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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

lunes, 20 de febrero de 2017

Osvaldo y Arbolito.


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El grupo musical Arbolito conoce la historia de Arbolito gracias al maestro Osvaldo Bayer y en el día de su 90 cumpleaños (18 de febrero) se la cantan especialmente. Es más, eligieron el nombre de la banda a partir del relato.

Una parte oculta de nuestra historia que Osvaldo Bayer saca a la luz, hecha canción.

Arbolito por Arbolito.
<><><><<>><><><>
Oye mi niño parece ha cambiado la suerte
son esos hombres de arriba cargados de muerte
traen sus armas que queman la piel si te dan
quieren quedarse las tierras los bosques y el mar.
Cómo explicarte mi niño algo que yo no entiendo
vienen cerrando los campos y poniendo dueños
y en su camino salvaje bañando de sangre
todas las cosas que el sol ilumina en la tarde.
Arbolito...
tu lanza nuestro camino,
Arbolito...
las pampas son tu destino.
El coronel y su tropa avanzan por la tierra
traen de Europa el más nuevo manual de la guerra
indios salvajes que no tienen Dios ni gobierno
van a tener que aprender a morir como perros!
Un joven indio ya harto de tanta prepotencia
tantos hermanos caídos vengarlos quisiera
ansioso espera a la tropa que ahí viene, que ahí llega
volteó al valiente coronel... y le cortó la cabeza!
Arbolito...
tu lanza nuestro camino,
Arbolito...
las pampas son tu destino
Arbolito...
tu lanza nuestro camino
Arbolito...
la tierra nos nace en el grito!

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Arbolito, el vindicador.

En el año 1826, el gobierno de Bernardino Rivadavia, contrató al oficial prusiano Rauch, nada menos que para matar indios, su misión era limpiar la pampa bonaerense de los ranqueles, esos hermosos indios que poblaban estas zonas con absoluta libertad.
Bien, este oficial prusiano comenzó la liquidación de estos indios, y se guardan sus partes militares que hablan de su profunda sabiduría. Por ejemplo, dice que los indios ranqueles no tienen salvación porque no tienen sentido de la propiedad, también señalaba que los indios ranqueles eran anarquistas, así tal cual.
Bien, él se adelantaba, era un oficial prusiano muy valiente, se adelantaba a sus tropas 200 metros por lo menos blandiendo su espada y se encontró con la horma de su zapato, porque después de haber escrito un parte donde decía “hoy hemos ahorrado balas, degollamos a 27 ranqueles”, un indio joven, apuesto, alto de pelo largo, al que llamaban “Arbolito” lo estuvo esperando en una hondonada, y cuando pasó este coronel a toda velocidad en su corcel, se le fue detrás, le boleó el caballo, cayó el militar europeo, y el indio Arbolito cometió el sacrilegio de cortarle la cabeza. Así vengaba a tantos de sus compañeros de las pampas.
La Ciudad de Buenos Aires recibió con toda pompa el cadáver del militar europeo muerto de esa manera. Señalan los historiadores que fueron las exequias, las ricas de todo ese período argentino.
Arbolito se perdió en la inmensidad de las pampas, ya nadie lo recuerda.
La ciudad donde ocurrieron los hechos se llama hoy Coronel Rauch, y muchas calles recuerdan al oficial prusiano, pero ninguna a ese héroe de las pampas… el querido Arbolito.

Osvaldo Bayer.

sábado, 18 de febrero de 2017

El maestro Osvaldo Bayer 
hoy cumple 90 años.
Siempre digno.
Siempre de pie.
Siempre de la mano
de los Pueblos Originarios.




Fotos Tolhuin. Embajada de Chile por la libertad 
de la Machi Francisca. 12 de diciembre de 2016.


domingo, 5 de febrero de 2017

Gracias a Violeta.

"VIOLETA PARRA, DESPUÉS DE VIVIR UN SIGLO"

en el ECUNHI el sábado 8 de octubre de 2016.

Latiendo el Centenario de Violeta Parra, celebración con una fiesta musical.
Cantan a Violeta: Mónica Abraham / Dorita Chavez / Chiqui Ledesma / Norma Peralta / Paula Ferré / David Bedoya / Carla Giannini / Colectivo Cantores Que Reflexionan (Chile)

Anticuecas: Osvaldo Burucuá.

Músicos que acompañan: Pedro Furió, Osvaldo Burucuá, Jose Bale, David Bedoya, Leandro Cacioni.

"...Lo que puede el sentimiento, no lo ha podido el saber,
ni el más claro proceder, ni el más ancho pensamiento..."

Violeta Parra.








miércoles, 1 de febrero de 2017

Derecho al Allegretto. **

https://www.youtube.com/watch?v=dybx9mmKBAY


V Tiempo de la VI Sinfonía Pastoral de Beethoven. 
 Himno de los pastores: alegría y sentimientos
de agradecimiento después de la tormenta.
 
Escultura de Leone Tommasi 
en Jardín Botánico Carlos Thays de Bs. As.


...ooo000OOO000ooo...

**
Derecho a habitar lloviznas,
árboles,
fuentes 
y bancos solitarios
como a permanecer
en los lugares 
más sagrados.
Y derecho a la tristeza
como a un rito.



Son las despedidas. 






