La libertad es algo
que sólo en tus entrañas
bate como el relámpago.
Miguel Hernández.
Romancero de ausencias.
<°> <°> <°> <°> <°> <°> <°>
...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...
viernes, 30 de octubre de 2015
domingo, 25 de octubre de 2015
martes, 13 de octubre de 2015
domingo, 4 de octubre de 2015
sábado, 3 de octubre de 2015
miércoles, 30 de septiembre de 2015
sábado, 12 de septiembre de 2015
domingo, 6 de septiembre de 2015
45
Algunas despedidas
suelen quedar desiertas.
Uno ignora hasta dónde puede ausentarse del adiós.
Algunas despedidas
suelen quedar desiertas.
Uno ignora hasta dónde puede ausentarse del adiós.
Ana Emilia Lahitte. Algunas maneras de ensayar el adiós.
además del imperfecto
color de la madrugada
de un rincón de poemas
que se deshilachan
en devociones
en devociones
de varios desembarcos
en transvases simultáneos
en transvases simultáneos
de una figura de barro
siempre sedienta
siempre sedienta
otra canción crepita
empezó como sospecha
junto a las tres notas
persistentes de un zorzal
persistentes de un zorzal
los últimos días del invierno
y continuó sin remedio
haciéndose ubicua
haciéndose ubicua
como las aromáticas
poblando los jardines
y las mesas
poblando los jardines
y las mesas
como la vida
cuando va desbocada
y a rienda suelta
canción manifiesta desde el olor
indiscutible al tacto
innegable desde sus destellos
que imponen
entrecerrar párpados
cuando va desbocada
y a rienda suelta
canción manifiesta desde el olor
indiscutible al tacto
innegable desde sus destellos
que imponen
entrecerrar párpados
tal vez alguien la entrañe
la musite o haga su mímica
al compás de algún latido
la musite o haga su mímica
al compás de algún latido
tal vez sólo la lleve hendida
y silente
en medio del pecho
y silente
en medio del pecho
con largas voces se escucharán
las estrofas de un rito
las estrofas de un rito
y el sermón de la mañana obligatoria
goteando su impaciencia
sobre follajes abandonados
sobre follajes abandonados
pero la canción
será de callados versos
será de callados versos
que se cerrarán sobre sí mismos
o se borronearán a cielo abierto
confundidos con los de pájaros
noctámbulos
de la canción
~ olorosa y palpable~
el silencio
noctámbulos
de la canción
~ olorosa y palpable~
el silencio
así será
un abrir y cerrar de balbuceos
un abrir y cerrar de balbuceos
ensayos graduales lentos
tal vez tortuosos
tal vez tortuosos
restallidos mudos
hasta que el tiempo pulse
alguna de las bocas
alguna de las bocas
y con unívoco tañido
sea el único capaz
sea el único capaz
de gestionar la despedida
jueves, 3 de septiembre de 2015
miércoles, 2 de septiembre de 2015
Otra vez la poesía.
La veo caminar hacia mí.
Por más sedosa y sugestiva
que se me aparezca
le digo que no:
que no quiero,
que estoy cansada,
que no hay nada que hacer
ahora, que me encuentro
más triste que nunca.
Pero ella ha venido
a apiadarse de mí.
Apoya su mano
sobre mi cabeza afiebrada,
pone paños fríos
en mis párpados,
en mis manos,
en mi boca.
-Hoy la belleza
está en el silencio- dice.
La veo caminar hacia mí.
Por más sedosa y sugestiva
que se me aparezca
le digo que no:
que no quiero,
que estoy cansada,
que no hay nada que hacer
ahora, que me encuentro
más triste que nunca.
Pero ella ha venido
a apiadarse de mí.
Apoya su mano
sobre mi cabeza afiebrada,
pone paños fríos
en mis párpados,
en mis manos,
en mi boca.
-Hoy la belleza
está en el silencio- dice.
jueves, 6 de agosto de 2015
HIROSHIMA. De Héctor Germán Oesterheld.

Yo estuve allí. Yo estuve en Hiroshima. Yo supe lo que iba a pasar. Aunque, desde luego, no pude hacer nada para evitarlo. Yo estaba allí, y, a la vez, no estaba.
No preguntes cómo fue posible, porque no puedo decirte más.
He conocido los abismos del universo todo.
Ninguno tan vertiginoso, tan atrapante como el horror.
El horror de Hiroshima.Hiroshima, el primer nombre del horror atómico.
Hiroshima en agosto de 1945, es una ciudad construida sobre un delta. Siete ríos la cruzan. Colinas bajas hasta el este.
Tiene 250.000 habitantes. Típico puerto japonés, muy laborioso, con casi toda la gente viviendo en un área reducida, unos 8 kilómetros cuadrados.
Hiroshima, en agosto de 1945, son unas de las pocas ciudades que han respetado el B-San (el señor b, en japonés; así llama la gente con árido humor, a los B-29, las superfortalezas que, día a día, arrojan toneladas de bombas sobre las islas).Pero se descuenta que la suerte de Hiroshima no ha de durar. Por eso, el alcalde ha ordenado que franjas de casas sean demolidas, para que el fuego de los incendios no pueda propagarse. Es seguro que habrá incendios cuando vengan B-San. Porque las casas son de madera, con techos de tejas.
