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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

miércoles, 27 de agosto de 2014

domingo, 24 de agosto de 2014

Poema III

Intento sumergirme
blandamente
en la ausencia
                             total
                                          de sombras.
Instante preciso
de llegarme,
de mirarme...

quizás también
me perdone.

El día fue un ir y venir,
un eludir el brocal,
un caminar en círculos
tentando al abismo.

Certeza de que no fue éste
el único  toque de queda,
ruido encandilante,
en el descenso.

¿Me pasó
una vez,
dos veces,
o siete veces...?


Desde el fondo,
ahora,
con el frío subiendo
desde mis pies fangosos
miro hacia donde presiento,
está la roldana.

lunes, 11 de agosto de 2014

REÍR LLORANDO


Garrick

Viendo a Garrick -actor de la Inglaterra-
el pueblo al aplaudirlo le decía:
“Eres el más gracioso de la tierra,
y más feliz…” y el cómico reía.
Víctimas del spleen, los altos lores
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores,
y cambiaban su spleen en carcajadas.
Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
sufro -le dijo-, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.
-Viajad y os distraeréis. -¡Tanto he viajado!
-Las lecturas buscad. -¡Tanto he leído!
-Que os ame una mujer. -¡Si soy amado!
-Un título adquirid. -¡Noble he nacido!
-¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas.
-¿De lisonjas gustáis? -¡Tantas escucho!
-¿Qué tenéis de familia? -Mis tristezas.
-¿Vais a los cementerios? -Mucho… mucho.
-De vuestra vida actual ¿tenéis testigos?
-Sí, mas no dejo que me impongan yugos:
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos, mis verdugos.
Me deja -agrega el médico- perplejo
vuestro mal, y no debe acobardaros;
tomad hoy por receta este consejo
“Sólo viendo a Garrick podréis curaros”.
-¿A Garrik? -Sí, a Garrick… La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡Tiene una gracia artística asombrosa!
-¿Y a mí me hará reír? -¡Ah! sí, os lo juro;
Él sí; nada más él; más… ¿qué os inquieta?
-Así -dijo el enfermo-, no me curo:
¡Yo soy Garrick!… Cambiadme la receta.
¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!
¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!
Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.
El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto,
y también a llorar con carcajadas.

Juan de Dios Peza

miércoles, 6 de agosto de 2014

-¿Viste qué linda está Estela...?

De HACÍA BLOG ZARATUSTRA de Daniel Aráoz Tapia

Abuelasysantas 



Parece un milagro.
Pero es sólo la lucha.
Bienvenido, nieto número sientomuchalegría. 



En días como hoy,
nos abuelamos más que de costumbre. 
A vuelapluma, escribimos dulce y esponjoso,
como todo lo que ellas hacen. 

En días como hoy, encanecemos de alegría
y soltamos palabras sin mezquindad. 

Y sentimos que hay tanto para decir,
que mejor decirlo con las miradas brillantes,
como ellas saben. 

Abuela entendedora, pocas palabras.

Daniel Aráoz Tapia
(5 de agosto de 2014, el día en que Estela de Carlotto encontró a su nieto)

miércoles, 30 de julio de 2014

Autorretrato


















 Dibujo y diseño Tolhuin~marciana

domingo, 27 de julio de 2014



 









Fotos/diseños Tolhuin/marciana

sábado, 26 de julio de 2014

El elegido.

de todos era el que destinaban
a un pliegue bien escondido
y alejado
para que no se izara junto
con la manga
de la camisa
ni se sacudiera en el pañuelo
desde la dársena del puerto


 Fotos Tolhuin.











lunes, 21 de julio de 2014


universo entero
dentro de un alma
y un cuerpo
pequeños
almita oscura
universo entero
puja por salir
encuentro con la palabra
palabra viva
palpitante
palabra luz
palabra que corre
y suena a río
palabra paladeada
palpada
tatuada y multiplicada
universo entero
de palabras
en una boca
y un alma
pequeñas
palabras
pujan por salir

miércoles, 9 de julio de 2014

Mercedes Sosa Chango Spasiuk Victor Heredia - Sólo para mí.