Fotos, video y derechos: Tolhuin.


(Epílogo:  Despedidas con derechos.Y otra vez, allegretto.)


...oooOOO000OOOooo... 

Epílogo adicional.


La VI sinfonía, PASTORAL, de Beethoven rompió con el molde clásico al tener cinco movimientos, en lugar de los cuatro típicos. Los movimientos son:
  • Erwachen heiterer Empfindungen bei der Ankunft auf dem Lande («Despertar de alegres sentimientos con la llegada al campo»): Allegro ma non troppo.
  • Szene am Bach («Escena junto al arroyo»): Andante molto mosso.
  • Lustiges Zusammensein der Landleute («Alegre reunión de campesinos»): Allegro.
  • Gewitter. Sturm («Relámpagos. Tormenta»): Allegro.
  • Hirtengesang. Frohe und dankbare Gefühle nach dem Sturm («Himno de los pastores. Alegría y sentimientos de agradecimiento después de la tormenta»): allegretto.

lunes, 16 de enero de 2017

El Anti - Rally Dakar. Bs. As.



Nota del evento en El Residente en el enlace.



Intercambio de miradas. (Click para otro relato y más info.)
14 de enero de 2017 en Bs As, Av del Libertador al 1800, en plena calle, éramos unas doce personas antiDakar. Nos faltó ruido, sí, pero el quilombo visual lo hicimos igual porque no pasamos inadvertidxs. La gente nos miraba con pena, con desprecio, con risa y también con admiración. Uno me dijo: "La verdad, es admirable lo que están haciendo, porque acá TODOS estamos a favor del Dakar, menos ustedes que son cuatro gatos locos".
Y bueno, estos cuatro gatos locos, en medio del relato estridente del locutor, a pesar de él (que se encargaba de decir reiteradamente que la tranmisión de esa "gran fiesta" salía por la TV Pública, de nombrar a cada uno de los héroes~pilotos del Dakar, con su lugar de origen y hasta con su apodo), íbamos haciendo el otro relato o el relato paralelo. Porque la gente se nos acercaba. Yo, por ejemplo hablé con tres españoles (entre ellos, un niño de 10 años aproximadamente, que me escuchó atentamente cuando, respondiendo a su pregunta, le expliqué por qué estábamos ahí); hablé con un peruano, dos chilenos, un paraguayo, un japonés, dos argentinos y dos argentinas.
Repartimos material impreso: una síntesis acerca de todas las formas de destrucción del Dakar y un comunicado conjunto de AAPRA, Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina, ante la vulneración de nuestra herencia cultural tras el paso del rally Dakar.
Algunxs venían a preguntar increpando, molestxs, como diciendo: -¿qué hacen acá? Todxs estamos a favor del Dakar y siempre tiene que haber alguien en contra, dando la nota, alguien que interrumpa, aunque sea en el paisaje, el placer por semejante espectáculo.
Otrxs, a medida que atendíamos a sus interrogantes asentían con una sonrisa o un leve movimiento de cabeza.
Lxs menos, arremetían como para discutir y, después del intercambio, se iban conformes o, por lo menos, pensando.
Hubo quienes nos decían lo que teníamos que hacer o dónde teníamos que estar: "que por qué mejor no protestan por las veredas rotas o por todo lo que se robaron o por los soretes de perro, en vez de hacerlo por el Dakar que es un deporte divertido y no le hace mal a nadie". Etc, etc, etc.
Casi sin querer nos habíamos ubicado justo en una salida por la que se permitía el cruce de calle. Cuando la gente atravesaba ese pasaje, es decir, cuando la seguridad apartaba la valla, nos veía formando una barrera con los carteles.
De los que no se acercaban a los cuatro gatos locos hubo quienes miraban dos veces, quienes quedaban boquiabiertos, quienes no nos podían sacar la vista de encima y quienes tomaban rápidamente su celular para llevarse un recuerdo fotográfico.
Hubo quienes ni nos registraron y hubo (casi como anécdota lo digo) un huevo que, desde un balcón, reventó en la calle. Pero no nos hicimos cargo como destinatarixs.
Hoy reafirmo que:
-cuando hay un propósito el ruido hay que hacerlo, chiquito, de a poquito pero hacerlo. Incluso sin ruido. Incluso con una voz de locutor soba~dakar de fondo.
-aunque seamos pocxs, tenemos que seguir informando, tal vez en otra oportunidad seamos más y ésa sea una forma de multiplicar "conciencias".
Algunas palabras de despedida entre lxs antiDakar fueron: "Gracias", "Nos vemos" y "Ojalá no tengamos que volver el próximo año..."
FUERA DAKAR. DAKAR GO HOME. AnDÁKAgaR.


Protesta en Tucumán.
Campaña visual de Alisón, artista tucumana. Aquí toda su obra."DAKAR espectáculo de la destrucción"
NO AL DAKAR. Enlace a la página.

sábado, 14 de enero de 2017

Wenufoye.

 Canelo de la tierra.


 Canelo al sol.


Canelo en el mar.


 
Canelo del cielo.
Wenufoye.



"OTRA VEZ, LA PATAGONIA REBELDE"

* Por Osvaldo Bayer.