También ordenó el alcalde que cada casa tenga delante un tanque de cemento lleno de agua, para combatir el fuego.
Ya ha quedado establecido: Hiroshima será la capital del imperio si Tokio debe ser evacuado. Los soldados cavan refugios, para resistir hasta lo último. Son soldados de la 5ª división, la llamada ‘Invencible de Singapur’. Cinco mil de ellos están acuartelados en el secular castillo de Chogoku, en el centro de la ciudad.
Hiroshima, en agosto de 1945, sabe que está en guerra, y hace tiempo espera lo peor.
¿Por qué B-San nos respetó hasta ahora?, se pregunta la gente. Y se contentan: Porque nos reservan algo especial. Aunque Hiroshima, en agosto de 1945, está cansado de oír rugir los motores de B-San, de oír la alarma antiaérea. Porque las escuadrillas de B-san suelen concentrarse todos los días casi encima de la bahía. Pero B-San no ataca nunca Hiroshima, siempre la elude; sigue hasta Tokio, hacia Yokohama, hacia cualquier otro objetivo. Pero nunca visita Hiroshima, aunque está allí, en el fondo de la bahía.
Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, a las 7:15 de la mañana, oye, una vez más, la alarma antiaérea. Pero tampoco ahora es la rápida serie de señales que anunciaban un ataque inminente. Es sólo un largo toque de sirena, que -todos lo saben- representa una simple advertencia.
Una simple advertencia como tantas; el radar ha captado aviones en la bahía; las estaciones cumplen su deber anunciando que Hiroshima puede ser bombardeada.
A la 8, se sabe que tampoco esta vez B-San piensa hacer algo contra la ciudad. Sólo tres aviones vienen volando muy alto: una misión de reconocimiento, seguro…
Tan poca importancia se da a aquellos 3 aviones, que en toda Hiroshima se oye ahora la señal de que el peligro ha pasado…
Los 3 aviones se abren al volar sobre Hiroshima. Uno de ellos, el del medio, va directamente hacia el centro de la ciudad.
Es el ENOLA GAY.
Y pasará sobre el castillo de Chogoku.
Hiroshima, 6 de Agosto de 1945, ocho horas quince minutos…
Miles de ojos miran hacia B-San.
Soldados de las baterías antiaéreas, que retienen el fuego porque saben que a semejante altura los disparos serian inútiles. Chicos en algunas escuelas, contentos de tener algo para mirar en lugar del siempre aburrido pizarrón.
Gente en la calle, la que tiene poco apuro, la que puede perder el tiempo mirando el cielo.
Miles de ojos miran a B-San…
Miles de ojos que están recibiendo las últimas gotas de luz.
Un destello vivísimo. Iluminando el cielo todo.
Miles de ojos, ya ciegos.
El destello sigue; un golpe de calor brutal, inconcebible.
Y enseguida un manotazo titánico que arrasa con todo.
Mamá Sato pone sobre la mesa cinco tazones con arroz y leche.Cinco tazones para sus cinco hijos; cinco hijos llenos de risa, porque Mamá Sato siempre les cuenta chistes. El desayuno es la hora más feliz para Mamá Sato. Que trabaja en una fábrica.
El resplandor en la ventana, bañando la habitación con luz crudísima, insoportable.
-¡Un relámpago! –grita, alborotado uno de los chicos.
-¡No puede ser! –grita otro-. ¡Si no hay tormenta!Se abalanzan hacia la ventana, para ver, pero no llegan. Una fuerza irresistible los arrebata. Mamá Sato se siente proyectada a través de la pared, queda aturdida, apretada por vigas y tablas. Queda aturdida, pero un grito la hace reaccionar.
-¡Mamá! –Es la vocecita de Tono, el menor.
Enloquecida, mamá Sato se desembaraza de las tablas. Una viga le ha herido la pierna, pero no hace caso; se sigue debatiendo. Por fin, ya está libre.
No ve a los hijos. Sólo escombros.
-¡Mamá! –Tono debe de estar allí, bajo ese tabique roto.
Humo. Olor a madera quemada.¡Fuego!
Mamá Sato trabaja frenética. Los carbones encendidos de la cocina se han desparramado, han encendido el papel, las astilla; ya las llamas crepitan; ya asoman las lenguas rojizas.
La manito de Tono asoma entre las tablas. Mamá Sato tira de ella. Por fin lo saca. Tono llora, está lastimado en la cabeza; tiene la ropa hecha jirones, pero Mamá Sato ya lo deja a un lado y sigue removiendo las tablas. De un lado llega ahora el grito desgarrado de Shima, la nena mayor; el fuego debe estar alcanzándola. Y tres metros más allá hay otro llamado, igualmente angustioso.
-¡Mamá, no doy más, mamá! –Es Saki, el tercero.¿A quién salvar primero?
Perezoso, el humo se alza en volutas por entre las tabas.
Un sollozo desgarra el pecho de Mamá Sato.
¿A quién salvar primero?
Tira de una viga; debe estar apretando a los dos.
¿Y los otros? ¿Y Moto? ¿Y Kami? Una bocanada de aire quemante la lanza hacia atrás. El fuego, avivándose de pronto, salta ya, envolviendo a todo el montón de escombros.
