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...o këmamëll, voz del mapudungún: "corazón del árbol", el centro, el meollo...

domingo, 7 de abril de 2024

Tejer la ronda

En 2024 se cumplen 100 años de la edición del poemario Ternura de Gabriela Mistral. 

La obra tiene una particularidad insustituible. En ella, Mistral ha querido hacer una poesía escolar nueva que no por ser escolar deje de ser poesía; más delicada que cualquier otra, más honda e impregnada de cosas del corazón. Canciones de cuna, rondas, jugarretas, cuenta-mundos, arrullos, arrorrós ponen aquí en vigencia soñadora, el hablar y el cantar propios del alma infantil. (quelibroleo.com)

Hoy, en el día de su natalicio va este homenaje a una autora cuyos poemas~canciones aún recitábamos de niñas en los '70.



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 Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, Gabriela Mistral (en honor a dos de sus poetas favoritos: Gabriele D'Annunzio y Fréderic Mistral), nace en 1889 en Monte Grande, capital de la provincia de Elqui, al norte de Chile. Es hija de Petronila Alcayaga Rojas y de Juan Jerónimo Godoy Villanueva. Su padre era profesor y poeta y, pese a que abandonó el hogar cuando la niña tenía solamente trece años, ella lo reconoce como una figura que la inspiró a dedicarse a la poesía.

A los quince años, comienza a trabajar como maestra, a publicar sus primeros escritos en periódicos de la zona, y a colaborar en la revista literaria Elegancias, dirigida por Rubén Darío. En 1910, comienza un recorrido por diferentes escuelas rurales de todo Chile.

En 1914, gana el concurso literario de los Juegos Florales de Santiago con sus Sonetos de la muerte, una serie de tres sonetos que, tal como lo indica el título, tienen a la muerte como tema central. La obtención de este premio le da un gran reconocimiento a nivel nacional.

En 1922, tras once años de trabajar como maestra rural en su país natal, Mistral es contratada por el gobierno de México, por petición del ministro de educación, el famoso escritor y educador José Vasconcelos, quien estaba llevando a cabo en su país una gran reforma educativa. Ese mismo año, se publica en Nueva York su primera obra: Desolación.

Entre los años 1922 y 1923 mientras residía en México Gabriela Mistral escribió un conjunto de textos dedicados a San Francisco de Asís. Parte de estos poemas aparecieron publicados en el diario El Mercurio y en la revista mexicana Falange. En 1965, ocho años después de la muerte de la poeta, la Editorial del Pacífico publicó algunos de estos poemas bajo el título Motivos de San Francisco, cuya selección estuvo a cargo de César Díaz-Muñoz Cormatches.

 Los poemas de Motivos de San Francisco se encuentran escritos en prosa, género cultivado con gran afición por Gabriela Mistral. Un rasgo distintivo de su prosa poética fue que usualmente adquirieron forma y estilo de una oración religiosa, aun cuando no se abordaran directamente temáticas de aquel tipo.°°°

 Los escritos de Mistral dedicados a retratar la obra de San Francisco de Asís han sido considerados como únicos por su belleza y originalidad. Motivos de San Francisco deslumbra por el hondo sentido religioso de Gabriela Mistral, el mismo que caracterizó su propia vida al punto que luego de su muerte fue enterrada con el hábito franciscano. (memoriachilena.gob.cll ) 

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Tras vivir dos años en México, consagrada a su tarea de educadora y poeta, y rodeada por una gran cantidad de intelectuales, Mistral viaja rumbo a Europa. Allí, en 1924, publica su segunda obra poética: Ternura. Tras recorrer el viejo continente y pasar por Estados Unidos, Gabriela regresa a Chile. Sin embargo, la situación política que se vive en su país natal es muy tensa, lo que la obliga a partir de nuevo rumbo a Europa. Allí, ocupa el cargo de secretaria en una sección de la Liga de las Naciones.

A partir de entonces, comienza a vivir viajando por diferentes países y ejerciendo distintos cargos, generalmente relacionados con la educación. Empieza a ser reconocida mundialmente tanto por su poesía como por su labor como educadora. En 1938, se publica en Buenos Aires su tercera obra poética: Tala. (El nombre con el que Gabriela Mistral titula el poemario obedece a una palabra utilizada en la Teosofía –a la que la autora se acercó en muchos momentos– que significa lugar, superficie, terreno, suelo, llanura, fondo, estado o condición).

