé de ir a la carnicería. Suelo renunciar a un comercio cuando no recibo la atención adecuada o quieren venderme gato por liebre. No era el caso, allí sólo se vendía carne vacuna, de cerdo y pollo.
Sin embargo, comencé a asistir casi automáticamente, un poco por no abandonar la necesidad de que no escasearan en mi ser las proteínas de alta calidad (aminoácidos esenciales, que mi organismo no podía fabricar), además del hierro la vitamina B y el zinc; un poco por el deseo incontrolable de los ácidos grasos saturados y los monoinsaturados, de efectos más favorables, por cierto.
El personaje comenzó a perder mi atención paulatinamente, hasta que por fin, un buen día, olvidé para siempre los pensamientos que se habían apoderado de mí durante tanto tiempo. O creí olvidarlos...
Una mañana, cuando introduje mi mano en el bolsillo de mi campera para buscar el dinero que abonaría mi cuenta, encontré allí mismo una serie de pequeños volantes. Creo que no lo he dicho todavía: soy actriz y mi pasión por la obra de teatro de la que participo me hace promocionarla en forma obstinada. De allí que cuando encontré esos volantes se me ocurrió que los podía dejar en la carnicería, para que los clientes se interesaran. Además, había observado una cartelera en la pared lateral, muy cerca del mostrador de la caja registradora.
-Disculpe- le dije al comerciante. -¿Puedo dejarle unos volantitos?-.
-¿Volantitos?- preguntó abriendo los ojos de una manera que comenzaba a resultarme muy familiar y en un tono de voz que me remontó a las tardes de mi infancia.
-Sí, de una obra de teatro de la que participo- le confirmé.
-¿Obra de teatro?- cuestionó con el conocido énfasis y los ojos que comenzaban a llenársele de lágrimas.-¡No me diga que usted participa de ella! Yo, yo mismo participé de muchas...
Lo que siguió a estas frases no podré reproducirlo con la objetividad necesaria para que el lector saque sus propias conclusiones.
El "carnicero" saltó al mostrador y comenzó a hacer una serie de piruetas y pantomimas. Bailaba, se sacudía, cantaba.
El público, es decir, los clientes, empezaron a hacer palmas y a repetir las letras de las canciones.
Entraba más y más gente desde la calle...
-Entonces... usted es... ¡usted es...!- dije emocionada por la confirmación de lo que había estado cavilando durante meses.
-Sí, soy- me contestó con su sonrisa ahora brillante.
-¿El verdadero? ¿El de nuestra infancia? ¿El auténtico? ¿El número uno?- las preguntas salían de mi interior sin pausas y con cada una de ellas aumentaba mi entusiasmo.
El público aplaudía, gritaba, pronunciaba su nombre.
En un momento, quedamos dialogando él y yo. La gente comenzó a callarse y a observarnos.
El carnicero se sentó en el mostrador que, por lo alto, hacía ver sus piernas colgando como las de un muñeco.
-Sí, soy el auténtico... no lo dude- en ese momento el local estalló en aplausos.
-Soy el auténtico... el auténtico imitador. Pero...¡el imitador número uno! ¿Eh?
Salí corriendo, jamás volví a entrar a ese comercio. Durante semanas no pude olvidar los últimos episodios sucedidos allí. Tampoco pude olvidar al carnicero y sus interjecciones llamando a la gente, que desilusionada, se agolpaba en la salida para huir del local.
-¿Eh?. ¡Eh! ¡Eah, eah...! ¡Eah, eah, eah, eah...pepé!
domingo, 17 de julio de 2011
La bendición de los colibríes.

Unos colibríes construyeron su nido en un arbolito del patio de la casa. Pendía, de una de las ramas más débiles de un ficus, una especie de bolsita apenas un poco más grande que la tapa de un envase plástico, pero mullida de hojas y plumas. ¿Cómo podía ser? Es que la debilidad de las ramas no permitía subir a ningún depredador, al menos de los existentes en este barrio.

Reconstruyeron un poco el nido, lo acondicionaron, ya que las lluvias del otoño y del invierno lo habían dejado maltrecho.