-¡Mamá! –No se oye nada más: sólo el rugir del incendio.
Mamá Sato, abrasadas la cara y las manos, debe retroceder.
Tono, llorando, se le prende a la falda.
Los soldados de la batería antiaérea miran hacia B-San.
El destello, y ya no ve más.
Los rostros, abrasados por el intensísimo calor, en un instante quedan convertidos en enormes llagas.Los ojos, vacíos, sólo liquido en las cuencas vacías.
Los soldados de la batería antiaérea. Dieciocho, veinte años de edad.
Nimoto se gradúa de tranvía. Acaba de tomar el turno, y aprovecha que el vehículo ya está lleno para ordenar la planilla.
Como el fogonazo de magnesio de un fotógrafo, el súbito destello ilumina todo de pronto.
Hay gritos espantosos entre los pasajeros. Nimoto toca la campanilla sin saber por qué. Súbito estruendo de vidrios rotos, como envestido de costado por un tren, el tranvía cae violentamente a un lado.
Nimoto ha perdido el sentido. Cuando vuelve en sí, apenas si oye algún gemido.
Está atrapado entre dos hierros retorcidos. El tranvía ha sido aplastado a lo largo. No hay casi sobrevivientes. Son apenas dos o tres los que gimen.
Nimoto trata de soltarse. Debe tener algo roto en la espalda. Duele mucho la cintura, las piernas no le responden casi.
El tranvía –lo que queda del tranvía- está medio sepultado bajo los restos de una casa. Pero Nimoto puede ver la calle.Ve, así, el humo.
Ve a varios heridos, semidesnudos y llagados, que pasan a la carrera. Tropiezan entre los escombros, pero pasan.
-¡Tesukete! ¡Socorro! –llama Nimoto.
Pero ninguno hace caso; pasan de largo.
Más humo, aire caliente, fragor de llamas que se vienen. Nimoto forcejea; sólo no se soltara nunca.
Más y más humo.
Es el fin.-¡Tasukete!
Una figura surge entre el humo.
La figura vacila; por fin, se acerca a Nimoto…
Ya lo ha visto.
Con una mano trata de apartar el hierro que retiene a Nimoto.
Pero nada.
-¡Usa las dos! –grita desesperado Nimoto.
Ahora puede ver bien al otro. Un golpe de viento abrió el humo.
Ahora puede verle la sonrisa débil, como de disculpa, en el rostro chamuscado. Se alza de hombros, no puede hacer nada. Se va, tiene una mano útil. La otra, quemada, es sólo una masa rojiza.
Nimoto queda solo.
-¡Tasukete!
Nadie le responde.
Muy pocos de los sobrevivientes del área céntrica recuerda haber oído la explosión. Sin embargo, los que estaban a más de 10 kilómetros dicen que fue ensordecedora. La más fuerte que oyeron jamás.
Por los escombros que llenan las calles, Manca, obrero de una fábrica de colchones, regresa a su casa. Estaba trabajando en el sótano de la fábrica cuando fue la explosión; consiguió salir, y ahora tiene una rara sensación de culpa al verse tan ileso entre tanta destrucción, entre tantos muertos y heridos.
-¡Mizu, Mizu, Agua! –suplican varias voces entre las ruinas. Pero Manaka no se detiene. Tiene prisa, mucha prisa: debe buscar a su madre, que quedó sola en casa.
Manaka sabe que hay un incendio, sabe que el fuego va para el lado de su casa. Allí está lo que fue su casa, un gran montón de vigas, tablas y mamparas.
A un lado una mujer desnuda, con el cuerpo todo rojo, ha tenido un vestido floreado y el intenso calor, concentrado en las partes oscuras, le ha estampado en el cuerpo las flores del dibujo… No se le ven los ojos en el rostro desmesuradamente hinchado.
Manaka empieza a trabajar; quizás su madre este viva todavía.
-¡Manaka! –alguien lo llama.
Pero la voz muy débil no viene de los escombros.
¡Manaka!
¿De dónde viene esa voz? Parece tan cerca.-Manaka…
El corazón de Manaka se detiene.
La mujer… Si, es ella, su madre.
Al momento de la explosión, Hiroshima tenía 250.000 habitantes. Murieron cien mil, hubo otros tantos heridos. La mayor parte de estos heridos, muchos gravísimos, quedaron sin atención. Porque de los 150 médicos que había en la ciudad, murieron cerca de la mitad; casi todos los demás resultaron heridos.
Esto fue lo que multiplicó el horror de Hiroshima.
Tantos, tantos quemados, sin atención alguna durante todo un día y una noche y otro día.Los que murieron en primer momento sufrieron poco o nada. El calvario fue para los que quedaron. Hiroshima, la ciudad de las muertes inenarrables.
-¡Vayámonos abuela… vayámonos! –la nuera, con una hija en brazos que mira indiferente el fuego, trata de apartar a la anciana.
Pero la señora Agaki no se mueve.
-Es gasolina –dijeron algunos al ver la lluvia-. Han regado la ciudad con gasolina y prendieron fuego. Así explicaban lo que no entendían, aquel fabuloso desastre causado por un solo avión.
Silenciosa procesión de heridos, buscando refugio en el río.Ninguno se queja, a pesar de las quemaduras, de las heridas que siguen sangrando.