SOLO PARA MI (Chamamé)
 Letra: Víctor Heredia
Música: Chango Spasiuk

Solo para mí,
late esta canción
en este corazón
que pongo aquí

Solo para mí,
cuando toco así
regreso a mi niñez,
su azul sin fin

Solo para mí
tu alma vuelve,
a este cielo de amor
y entra en mi ayer,
que era tu ayer
y es nuestro ayer

De tu mano anduve,
maderas y sueños
con pasión.
Como el hijo nuevo,
descubriendo el mundo
por tu amor.

Misionero altivo
verde sombra
monte y río bravo
me enlaza tu corazón

Padre de mis sueños
ala y canto
voz que amé en las tardes
me recuerda mi acordeón

Solo para mí
late esta canción
en este corazón
que pongo aquí


jueves, 26 de junio de 2014

Palabra herida pintada en la piel.

De CLAUDIA KOROL.

pelear con las palabras para que digan lo que se quiere...
saborear las palabras para que digan lo que nos gusta.
elegir las palabras para que digan lo que se busca.
jugar con las palabras ... olvidar las palabras... encontrar las palabras... morir las palabras... vivir las palabras... desesperar las palabras... ser las palabras.
despalabrarnos.
eso es junio. la palabra herida pintada en la piel.



 
Dibujo: Flora!

martes, 24 de junio de 2014

Historias para cambiar el mundo




 
Alma, ponte color naranja...











De bocaquevuela: Hoy, Triálogos en La Casa de al Lado, en Haedo, Provincia de Buenos Aires, Argentina, se sumó al festival Cuentos para cambiar el mundo.







22 de junio de 2014

jueves, 12 de junio de 2014

miércoles, 4 de junio de 2014

VII

Sombra inquieta. 
Pájaro que va y viene 
de un extremo al otro 
de la plaza.
El sol a mi espalda 
y ella que me pone 
alas.

Hamaca
de la infancia.

sábado, 31 de mayo de 2014








Venus del espejo. Diego Velázquez.
Hacia 1647-1651.
Óleo sobre lienzo. 
National Gallery de Londres.

como Venus frente al espejo
pero prescinde del dios niño
de la sábana
del reflejo
de la mano que la pinte
se desliza
se mide
se prepara
se mira
se oculta
se otoñece
se envuelve en soledad
piensa
cada instante
en su despeinada cabeza
...
y  ríe porque 
antes durante y después del amor 
es mentira la muerte

 
Diseño Marciano sobre dibujo en lápiz Tolhuin. Hacia 2011-2014


domingo, 18 de mayo de 2014

Cretonas

Nos gustaban por el color
dibujo Tolhuin
de sus hojas acorazonadas.
Para nosotras eran
un profuso milagro
porque ignorábamos
que fuera tan fácil
su multiplicación
por medio de brotes.
Nos preguntábamos si eran ellas
o los astros quienes iluminaban
ese largo pasillo
transformado en púrpura:
nos confundía la difusa
procedencia de la luz.
No sabíamos
que en virtud del vigor
del follaje
la vecina sacrificaba,
en su incipiente
y lilácea plenitud,
las flores.


martes, 13 de mayo de 2014

Antes de la lluvia.

Fantasmas eran los de antes. Los de ahora ya no juegan bien a las escondidas, prefieren ser descubiertos y hasta salir en algunas redes sociales para que todos den opinión acerca de su popularidad. No atraviesan paredes. Y si te descuidás, hasta te abren la heladera. Te los encontrás en los lugares más concurridos de la casa, en tu sillón con tu gato encima y con el control remoto en la mano. Quieren tener amigos, contactos y pertenecer a grupos. Además, muchos, tercerizaron el trabajo, entonces, no se sabe si lo que aparece a la vuelta del pasillo es uno perteneciente al sector patronal, un trabajador en relación de dependencia o el de una empresa contratista.
Hoy mismo me topé con uno de estos (o aquellos), venía detrás mío, calladito. Recién me di cuenta cuando entré a la habitación. Chistó o hizo un sonido parecido a modo de advertencia para que no cerrara la puerta detrás de mí, aparentemente para que no lo dejara afuera.
-¡Epa! ¿Qué pasó con tus habilidades? ¿Ya no atravesás las paredes?-.
¡Y, sí! Me dio bronca que fuera tan ventajita.
Por supuesto que no respondió, al menos no lo hizo de inmediato.
Yo no sabía con exactitud en qué lugar del cuarto se había instalado pero estaba segura de que andaba por ahí. No sé cómo explicarlo porque no hizo sonido alguno pero podía percibir una especie de respiración muy leve. Raro, por lo que sé, estos tipos no respiran... ni chistan.
A decir verdad, mi oído no está entrenado para escuchar infrasonidos pero me quedé prestando atención por dos motivos: el primero fue que mi gata salió corriendo cuando yo entraba, en vez de quedarse ocupando el centro de mi cama como hace siempre; y el segundo, que la percepción no tenía que ver con el oído, tampoco era un sexto sentido, ¿eh?. (No me estoy haciendo el  Haley Joel Osment o el Cole Sear de la película homónima). La percepción era una especie de "piel de gallina"...