Me digo, me pregunto... ¿dónde están los pájaros ahora? ¿dónde anidan? ¿dónde festejan el ciclo de la vida en esta ciudad terca de ruido y cemento, cuando sabemos que en estos mismos parajes abundaban las aves?
Muchas veces me despierto pensando en los colibríes, aún en invierno...
en la inmensa vida de sus diminutos cuerpos,
en la genuina libertad de sus ligeras alas.
A veces, en invierno, recuerdo la tibieza vital
con que han honrado mi casa.
Un nido pequeño que se iba ensanchando
para comodidad de sus huéspedes.
Un ir y venir con alimento,
y el silencio profundo de la siesta.
A veces, la lluvia, revive en mí
el deseo de un nuevo canto,
las ansias de una primavera esencial.
Y añoro a los colibríes:
a los de la infancia
que despertaban cuentos y leyendas;
a los del ayer inmediato... los mismos,
que bendijeron mi hogar
y crearon más historias.
¿Qué corazón los cobijará mañana
de las inclementes manos
en esta ciudad escasa de flores
y terca de ruidos y cemento?

jueves, 14 de julio de 2011
viernes, 8 de julio de 2011
martes, 28 de junio de 2011
Como con los sueños... ¡ojalá siempre tengamos un convite por realizar!.
"...sigo apostando a Triálogos y a todo lo que venga, porque sigo apostando a este maravilloso grupo de cómplices que es sinónimo de vida, de crecimiento, de confianza creciente, de amistad, de emociones compartidas, de creación de un mundo que, aunque queremos compartirlo con otros, y lo hacemos, solo nosotros, parafraseando a Idea Vilariño, sabemos de qué se trata, qué es, quiénes somos cuando nos reímos o cuando actuamos..."
ESO ES LA AMISTAD COMPLICE: TEJIDA DESDE EL RESPETO Y EL SILENCIO, PERO TAMBIEN, ALIMENTADA POR EL AUXILIO DE LA PALABRA, EL HUMOR..."
Queda mucho por hacer
Queda mucho por vivir
Campos que recorrer; flores que oler; melodías que danzar
Queda mucho por ver
Queda mucho por aprender
Libros que leer; mejillas que acariciar; vinos que beber
Queda mucho por cambiar
Queda mucho por soñar
Albahaca que plantar; hojas frescas que disfrutar; platos que compartir
Queda mucho por dar
Mucho por vivir
Queda mucho
… y pensar que todo
o algo
o casi
puede cambiar
acabar / fundarse/ re-fundarse
en un segundo
miércoles, 22 de junio de 2011
viernes, 17 de junio de 2011
No puedo quejarme. Paco Urondo.
Estoy con pocos amigos y los que hay
suelen estar lejos y me ha quedado
un regusto que tengo al alcance de la mano
como un arma de fuego. La usaré para nobles
empresas: derrotar al enemigo– salud
y suerte–, hablar humildemente
de estas posibilidades amenazantes.
Espero que el rencor no intercepte
el perdón, el aire
lejano de los afectos que preciso: que el rigor
no se convierta en el vidrio de los muertos; tengo
curiosidad por saber qué cosas dirán de mí; después
de mi muerte; cuáles serán tus versiones del amor, de estas
afinidades tan desencontradas,
porque mis amigos suelen ser como las señales
de mi vida, una suerte trágica, dándome
todo lo que no está. Prematuramente, con un pie
en cada labio de esta grieta que se abre
a los pies de mi gloria: saludo a todos, me tapo
la nariz y me dejo tragar por el abismo.
jueves, 16 de junio de 2011
VUELVE TRIÁLOGOS.
miércoles, 8 de junio de 2011
Triálogos otoñales de hojas verdes. (La Casita, 4 de junio)
Arte poética. Javier Heraud.
En verdad, en verdad hablando,
la poesía es un trabajo difícil
que se pierde o se gana
al compás de los años otoñales.
y las flores que caen no se recogen
uno escribe y escribe entre las noches,
y a veces se llenan cientos y cientos
de cuartillas inservibles.