Caras que no son caras. Manos que no son manos. Algunos caen, se dejan morir entre los escombros.
Los demás siguen, el incendio los corre.
El río.
Los salva del fuego, pero la sal del agua es una tortura más.
Cuando suba la marea el agua crecerá.
Muchos de los refugiados se ahogarán.Tres días después de Hiroshima otro puerto japonés, Nagasaki, sufría el mismo tratamiento. Nueve días después el emperador Hirohito comunicaba a su pueblo que el Japón estaba vencido. Lo cual justificó el empleo de la bomba atómica: Las bombas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki habían acortado la guerra quizás varios meses y en varios millones de vidas.
Así se justifica Hiroshima. ¿Pero se justifica así el hombre?
Pobre raza de victimas, el ser humano.
Nadie es culpable.Nadie es culpable en Hiroshima. Todos fueron víctimas, aún los que lanzaron la bomba.
Nadie es culpable en Nuremberg. Todos fueron víctimas, hasta los que encendieron los hornos.
Nadie es culpable en Hungría. Todos son víctimas. Hasta los tanquistas que entraron en Budapest.Nadie es culpable, todos, todos son víctimas.
Raza de victimas, la humanidad.
Pobre patética raza de victimas, queriendo alcanzar las estrellas.
Escrito por Héctor Germán Oesterheld y publicado por primera vez en la revista Eternauta de Editorial Emilio Ramírez, en febrero de 1962. Ilustraciones por Solano López en el año 2005.
martes, 4 de agosto de 2015
Ese instante.
aunque busqué en libros y escaparates
por el estilo
intenté la conversación y hasta el interrogante
inquisidor
con mi yo
ineludible
probé con espejos y espejismos
esgrimí combates con los floretes
del aire
desagoté
el diccionario (las palabras
llegaron al borde
de la mesay se suicidaron en masa)
en ningún recoveco literario
ni afín
encontré término ni definición
para el fenómeno gozoso en el que nada
importa
sino que inmediata e inexorablemente sobrevendrá
lo deseado
instante previo entre tintinear
de llaves
y consumación
de pasos
caída del astro y atardecer
encendido
brillo especial en la mirada y labios
en promesa
evocación y ruego
aviso dichoso que precede a lo anhelado
lapso preliminar
agonía dulce antes del soberbio
final
Colofón:
Contra los finales felices,
presuntuosos
presuntuosos
e
indiscutibles,
quiero el humilde, silencioso
y controvertido júbilo
del
instante previo.
viernes, 31 de julio de 2015
Natalia Romero y la mar en coche.
Es como encontrarse en un lugar pequeñito que se va estirando y, sin darte cuenta, la que quedás chiquita sos vos en ese mundo de libros, historias, poesía y coincidencias.
Primero es Pepa que te recibe, casi antes que Natalia. Pepa se adelanta. Los ojos de Pepa lo hacen. Después todo es pleno goce entre charlas y mates con yuyos, fregadas y ronroneos.
Con Natalia conversamos como si nos conociéramos desde hace tiempo, como si ya lo hubiéramos hecho muchas veces. (Entiendo y me entero que a muchos les pasa esto mismo).
Y estamos tan a gusto en ese lugar que nos cobija que el tiempo pasa sin que lo advirtamos.
Es que mi amiga Gabi y yo hicimos el mejor plan: visitar la librería que Natalia Romero alimenta y mantiene viva. "A cien metros-de la orilla" se llama.
Conversamos con urgencia porque sabemos que Natalia tiene que dar una clase pero como nadie toca el timbre seguimos y seguimos.
La librería respira, late, se mueve, tiene sus funciones vitales en perfectas condiciones tanto que además se le da por convocarnos, llamarnos, hablarnos, convidarnos.
De pronto jugamos, son poetas quienes forman ronda con nosotras. Leemos poesía hasta sin leer. Desafiamos el tiempo con los trabalenguas (carcajadas del canje por un jacarandá), con la emoción de abrir un libro azarosamente y encontrar un latido, con la luna en piscis, con la circunstancia de reconocernos en lugares comunes, con el intercambio poético de alguna receta, con hablar de los abuelos como si recién nacieran.
Así, el timbre seguiría sin sonar...
Es hermosa y cálida Natalia, en eso coincidimos Gabi y yo. Perdón, "en eso también coincidimos", debí decir.
Patri.
Primero es Pepa que te recibe, casi antes que Natalia. Pepa se adelanta. Los ojos de Pepa lo hacen. Después todo es pleno goce entre charlas y mates con yuyos, fregadas y ronroneos.
Con Natalia conversamos como si nos conociéramos desde hace tiempo, como si ya lo hubiéramos hecho muchas veces. (Entiendo y me entero que a muchos les pasa esto mismo).
Y estamos tan a gusto en ese lugar que nos cobija que el tiempo pasa sin que lo advirtamos.
Es que mi amiga Gabi y yo hicimos el mejor plan: visitar la librería que Natalia Romero alimenta y mantiene viva. "A cien metros-de la orilla" se llama.
Conversamos con urgencia porque sabemos que Natalia tiene que dar una clase pero como nadie toca el timbre seguimos y seguimos.