En 1945, Mistral recibe el Premio Nobel como distinción a su obra lírica, que se ha convertido en un símbolo de las aspiraciones idealistas. Es la primera poeta latinoamericana en recibir el premio con cuyo dinero  se compra una casa en Santa Bárbara, Estados Unidos. Allí conoce a Doris Dana, una escritora estadounidense con la que viviría hasta el final de sus días.

En 1953, es nombrada cónsul de Nueva York y delegada de la Asamblea General de Naciones Unidas. En 1954 publica su cuarta y última obra, exceptuando las obras póstumas: Lagar. Ese mismo año es invitada a Chile por el gobierno de Carlos Ibañez del Campo y recibida con honores.

En 1957, Mistral, afectada por múltiples enfermedades, muere en Nueva York.

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En el siguiente enlace, además de encontrar más información, se pueden descargar las dos ediciones de Ternura, la de 1924 que inspiró este homenaje, y la de 1945 formada por 96 poemas, es decir, cincuenta poemas más que el libro de 1924, agrupados en siete secciones: "Canciones de cuna", "Rondas", "La Desviadora", "Jugarretas", "Cuenta-mundo", "Casi escolares" y "Cuentos".

https://www.memoriachilena.gob.cl/602/w3-article-100846.html?fbclid=IwAR03ckwl51atZK078AYDga2M7spzXoIKVbey7PdS7oNWSt3WU0UBlnPiOYI_aem_AXTUsspI64eNUYL8x5KXIPCMbTj0N5igCkqfSIBgfdabo3vSUPyjiytdCgehDw3Ik7evhcIjIRsKfldi3mWeBwPT#:~:text=Esta%20edici%C3%B3n%20estuvo%20%22formada%20por,escolares%22%20y%20%22Cuentos%22



 

domingo, 31 de marzo de 2024

sábado, 23 de marzo de 2024

Champaquita

"Champaquita de mi corazón, recorriendo la biblioteca tropecé esta mañana con una varilla de madera amorosamente atada con lanas de colores (no podía ser de otra manera, claro). Con la fuerza y la belleza de lo natural sostenían un mundo de rojos pájaros capaces de volar en el lado más sutil y consistente del aire. Qué placentera emoción me provocó leer esos poemas. Muchos de ellos los recordaba casi de memoria, como también tu imagen menuda, pero enorme en ternura y convicción, leyéndolos..." 

Es la primera parte del mensaje de mi amiga y admirada poeta y narradora, Ana María Oddo que desde que supo de mi felicidad por haber subido al cerro Champaquí en el 2015, me evoca con el nombre "Champaquita". A mi me encanta porque además de que viene de ella, me recuerda esos días que fueron un hito en mi vida. Con ese nombre me lleva  inmediatamente (me teletransporta) a la naturaleza más pura, a los diferentes momentos del trayecto, a las dificultades que se fueron presentando y al modo de resolverlas y, sobre todo, a lo compartido con Marina, Chochi (nuestro guía) y Martín. Y estoy sintetizando porque si tengo en cuenta la infinidad de imágenes que se me aparecen podría escribir muchísimo más acerca de esta vivencia.


Yo, que ando diciendo que "hemos perdido la ternura",  más bien la vengo encontrando en todos y cada uno de estos gestos, palabras, evocaciones,  soñados reencuentros. Quiero que Ana, que hoy me escribió el mensaje  refiriéndose a un librito mío, sepa que conocerla a ella también marcó un antes y un después en este camino que por lo general es a nivel del mar, aunque en muchas circuntancias, "desnivelado", y que esporádicamente me encuentra a 2800 metros de altura. Y estoy sintetizando porque si tengo en cuenta ese "después" de haberla conocido no me alcanzarían las palabras para describir todo lo que hicimos juntas.

Y el mensaje de Ana sigue así:

"...Cuánto de mí evocaron esos poemas. Cuánto de quien fui en ese tiempo. Cuánto de quien fui en la que soy. Por un momento sentí una cierta orfandad al recordar lo compartido en otro tiempo. Pero después comprendí que lo que uno ha sido, si es auténtico, sigue siendo y seguirá. Gracias por todo lo que das en cada verso. ❤️"

Gracias a vos, Anita de mi corazón,  por tan hermoso sobrenombre, por releerme, por recordarme la felicidad y por tu inquebrantable e infinita ternura.

