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sábado, 27 de julio de 2024
A B C de la Moradita
jueves, 25 de julio de 2024
Cuando necesites entender algo, dibujá un mandala ˚⋆°˖ ~ 🍂࿔
Hace más de diez años tuve una estudiante que, cuando terminaba las tareas o las pruebas escritas, se me acercaba y decía en voz bajita:-Profe, ¿le molesta que me ponga a dibujar?-. Yo le contestaba:-No me molesta, me encanta-.
El breve diálogo se repetiría, no todas las clases pero sí muchas veces a lo largo del tiempo. Además se iba condimentando de sonrisas y miradas cómplices. Aunque ella sabía que tenía mi aprobación, igual se ponía de pie, se acercaba y me hacía siempre la misma ritual y respetuosa pregunta para obtener la misma ritual y enfática respuesta.
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Por ella y por otras estudiantes más que en algún rato libre, pedían permiso de modos diversos, fue que empecé a interesarme en dibujar mandalas porque, si bien ellas dibujaban de todo, lo que a mí me empezó a atrapar fue el movimiento, los colores y las imágenes que se me despertaban más allá del propio dibujo circular.
Primero no me animaba a diseñarlos así que conseguía algunos modelos para pintar con lápices de colores y después, poco a poco, comenzando por un puntito en el centro de la hoja me dejaba llevar hasta completar todo el espacio con un dibujo casi redondo, casi prolijo, casi simétrico.
Algo pasó un día que dejé de hacerlos y algo pasó hoy que en forma impulsiva corrí a buscarlos donde los tenía guardados: una caja profunda.
Encontré alrededor de cien dibujos. Algunos con fecha, algunos con título.
Encontré mandalas con dedicatoria, con poemas escritos al dorso; mandalas que eran regalos que nunca fueron entregados (sí, como las cartas que no me animé a enviar). Algunos ocupaban todo el espacio disponible en la hoja; otros, solamente el centro.
Había papeles con comunidad de mandalas donde los dibujos parecían flotar como astros.
Y una tapa de caja de ravioles con uno completamente asimétrico que parece una ameba tuneada.
Algunos los recordaba o recordaba el momento en que fueron diseñados y otros, realmente, me sorprendieron.
Está el de "mientras tanto", ante la angustia por la gatita Gala que se había ido y no volvía; el que parece rueda de bicicleta; el de título "quéchotomandala" de tan feo que me pareció; el que al parecer era una cosa y terminó en cebolla morada partida al medio; el de homenaje al "siemprevivo Roque Dalton"; el de estreno de obra de teatro; el formado sólo por palabras.
Aquellos en los que se aparecieron lechuzas o gatos sin intención de dibujarlos; aquellos de los arbolitos a propósito; los que contienen figuras de chacarera, gato o escondido.
De colores cálidos, de colores fríos, monocromáticos, negros. Lápices, fibras, esmalte de uñas, pintura acrílica, bolígrafos de colores.
Continuará...
viernes, 19 de julio de 2024
Roberto Fontanarrosa
| 2014 en la ciudad de Rosario |
jueves, 18 de julio de 2024
Principio, nudo, fin y sensación bandoneón
molinos de esperanza,
largos caminos de un mito,
historias, ríos.
Ignorar en el desierto
sábado, 13 de julio de 2024
Los hilos de la noche de Ana María Oddo
Las artes se me reúnen en el poemario de Ana María Oddo.
Baile. Canto. Una música que viene de lejos se enlaza amorosamente y en estilos diversos con acordes actuales.
Las imágenes se me presentan en todas
las dimensiones posibles.
No hay mucho más que pueda decir, un
silencio de admiración me cierra dulcemente la boca, el lápiz se me cae, se
traba el teclado.
Solamente el libro ~que toco, palpo,
acaricio~ de mi querida Ana, abierto sobre mi corazón como un pájaro que se
turna entre arrullar, picotear, levantar vuelo, anidar. Y nada más.
Leo Los hilos de la noche
de Ediciones El Minuto
y me dan ganas de soñar.
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La foto es de la maravillosa
presentación del 12 de julio en la Biblioteca Popular 9 de julio de Castelar. Fiesta, encuentro entre amigos entrañables, celebración de la poesía.