Después de haber visto las imágenes de semejante brutalidad oficial ejercida contra la comunidad mapuche en Chubut, ya no resulta exagerado afirmar que se repite la historia, mientras van relanzando la Campaña del Desierto. Y no, no sobredimensiono mis palabras, para nada. De hecho, esta semana volvió a ejecutarse la misma política que aplicaba Julio Argentino Roca: la mentira y la represión más cruel sobre aquellos que consideran inferiores, aquellos que no consideran "argentinos", aquellos que no ostentan el “mérito" de vivir en las tierras que habitaron por siglos.

A contramano de toda lógica humana, el capitalismo sigue arrasando a las comunidades originarias, mediante un Estado manejado por gobiernos que responden incondicionalmente a sus intereses, que nunca son los intereses del pueblo. Y así, van pasando diversos funcionarios, uno tras otro, asumiendo el poder con retórica democrática, cuando en realidad sólo vienen a engordar el capital de los más ricos. Pues en este caso, la bolilla le cayó en todos los colores de Benetton, que llegó al país para desequilibrar todavía más la balanza de la igualdad, penetrando en la economía y la política nacional, a tal punto que las Fuerzas reprimen al servicio de su vergonzosa empresa.

Nuestros hermanos mapuches han sufrido tres violentas represiones en menos de dos días y nosotros tenemos la obligación de gritar frente a estos atropellos inadmisibles e inexplicables. O más bien, muy fácilmente explicable: lo que ocurrió en la Patagonia demuestra hasta dónde son capaces de llegar, Mauricio Macri y compañía. ¿Pero cómo contrarrestar esta ofensiva que parece no mermar? No hay otra opción más que salir a la calle a luchar por los derechos de nuestros pueblos que, sin duda, son el paradigma de la resistencia histórica argentina.






lunes, 9 de enero de 2017

Rodolfo Walsh.

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 Algún día voy a escribir algo acerca de la sensibilidad de Walsh. 
Generalmente la conocemos a través de su compromiso, de su conciencia de la realidad, de la manifestación de su solidaridad, de su construcción de alteridad. La conocemos a través de esos textos fuertes, auténticos, que dan cuenta también de su sabiduría y sed de investigación.

Textos como el de la lectura del video son poco reconocidos, incluso menospreciados por los que prefieren los textos cargados de compromiso social y político, testimoniales y denunciantes. Yo amo esos últimos. Sin embargo, creo, que en notas como "Un niño secreto que no se dirá" se muestra también el verdadero Rodolfo. 

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Pero algún día...

Algún día voy a escribir acerca del periodista que tantas y tantos admiramos y también acerca del poeta.

Algún día voy a escribir algo acerca de la sensibilidad de Walsh, 

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sábado, 7 de enero de 2017

Urbanita.

Caminar.
Sentirme viva,
fortalecerme en cada paso.
Ser libre
en mi ciudad de origen,
de sustentos y de hábitos.


Ca~mi~nar.
Hacer conciente cada movimiento.
Sentir mis plantas sobre el calzado,
el calzado sobre el asfalto,
el asfalto sobre la tierra.
Sentir la energía de la tierra
a pesar del asfalto y del calzado,
a pesar de la ciudad.

¿Quiero escapar de mi realidad?
No. Ésta es mi realidad:
caminar~ vivir~ fortalecerme~ ser libre~ hacer conciente~ sentir~ ver mi realidad.

Y caminar otra vez...

miércoles, 4 de enero de 2017

Poesía de la Wikipedia.

Una mesita de luz, mesita de noche, mesilla de noche, buró o velador es una pequeña mesa que se ubica al lado de la cama. Suele tener cajones en los que se colocan objetos personales, facilitándole a las personas el acceso a las mismas. Sobre la mesita se coloca una lámpara pequeña, con el objeto de permitir una luz adecuada para poder leer y el despertador, entre otros objetos.

viernes, 30 de diciembre de 2016

jueves, 29 de diciembre de 2016

Mi corazón es aire.

Aguarda en silencio.
Instrumento ancestral,
vasija silbadora
con su agua en calma.

¡Ay, mi corazón es agua!

Vasija silbadora
con su aire quieto.
Instrumento ritual,
aguarda sin palabra.

¡Ay, mi corazón es tierra!

Apenas un manojo.
Vasija silbadora,
entraña la promesa
de amorosos cantares.

¡Ay, mi corazón!

Mi corazón es fuego.







lunes, 26 de diciembre de 2016

Yo no sé escribir relatos.

...ooo000OOO000ooo...