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Proyecto: El Arte de la Ternura. Recopilación de voces, textos, fotos dibujos que digan, canten, hagan, celebren la ternura. 

patamorante@gmail.com


jueves, 14 de marzo de 2024

Mis quince

Este año cumplió 15 mi blog. Exactamente el 15 de febrero de 2009 hacía mi primera publicación con un cuento dedicado al Chango Miguel Ángel Estrella. Acabo de darme cuenta, ahora que estoy haciendo un poco de orden y limpieza en todas mis casas y jardines y refugios. Y este blog es muchas cosas, sobre todo refugio. Aunque creo que ya nadie lo visita, solamente quien les habla, me empecino en seguir escribiendo por aquí, hacer extensos borradores a veces que hasta yo dejo caer en el olvido. En fin, también tengo la esperanza de eso que alguna vez llamé "conexiones silenciosas", que la poesía esté exactamente ahí, en el hecho de que alguien lea esto y, aunque no deje comentario alguno, le haga ruidito o algo lo que encuentra entre estas líneas, le provoque una sonrisa o un ceño fruncido.


Volviendo a los quince, y a pesar de toda la nostalgia y tristeza que están encerradas en algunos rincones de esta guarida, puedo decir que es un excelente motivo para festejar un poco también mi cumpleaños, estos quince en los que pasó de todo, como en cualquier vida, pero con este espacio que muchas veces me salvó, literalmente.


Otro día voy a celebrar el nacimiento de este árbol.

Por el momento, un anticipo de mi vestido de 15:





Flaco Spinetta


                                         Recital en el Instituto Vocacional de Arte (IVA). Año 2008

miércoles, 13 de marzo de 2024

Corriendo sobre el mismo viejo suelo


 

Quisiera Que Estuvieras Aquí

Wish You Were Here

Entonces, ¿tú piensas que puedes diferenciar
So, so you think you can tell

El cielo del infierno?
Heaven from hell?

¿Cielos azules del dolor?
Blue skies from pain?

¿Puedes diferenciar un campo verde?
Can you tell a green field

¿De un riel de acero frío?
From a cold steel rail?

¿Una sonrisa de un velo?
A smile from a veil?

¿Piensas que puedes diferenciar?
Do you think you can tell?

¿Consiguieron convencerte de cambiar
Did they get you to trade

Tus héroes por fantasmas?
Your heroes for ghosts?

¿Cenizas calientes por árboles?
Hot ashes for trees?

¿Aire caliente por una brisa fresca?
Hot air for a cool breeze?

¿Fría comodidad por cambio?
Cold comfort for change?

¿Cambiaste
Did you exchange

Un paseo en una parte de la guerra
A walk on part in the war

Por el papel principal en una jaula?
For a lead role in a cage?

Cómo quisiera
How I wish

Como quisiera que estuvieras aquí
How I wish you were here

Somos solo dos almas perdidas
We're just two lost souls

Nadando en un acuario año tras año
Swimming in a fish bowl year after year

Corriendo sobre el mismo viejo suelo
Running over the same old ground

¿Qué encontramos?
What have we found?

Los mismos viejos miedos
The same old fears

Quisiera que estuvieras aquí
Wish you were here

domingo, 10 de marzo de 2024

De raíces, papeles y frutos maduros II

 


https://corazondelarbol.blogspot.com/2020/01/de-raices-ramas-y-frutos-maduros.html



Dos o tres historias más

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A una niña de prolija peluca verde, accesorio  con el que juega a veces,
le tocó hoy enfrentarse con sus miedos.
Hay una especie de ser viviente en pleno proceso de formación
ante sus ojos. Su rostro es rosado, casi blanco y le recuerda al axolote
 del acuario cuyo ojo izquierdo tiene una anormalidad. 
No sólo tiene una pupila sino que también ésta se alarga por demás,
incluso por fuera del ojo.
El miedo de la niña es quedar atrapada dentro de ese ojo pero a la vez
no puede dejar de mirarlo.
¿Cuál sería su destino si no pudiera zafar de esa pupila de ese ser en
pleno desarrollo?
¿Pasaría con todo y peluca verde a formar parte de ese ojo hasta que madure
del todo?