"yo escribo y no corrijo,
los poemas salen de mi mano
como la primavera que derrumbaron
los viejos cipreses de mi calle)
y los años se filtran entre las sienes,
la poesía se va haciendo
trabajo de alfarero,
un relámpago maravilloso,
el canto de los pueblos oprimidos,
el nuevo canto de los pueblos liberados.
Y la poesía es entonces,
el amor, la muerte,
la redención del hombre.
martes, 31 de mayo de 2011
Neoritual.
La primera reprimenda sucedió cuando la PATRULLA 1 lo visitó en su domicilio a causa de: "ruidos molestos". En ese momento comprobaron que portaba una mascota, el perro heredado de su madre.
Una voz con carácter admonitorio le dijo:- ¿TIENE USTED UN ANIMAL? NO HA PROCEDIDO COMO CORRESPONDE UTILIZANDO EL MANUAL REPRESOR DE LADRIDOS. ¿LE DA DE COMER Y LO BAÑA? ¿ACASO LO ACARICIA? ¿CUÁNTO TIEMPO OCUPA EN ESAS ACTIVIDADES? TENDRÁ QUE ENTREGARLO DE INMEDIATO Al INSTITUTO BIÓNICO ETOLÓGICO.
Enseguida tuvo que iniciar un procedimiento que se repetiría cada vez que violara la ley.
En el mismo recinto, una voz lo obligó a abonar cierta suma de dinero haciendo uso de su tarjeta personal. La misma voz le indicó que colocara su mano derecha sobre la pantalla para comprobar su ADN. A cambio de estas acciones recibió, en la misma tarjeta, la actualización de las leyes de la ciudad, con el fin de que no volviera a cometer un error.
-SE HA EXCEDIDO, SEÑOR 37B418. USTED SABE QUE NO DEBE PERMANECER CON LOS OJOS CERRADOS MÁS DE CUATRO SEGUNDOS, Y MENOS EN HORARIO DE TRABAJO. ADEMÁS, EL INFORME REGISTRA QUE USTED ACOMPAÑÓ ESA ACCIÓN CON OTRA DE MAYOR CALIBRE: ¡INSPIRÓ PROFUNDAMENTE!...
La tercera sanción fue aplicada cuando pidió una fruta para completar su almuerzo. El ENTE CONTROLADOR DE RITUALES EN LA INGESTA lo amonestó severamente: -SU PETITORIO ES DE LO MÁS INSOLENTE PUES SU CAJA DIARIA DE BALANCEADOS CONTIENE TODO LO QUE SU ORGANISMO NECESITA PARA ESTAR SALUDABLE.
La cuarta fue definitiva. Caminó más de 25 pasos fuera del recinto destinado a ello.
La PATRULLA CONTADORA DE MOVIMIENTOS NO PRODUCTIVOS lo buscó de inmediato y lo condujo hacia MUNDO BACK ON TRACK, en donde recibiría una adecuada rehabilitación.
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Sentado en su porción de césped artificial y con su caja multicolor de alimentos, aguardaba la llegada del vehículo que lo transportaría, en condición de paciente ambulatorio, a las oficinas de FULL RECOVERY.
Observaba, mientras tanto y con la mirada fija, la cámara de seguridad adosada a la entrada de la casa. A través del dispositivo de celdas solares multiorientables, el astro llegaba al suelo en copos dorados. Recordó los campos de trigo del pueblo donde vivió cuando niño pero no parpadeó. Inmediatamente llegó un ladrido a sus oídos y la imagen del labrador de la infancia escabulléndose y confundiéndose entre la siembra. Dos segundos de pestañeo.
El niño detrás del cachorro, riendo a carcajadas. El trigo dorado meciéndose al atardecer, susurrando y danzando. Oliendo a futuro pan. El aroma de las muchachas. Y los cabellos como el trigo o como la noche.