La librería respira, late, se mueve, tiene sus funciones vitales en perfectas condiciones tanto que además se le da por convocarnos, llamarnos, hablarnos, convidarnos.
De pronto jugamos, son poetas quienes forman ronda con nosotras. Leemos poesía hasta sin leer. Desafiamos el tiempo con los trabalenguas (carcajadas del canje por un jacarandá), con la emoción de abrir un libro azarosamente y encontrar un latido, con la luna en piscis, con la circunstancia de reconocernos en lugares comunes, con el intercambio poético de alguna receta, con hablar de los abuelos como si recién nacieran.
Así, el timbre seguiría sin sonar...
Es hermosa y cálida Natalia, en eso coincidimos Gabi y yo. Perdón, "en eso también coincidimos", debí decir.
Patri.
"..."En San Telmo se cuenta otra historia con un mismo espíritu, la de A cien
metros de la orilla (www.acienmetros.com.ar), de Natalia Romero, que
pasó de trabajar en una tienda de diseño a dedicarse de lleno a las
letras y los libros. "Escribo desde hace muchos años, y mi vínculo con
algunos libreros particulares, como en Eterna Cadencia y Librosref,
encendió una lucecita que fue difícil de esconder. 'Nati leete esto';
'Nati llegó esto otro'. Y las ganas de querer tener mi propia librería
fueron más fuertes. La idea de poner un local era una locura, imposible,
así que comencé tímidamente con una plataforma Web donde recibía
consultas y hacía envíos. La mayoría de los pedidos yo los llevaba en
bicicleta, y siempre estaba atenta a las cosas nuevas que iban saliendo,
las publicaciones de las editoriales independientes que a mí más me
interesaban, lo desconocido, con poca difusión." Hoy, en un entrepiso de
un departamento sobre la calle Defensa hay tres paredes completas
atestadas de libros, y allí Natalia es librera de a ratos, también dicta
talleres de escritura, escribe, lee "y además cocino y duermo". Todo
funciona en un mismo espacio, y la intimidad de su casa y el vínculo
directo con los que llegan hasta allí le aportan magia al proyecto. "El
crecimiento es lento, cuesta, pero hay mucha gratificación."..."
"...Todo lo que hacemos está relacionado con la poesía,
noescierto? Descubrir una librería es descubrir un mundo, y la de
Natalia es un bello mundo, con escaleras de peldaños blancos, gata
anfitriona con nombre de galletita, cactus que recortan su silueta en el
vidrio, lápices negros y de colores y libros, libros y libros que
llaman, dispuestos a abrir la puerta e irse con el visitante".
María Gabriela Moreno.
lunes, 27 de julio de 2015
Ensayo pájaros
contra el malhumor
ensayo pájaros
con tiza
con lápiz
con hilo y aguja
contra la soledad
los adioses
que no se pronuncian
los definitivos
los promisorios
los inveterados
contra nostalgias
ensayo pájaros
con todo
canto vuelo reposo
nido pichones plumas renovadas
contra los escopetazos
las gomeras
y los árboles caídos
contra el sueño sin sueños
ensayo pájaros
martes, 21 de julio de 2015
Ritos del camino.
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Ines.
No es para contar,
ni para fotografiar.
A Ines hay que presenciarla.
Desde el azul,
desde cuentos pequeños...
presenciarla.
Su valija trae más milagros
que la de un taumaturgo.
Ella abre y todo comienza
a transformarse en el aire:
manos, pies, abdomen,
rostros,
silencios.
De la valija a los dedos de Ines
hay pases mágicos
pero es su cuerpo
el que porta los portentos.
Ines, abraza, baila, teje poesía,
despliega el mundo que la habita
desde el cariz femenino
de la naturaleza humana.
Desenvuelve ritos,
desentraña y nos muestra
su cosmovisión artística y vital.
Por si se hace necesario aclarar:
sus personajes extáticos,
(no estáticos) son sabios
como ella.
Es Titiritera.
ni para fotografiar.
A Ines hay que presenciarla.
Desde el azul,
desde cuentos pequeños...
presenciarla.
Su valija trae más milagros
que la de un taumaturgo.
Ella abre y todo comienza
a transformarse en el aire:
manos, pies, abdomen,
rostros,
silencios.
De la valija a los dedos de Ines
hay pases mágicos
pero es su cuerpo
el que porta los portentos.
Ines, abraza, baila, teje poesía,
despliega el mundo que la habita
desde el cariz femenino
de la naturaleza humana.
Desenvuelve ritos,
desentraña y nos muestra
su cosmovisión artística y vital.
Por si se hace necesario aclarar:
sus personajes extáticos,
(no estáticos) son sabios
como ella.
Es Titiritera.
Ines Pasic es actriz,
titiritera, productora,
directora teatral
de origen bosnio
y residente en Lima, Perú.
Participa año a año,
entre otras actividades
del Festival Internacional
de Títeres al Sur,
en Buenos Aires.
Por estos días
se está llevando a cabo
la 6ta edición.
Más datos aquí.
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Contar presentaciones de libros.
Patricia Morante y yo, presentamos el nuevo libro de nuestra
amiga, la escritora ANA M. ODDO.
Poesía pura, sentida, integran el libro cuyo título:
CONTAR LOS DIAS,
CONTAR LOS DIAS,
impulsó el aporte del público, respecto "al propio contar de días"...