Ésa, la del título, es mi verdad, pero hoy me dieron ganas de escribir y aquí estoy.
No es que no tenga nunca nada para contar, sólo me sucede que ni bien empiezo, me enredo con la historia principal, con las palabras, con otras historias secundarias como si fueran hilos que se van enmarañando y después andá a deshacer eso... Empiezo a justificarme diciendo que la ansiedad por contar algo me juega en contra, que va a ser imposible que alguien entienda, etc, etc. Como exactamente me está pasando ahora.
Pero, repito: me dieron ganas. Además, precisamente, la de hoy es una historia de hilos y pienso llegar hasta la última puntada. Voy a hacer caso omiso del título. Hoy no me importa mi categórica verdad.
Parte de lo que voy a contar se lo dije a mi amiga por teléfono, me despaché como nunca, aprovechando que me llamó y que la historia la tenía bien "fresquita" porque era reciente, es decir, de esos días; o por lo menos así lo creí.
Una vez que terminé mi narración oral telefónica (con ella hablamos desde el teléfono fijo), le expresé que lo que yo había querido, antes de que ella se anticipara con la llamada,  era escribírselo por mail. Ella no dijo nada  pero como es maga me lo hizo decir a mí: "Pero aunque ya te lo conté, igual lo puedo escribir". Y ella que es maga, repito, me alentó con un: "¡Y, sí!".
Mi amiga maga MA GA ( se llama MAría GAbriela y aunque su nombre fuera Clotilde lo de "maga" no se lo quita nadie) en uno de sus gestos compartió conmigo la nota publicada en una revista. Era, es el relato de la experiencia con el bordado de un hombre, un periodista,  que a medida que cuenta va atravesando temas diversos que son de mucho interés para mí.

Les sugiero leer: http://www.revistaanfibia.com/cronica/diario-de-un-bordador/. 

Además es una crónica tan maravillosamente realista que me encendió, no con el propósito de escribir, al menos en ese momento, sino para retomar mi bordado. Actividad en la que quedo enredada, muchas veces, como en la escritura. Y digo "enredada" en varios sentidos.
Ahora que recuerdo, alguna vez escribí acerca de "bordar", pero fueron poemas. ** (Si quieren después se los leo).
A esta altura del texto voy a repetir a modo de disculpa y justificación: "Yo no sé escribir relatos". Pero ahí va.


...ooo000OOO000ooo...


La historia de esa mañana se balanceaba entre la búsqueda de actividades vitales y enfrentamientos con la burocracia. Como en otras ocasiones, desde hace un buen tiempo, cada vez que en un día libre tengo que dedicarme a hacer trámites, busco algo placentero para hacer antes o después. Y digo que la historia estaba suspendida porque también pude haberme quedado en la casa. Pude haber hecho una de las dos cosas (el trámite o la compra) o, definitivamente, ninguna. Pero la historia hubiera sido otra, ¿cierto?
La tarde anterior había leído  "Diario de un bordador", una crónica de Sebastián Hacher en la revista Anfibia. Había quedado fascinada con el motivo y la forma del relato. Me encontré identificada en varios puntos. Entre ellos, en el cuestionamiento de los estereotipos, de los paradigmas hegemónicos y, lógicamente, en los muchos sentidos de la tarea de "bordar".  Así que me lancé "esa mañana", es decir, al día siguiente de la lectura, primero al transporte público y después al centro comercial en busca de hilos y otros insumos de mercería en medio de la horda de gente que llamaré "prenavideña".
Mientras viajaba me preguntaba qué haría primero: si el trámite o la compra. Mucho dependía de una razón práctica, es decir, de dónde me dejaba más cerca el colectivo. Además había empezado a llover (y yo sin paraguas, sin impermeable, sin garlochas). Me bajé del transporte como para ir a la oficina correspondiente pero una vez en la esquina, sin darme cuenta, seguí de largo hacia la mercería.
Comencé a pensar en la siguiente fórmula~recorrido: A) regocijo de hilos, telas y bastidores + B) enfrentamiento aguerrido con un trámite sin resolver en seis meses + C) placer absoluto en el reencuentro con el bordado.
Cabe aclarar que con B no tenía esperanza alguna pero sentía que podía obtener un franco empoderamiento para afrontarlo con la ilusión de A y C, por lo tanto, en el medio de la fórmula o como segundo término, lo burocrático, no estaba nada mal.
Para no entrar en detalles y enredos de los que me resultaría muy difícil escapar, voy a ir al grano o, mejor dicho, al hilo del asunto.

Sintetizando, en la mercería me atendió un joven que apenas pasaba los veinte años. Ya encontrarme "quebrantado" el estereotipo de la mujer atendiendo en mercerías me llenó el corazón y las ilusiones.

Con respecto a mi trámite debo decir que estaba resuelto, me entregaron una carpeta de sesenta folios que así lo atestigua. Había entrado a la oficina con los tapones de punta (extremum caps en latín, según el traductor online// lo escribo como si importara)  y ahora salía bajo la lluvia, que mansamente había disipado a los compradores~ consumidores~ anunciados, con una sonrisa harto cuestionable para  transeúntes, abrazando la bolsa impermeable  que a esa altura era contenedora tanto de bastidores y de hilos como de hojas y hojas que daban cuenta de mi reconocimientos de servicios en la docencia.

¡Ah!, y desde aquella mañana en que regresé a casa, todavía estoy bordando.

Bueno, si quieren conocer ustedes algún cuentito acerca de los bordados que ofrecen las imágenes, van a tener que esperar a que vuelva a lidiar con mi verdad (ya saben: la del título) y tenga la osadía de "plantarme" con alguna historia a pesar de que no sé escribir relatos.

...ooo000OOO000ooo...



Bordados y fotos Tolhuin.

...ooo000OOO000ooo...

 **

Otro asunto confuso.

A Odiseo.

Contrariamente
al modo de todas las penélopes
no eligen mis brazos,
ni mis pies, ni mis vértebras
el alargado tejido diurno
hasta la víspera de la nada,
hasta  el umbral del destejer
y destejerse.
También extendida y cuidadosa,
emprenden mis manos
la tarea de bordar
en espera de la barca
donde ~como en el revés
de un rito~ desbordamos
 y nos desbordamos.