Entrecerró los ojos hasta casi no poder vislumbrar sus propias manos. Sólo tres segundos. Interminables, infinitos. Una inspiración leve, imperceptible y tres segundos. Segundos interrumpidos y vueltos a comenzar continuamente.
lunes, 30 de mayo de 2011
Siguen los convites...
TRIALOGOS RENOVADOS
Del blog de Gustavo D'Orazio
El 4 de junio, autores diversos llegarán en VOCES Y ENTRAMADOS, pergeñados por tres cómplices de la palabra:
ODDO-MORANTE-D´ORAZIO,
a través de un Convite Poético que triangulará un diálogo-susurro-grito, a partir de las 19 horas, en el espacio cultural LA CASITA, de Ranchos 1595, Castelar.
Entrada libre. Salida, a la gorra. Habrá lecturas. Acercate con un poema o microficción.
"TRIALOGOS" TE ESPERA. AGENDALO.
REPERTORIO DE ODDO-MORANTE Y D´ORAZIO,
RENOVADO.
domingo, 22 de mayo de 2011
Triálogos en Biblioteca 9 de julio.
Y COMO DICEN ALGUNOS, AUNQUE SEA UNA FRASE MUY TRILLADA: "HAY IMÁGENES QUE SÓLO QUEDAN GRABADAS EN LA RETINA".
Fin de otro Convite Poético...
Mejor digamos: PRINCIPIO.
¡VIVA LA POESÍA!
“una mirada desde la alcantarilla
la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos”.
-Alejandra Pizarnik-
“La poesía es un atentado celeste”.
-Vicente Huidobro-
“La poesía siempre es lo otro, aquello que todos ignoran hasta que lo descubre un verdadero poeta”.
-Oliverio Girondo-
martes, 17 de mayo de 2011
Para mis queridísimos Ana y Gus.
sobre el mantel floreado,
tu mirada de azúcar
es generosa.
son una sombra vaga
entre mis dedos.
Llega a mi oído
la canción del otoño:
seis hojas secas.
el aroma a jazmines
y el hondo patio.
roja flor luminosa
renace el ceibo.
martes, 10 de mayo de 2011
Desde el fondo.

No sólo lo cotidiano, sino también lo que parecía más importante o trascendente.
¿Cuál era el sentido? Si al día siguiente o al otro no iba a estar más en este mundo. "Ni en este mundo ni en ninguno", le dictaba su pensamiento.
Cuando abrió la puerta se encontró con un sol que no esperaba. Era mayo y por ese mes el frío ya comenzaba a sentirse. Sin embargo, la tibieza de la mañana le acarició el rostro y la hizo regresar por sus lentes. -Tal vez éste sea un buen motivo para sonreir- se dijo sin demasiado entusiasmo.
Anduvo el camino de todos los días. Se cruzó con los vecinos de siempre y hasta tuvo el mismo pensamiento de cada mañana cuando pisó la vereda intransitable de la esquina.
Todo igual al día anterior y, con seguridad, al siguiente... Excepto el sol tibio...
-Es sólo un mal día- se repetía cada tanto para darse fuerzas.
Se acordó de una película de ciencia-ficción en la que un grupo de personas tiene la responsabilidad de salvar el mundo ante la inminente caída de un meteorito. En uno de los episodios, los protagonistas recostados en el pasto juegan puerilmente con galletitas con forma de animales, se ríen y conversan acerca del sentido de la vida. La muchacha le pregunta a su novio si creía que alguien, en alguna otra parte, estaría haciendo eso mismo... Entonces él, con mucha ternura, le contesta:-Si no fuera así... ¿qué estaríamos salvando, entonces?.
Ese recuerdo le arrancó otra sonrisa, más que nada porque la película no le había gustado demasiado aquella vez y le parecía divertido que le viniera a la memoria un episodio de la misma.
Cuando llegó a la vereda del único edificio que interrumpía en lo alto ese cielo extrañamente diáfano de otoño, alguien llamó su atención. Desde la entrada, una voz entrecortada le hizo un pedido:-Señora, ¿me alcanza el pincel?-.