El paso del tiempo, las despedidas, los balances cotidianos y las sensaciones más profundas pueblan las páginas de este poemario para pensar (y repasar) instantes vitales, afectos...
La música, la danza, las canciones... también fueron parte del encuentro.
Lecturas, una entrevista a la autora, firma de ejemplares, charla y brindis entre amigos, hicieron de la presentación una reunión sensible y aglutinadora de emociones, recuerdos y proyectos...
Palabras de Gustavo D'Orazio en su blog.
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triálogos
sábado, 11 de julio de 2015
martes, 7 de julio de 2015
EL PASEO/ LA PROMENADE, 1917.
lunes, 6 de julio de 2015
Frida.
Un día como hoy pero hace 108 años nació Frida Kahlo,
una mujer valiente que compartió su vida y obra
con todos nosotros.
Primera obra de Frida
Kahlo realizada durante su convalecencia
luego del grave accidente en 1926.
“No reniego de mi naturaleza, no reniego de mis elecciones, de todos modos he sido una afortunada. Muchas veces en el dolor se encuentran los placeres más profundos, las verdades más complejas, la felicidad mas certera. Tan absurdo y fugaz es nuestro paso por el mundo, que solo me deja tranquila el saber que he sido auténtica, que he logrado ser lo mas parecido a mi misma que he podido.”
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mujer salvaje
martes, 30 de junio de 2015
Mari.
![]() |
| Foto de Gerardo Pérez Elío |
Antes, durante y después
de tu intemperie
María Ester te abre su corazón,
sólo que vos te das cuenta
cuando quedás parada
en medio de la nada.
Ella y vos,
como tantas veces,
conversan,
ríen,
evocan,
lloran.
Mientras vos mirás
ella interviene
para deshacer
una pelea callejera.
Después dramatiza una clase
de capoeira
que te hace olvidar
de todos los dolores.
Y cuando ya está
la primera parte
del poema sobre la mesa,
impregnado de olores
de infancia,
de amores adolescentes,
de partos,
partidas,
estrategias pedagógicas,
luchas,
viajes y complicidades,
vos le nombrás
un detalle que,
gracias a la charla,
recuperaste.
Cerrás los ojos y se lo decís,
como decís tantas cosas:
al pasar.
Pero ella, que no deja pasar
nada de lo que le decís,
escribe la última estrofa
salvadora,
breve,
en la que tu intemperie
se puede abrigar
con una lluvia finita.
como tantas veces,
conversan,
ríen,
evocan,
lloran.
Mientras vos mirás
ella interviene
para deshacer
una pelea callejera.
Después dramatiza una clase
de capoeira
que te hace olvidar
de todos los dolores.
Y cuando ya está
la primera parte
del poema sobre la mesa,
impregnado de olores
de infancia,
de amores adolescentes,
de partos,
partidas,
estrategias pedagógicas,
luchas,
viajes y complicidades,
vos le nombrás
un detalle que,
gracias a la charla,
recuperaste.
Cerrás los ojos y se lo decís,
como decís tantas cosas:
al pasar.
Pero ella, que no deja pasar
nada de lo que le decís,
escribe la última estrofa
salvadora,
breve,
en la que tu intemperie
se puede abrigar
con una lluvia finita.
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mujer salvaje
domingo, 21 de junio de 2015
We Tripantu
![]() |
| Meli witran mapu~Tierra de los cuatro lugares. Dibujo y efectos de Tolhuin. |
| Nueva salida del sol, de Elicura Chihuailaf Meli, meli. Meli,meli Kiñe trafoy metawe mew mvley Antv Pu rvmentu mew mvley pizeñ ellkawligvn ñi lonko egvn ka femlu trokifiñ pu witrunko Nieñmaperkelaeymu kvfvkvfvn mi piwke We Tripantu!, pi pu malen ka ti mulfen nvayu mawvn Wiñon, pifiñ egvn fewla pichi wentru ta iñche Pefimvn ti choyke? Kvpalmvn make ka triwe awkantuyiñ awarkuzen awkantun Meli, meli. Meli, meli Pvtokyiñ muzay, mvna azy Wenu Mapu Mvley pu aliwen ñi mutrung lien (feymu azkintuley kom ñi Pewma ka tvfey chi pu lewfv nawpay Kvyen mu) Meli, meli. Meli, meli Eymi iñchu umawtuley Mapu Ñuke ka puliwen fiskv ko gaw ta tvfey Meli, meli. Meli, meli Ya!, zew mitray ta Antv.
☼
Cuatro, cuatro. Cuatro, cuatro y el Sol en un cántaro quebrado Entre las hierbas las aves esconden sus cabezas y parece que la vertiente posee el murmullo de tu corazón We Tripantu!, dicen las niñas y el rocío recogerá la lluvia He vuelto, les digo ahora soy un niño ¿Han visto al avestruz? Traigan plantas, traigan flores juguemos los juegos de los Antepasados muzay bebamos, que hermosos en el cielo están los árboles con sus troncos de plata (en ellos se miran estos Sueños y los ríos que caen de la Luna ) Cuatro, cuatro. Cuatro, cuatro Contigo he estado despierto Madre Tierra y en la mañana el agua fresca es una constelación Cuatro, cuatro. Cuatro, cuatro ¡Ya!, ha descansado el Sol. |
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martes, 9 de junio de 2015
mi corazón no busca
mi corazón no espera
goza
mi corazón no pide al día
ni a la noche
canta
mi corazón rebosa
mi corazón es ánfora
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lunes, 25 de mayo de 2015
Como si cantara en medio de un camino.