Lo cierto es  que esta vez yo estaba dispuesta a descubrirlo o, al menos, a confirmar mi locura.
Tenía la certeza de que, si le hablaba directamente, no iba a contestarme.
Por lo que sé, antiguamente,  los fantasmas no querían ser descubiertos. Pero éste, el entrometido, tenía un propósito particular como para querer entrar conmigo por la puerta y, además, no intentar deambular por toda la casa molestando a las mascotas.
Quise mostrarme indiferente ante la situación. Emprendí la tarea de guardar ropa que estaba en una silla cuando, después de sonoro trueno, se cortó la luz. No me afectó demasiado y me tiré en la cama. Entonces lo escuché, o, mejor dicho, "la escuché", porque la risa era femenina.
-Por lo menos tuviste la intención-. Dijo después de su tonta carcajada  que hasta me pareció  familiar. -¿Cuánto hacía que no te ponías a ordenar antes de que la ropa se empezara a caer por su propio peso?-.
-Desde el último invierno-. Le contesté con gran naturalidad y después reaccioné. -Bueno, ¿qué te importa? Encima tengo que aguantar tu risita burlona.
-Mi risita burlona es reflejo de la tuya-. Dijo segura y con un tonito muy conocido.
-Lo que no pensé es que me resultaría tan fácil descubrirte, es decir, me pongo a ordenar la ropa y enseguida saltás...
-Sabés que no puedo controlar la risa ante ciertas situaciones grotescas-. Y siguió riendo.
-Es verdad-. Le dije con la mayor soltura. Pero ¿cómo que era verdad? ¿De dónde había sacado yo que esa fantasma se tentaba ante lo irónico del destino? ¿Cómo podía estar tan segura de que la combinación "decisión para guardar la ropa-corte de luz" le hacía tanta gracia?

Ella rio unos segundos más mientras yo cavilaba en la oscuridad. Me incorporé lentamente hasta sentarme. Quería comprobar si mis ojos, adaptándose a la falta de luz, podían vislumbrar una silueta, una sombra o algo que me hiciera reconocer la fisonomía de mi interlocutora. Sin moverme comencé a recorrer con la vista mi habitación, cada rincón. Ella había hecho silencio con lo cual no podía darme cuenta de dónde venía la voz que un momento antes se había hecho notar. Creo que, de todas maneras, no lo hubiera reconocido porque, si bien era un timbre familiar, su procedencia era dudosa, como si proviniera del otro lado de la pared o algo así.
El silencio se hacía denso y a mí no se me ocurría qué decir. Parecía que en esos segundos se hubiera detenido hasta el karaoke de los vecinos.
Tuve la sensación de que la oscuridad y el silencio me pesaban, me comprimían. Me olvidé de mi visitante y otra vez me hallaba completamente sola, sentada en medio de la cama, con un caos de ropa sobre la silla y sin esperanzas de luz.

Fue entonces cuando sucedió. Un leve movimiento sobre la pila de ropa. El desliz de una media...
-¿Es mullido, por lo menos?-, pregunté, -digo, para un trasero de fantasma.
-¿Fantasma? ¡Qué original! ¿Cómo estás segura de que se trata de un fantasma? ¿Estás bien vos o tenés algún otro problema?-. Dijo comenzando a mostrar su sonrisa.
-No se me ocurre otra cosa. Entrás conmigo, mi gata sale corriendo, no te dejás ver... Bueno, ahora estás empezando a mostrarte.
-¿Te miraste a un espejo...? Tu mascota salió corriendo porque no soporta tu cara, ni tu energía. Yo o, mejor dicho, esta parte de mí, no tiene nada que ver con eso.