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Un muchachito que usa gorro con orejeras tiene a su abuela clavada
en su cabeza. Todo comenzó cuando la anciana se le apareció
como fantasma, entre velos azules y violetas, recordándole hacer
la tarea y practicar lectura todos los días.

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Ahora quedaría describir al perro cabezón que se interpone entre las dos historias.

sábado, 2 de marzo de 2024

El drama de la flama II



 

Atardeceres transerranos

 

Cada vez que disfruto de los atardeceres recuerdo el episodio de El Principito en el que el personaje afirma haber visto un día cuarenta y tres de ellos en su pequeño planeta…

A mí no podría sucederme lo mismo en Tierra, entonces, cada vez que está la ocasión (o el ocaso ), tomo fotos casi en forma compulsiva o simplemente permanezco quieta llenándome de esa luz que se va yendo. Cuando decido prescindir de la cámara entrecierro los ojos. Los párpados y el pecho henchido son los únicos que se mueven en mi cuerpo. Como con otro fenómeno, el de los cielos límpidos, densamente estrellados, me pasa que no sé si esa pueda ser la última vez que yo vea un atardecer tan hermoso, entonces trato de acaparar de algún modo las imágenes.

La verdad es que busco atardeceres como el Principito. ¿Por qué será?

 



















 "¡Ah, principito! Así, poco a poco comprendí tu pequeña vida melancólica. Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas del sol. Me enteré de este nuevo detalle, en la mañana del cuarto día, cuando me dijiste:

-Me encantan las puestas de sol. Vamos a ver una puesta de sol…

-Pero tenemos que esperar…

-Esperar a que el sol se ponga.

Al principio pareciste muy sorprendido: luego, te reíste de ti mismo. Y me dijiste:

-¡Me creo siempre en mi casa!

En efecto. Todo el mundo sabe que cuando es mediodía en los Estados Unidos el sol se pone en Francia. Bastaría poder ir a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol. Desgraciadamente, Francia está demasiado lejos. Pero sobre tu pequeño planeta te bastaba mover tu silla algunos pasos. Y contemplabas el crepúsculo cada vez que lo querías.

-Un día, vi ponerse el sol cuarenta y tres veces.

Y poco después agregaste:

-¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol…

-¿Estabas, pues, verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces?

El principito no respondió."


Capítulo VI de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry. (Página 20 de la edición cincuenta aniversario de EMECÉ)

viernes, 1 de marzo de 2024

Mudanza


He vuelto a casa pero no del todo,
me quedé un poco en los senderos.
Y, entre otras ocupaciones de fuego, 
me hice neófita en el templo floral
del Manzano de Campo.

Rituales de alabanza y gratitud
para atravesar la parte impiadosa 
de los días, 
de las revelaciones,
de mí. 



     
Fotos Tolhuin Ruprechtia Apetela/Manzano de Campo
en Loma Bola/Traslasierra/Córdoba.

                                        

miércoles, 28 de febrero de 2024

Regazos

El pendular de la hamaca en que la mujer descansa

El desnudo de la mujer en que el libro se apoya 

El vibrante del libro en que  la mirada se posa

 

Regazo manso del estanque en el que lirio asoma 

El de la tarde montesina que ofrece su canción de cuna






 https://www.facebook.com/1481809116/videos/782304203923734/

martes, 27 de febrero de 2024

Nenúfar, tal vez. Versos estancados.

Tardes de aguas quietas

en que leíamos con avidez y en silencio.

La mano aterrizando sobre el papel

y el susurro de las páginas al darlas vuelta

era el único sonido humano.

 

Como dedos revolotean ahora los insectos sobre el agua.

Zumban, se posan, beben, se acercan demasiado

y caen, luchan, se ahogan.

 

“Avispa resucitada” llamábamos a ese momento caliente

de la siesta, después del libro,

en que limpiábamos el agua antes de meternos.

Salvábamos insectos con la red

y nos reíamos al verlos revivir y sacudir sus alas de nuevo

mientras que a un costado, en un pequeño estanque,

los nenúfares permanecían enhiestos, soberbios, indiferentes.