Bordar o entrañar la trama.

Ante las dilatadas esperas
a la orilla del naufragio,
y entre todas
las labores insinuadas,
elegir bordar,
con la certeza
de no pretender deshacer
luego, lo compuesto.

Los resultados en la experiencia
de desandar el rito
arrojan que difícilmente se pueda
reutilizar el hilo,
máxime si se engendra
la concomitancia
entre torpeza e impaciencia.
Se necesita mirar muy fijo,
volver a pasar
e ir levantando
minuciosamente
y con aguja bien fina,
punto por punto.
Sin embargo
se producen allí
los primeros daños materiales.
Y a veces también
como segundo efecto
se rompe la tela.
Porque bordar es siempre
intervenir ese tipo de soporte.
Mientras se desteje,
por ejemplo,
ya que basta sólo
con tirar de la hebra,
dicen que hasta se puede leer
pero al des-bordar
es imposible.
Cada punto viene a ser
concentradamente
la propia lectura.
Es muy difícil no causar daños
en esta tarea de desarmar
pues bordar como rito,
como espera,
como esperanza
es siempre
entrañar una trama
y debe ser asolador
y desolador
tener que desentrañarla.

BORDAR Y DESBORDAR

I.Un largo, placentero
y nostálgico viaje.
Aparecieron la infancia
y la adolescencia.
Retomamos una dulce tarea
mientras tejemos historias
en hebras de palabras.
Tejemos y destejemos.
También bordamos.
Las palabras se mezclan,
se superponen,
se abrazan.
Las palabras se abren
o se cierran; dejan lugar
a otros signos.
Hacen ronda.
Se abren y se cierran
como la lana
en medio punto
o bareta.
Las palabras
se introducen
como aguja de crochet
formando cadenas.
Las palabras forman
el dibujo de un 
bordado.

  
II. Los hilos son de la época del Ñaupa- dice mi madre-. Llevalos, ahora que se te da por bordar. ¿Te acordás que no te gustaba para nada en la escuela...? Yo no los voy a usar.

Y no, no me gustaba para nada.
Y sí, ahora me gusta.
Sigue lloviendo.
Música de gotas
para las palabras
de nuestras infancia.

III. Mujeres grandes que sueñan como adolescentes.
La aventura es el Cerro Champaquí, provincia de Córdoba, (ascenso por San Javier). 

...ooo000OOO000ooo...


bordar

jueves, 22 de diciembre de 2016

De árboles, bosques y vigilias.

cuando no puedo dormir 
cuando no debo ni quiero
cuando me levanto de madrugada 
a tomar agua o aire
cuando camino descalza para besar la tierra
cuando me acuerdo 
cuando tan sólo una palabra emana 
desde mi corazón oscuro 
cuando en la noche me aparece el recuerdo 
con ese rincón de infancia 
cuando ceibo
cuando lenga chañar o algarrobo negro
cuando espinillo o caldén
cuando molle tala o quebracho blanco 
cuando 
jacarandá
ooo000ooo
*hoy por 
ejemplo*
hago mi 
vigilia 
poética 
en defensa 
de los bosques 
nativos
Patricia Morante.



El cazador en el bosque. Pablo Neruda.
 ...ooo000ooo... 

AL bosque mío entro con raíces,
con mi fecundidad: De dónde
vienes?, me pregunta
una hoja verde y ancha como un mapa.
Yo no respondo. Allí
es húmedo el terreno
y mis botas se clavan, buscan algo,
golpean para que abran,
pero la tierra calla.

Callará hasta que yo comience a ser
substancia muerta y viva, enredadera,
feroz tronco del árbol erizado
o copa temblorosa.
Calla la tierra para que no sepan
sus nombres diferentes, ni su extendido idioma,
calla porque trabaja
recibiendo y naciendo:
cuanto muere recoge
como una anciana hambrienta:
todo se pudre en ella,
hasta la sombra,
el rayo,
los duros esqueletos,
el agua, la ceniza,
todo se une al rocío,
a la negra llovizna
de la selva.
El mismo sol se pudre
y el oro interrumpido
que le arroja
cae en el saco de la selva y pronto
se fundió en la amalgama, se hizo harina,
y su contribución resplandeciente
se oxidó como un arma abandonada.
Vengo a buscar raíces,
las que hallaron
el alimento mineral del bosque,
la substancia
tenaz, el cinc sombrío,
el cobre venenoso.
Esa raíz debe nutrir mi sangre.
Otra encrespada, abajo,
es parte poderosa
del silencio,
se impone como paso de reptil:
avanza devorando,
toca el agua, la bebe,
y sube por el árbol
la orden secreta:
sombrío es el trabajo
para que las estrellas sean verdes.

Naciendo en los bosques. Pablo Neruda 
...ooo000ooo...

Cuando el arroz retira de la tierra
los granos de su harina,
cuando el trigo endurece sus pequeñas caderas y levanta su
rostro de mil manos,
a la enramada donde la mujer y el hombre se enlazan acudo,
para tocar el mar innumerable
de lo que continúa.