Se volvió. Entonces vio a un joven con un pincel en la boca que, en una silla de ruedas y frente a una mesita colocada a la altura del torso, pintaba, con colores muy vivos, un lienzo blanco.
-¿Me lo alcanza, por favor?- repitió en un tono más amable mirando el piso. -Cada tanto se me caen...-aclaró.
Ella levantó el pincel y ante la indicación del joven lo colocó en una lata que tenía colgada de su cuello.
-Gracias. La verdad... no puedo quejarme, me halle en este edificio o en otro, cada día hay alguien amable que me ayuda con mis pinturas- dijo el muchacho y le preguntó: -¿Le gusta?.
-Sí, está muy lindo. Aunque yo le pondría más verde por aquí y por aquí-dijo ella señalando la parte inferior de la tela.
-¡Ah! ¡Yo también le pondría! ¡Si no fuera porque hace un rato se cayó por el piso todo mi verde!...¡Y mi azul!...¡Y mi amarillo!-exclamó el joven y largó una risa contagiosa que le hizo caer el pincel que apretaba entre los dientes.
Ambos rieron. Ella le alcanzó el pincel caído y recién cuando se acercó un poco más pudo leer la frase que, en el lienzo, estaba escrita con mucha delicadeza alrededor de una nube, en un cielo diáfano como el de esa mañana de mayo: "La vida no es significado, la vida es deseo" Charles Chaplin.
-Mi deseo es ser pintor- dijo él adivinando su pensamiento.
-Y yo creo que estás trabajando muy bien para ello...
Pero no fue lo único que creyó esa mujer el resto de la mañana... y del día...y de cada día que volvió a conversar con el muchacho. Estaba segura de que algo le había sido revelado. Justo en el umbral de ese edificio y en el de su madurez un joven le expresaba, desde lo más hondo, el verdadero sentido de la vida.
lunes, 9 de mayo de 2011
NUEVO CONVITE POÉTICO.
VUELVE "TRIÁLOGOS", LA FIESTA DE LA POESÍA QUE HACEMOS ANA MARÍA ODDO, GUSTAVO D'ORAZIO Y PATRICIA MORANTE. ESTA VEZ LA CITA ES EL 21 DE MAYO A LAS 20:00 EN LA BIBLIOTECA 9 DE JULIO DE CASTELAR: IRIGOYEN 520 ( Y ALMAFUERTE). AGENDALO.
“La poesía ha dicho Rimbaud, quiere cambiar la vida. No piensa embellecerla como piensan los estetas y los literatos, ni hacerla más justa o buena, como sueñan los moralistas. Mediante la palabra, mediante la expresión de su experiencia, procura hacer sagrado al mundo; con la palabra consagra la experiencia de los hombres y las relaciones entre el hombre y el mundo, entre el hombre y la mujer, entre el hombre y su propia conciencia. No pretende hermosear, santificar o idealizar lo que toca, sino volverlo sagrado. Por eso no es moral o inmoral; justa o injusta; falsa o verdadera, hermosa o fea. Es simplemente poesía de soledad o de comunión. Porque la poesía que es un testimonio del éxtasis, del amor dichoso, también lo es de la desesperación. Y tanto como un ruego puede ser una blasfemia”. Octavio Pazlunes, 2 de mayo de 2011
Poder e impotencia.
Él, con su llamativo traje, mirando desde su altivez, sonriendo mordazmente, triturando la dignidad.
Con sus uñas y cabellos impecables. Su perfume indefinido pero mortalmente atractivo.
Su calzado bien lustrado, brillando pesadamente sobre nuestras cabezas. Allí, en su férula.
Y en las lajas, que de tan esmeradamente aseadas parecían espejos, el reflejo de nuestros cuerpos imperfectos. Masas amorfas, palpitantes, caprichosas esculturas encarnadas. Amalgamas del oprobio. Y el pecho, abierto, también informe.
Los rostros sin boca, sin nariz, sin orejas. Sólo los ojos, como medallones, sin pestañas, sin párpados, conservando su color y su brillo, su textura y su humedad...
Sólo ojos.
lunes, 25 de abril de 2011
Nana de lluvia.