“Solo aman al sol, por él es que se  mantienen erguidos

y de pétalos abiertos”, me decías…

“¿Y a vos qué te gustaría ser?

¿insecto o lirio de agua?”

 

Un pez sin branquias se asoma indolente en el estanque.

Su largo camino de aguas nos hace cercanos

pues también venimos del fondo de una cuna de barro,

como él somos vida y misterio.

 


domingo, 25 de febrero de 2024

Habla la flor


(Los paréntesis son míos (Patricia Morante))

 

En la quietud del estanque

zumban avispas, abejas y moscas

merodeando mi supuesta tranquilidad.


 

Estoy plantada en el lodo profundo.

Ya con mi tallo erecto

hice un recorrido por el agua

y por fin asomo tímidamente  

a la superficie

como un pez que se atreve

a una bocanada de aire.

 




Los insectos y pájaros me revolotean,

se me posan,

liban mi néctar unos,

beben de mi cuna otros

y están los insalvables Ofelia.

 




A pesar de tanta actividad

y cosa vista

dicen de mí que soy inmóvil

¡y hasta efímera!

pero instagrameable.

También que mi agua debe ser tranquila

o mas bien estancada.

(Es decir que lo inerte le viene de la cuna).

 



Se discute acerca de mis características;

o que me llamo Nenúfar, Loto,

Ninfa, Lirio de agua,

(en “de agua” nos pusimos de acuerdo).

Hay quienes en forma indistinta

usan uno u otro nombre

y están los asistentes del foro.

 


Parece que los significados

son según mi color

y se han tejido mitos,

inspiraciones,

tips de cocina para usar mi raíz,

tatuajes, simbolismos,

performances,

posturas.

(E imitaciones de goma eva).

                                     

Son frecuentes los tutoriales para mi cultivo.

Existen catálogos,

Comercialización y, por tanto,

especulaciones.

 

Que soy exótica,

que no hay nada más simple que yo,

que me pintó Claude Monet,

que hasta un niño pequeño

me puede dibujar.

Soy sagrada y marketinera,

ancestral e instagrameable

(Ese adjetivo ya lo usó) 

Yo sólo deseo abrirme al sol

…


(a la luna, según algunos).


Fotos Tolhuin en Bello Estar~Loma Bola~San Javier~Valle de Traslasierra~Córdoba.

https://www.instagram.com/bello.estar?utm_source=ig_web_button_share_sheet&igsh=ZDNlZDc0MzIxNw==



https://www.facebook.com/media/set/?vanity=patricia.morante.75&set=a.10232296800030935

 


viernes, 23 de febrero de 2024

🌟✪✨✰⋆✪✨✰⋆🌟✪✨✰⋆🌟✪✨✰⋆🌟✪✨✰⋆🌟

A veces es sin palabras
Sin humana voz
Sin pentagrama
Sólo sumergirse
Leve tiempo
En el infinito silencio
De los pájaros
Leve silencio
En el infinito tiempo
De la lluvia
Patricia Morante. De "La plegaria de mis pies" (2021)

Ahora que estás justamente aquí quiero hablarte de la vez que el cielo se nos caía encima de tan cargado de estrellas.
Nos acostamos en las reposeras y nos dejamos cubrir por esa manta infinita bordada con un único hilo brillante. Los sonidos de la noche eran fabulosos y, por momentos, desconcertantes. Era tal la fascinación que hasta sentí un poco de temor.
Quedé perpleja, enmudecida por largo tiempo.
Sin embargo algo, tal vez una palabra o frase en mi garganta quería ser liberada.
Probé abrir y cerrar la boca pero solamente salían suspiros, casi en tono de sollozos.
Pensaba en las lecturas acerca de las estrellas, pensaba en el posible poema y en las mil formas de inspiración. Pensaba en el silencio. Sé que esbocé mentalmente una idea que se diluyó entre tantas emociones.
Empecé a bajar levemente los párpados para guardar esa maravilla titilante pero unos segundos después volvía a levantarlos, deseosa de no perderme nada y dejarme impregnar hasta el fondo del alma.
Y así fue que mientras quería abarcar lo más posible con la mirada, aparecieron meteoritos atravesando la atmósfera, uno acá y otro allá. Se repitió el fenómeno después de varios minutos hasta que comenzó a hacerse cada vez más frecuente.
Las "estrellas" trazaban su huella fugaz allá arriba entre punto y punto del bordado universal.
Aunque mi voz nunca apareció volvió la idea que antes se había disipado. Y mientras recordaba a borbotones episodios de la infancia y de otras etapas relacionados con este prodigio, un llanto silencioso, lento y continuo como un río manso que se reinicia empezó a brotarme.
Pensé: quizás sea ésta la última vez que vea un cielo así. Me lo llevo aquí dentro, me lo guardo para vivir. Después de todo puedo sentirme plena por este milagro que seguirá sucediendo a pesar del impacto de las luces citadinas, para vos, para mí, para nuestras familas, para nuestros desconocidos.
Cada noche bajo el mismo cielo el planeta entero con todas y cada una de sus especies.
Al fin y al cabo las estrellas nos unen.