Yo no soy hermano del utensilio llevado en la marea
como en una cuna de nácar combatido:
no tiemblo en la comarca de los agonizantes despojos,
no despierto en el golpe de las tinieblas asustadas
por el ronco pecíolo de la campana repentina,
no puedo ser, no soy el pasajero
bajo cuyos zapatos los últimos reductos del viento palpitan
y rígidas retornan las olas del tiempo a morir.

Llevo en mi mano la paloma que duerme reclinada en la se-
milla
y en su fermento espeso de cal y sangre
vive Agosto,
vive el mes extraído de su copa profunda;
con mi mano rodeo la nueva sombra del ala que crece:
la raíz y la pluma que mañana formarán la espesura.

Nunca declina, ni junto al balcón de manos de hierro,
ni en el invierno marítimo de los abandonados, ni en mi paso
tardío,
el crecimiento inmenso de la gota, ni el párpado que quiere
ser abierto:
porque para nacer he nacido, para encerrar el paso
de cuanto se aproxima, de cuanto a mi pecho golpea como un
nuevo
corazón tembloroso.

Vidas recostadas junto a mi traje como palomas paralelas,
o contenidas en mi propia existencia y en mi desordenado
sonido
para volver a ser, para incautar el aire desnudo de la hoja
y el nacimiento húmedo de la tierra en la guirnalda: hasta
cuándo
debo volver y ser, hasta cuándo el olor
de las más enterradas flores, de las olas más trituradas
sobre las altas piedras, guardan en mí su patria
para volver a ser furia y perfume?

Hasta cuándo la mano del bosque en la lluvia
me avecina con todas sus agujas
para tejer los altos besos del follaje?
Otra vez
escucho aproximarse como el fuego en el humo
nacer de la ceniza terrestre,
la luz llena de pétalos,
y apartando la tierra
en un río de espigas llega el sol a mi boca
como vieja lágrima enterrada que vuelve a ser semilla.



INVOCACIÓN AL LAUREL. Federico García Lorca.
(Libro de Poemas, 1921)
1919
 ...ooo000ooo...
A Pepe Cienfuegos

Por el horizonte confuso y doliente
venía la noche preñada de estrellas.
Yo, como el barbudo mago de los cuentos,
sabía el lenguaje de flores y piedras.
Aprendí secretos de melancolía,
dichos por cipreses, ortigas y yedras;
supe del ensueño por boca del nardo,
canté con los lirios canciones serenas.
En el bosque antiguo, lleno de negrura,
todos me mostraban sus almas cual eran:
el pinar, borracho de aroma y sonido;
los olivos viejos, cargados de ciencia;
los álamos muertos, nidales de hormigas;
el musgo, nevado de blancas violetas.
Todo hablaba dulce a mi corazón
temblando en los hilos de sonora seda
con que el agua envuelve las cosas paradas
como telaraña de armonía eterna.
Las rosas estaban soñando en la lira,
tejen las encinas oros de leyendas,
y entre la tristeza viril de los robles
dicen los enebros temores de aldea.
Yo comprendo toda la pasión del bosque:
ritmo de la hoja, ritmo de la estrella.
Mas decidme, ¡oh cedros!, si mi corazón
dormirá en los brazos de la luz perfecta.
Conozco la lira que presientes, rosa:
formé su cordaje con mi vida muerta.
¡Dime en qué remanso podré abandonarla
como se abandonan las pasiones viejas!
¡Conozco el misterio que cantas, ciprés;
soy hermano tuyo en noche y en pena;
tenemos la entraña cuajada de nidos,
tú de ruiseñores y yo de tristezas!
¡Conozco tu encanto sin fin, padre olivo,
al darnos la sangre que extraes de la Tierra,
como tú, yo extraigo con mi sentimiento
el óleo bendito
que tiene la idea!
Todos me abrumáis con vuestras canciones;
yo sólo os pregunto por la mía incierta;
ninguno queréis sofocar las ansias
de este fuego casto
que el pecho me quema.
¡Oh laurel divino, de alma inaccesible,
siempre silencioso,
lleno de nobleza!
¡Vierte en mis oídos tu historia divina,
tu sabiduría profunda y sincera!
¡Árbol que produces frutos de silencio,
maestro de besos y mago de orquestas,
formado del cuerpo rosado de Dafne
con savia potente de Apolo en tus venas!
¡Oh gran sacerdote del saber antiguo!
¡Oh mudo solemne cerrado a las quejas!
Todos tus hermanos del bosque me hablan;
¡sólo tú, severo, mi canción desprecias!
Acaso, ¡oh maestro del ritmo!, medites
lo inútil del triste llorar del poeta.
Acaso tus hojas, manchadas de luna,
pierdan la ilusión de la primavera.
La dulzura tenue del anochecer,
cual negro rocío, tapizó la senda,
teniendo de inmenso dosel a la noche,
que venía grave, preñada de estrellas.


Suite del agua. Federico Garcia Lorca

...ooo000ooo... 
 
País

En el agua negra,
árboles yacentes,
margaritas
y amapolas.

Por el camino muerto
van tres bueyes.

Por el aire,
el ruiseñor,
corazón del árbol

...oooOOOooo...

Temblor

En mi memoria tendría
con un recuerdo de plata,
piedra de rocío.

En el campo sin monte
una laguna clara,
manantial apagado.

...oooOOOooo...