Otra vez se hacía un largo silencio . Yo estaba muy confundida y a la vez fascinada con el deseo de que se corporizara de una vez. No sé por qué pensaba que de un momento  a otro se produciría la metamorfosis, si vale el uso del vocablo para esta ocasión.
Cerré los ojos levemente y se me apareció la sonrisa, esa que apenas se había dejado ver. Un destello blanco en la oscuridad del cuarto. Traté de concentrarme en esa visión: una sonrisa no muy amplia, contenida por unas leves arrugas... los incisivos más bien prominentes... Se empezaba a dibujar difusamente un rostro y enseguida desaparecía...

" ¿Te miraste a un espejo...?", era la frase que resonaba más fuerte.
A decir verdad, hacía tiempo que no usaba uno...

-Mirate, haceme caso-. Agregó como pidiendo un favor y las cortinas se movieron levemente sin que el ventanal estuviera abierto.

-Y algo más para la próxima: ¡Dejame la puerta abierta!-, se escuchó en el instante previo al croar del sapo.

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¿Continuará...?

sábado, 3 de mayo de 2014

Arte poética de Juan Gelman.

Entre tantos oficios ejerzo éste que no es mío,
como un amo implacable
me obliga a trabajar de día, de noche,
con dolor, con amor,
bajo la lluvia, en la catástrofe,
cuando se abren los brazos de la ternura o del alma,
cuando la enfermedad hunde las manos.

A este oficio me obligan los dolores ajenos,
las lágrimas, los pañuelos saludadores,
las promesas en medio del otoño o del fuego,
los besos del encuentro, los besos del adiós,
todo me obliga a trabajar con las palabras, con la sangre.

Nunca fui el dueño de mis cenizas, mis versos,
rostros oscuros los escriben como tirar contra la muerte.

sábado, 19 de abril de 2014

Mi libro de cuentos favorito.

"...La primera idea se me ocurrió a principios de la década de los setenta, a propósito de un sueño esclarecedor que tuve después de cinco años de vivir en Barcelona. Soñé que asistía a mi propio entierro, a pie, caminando entre un grupo de amigos vestidos de luto solemne, pero con un ánimo de fiesta. Todos parecíamos dichosos de estar juntos. Y yo más que nadie, por aquella grata oportunidad que me daba la muerte para estar con mis amigos de América Latina, los más antiguos, los más queridos, los que no veía desde hacía más tiempo. Al final de la ceremonia, cuando empezaron a irse, yo intenté acompañarlos, pero uno de ellos me hizo ver con una severidad terminante que para mí se había acabado la fiesta. "Eres el único que no puede irse", me dijo. Sólo entonces comprendí que morir es no estar nunca más con los amigos..."

Gabriel García Márquez. Fragmento de "Por qué doce, por qué cuentos y por qué peregrinos", prólogo de "Doce cuentos peregrinos". Cartagena de Indias, abril, 1992.

jueves, 10 de abril de 2014

Mosta

                                                                                                                                              Foto: Tolhuin. Modelo: Moustache Brûlé

jueves, 27 de marzo de 2014

domingo, 23 de marzo de 2014

VI
Desde hace años,
durante los viajes en tren,
pienso en el abandono
viendo esas bolsitas colgadas
de los árboles
después de la inundación.

Y es que cuando tuve
que confinar mi amor
a un rincón del jardín,
exiliarlo de mí,
quedó
como racimo descuidado,
amarillento
y, aunque ajeno a la planta,
colgado de ella
igual que las bolsitas
a las ramas.

Todavía veo
sus restos
desde el fulgor
de las cinco.

Con premeditado desapego
dejé morir ese racimo,
lo vi perder fragmentos,
color,
perfume,
mientras fui tomando
también
el tono envejecido
de la tarde
y hasta el aspecto mustio
del ramo de otra época.