"...Él es mago viejo. Su voz dice palabras de mucha hermosura. Cuando él
se pone a contar, la memoria corre con tanta inocencia y libertad que
uno la siente capaz de saltearse, para siempre, el día de la muerte..." Eduardo Galeano en "Haroldo Conti. Cuentos completos". Emecé. Buenos Aires, 1994.

Hoy Haroldo Conti cumpliría 90 años y para mí sigue contando. Lo hace desde su literatura de discurso contrahegemónico, interpelando el presente, enfrentándose con todo aquel que en el campo de la cultura elabore argumentos para elogiar el mundo mediático.
"...Mucha gente habla de revolución y olvida que las revoluciones las hacen los tipos concretos. En "En vida" quise hacer la radiografía de un hombre del montón, jodido por esta sociedad, castrado en sus posibilidades de elegir. Lo que algunos no vieron es que Orestes termina por hacer su elección […]. Hay en el protagonista una revolución interior, un cambio de actitud vital. Es el problema moral por excelencia: el de la libertad. Y es que la revolución empieza en el individuo, no se impone por decreto..."
Respuesta del escritor para una entrevista realizada por Heber Cardoso y Guillermo Boido: "Un simple trabajador" para La Opinión el 15 de junio de 1975. La pregunta se refería a su novela En vida, publicada en 1971 y apuntaba a para qué sirve, desde el punto de vista social o político, contar en una obra literaria el “drama de un pobre tipo”.
Para seguir leyendo acerca de Conti y lo cotidiano abrí la Revista de boxeo ULTIMOROUND.
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jueves, 14 de mayo de 2015
Tres poéticas de Roque Dalton. **
Uno hace versos y ama
la extraña risa de los niños,
el subsuelo del hombre
que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,
la instauración de la alegría
que profetiza el humo de las fábricas.
Uno tiene en las manos un pequeño país,
horribles fechas,
muertos como cuchillos exigentes,
obispos venenosos,
inmensos jóvenes de pie
sin más edad que la esperanza,
rebeldes panaderas con más poder que un lirio,
sastres como la vida,
páginas, novias,
esporádico pan , hijos enfermos,
abogados traidores
nietos de la sentencia y lo que fueron,
bodas desperdiciadas de impotente varón,
madre, pupilas, puentes,
rotas fotografías y programas.
Uno se va a morir,
mañana,
un año,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.
Preguntarán qué fuimos,
quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.
Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.
Por qué escribimos.
De: La ventana en el rostro, Ediciones de Andrea, México, 1961
La angustia existe.
El hombre usa sus antiguos desastres como un espejo.
Una hora apenas después del crepúsculo
ese hombre recoge los hirientes residuos de su día
acongojadamente los pone cerca del corazón
y se hunde con un sudor de tísico aún no resignado
en sus profundas habitaciones solitarias.
Ahí tal hombre fuma gravemente
inventaría las desastrosas telarañas del techo
abomina de la frescura de la flor
se exilia de su misma piel asfixiante
mira sus torvos pies
cree que la cama es un sepulcro diario
no tiene un cobre en el bolsillo
tiene hambre
solloza.
Pero los hombres los demás hombres
abren su pecho alegremente al sol
o a los asesinatos callejeros
elevan el rostro del pan desde los hornos
como una generosa bandera contra el hambre
se ríen hasta que duele el aire con los niños
llenan de pasos mínimos el vientre de las bienaventuradas
parten las piedras como frutas obstinadas en su solemnidad
cantan desnudos en el cordial vaso del agua
bromean con el mar lo toman jovialmente de los cuernos
construyen en los páramos melodiosos hogares de la luz
se embriagan como Dios anchamente
establecen sus puños contra la desesperanza
sus fuegos vengadores contra el crimen
su amor de interminables raíces
contra la atroz guadaña del odio.
La angustia existe sí.
Como la desesperanza
el crimen
o el odio.
¿Para quién deberá ser la voz del poeta?
Arte poética, 1962
De El turno del ofendido, 1962; en Antología, Visor, 2000
En la garganta de un beodo muerto
se quedan las palabras que despreció la poesía.
Yo las rescato con manos de fantasma
con manos piadosas es decir
ya que todo lo muerto tiene la licuada piedad
de su propia existencia.
Furtivamente os las abandono:
feas las caras sucias bajo el esplendor de las lámparas
babeantes sobre su desnudez deforme
los dientes y los párpados apretados esperando el bofetón.
Amadlas también os digo. Reñid a la poesía
la limpidez de su regazo.
Dotadlas de biografía ilustre.
Limpiadles la fiebre de la frente
y rodeadlas de serenas frescuras
para que participen también de nuestra fiesta.
Las feas palabras.
El turno del ofendido, 1962.
**Roque Antonio Dalton García: Nació en San Salvador, El Salvador el 14 de mayo de 1935. Fue asesinado por orden de Joaquín Villalobos, miembro de la dirigencia del E.R.P el 10 de mayo de 1975.