Aunque venga la noche
el mar nunca se calma,
como un loco en el monte,
baila siempre su danza.
Sólo acepta el consuelo
de una voz que le canta
esta nana de lluvia
que ella esconde en su alma.
Una mujer sin nombre
que se acerca descalza
cada noche a la orilla
y le canta enlutada:
"Te has llevado a mis hombres.
Yo no quiero venganza,
vengo a darte cariño,
vengo sola y sin armas.
Quiero que estés,
como cada mañana,
junto a mis pies
enredado a mi falda.
Duerme mi mar,
que ya llega la calma.
Contigo soñaré,
te cuidaré.
Luego llora de espaldas
para que el mar no vea
como grita su alma
cómo llora su pena.
"Otro mar muy enfermo,
otro mar muy sediento
se comió a mis amores,
me ha secado el aliento.
No es el mar que yo veo
otro mar que no siento
otro mar de allá lejos
otro mar más violento".
Y le habla a su ría,
siempre sola y descalza,
con su mano en las olas
acaricia su espalda.
Quiero que estés,
como cada mañana,
junto a mis pies
enredado en mi falda.
Duerme, mi mar
que ya llega la calma.
Contigo soñaré,
te cuidaré.
martes, 19 de abril de 2011
Destinos y desatinos.
mil páginas vacías,
dos mil garabateadas
y un sinfín de papeles
arrugados, amarillos,
casi imposibles de leer.
Evito:
la hoja prolija,
caligráfica, armónica;
el mandato
que hay que cumplir;
el acta del futuro
escrito que no se puede
evitar, que no se debe
borronear.
Ese poder sobrenatural,
esa fatalidad que,
como un croupier,
se monta en nuestra
desidia para susurrarnos
la próxima jugada.
Me tienta, sin embargo,
la idea de esperar
que carguen la tinta por mí;
de pensar que el azar
es el responsable
de mi ignominia,
entre tantos otros
defectos.
Opto por:
empezar a escribir,
lentamente,
las páginas en blanco;
tachar y borronear
si es necesario;
desarrugar papeles,
pasar en limpio
algunas hojas y,
en el mejor de los casos,
dejar que el mundo
me ayude a emprolijar
mis garrapateadas
letras.
viernes, 15 de abril de 2011
jueves, 14 de abril de 2011
El destino de las complicidades.
Encontramos, como un tapiz, un cielo con bandadas de palabras.
Uno que otro combate con la nostalgia iniciamos, inevitablemente, a partir de la poesía.
Algunos momentos de silencio nos hicieron reflexionar, silencios musicales.
Luego tomamos un ritmo vital como la lluvia, como una canilla que gotea,
como las gotas de rocío que riegan la albahaca fresca.
No tuvimos ninguna duda en entablar un triálogo, en caminar juntos sobre cemento fresco, aunque, hay que confesarlo, no fue nada fácil.
¿Y ahora? ¿Qué nos deparará el destino...?
MUY PRONTO EN LOS MEJORES BLOGS...
http://bocaquevuela.blogspot.com/
http://gdorazio.blogspot.com/
http://patri-kemamell.blogspot.com/
miércoles, 13 de abril de 2011
Nombre.

Un nombre, sólo eso.
O todo eso.
Dos sílabas o tres
pronunciadas
en voz baja
o gritadas.
Susurradas al oído
o ahogadas.
un llamado.
Una palabra elegida
o mil veces pensada.
Un color,
un origen,
una herencia tal vez.
buscada,
musical o cacofónica.
Un murmullo,
un vocativo.
Un alarido.
sola o acompañada,
impresa,
dibujada,
sobre cemento fresco
perpetuada.
lunes, 11 de abril de 2011
Se hace poesía al andar...
¿Cuál es el fin que persiguen?
¿A quién invocan?
...a ELLA, la ÚNICA, la más linda, LA POESÍA.
Fin. (Mejor digamos: PRINCIPIO).
...
...
...
Les dejo un último interrogante:
-¿Produjeron algún efecto sobre la realidad...?