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viernes, 12 de julio de 2024
Cabecita Negra
martes, 2 de julio de 2024
Poema urbano
Las puestas de sol en la ciudad,
entre avenidas y edificios
donde no se ve el horizonte,
tienen el encanto de aquello que aún ausente
se desangra en el deseo de cualquiera.
El silencio, la soledad bonita,
tu mano sobre mi mano.
lunes, 1 de julio de 2024
sábado, 29 de junio de 2024
Memoria del agua y de las estrellas
Vivían en clanes
que se movían por los fiordos.
Viajaban de isla
en isla.
Cada familia
tenía un fuego que ardía en el centro de la canoa.
…
Los kawésqar
Los selk’nam
Los aonikenk
Los aush
Los yámanas
Todos caminaban
sobre el mar.
…
Un oceanógrafo me
enseñó que la actividad de pensar se parece al océano.
Las leyes del
pensamiento son las mismas del agua que siempre está dispuesta a amoldarse a
todo.
¿Será esta la
explicación de por qué estos grupos lograron vivir aquí durante milenios con temperaturas
polares?
Vivían en la
región más retirada, en el lugar más despoblado.
No tenían
ciudades, no levantaron monumentos pero sabían dibujar. Un grupo de ellos, los
selk’nam, tuvieron la inspiración de dibujarse a sí mismos. Después de la
muerte creían que podían transformarse en estrellas.
En su mitología
ellos mencionan la constelación de Orión y la Cruz del Sur.
Se dice que el
agua tiene memoria. Yo creo que también
tiene voz. Si nos acercamos mucho
podríamos oír las voces de cada uno de los indígenas y los desaparecidos.
...
Hace poco, a una distancia enorme, se descubrió un cuásar lleno de vapor de agua. Tiene 120 millones más de agua que todos nuestros mares. ¿Cuántas almas errantes podrían encontrar refugio en este inmenso océano que deriva en el vacío?
Patricio Guzmán. El botón de nácar. 2015.
martes, 11 de junio de 2024
Adriana Lestido: errar vagar llegar al hueso honrar la incertidumbre
"El viaje en soledad, como la ausencia y también, en sentido figurado, la muerte y la posibilidad de transformarse a partir de eso"
"La ausencia, la impermanencia (...) una de las características de la existencia"
Adriana Lestido en el Documental de Encuentro LA MIRADA DE LESTIDO 2022, Cap 2: Contar con imágenes.
°⋆˚✿°⋆˚
Hablar de mi experiencia de ir al cine Gaumont (Km 0), un domingo por la mañana con mi amiga de la mano, para ver el documental ERRANTE de Adriana Lestido, es lo mismo que decir lisa y llanamente que "pasó de todo".
Para empezar, en mi historia como beneficiaria del cine documental, esta proyección es, sin exagerar, un hito.Alegría y tristeza, desolación y euforia, angustia, identificación, dolor, desgarro, inquietud, miedo, incomodidad, ganas de salir corriendo, ganas de sumergirme en el sueño, sentirme parte de, ganas de pedir perdón por, supervivencia, soledad, frío, intemperie, deseo.
Pensar que hubo alguien, Adriana Lestido, completamente sola alrededor del Círculo Polar Ártico, filmando. Se me presentan infinidad de preguntas: ¿si yo estuviera ahí?, ¿cuánto duraría?. ¿qué haría? Nada que ver con cualquier lugar en el mundo que yo aspire a conocer y sin embargo la "comunión" a partir de las imágenes con cámara fija del documental, la emoción o las emociones fueron intensas. Las imágenes dicen algo o mucho de mí.
Viaje profundo, encuentro con lo sagrado, pugna interna, meditación, dolores físicos, relajación, fluir del llanto, homenajes silenciosos, evocaciones, admiración, ansiedad, insoportabilidad (¿acaso existe esta palabra?).
No voy a contar más, solamente que en el documental hablan la naturaleza y el silencio.
Entonces, resignifico este poemita mío de 2020 que se me aparece cada vez que tengo una vivencia de este tipo, lo que llamo "una inauguración":
A veces es sin palabras
Sin pentagrama
Sólo sumergirse
°⋆˚✿°⋆˚
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| Muestra "Lo que se ve", 2008. Retrospectiva de las fotos de Adriana Lestido |