Curva

Con un lirio en la mano
te dejo.
¡Amor de mi noche!
Y viudita de mi astro
te encuentro.

¡Domador de sombrías
mariposas!
Sigo por mi camino.
Al cabo de mil años
me verás.
¡Amor de mi noche!

Por la vereda azul,
domador de sombrías
estrellas
seguiré mi camino.

Hasta que el Universo
quepa en mi corazón.

...oooOOOooo...

Colmena

¡Vivimos en celdas
de cristal,
en colmena de aire!
Nos besamos a través
de cristal.
¡Maravillosa cárcel,
cuya puerta
es la luna!

...oooOOOooo...

Norte

Las estrellas frías
sobre los caminos.

Hay quien va y quien viene
por selvas de humo.
Las cabañas suspiran
bajo la aurora perpetua.

En el golpe
del hacha
valles y bosques tienen
un temblor de cisterna.
¡En el golpe
del hacha!

...oooOOOooo...

Sur

Sur,
espejismo,
reflejo.

Da lo mismo decir
estrella que naranja,
cauce que cielo.

¡Oh la flecha,
la flecha!
El Sur
es eso:
una flecha de oro,
sin blanco, sobre el viento.

...oooOOOooo...

Este

Escala de aroma
que baja
al Sur
(por grandes conjuntos).

...oooOOOooo...

Oeste

Escala de luna
que asciende
al Norte
(cromática).

...oooOOOooo...


Nocturno. Conrado Nalé Roxlo.
...ooo000ooo... 

El bosque se duerme y sueña,
el río no duerme, canta.
Por entre las sombras verdes
el agua sonora pasa
dejando en la orilla oscura
manojos de espuma blanca.
Llenos los ojos de estrellas
en el fondo de una barca,
yo voy como una canción
por la música del agua;
y llevo el río en los labios
y llevo el bosque en el alma.



De un poema perdido. Patricia Morante.
Foto Maria Gabriela Moreno
 ...oooOOOooo...

ahora sé que te gusta el bosque
entrar
perderte en medio de las sombras
como en un sueño
los hilos de luz
entre las ramas

la vida es eso
me dijiste

ahora sabés que me gusta la lluvia
en los árboles
el agua detenida en el follaje
el viento que juega a hacerla caer
y las gotas deslizándose a todo lo largo

de los troncos
la humedad que intensifica
los olores
pisar con pies desnudos
los brazos despojados
rodeando al árbol que me llama

la vida también es esto
te dije

cómo será el bosque
en la profundidad de la noche
preguntaron nuestros ojos
(el tiempo anterior esfumándose
para siempre)
y se cerraron


jueves, 24 de noviembre de 2016

Derecho al infierno.

"no tengo esperanza
me invento una 
                  cada día
para que viva
la locura"
 
a veces espero 
en la quietud perturbadora 
del estanque 
en la herida de la tarde 
en las aspas de la medianoche 
en el ojo cerrado de la luna 
en el cielo recortado 
de noviembre 
en los pliegues vespertinos del anhelo 
en los recovecos inusitados 
de la penumbra 
alegre y sencillamente espero

en el deseo plantígrado 
de la tierra húmeda 
en la inquietante soledad del cenit 
en el nombre y la pregunta desvestidos 
en los bordes difusos del desconcierto 
en el rito incesante de la palabra
en los sinuosos escondites 
de la plenitud 
en el halo ceremonial 
del silencio 
inesperada y claramente espero

en el sueño simulado de lo montaraz 
en el sabor oscuro 
de lo incierto 
en el rasguño avizor del alba 
en el secreto hundido 
de la muerte 
en la lluvia vital del sauce 
en la antesala del salto al vacío 
en el febril anuncio 
de la siesta 
ahogada y profundamente espero

en el umbral del desvelo insoslayable 
en el vasto río de la evocación 
en la languidez 
de los párpados 
en la parsimonia de la última luz 
en el fulgor sereno de las hojas 
en la sombra prestada 
del paraíso 
en el instante abrasador 
de la respiración contenida 
audaz e impetuosamente espero

jueves, 17 de noviembre de 2016

Oeste.

Recorro el barrio de la infancia,
ahora que vuelvo de un viaje sanador
que ha evocado aquellos años.

Los relieves de las calles,
los vientos en las esquinas,
los juegos en las veredas, los olores, 
las generosas ventanas han cambiado,
y hasta las sinfonías
de los vendedores de frutas...
pero veo un árbol intacto, tal vez único,
que ya era grande y viejo en aquel siglo,
o así lo imagino en el recuerdo
de mi baja estatura.

No sé el nombre que le asignaron
pero lo descubro, lo miro de arriba a abajo
y lo recorro acaso como un viaje.

"Sobreviviste", pienso,
y me veo inclinando la cabeza
como a los cinco para alcanzar
con el asombro ese rayo de luz
que se abre paso
desde su cresta verde.       
"Sobreviviste", le digo
y me parece que también él dice:
"Todavía estoy.
Soy el mismo pero no soy el mismo".

Y así me gusta creerlo.