Texto dedicado a quienes desde la ciencia o la poesía hablan de las estrellas; a quienes todavía piden deseos ante las fugaces y a María Gabriela Moreno, por supuesto, la maga de la reposera contigua.

Patricia Morante. Vivencia en Bello Estar, Loma Bola, Córdoba. Enero~febrero de 2024.



jueves, 25 de enero de 2024

Historia breve

 

Foto Héctor Bottai en Laguna del Diario, Maldonado, Uruguay 

Lecturas y sábanas; 

atardeceres y lluvias torrentosas; 

regalos y desapegos; vinos y desencuentros.

Lapso de mar arrebatado al principio

y de quietud lacustre con sol al oeste 

y luna al este en el final.

Después, inútil búsqueda 

de palabra en sintonía con el adiós.

Sin saberlo entonces 

lo último convivido había sido esa balsa.


La memoria  insistió y hostigó largamente:

belleza oscura del chajá

sobre el palo hundido en el barro, 

coro improvisado de aves

mientras en el espejo de agua 

ya sólo vigilanteaba la luna.


Y un señalador sin libro 

encuentra descanso hoy

en una página favorita sin marcar.

Reunión de los objetos y poemas 

que han quedado.

domingo, 14 de enero de 2024

viernes, 12 de enero de 2024

Tu nombre amado

te llamo

musito  letras

hasta que tu nombre

aparece completo 

y se hace grito 



E
L
Í
A
S

tu nombre es blanco 

en medio de la noche

trae plumas nuevas

aletea un poco

y sale volando como el ave 

que en el parque advierte

una cercanía 




Mbatará. Presunciones y certezas.

Las hospederas crecieron solas en el jardín. Canario Rojo en macetas, en los cuadrados de tierra y hasta en las grietas del patio.
Nunca vi huevitos, sí a las orugas activas, esas que dejan inconfundibles calados -y más que eso- en las plantas.
En cuanto a las crisálidas, tampoco las vi aunque conservé intacta la sospecha de que seguían su proceso.
En estos días apareció la bataraza que con su despliegue, su frescura, su vuelo entre inocente y desenfadado me dice: -el ciclo de la vida, nena; estás incluída, disfrutalo.





miércoles, 3 de enero de 2024

Hallazgo de dos cabezas 27 del 12





Estaba removiendo apenas con los dedos una raíz del aloe que salía a la superficie y algo rojito envuelto en tierra apareció.

Lo dicho, cada vez que escarbo en el jardín termino desenterrando algo.

martes, 2 de enero de 2024

Instrucciones para mentir lindo

Para esta actividad se necesitará un jardín o un patio con plantas, una manguera, una canilla de la que extraer agua y (optativo) un acople de riego multifunción. Se podrá realizar también con un balde o regadera pero, cabe aclarar, que la calidad de la mentira será superior con una manguera.

Mientras no se produce la real, verdadera, genuina, generosa lluvia, salga a su patio o jardín y comience a hablar, como hace siempre, ni bien atraviese la puerta. Podrá expresarse con las palabras que desee, incluso con vocablos inventados o frases oliveriogirondianas ("el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan noan y nooan", por ejemplo). El tono y volumen también quedan a su criterio pero se recomienda que este último crezca paulatinamente. Se sugiere empezar con un murmullo suave e ir en aumento sin llegar al grito desaforado pues la mentira podrá ser descubierta de inmediato.