Inmóvil e inmutable,
apoyada tercamente
en la ventana,
olvidé el motivo
y hasta el mismísimo naufragio.

Pero cuando volví
a los viajes cerca del río
y algo de perturbadora quietud
agitó apenas las bolsas exiliadas,
la sangre pura de los ojos
interpeló:
-¿por qué tiemblo todavía?

jueves, 6 de febrero de 2014

     
                                                                    V. Cuando la plaza nos ponía alas   ~~~       F. Tolhuin


sábado, 1 de febrero de 2014

Derecho a los desechos.


                                                                                          *****

Hoy estuve haciendo limpieza. Si bien no fue general, puedo considerar que fue profunda. Me deshice de cosas, a pesar de su historia, de sus arraigos en esta casa. Por ejemplo, me desprendí de una colección de pelusas increíble. Arremetí contra  talarañas, sin arañas, claro; es decir, vacías; porque si hasta las arañas las habían abandonado para qué conservarlas, me dije. También me deshice de un gajo de mandarina que hace tiempo había caído en un rincón casi inaccesible, un gajo que pasó por varios estados y cuyos hongos estaban ya deshidratados.
Limpieza profunda -como la de las mascarillas faciales-. Al menos intentó serlo.
Sin embargo, hubo rincones a los que no pude acceder y otros que a pesar de haberlos abordado, quedaron así, sin limpiar, casi con lo intacto de ese tiempo, es decir,  amarillentos, un poco secos, cubiertos por una fina capa de polvo. Otros rincones, doblados en cuatro, por cuyos pliegues se deslizaba la penumbra, como al pasar, permitiéndome un vistazo y un recuerdo fugaces.
Sí, tuve varios incidentes mientras emprendía la tarea (lo de limpiar nunca fue fácil para mí). Debo admitirlo, soy un poco torpe y cuando limpio en un lado, ensucio en otro, además de que tropecé varias veces con objetos de los que creía haberme deshecho alguna vez. Por ejemplo, inciertos papeles escritos, que cuando quería meterlos en la bolsa para tirarlos se me pegaban a las manos y a los brazos como queriendo escapar de un triste final. Diversas cartas de bocas abiertas y ojos llorosos. A mi hombro izquierdo, el que no está luxado, (porque también me accidenté el derecho tironeando de un cajón que se resistía a ser abierto, uno que pesaba tanto que temí encontrarme con algo insólito en su interior, pero sólo estaba trabado) se subió una de las cartas y se dobló magistralmente hasta transformarse en pajarita. Y aún está meneándose, colgada de una hebra enrulada de lana que se le unió para salvarse.
Encontré rincones, a los que les dediqué no hace mucho un esmerado aseo, completamente desordenados.
Es muy difícil y hasta angustiante cuando las cosas no colaboran, no ponen voluntad; y más cuando demuestran que "entienden" pero no asumen su destino de desecho.
En una de las habitaciones más pequeñas aparecieron bollos de papel y de otros materiales que, al momento de agacharme para juntarlos, se deslizaban hacia adelante como cuando una comete la torpeza de patearlos en el preciso instante en que los alcanza con la mano.
El más incidentado fue el hecho de que me tropezara con la montaña de sal en ese cuartito del fondo de la casa. No imaginé que hubiera quedado tanto residual. No pude quitar del todo las manchas blancas del piso ni completar las baldosas carcomidas.
No sé que les pasa a ustedes cuando limpian, si es que limpian, si es que deciden deshacerse de objetos que sólo estorban. Pero, ya ven, a mí no me resulta nada sencillo sobre todo si me encuentro a cada rato con dificultades de lo más sofisticadas. Porque además, allá arriba, en el techo, en la parte más alta, la que sólo puedo ver cuando me recuesto para leer, fue a parar, no sé cómo, esa agenda horriblemente forrada en cuerina. ¿Puede un objeto que ya fue roto, quemado, vuelto a romper, y tirado al cesto, vanagloriándose de su condición de "perpetuo", ofrecer tanta, tanta resistencia?


  Foto Marciano.

***** Tolhuin.
"Corriendo el agua después del carnaval" 
Olivera, Pvcia de Buenos Aires, 1985.