Una siempreviva para Roque Dalton:
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/05/18/actualidad/1431960484_601675.html
la extraña risa de los niños,
el subsuelo del hombre
que en las ciudades ácidas disfraza su leyenda,
la instauración de la alegría
que profetiza el humo de las fábricas.
Uno tiene en las manos un pequeño país,
horribles fechas,
muertos como cuchillos exigentes,
obispos venenosos,
inmensos jóvenes de pie
sin más edad que la esperanza,
rebeldes panaderas con más poder que un lirio,
sastres como la vida,
páginas, novias,
esporádico pan , hijos enfermos,
abogados traidores
nietos de la sentencia y lo que fueron,
bodas desperdiciadas de impotente varón,
madre, pupilas, puentes,
rotas fotografías y programas.
Uno se va a morir,
mañana,
un año,
un mes sin pétalos dormidos;
disperso va a quedar bajo la tierra
y vendrán nuevos hombres
pidiendo panoramas.
Preguntarán qué fuimos,
quienes con llamas puras les antecedieron,
a quienes maldecir con el recuerdo.
Bien.
Eso hacemos:
custodiamos para ellos el tiempo que nos toca.
Por qué escribimos.
De: La ventana en el rostro, Ediciones de Andrea, México, 1961
La angustia existe.
El hombre usa sus antiguos desastres como un espejo.
Una hora apenas después del crepúsculo
ese hombre recoge los hirientes residuos de su día
acongojadamente los pone cerca del corazón
y se hunde con un sudor de tísico aún no resignado
en sus profundas habitaciones solitarias.
Ahí tal hombre fuma gravemente
inventaría las desastrosas telarañas del techo
abomina de la frescura de la flor
se exilia de su misma piel asfixiante
mira sus torvos pies
cree que la cama es un sepulcro diario
no tiene un cobre en el bolsillo
tiene hambre
solloza.
Pero los hombres los demás hombres
abren su pecho alegremente al sol
o a los asesinatos callejeros
elevan el rostro del pan desde los hornos
como una generosa bandera contra el hambre
se ríen hasta que duele el aire con los niños
llenan de pasos mínimos el vientre de las bienaventuradas
parten las piedras como frutas obstinadas en su solemnidad
cantan desnudos en el cordial vaso del agua
bromean con el mar lo toman jovialmente de los cuernos
construyen en los páramos melodiosos hogares de la luz
se embriagan como Dios anchamente
establecen sus puños contra la desesperanza
sus fuegos vengadores contra el crimen
su amor de interminables raíces
contra la atroz guadaña del odio.
La angustia existe sí.
Como la desesperanza
el crimen
o el odio.
¿Para quién deberá ser la voz del poeta?
Arte poética, 1962
De El turno del ofendido, 1962; en Antología, Visor, 2000
En la garganta de un beodo muerto
se quedan las palabras que despreció la poesía.
Yo las rescato con manos de fantasma
con manos piadosas es decir
ya que todo lo muerto tiene la licuada piedad
de su propia existencia.
Furtivamente os las abandono:
feas las caras sucias bajo el esplendor de las lámparas
babeantes sobre su desnudez deforme
los dientes y los párpados apretados esperando el bofetón.
Amadlas también os digo. Reñid a la poesía
la limpidez de su regazo.
Dotadlas de biografía ilustre.
Limpiadles la fiebre de la frente
y rodeadlas de serenas frescuras
para que participen también de nuestra fiesta.
Las feas palabras.
El turno del ofendido, 1962.
De: Roque Dalton, Antología, Visor, Madrid, 2000.
**Roque Antonio Dalton García: Nació en San Salvador, El Salvador el 14 de mayo de 1935. Fue asesinado por orden de Joaquín Villalobos, miembro de la dirigencia del E.R.P el 10 de mayo de 1975.
Una siempreviva para Roque Dalton:
http://internacional.elpais.com/internacional/2015/05/18/actualidad/1431960484_601675.html
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domingo, 10 de mayo de 2015
domingo, 3 de mayo de 2015
Taller de construcción de caja coplera.
Sucedió (con una buena lluvia y un corte de energía eléctrica) que un pequeño grupo de talleristas junto con un instructor nos reunimos para celebrar el rito. En nuestros corazones iba apareciendo el calor que nos invitaba como una música a ponernos en movimiento. Una coplita, tal vez, queriendo nacer desde el interior de una caja.
¿Ya dije que se necesitó agua?
¿Dije también que el fuego debió estar presente?
Y estuvimos:David (maestro)~Juan ~Jennifer~ Lara
CactusPalo borracho
Perrito Choca



Perlito Antiguas cajas

Gatucho


Daniela
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Vitales conversaciones, mates y comida,
mientras la caja iba naciendo.
Después: algunos secretos, ronda y más fuego.
Los abrazos no pudieron faltar y no faltaron.
¿Les dije que la Pacha cantó con nosotros?
Fue el 2 de mayo en el taller mágico de Nacho.
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Y aquí está mi cajita suspendida...
Y yo también, en el aire...
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Esta foto la descubrí en diciembre de 2015 y la tomó Juan quien también armó su caja. Alegría inmensa del taller que vuelve para recordarme estos momentos plenos.
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