Mientras se dirige hacia el lugar donde está su manguera  e incluso cuando la está conectando a la canilla puede hacer referencia al clima. Decir por ejemplo: "¡Uf, que lorca!, ¡qué día pesado!, ¡cuanto hace que no llueve!", entre otras frases por el estilo. Incluso, dirigirse con las palabras a algunas plantas en particular: "vos, cherry necesitás agua todos los días", "pinchudo, que grueso estás, vos si que la pasás bien", "ay, mami petuña, te me estás arrugando", "qué rica carne gorda por aquí" (mientras le echa un mordisco a una de sus hojas), "Espada de Saint George, con esas flores más que matar al dragón lo vas a enamorar",etc. En este punto es válido usar matices en la voz y sobreactuar un poco. También puede hacer de cuenta que alguna planta entabla un diálogo con usted:-¿qué decís, Nella?... ay, qué loca... ¿que la gata te dijo que iba a llover?... si las gatas no hablan, fantasiosa-. Puede terminar esta parte con una risotada no demasiado estridente.

El siguiente paso será realizar el riego como usted acostumbra, en el orden que prefiera, mientras continúa con la charla, siempre y cuando ésta no le impida concentrarse en la actividad. Llegado este punto es conveniente que coloque su dedo en el orificio de salida de la manguera y mueva rápidamente la mano para abarcar la mayor cantidad posible de plantas. Incluso puede dirigir hacia arriba el chorro para beneficiarse usted misma mientras exclama con un notable cambio de tono y aumento inaudito de volumen: -"se largó", "llueve", "qué bendición", o frases acordes. Si dispone de un acople de riego multifunción la calidad de esa lluvia mentirosa alcanzará el nivel premium. Es importante que sostenga esta actividad por unos cuantos minutos y que se crea su propia mentira para disminuir el riesgo de ser descubierta (disminuir el "riesgo" no así el "riego"), pero no exagere ni sobreactúe demasiado, no se pase de tiempo ni derroche agua, no sea cosa que la manguera termine siendo émula del corazón buchón del cuento de Poe.

Es válido que mientras esa "lluvia" se produce, usted pueda seguir emitiendo palabras: "hola, yuvilinda, acá te esperábamos"; "¿viste, malvoncito, qué fresca está?; "¡ay, salvia de mi vida, cómo bailás bajo las gotas, ¿eh?!"; y otras canciones similares. 

Casi sin que se dé cuenta, absorta en el disfrute con todos los sentidos, saldrán las lagartijas desde las grietas, volarán abejas alrededor de la heteropteris glabra, pasará cerca de su cabeza el colibrí con ese zumbido tan característico para buscar agüita entre las hojas y algún que otro insecto pequeño además de flores.

Usted agrandará la sonrisa y no podrá creer que fue una mentira la que la llevó a ese estado, una que no tendrá consecuencias nefastas y que usted le quiso hacer creer a sus plantas y a otras criaturas del jardín cuando en realidad todas ellas son cómplices de una acción gratificante en una tarde calurosa de verano: FINGIR LLUVIA.








domingo, 24 de diciembre de 2023

Que no se apague

Deseo

que el aire entre y salga fácil 

cuando respires 

que consigas poner a tu favor 

cada huracán en contra 

y que por cada soplo tuyo 

algo se encienda 

que permanezca brasa 

el tiempo suficiente 

para que no te apagues vos

Iris Rivera

martes, 5 de diciembre de 2023

Perder y ganar

 Llegué tarde. Pero ¿quién me quita lo caminado si para diez segundos de oler jazmines me desvié quince cuadras?

viernes, 1 de diciembre de 2023

Tía Norma

 

Hoy, 1° de diciembre, día en que conmemoramos el cumpleaños de Norma, me vienen nuevamente los recuerdos. Esta vez más remotos, octubre del 79, cuando yo cumplía 13. Mi tía a la cabeza junto con mi tío Rulo y mis primos, me trajeron un hermoso regalo. Tengo muy vívidas las imágenes en la vereda de mi casa. Sí, los había estado esperando afuera, mientras en el comedor mi mamá, mi abuela y tal vez mi hermana iban preparando la mesa para el festejo. 