En su sombra, que ahora cubre todo el asfalto,
su efecto se ha magnificado
y el mundo ha dejado que sucediera.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Poema en el 64.

los martes por la tarde
casi a mitad de mi recorrido
y a través de la ventanilla
te veo
me veo
nos veo
comiendo chipá en la plaza
te escucho
me escucho
nos escucho
hablar de Liliana Ancalao
hacer juegos de palabras
decir qué buena elección
la del chipá
la del banco de la plaza
la de la poesía esencial
la de venir a encontrarnos
vitalmente
vos y yo

domingo, 30 de octubre de 2016

Miguel.


El herido.

Para el muro de un hospital de sangre.

I

Por los campos luchados se extienden los heridos.
Y de aquella extensión de cuerpos luchadores
salta un trigal de chorros calientes, extendidos
en roncos surtidores.

La sangre llueve siempre boca arriba, hacia el cielo.
Y las heridas suenan, igual que caracolas,
cuando hay en las heridas celeridad de vuelo,
esencia de las olas.

La sangre huele a mar, sabe a mar y a bodega.
La bodega del mar, del vino bravo, estalla
allí donde el herido palpitante se anega,
y florece, y se halla.

Herido estoy, miradme: necesito más vidas.
La que contengo es poca para el gran cometido
de sangre que quisiera perder por las heridas.
Decid quién no fue herido.

Mi vida es una herida de juventud dichosa.
¡Ay de quien no esté herido, de quien jamás se siente
herido por la vida, ni en la vida reposa
herido alegremente!

Si hasta a los hospitales se va con alegría,
se convierten en huertos de heridas entreabiertas,
de adelfos florecidos ante la cirugía.
de ensangrentadas puertas.

II

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

Miguel Hernández. 
De: “El hombre acecha” 1937-1939 
“Miguel Hernández – Obra Completa I” 
Ed. Espasa – Clásicos 
Algunas de sus dedicatorias:

miércoles, 26 de octubre de 2016

Parto.

Ayer, una canción sin voz dentro de mí, una sucesión de letanías ~ de devociones mudas.
Yo, una figura de barro ~ seca ~ agrietada ~ sin el privilegio de la sed.
Ante mi mirada, colores difusos ~ imperfectos.
 
Ahora, mis ojos vuelven a ser mis ojos.
Mis manos ya no son puños que encierran gritos ahogados.

Tomo la arcilla, palpo su humedad. Amaso lenta pero firmemente hasta sentir el calor en los dedos ~ en las palmas y en los dorsos, hasta sentir el cambio de textura. 
 
Huelo la masa...


... Huelo la masa.

La llevo a los pies descalzos. La piso, la aplasto. Hundo mis plantas ~ mis talones, todos mis dedos en ella.

Me acuclillo, me acurruco para alcanzar nuevamente la arcilla con mis manos y mis ojos.

Empiezo a admirar las nuevas formas aunque parezcan informes. Descubro una curva, una saliente, un pequeño hueco. Descubro tonos, variaciones en una masa que en apariencia es monocromática. 

Estoy ante el milagro de la greda.

Soy yo otra vez cuando me encuentro moldeando. Yo en el barro, parida desde mis manos. Mis manos alas. Mis manos fuentes de calor. Mis manos caricias acomodando, redondeando, ahuecando, humedeciendo mi corazón también de barro. Mis manos que me asisten. Manos parteras.

Soy yo de nuevo, nacida también desde mis pies que son como manos.

Y tengo sed.

Aparecen las primeras piezas, instrumentos musicales: vasijas silbadoras, pifilkas, silbatos con sonidos ancestrales.

Mis manos me dan voz de nuevo. Ahora soy una canción.



(Fragmento de obra en proceso: Todos los árboles de Patricia Morante. Del Taller de Dramaturgia de Patricia Zangaro. La voz es del personaje "Aldana").










martes, 18 de octubre de 2016

Bordado, foto y diseño Tolhuin~Marciano.
Soy la mujer que sola caí.
Soy la mujer que espera.
Soy la mujer que examina.
Soy la mujer que mira hacia adentro.
Soy la mujer que mira debajo del agua.
Soy la nadadora sagrada
porque puedo nadar en lo grandioso.
Soy la mujer luna.
Soy la mujer que vuela.
Soy la mujer aerolito.
Soy la mujer constelación huarache.
Soy la mujer constelación bastón.
Soy la mujer estrella, Dios
porque vengo recorriendo los lugares desde su origen.
Soy la mujer de la brisa.
Soy la mujer rocío fresco.
Soy la mujer del alba.
Soy la mujer del crepúsculo.
Soy la mujer que brota.
Soy la mujer arrancada.
Soy la mujer que llora.
Soy la mujer que chifla.
Soy la mujer que hace sonar.
Soy la mujer tamborista.
Soy la mujer trompetista.
Soy la mujer violinista.
Soy la mujer que alegra
porque soy la payasa sagrada.
Soy la mujer piedra del sol.
Soy la mujer luz de día.
Soy la mujer que hace girar.
Soy la mujer del cielo.
Soy la mujer de bien.
Soy la mujer espíritu
porque puedo entrar y puedo salir
en el reino de la muerte.

María Sabina,
curandera de Oaxaca.

lunes, 3 de octubre de 2016

domingo, 2 de octubre de 2016

"El mar y la serpiente" Novela de Paula Bombara.

 De la lectura e interpretación de estudiantes de segundo año del secundario 
en las clases de Prácticas del Lenguaje.