El regalo era un bolso cuadradito, de jean (tela de vaquero, decíamos por entonces) con algunos detalles de cintas de colores, y antes de que pudiera agradecer, mi tía se anticipó con ansiedad y me dijo: - Abrilo, abrilo, hay algo más-. Yo, que habia pensado que el relleno era puro bollo de papel como suele ocurrir con los bolsos, me apresuré a correr el cierre y vi que ahí estaba.

Era un disco simple de ABBA. Mi tía me dijo que se trataba de una canción que se escuchaba en el mundo entero, que estaba de re-moda. Lo cierto es que me la pasé activando el tocadiscos y gastando durante meses ese Lado A de “Chiquitita” que contenía la letra ideal para mí en esa época. El dolor que encadenaba, la sombra de gran pena en los ojos, el llanto, el ala quebrada. Pero también las palabras para levantar el ánimo, la idea de que hubiera alguien que escuchara mis penas. Indudablemente era la poesía adecuada y había llegado de la mano de Norma, con su amor, su ansiedad y la alegría de verme desenvolviendo la sorpresa de un objeto dentro de otro.

Ahora que pasaron tantos años, me emociono al pensar en esos regalos, por los objetos en sí y por la forma en que llegaron a mi vida.

Ahora que mi tía Norma ya no está en este plano me gusta pensar que ella, de algún modo, es una de las estrellas que brillan por mí allá en lo alto, que quiso y quiere verme sonreír, que siempre me ofreció el hombro para que llore y "así seguir andando"; que compartió, como la del día de mis 13 años, cada una de mis alegrías.




Chiquitita, dime por qué
Tu dolor hoy te encadena
En tus ojos hay
Una sombra de gran pena
No quisiera verte así
Aunque quieras disimularlo
Si es que tan triste estás
¿Para qué quieres callarlo?
Chiquitita, dímelo tú
En mi hombro, aquí llorando
Cuenta conmigo ya
Para así seguir andando
Tan segura te conocí
Y ahora tu ala quebrada
(Qué vacío, me duele verte llorar)
Déjamela arreglar, yo la quiero ver curada
Chiquitita, sabes muy bien
Que las penas vienen y van y desaparecen
Otra vez vas a bailar y serás feliz
Como flores que florecen
Chiquitita, no hay que llorar
Las estrellas brillan por ti allá en lo alto
Quiero verte sonreír para compartir
Tu alegría, chiquitita
Otra vez quiero compartir
tu alegría, chiquitita

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Otro relato para Norma. Diciembre de 2022

Hablar de mi infancia y adolescencia es abrazar la presencia siempre amorosa de mi tía Norma.
Tengo tantos recuerdos y tanto que agradecerle.
Ella siempre en los detalles, los festejos de cumpleaños, la charla, los consejos de cocina, la comida deliciosa de su mano como las muchas formas de honrar la vida.
Ella promovió un viaje en el que yo, ya jovencita, vi el mar por primera vez. Ese hecho, como tantos otros a lo largo de los años fue un hito en mi vida. Todavía tengo guardada en el fondo de los ojos la imagen de una calle arenosa y polvorienta recorrida en el colectivo, propiedad de mis tíos, con el que llegamos a las vacaciones; y a lo lejos esa franja celeste grisácea que me pareció que era el mar, pero no pregunté porque me dio vergüenza y contuve esa incertidumbre mezclada con alegría hasta que alguien gritó: "ahí está, allá vamos" (o algo así). En esa emoción, por dar algún ejemplo nomás, difícil de describir, está Norma, como en todas las que siguieron en esos días de verano.
Ella estuvo organizando las comidas para que estemos a gusto compartiendo y como éramos quince personas, nos enseñó a todos reglas básicas de convivencia, basadas en la colaboración.
Fui muy feliz con todo lo ocurrido durante esa estadía en los '80 y juro que lloré cuando tuvimos que dejar la casa para pegar la vuelta.
Muchos momentos, episodios graciosos, vivencias, hitos podría describir en los que esté la presencia fuertemente tierna de mi tía Norma pero en el día de su cumpleaños, solamente le quiero agradecer todo, todo y quedarme con esta imagen de cuando cumplí un año y en la que ella me mira con la ternura infinita que llega hasta el día de hoy.